Studia Croatica

 

 

STUDIA CROATICA

Año XXXVIII - Buenos Aires, Octubre de 1997 - número 135

 

El memoricidio como crimen contra la humanidad (II parte). 1

MARKO PL. SLJIVARIC.. 14

La Haya: ¿proceso o parodia?. 19

CAMPO FERMO... 20

CAHIERS CROATES.. 25

MARULIC Y EUROPA.. 25

LA FACULTAD DE FILOSOFIA DE LA COMPAÑIA DE JESUS – ZAGREB.. 32

RECONOCIMIENTO BRITANICO A CIENTIFICOS CROATAS.. 33

EDUARDO MILOSLAVIC.. 34

DERECHO A LA SOBERANIA ESTATAL.. 36

CINCUENTA AÑOS DEL CORO CROATA "JADRAN" DE BUENOS AIRES.. 38

ONCE SIGLOS DEL ESTADO DE CROACIA.. 39

El convento de los dominicos de Dubrovnik. 40

En Pula. 41

Vigesimosexto Seminario de Eslavística y Literatura de la Escuela de Eslavística de la Universidad de Zagreb. Pula del 1 al 14 de septiembre de 1997. 42

RECITAL DE DUNJA VEJZOVIC.. 43

LJERKO SPILLER: UN MAESTRO EXCEPCIONAL.. 44

CRITICA Y... ALGO MAS.. 46

Publicaciones. 49

Govorimo Hrvatski. Jezicni savjeti 49

Heridas en el corazón del país. 49

Ranjena Crkva u Hrvatskoj. Unistavanje sakralnih objekata u Hrvatskoj (1991-1995). 49

Bleiburg 1945-1995. 51

Limitaciones. 52

Hrvatski dijasporski list 53

Bilten. 53

Poesía croata contemporánea. 54

CARTAS.. 55

In Memoriam... 56

PROF. VINKO NIKOLIC.. 56

Prof. Dolores Bracanovic. 59

DON PABLO TIJAN RONCEVIC.. 60

 

 

El memoricidio como crimen contra la humanidad (II parte)

Vesna Blazina, Montreal

Bosnia-Hercegovina

Cuadro de situación

Bosnia-Hercegovina declaró su independencia de la federación yugoslava el 1 de marzo de 1992 después de un referendum aprobado por el 66 por ciento de la población. Según el censo de 1991, la población de Bosnia-Hercegovina -de 4.400.000 de habitantes- se componía de un 44 por ciento de bosnios musulmanes, 33 por ciento de serbios y 17 por ciento de croatas. No tardó en producirse la agresión del ejército serbio (es decir, de los serbios de Bosnia, de Croacia, de Serbia y de Montenegro). La ciudad de Sarajevo fue atacada el 5 de abril de 1992. Al cabo de algunos meses, los serbios ocuparon el 70 por ciento del territorio a fuego y sangre.

Bosnia-Hercegovina que -como Croacia- había aportado al ejército yugoslavo, no tenía uno propio para defenderse. Por otra parte, pesaba en Bosnia un embargo sobre armas que había sido impuesto por las Naciones Unidas tanto a las víctimas como a los agresores.

Desde 1992, murieron 250.000 personas (entre ellas 17.000 niños) y 50.000 mujeres - sobre todo musulmanas- fueron violadas en las operaciones de "limpieza étnica" mientras que 2.000.000 de habitantes fueron expulsados de sus hogares y se convirtieron en refugiados y personas desplazadas (Alto Comisionado para los refugiados de las Naciones Unidas, 1993, p. 79). El 14 de diciembre de 1995 se firmó en París el plan de paz para Bosnia-Hercegovina negociado en Dayton por los Estados Unidos. Una fuerza de 60.000 soldados de la NATO debe asegurar la aplicación de este plan sobre el terreno.

La devastación

La magnitud de la devastación del patrimonio es aterradora. Los datos obtenidos en 1993 -incompletos- revelan que fueron destruidas más de mil mezquitas -de las que unas veinte datan del siglo XVI-, 150 iglesias católicas, 15 iglesias ortodoxas, 4 sinagogas y otros mil monumentos culturales, incluyendo museos, bibliotecas, archivos y colecciones de manuscritos (Consejo de Europa, 1993, doc. 6869, p. 8-18; doc. 6904 p. 6-8). Hay que notar que en Croacia y B-H la destrucción del patrimonio cultural durante la guerra 1991-1995 excede largamente los daños imputables a las dos guerras mundiales (Consejo de Europa, 1993, doc. 6904, p.7).

La comisión de expertos de la UN estableció una cronología detallada del sitio de Sarajevo durante dos años. Los días calmos los observadores internacionales contaban 200-300 impactos, los días más activos hasta 1000. El 22 de julio de 1993, Sarajevo fue sacudida por 3.777 impactos.

"La cronología confirma que ciertas áreas de la ciudad fueron bombardeadas sistemáticamente durante el sitio, particularmente las estructuras religiosas y culturales y los edificios públicos. El centro de la ciudad, el aeropuerto y los suburbios del sudoeste fueron las áreas más castigadas y tomadas como blanco permanente. El barrio histórico de la ciudad sufrió la misma suerte." (Naciones Unidas. Comisión de expertos de la ex-Yugoslavia, 1994, reporte final, p. 45, parágrafo 190).

Durante ese período el hospital de Kosevo fue bombardeado 289 veces. El cuarenta por ciento de las bombas caían en las horas de visita, entre las 12 y las 14 horas (CSCE, 1995, p.10).

Daños infligidos a las bibliotecas

Sarajevo

Las instituciones referidas a la cultura sufrieron pruebas muy duras a través de esos más de 1000 días de sitio (Cengic y Durakovic, 1995; Consejo de Europa, 1993, doc. 6756, p. 33-35; doc. 6869, p. 9-14).

El Instituto de Estudios Orientales de Sarajevo -de renombre mundial- poseía documentos de la época otomana, de un importancia crucial para la historia de B-H. Contenía 5.263 manuscritos árabes, turcos, persas y bosnios; enciclopedias, obras de historia, geografía, política, teología, filosofía islámica, obras sufíes, obras de ciencias naturales y matemáticas, de derecho, diccionarios y una colección de poesías bosnias y otomanas, desde el s XI al XX. Los archivos contenían más de 7.000 documentos de los siglos XVI al XIX con ordenanzas de sultanes, cartas de gobernadores, certificados jurídicos y catastrales, cuentas y reportes financieros. Estos últimos dentro de otras 60 series de reportes de jueces y asistentes de jueces de B-H. Los archivos del Vilayet contenían 200.000 documentos y certificados catastrales del conjunto del territorio de B-H que datan de la segunda mitad del siglo XIX.

El instituto tenía igualmente una colección de microfilms de documentos provenientes de otros archivos al igual que una biblioteca especializada de 10.000 volúmenes y 300 títulos de periódicos. El 17 de mayo de 1992, el Instituto de Estudios Orientales de Sarajevo fue sacudido por balas incendiarias lanzadas por los serbios desde las colinas vecinas. Toda la colección desapareció en algunas horas (Riedlmayer, 1996; Stipcevic, 1995). La destrucción de lo que poseía el Instituto podría ser la pérdida cultural más grave de toda la guerra (Consejo de Europa, 1993, doc. 6869, p.11).

Allí, no quedan más que 13 de los 33 empleados que había; hoy trabajan en lugares provisorios prestados por la Academia de Ciencias.

La Biblioteca Nacional y Universitaria de B-H (BNUBH) -símbolo de la ciudad- estaba en un edificio morisco típico de la época austrohúngara, sobre las orillas del Miljacka. Fue construido en 1896 y sus cuatro pisos abrigaron al Parlamento en 1910-1914, luego de la primera guerra mundial fue hotel y, finalmente, Biblioteca Nacional desde 1946. La BNUBH poseía 1.550.000 volúmenes incluyendo 155.000 manuscritos y libros raros, las publicaciones bosnias recibidas para depósito legal y las colecciones de la Universidad de Sarajevo. Del 25 al 27 de agosto de 1992 fue alcanzada por 25 proyectiles incendiarios venidos de cuatro posiciones diferentes desde las colinas y la biblioteca fue consumida por el fuego (Lorkovic, 1992; Stipcevic, 1995). Otras cuarenta bombas fueron lanzadas por las calles vecinas para impedir que los bomberos intervengan.

Los sarajevitas y sus bibliotecarios, desafiando la lluvia de proyectiles, trataron de salvar el alma de su ciudad formando una cadena humana para rescatar los libros del edificio en llamas. A pesar de sus valientes esfuerzos, su herencia nacional fue reducida a cenizas.

Y la operación de salvataje reclamaba una víctima humana: la vida de Aida Buturovic, bibliotecaria de la sección de canjes, fue segada por un francotirador. Kemal Bakarsic, curador de la biblioteca del Museo Nacional de B-H recuerda: "El cielo estaba oscurecido por el humo de los libros en llamas, las páginas calcinadas se levantaban en el aire, flotaban y volvían a caer como una nieve negra por toda la ciudad; si se atrapaba una página se podía sentir su calor y durante un instante leer una pedazo que tenía el extraño aspecto de un negativo en negro y gris. Disipado el calor, la página caía pulverizada entre nuestros dedos".

De 108 bibliotecarios que había antes de la guerra hoy quedan 42; ellos lograron salvar alrededor del 10 por ciento de las colecciones y una parte del fichero informativo. Ahora, preparan los inventarios, emprenden medidas de conservación posibles dentro de las circunstancias y planifican la reconstrucción de su biblioteca. Tratan de asistir a los 850 profesores y 4.500 estudiantes que todavía van a la universidad; setenta universitarios completaron su doctorado desde el comienzo de la guerra.

El Museo Nacional

El Museo Nacional de Bosnia, situado a sólo 20 metros de la línea del frente, debía ser la próxima víctima de la destrucción. Consciente de ese peligro desde la primavera de 1992, Kemal Bakarsic organizó la evacuación de los 400.000 volúmenes de la biblioteca del museo. Kilómetros de libros fueron evacuados al sótano; la operación de asegurarlos duró meses. En ese tiempo, cada vez que abandonaba el museo Kemal Bakarsic abrazaba los muros y las puertas diciendo "te pido, Señor, hagas que la biblioteca no sea incendiada, no ahora". Una vez que toda la colección puesta a seguro dijo "Bueno, ahora incendien la biblioteca si así lo desean. Es vuestra. Si la quieren destruir háganlo... mis libros están en lugar seguro " (Bakarsic, 1995, p. 106). El ataque no se hizo esperar. Durante el verano de 1992, el Museo Nacional, fundado en 1888, alojado en cuatro pabellones construidos en 1909-1913 fue gravemente dañado. Kemal Bakarsic, que creía estar preparado para la catástrofe, dijo "es horrible lo que han hecho al museo, el edificio es una ruina casi total". Los obuses destrozaron los techos de vidrio y las 300 ventanas dobles. Las vitrinas de exposición y su contenido han sido dañados, problema que se suma al del agua de lluvia. El informe de los estragos fue preparado por el Dr. Rizo Sijaric, director del museo que murió el 10 de diciembre de 1993 alcanzado por un obús en el momento que trataba de cubrir los agujeros del edificio con los lienzos de plástico que había conseguido entre los agentes de la UN.

Entre los libros que Kemal Bakarsic salvó se encuentra el Haggadah de Sarajevo uno de los más preciosos tesoros de toda Bosnia. Obra de calígrafos e iluminadores judíos de la España del siglo XIV, el Haggadah fue llevado a Sarajevo por la familia Cohen hace 400 años en el momento en que huyendo de la Inquisición se instalaron en Bosnia. El Haggadah es un recopilación de poemas e ilustraciones que relatan la Pascua de los judíos y su salida de Egipto.

Otras bibliotecas

La Biblioteca de la mezquita Gazi Husrev Bey fundada en 1537 -que contiene una colección sumamente rica de 4.500 manuscritos en árabe, turco y persa, 50.000 volúmenes impresos y 4.000 documentos históricos de los siglos XVI al XIX- fue salvada de la destrucción que sufrieron el edificio y la mezquita, el más grande santuario musulmán en Europa, construido en 1530 (Kadic, 1995; Stipcevic, 1995).

De los 300.000 volúmenes que poseía antes de la guerra la Biblioteca municipal de Sarajevo pudo conservar un 50 por ciento. Cuatro de sus 20 sucursales han sido destruidas. El personal fue reducido de 120 a 20 personas; ningún documento se adquirió desde 1992.

La biblioteca y la colección de arte del convento franciscano del suburbio de Sarajevo, Nedjarici, fue saqueado en junio de 1992; sus ocupantes expulsados. Los libros de esta colección pueden encontrarse en los mercados de Belgrado (Lovrenovic, 1994).

Preocupados por las instituciones públicas, no olvidemos sin embargo las pérdidas que sufrieron las colecciones privadas. En un artículo el autor e historiador Ivan Lovrenovic (1994) describe la pérdida de sus tesoros personales. Expulsado de su departamento de Sarajevo fue obligado a dejar sus manuscritos y sus libros, incluyendo una Biblia de 1883 y un catecismo de 1611, el primero publicado en Bosnia. Durante meses Lovrenovic creyó que alguna vez podría volver y encontrar sus posesiones intactas. Un día se dio cuenta de que todas sus cosas fueron quemadas por los extremistas serbios que además, montaron un espectáculo con eso. Después de haber tirado todos sus papeles en la calle invitaron a la muchedumbre a que miren la quema monstruosa mientras ametrallaban las obras de un pintor.

Sin duda, Lovrenovic había subestimado "el odio a la memoria".

Mostar

El techo del edificio de Archivos de Hercegovina, construido en 1884, fue bombardeado por los serbios en la primavera de 1992 (Riedlmayer, 1996; Stipevic, 1995). Los documentos -algunos de la Edad Media- fueron transportados al sótano donde continúan expuestos a los caprichos del clima ya que un impacto rompió los vidrios de las ventanas.

Más de 50.000 volúmenes se perdieron en el incendio de la biblioteca del obispado de Mostar durante los bombardeos del 6 de mayo de 1992.

Millares de otros documentos fueron expuestos al fuego y a la humedad desde el momento en que los proyectiles agujerearon el techo del Museo de Hercegovina (Consejo de Europa, 1993, doc. 6756, p. 44-45; Riedlmayer, 1996).

La iglesia franciscana San Pedro y San Pablo, construida en 1866 y renovada en 1985, se desplomó luego de los bombardeos del 9 de mayo de 1992. Su biblioteca, que contiene entre otros tesoros 376 manuscritos de la época otomana y 40 ejemplares del Corán, y la pinacoteca que se encontraba en el convento adyacente fueron salvados por los esfuerzos sobrehumanos de los hermanos franciscanos y los bomberos (Consejo de Europa, 1993, doc. 6756, p. 45; Stipcevic, 1995).

La Biblioteca de la Universidad de Mostar -edificio, colecciones y equipo- fue completamente destruida en 1992. Las colecciones alojadas en el subsuelo de un edificio utilizado por Caritas fueron incendiadas.

La Biblioteca Municipal de Mostar, seriamente dañada en 1992, fue restaurada gracias a los esfuerzos de la Unión Europea. Cerca del 70% de su colección fue salvada (Consejo de Europa, 1993, doc. 6904, p. 3).

Todos los datos concernientes a Bosnia-Hercegovina son incompletos y forzosamente fragmentarios ya que muchas regiones del país continúan hasta hoy inaccesibles (Consejo de Europa, 1993. doc. 6756, p. 31-50; doc. 6869, p. 8-18). En todas las ciudades del país había manuscritos preciosos; su suerte es incierta.

Reacción de la comunidad internacional

A la inquietud extrema de los especialistas croatas por la protección del patrimonio cultural, desesperados por la magnitud de los estragos, los organismos internacionales respondieron en otoño de 1991 que ellos no harían nada mientras que las hostilidades no hayan cesado!

Habituados a la cooperación voluntaria en tiempos de paz, los organismos internacionales con vocación cultural constatan que no están preparados en absoluto para intervenir en tiempos de guerra. Las reuniones periódicas, las visitas de estudio, la formación en el extranjero y las misiones breves resultan totalmente inadecuadas en tiempos de guerra (Consejo de Europa, 1993, doc. 6756, p. 1, 31; doc. 6869, p. 30).

Hipocresía

En la conferencia anual de la UNESCO que tuvo lugar en París en octubre de 1991, los especialistas croatas no tuvieron derecho a la palabra en vista de que Croacia no era todavía un país reconocido por la UN. Pero sí aceptaron la intervención de los representantes serbio yugoslavos que mientras que el ejército serbio federal destruía el patrimonio croata, juraban cínicamente que ellos harían todo lo que estuviera en su poder para "proteger el patrimonio... yugoslavo" (reportado a la autora por los expertos eslovenos y croatas que estuvieron presentes como observadores). Los especialistas internacionales igualmente no se dejaron engañar. Muchos fueron los que, frustrados por la falta de respuesta, propusieron iniciativas heroicas. Así, el académico francés, Jean d'Ormesson, gran conocedor del patrimonio croata, ofreció caer en paracaídas en Dubrovnik para salvar a la ciudad agredida (d'Ormesson, 1991). Buscó voluntarios entre los intelectuales franceses para que lo acompañaran. Su idea atrajo una atención mediática considerable. Frente a la indignación creciente de la opinión pública y en virtud de la Convención de La Haya para la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado (1954), la UNESCO decidió enviar consultores a Dubrovnik. Entre los que se postularon como voluntarios se encontraban el historiador de arte Colin Kaiser de Toronto y el arquitecto Dinu Bumbaru de Montreal, los dos miembros de ICOMOS (Consejo Internacional para los lugares y monumentos) de Canadá. Así, por primera vez en su historia la UNESCO intervino durante un conflicto armado. Dos especialistas canadienses arriesgaron su vida para salvar el patrimonio mundial de Dubrovnik. Ellos testimoniaron sobre los ataques a la ciudad y enviaron a la UNESCO indignados informes sobre los daños. Su gesta llena de coraje no pudo detener la agresión pero su perseverancia señala un comienzo de la toma de conciencia en el plano internacional frente a la protección del patrimonio cultural en tiempos de guerra.

Es plausible creer que el bombardeo del 6 de diciembre de 1991 hubiera sido más pernicioso aún sin su presencia en la ciudad. La UNESCO decidió suministrar material para reparar los techos en el recinto histórico de Dubrovnik. Bumbaru constata entonces "la ausencia de una visión de la cultura y de la civilización humana que comparten las autoridades" (Bumbaru, 1992).

Es de toda evidencia que las personas que se interesan por la cultura en esta guerra quedaron reducidas al frustrante rol de observadores de la destrucción, de contadores de obuses y de estadísticos de este triste balance. Así la subcomisión de patrimonio arquitectónico y artístico de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa organizó muchas misiones de observación en Croacia y Bosnia-Hercegovina y presentó cinco informes entre 1993 y 1994 (Consejo de Europa, 1993 y 1994). Cada informe nuevo era más deprimente que el anterior: el nivel de destrucción no dejó de aumentar.

Tímida resolución

En 1993, enfrentados a esta devastación sin precedentes en Croacia y Bosnia- Hercegovina, la American Library Association durante su reunión de invierno en Denver (ALA, 1993) y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas (IFLA, 1993) más tarde en Barcelona, adoptaron tímidas resoluciones deplorando "la perdida del acceso a la información de los pueblos de la antigua Yugoslavia[1] "no queriendo "tomar partido en este conflicto".

Indignado, Andras Riedlmayer, historiador y bibliotecario de la Biblioteca de Bellas Artes de la Universidad Harvard, insiste que se trata de una interpretación errónea de la situación (Riedlmayer, 1996): la destrucción intencional de las bibliotecas y los archivos no se puede considerar como una expresión de un punto de vista político y mucho menos como una consecuencia de la guerra. Se trata de un crimen contra la humanidad en virtud del derecho humanitario internacional y en particular en los términos de la Convención de Ginebra (1949) y de sus protocolos adicionales (1977) al igual que de la Convención de La Haya (1954) que exigen la protección de las víctimas durante un conflicto armado. Los dos habían sido ratificados por el gobierno de la antigua Yugoslavia.

El juzgamiento de los crímenes contra la cultura es una tarea importante que aún debe hacer el Tribunal Internacional de La Haya según por la resolución 808 del Consejo de Seguridad de la UN del 22 de febrero de 1993[2]. Con el fin de cumplir esta tarea, el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 780 de octubre de 1992 exigió la creación de una comisión de expertos de la UN que relevara las graves violaciones del derecho humanitario. Los expertos de la UN debían asomarse a las violaciones de leyes de guerra, los crímenes contra la humanidad, el genocidio, la purificación étnica, los campos de concentración, las violaciones y agresiones sexuales y la destrucción del patrimonio cultural.

Se nombró una comisión de cinco miembros presidida por el profesor Frits Kalshoven. Este profesor dimitió y lo relevó Cherif Bassiouni, profesor del College of Law de la DePaul University de Chicago (1992-1994); fue quien construyó la base de datos y preparó el informe final remitido al Tribunal Internacional de La Haya. Este informe de 300 páginas -que comprende 12 anexos de 3.000 páginas más- fue remitido el 28 de mayo de 1994 (Naciones Unidas, Comisión de expertos de la ex-Yugoslavia, 1994). Es interesante notar que ese informe jamás fue publicado; la razón invocada fue la falta de fondos.

Los anexos XI y XIA del informe tratan más detenidamente la destrucción del patrimonio cultural. Tres canadienses jugaron un rol importante en la preparación del anexo XIA que informa sobre el sitio de Dubrovnik y la destrucción del puente de Mostar: William J. Fenrick y Dominic McAlea, expertos en derecho en conflicto armado y Colin Kaiser, experto consultor en historia del arte. Estuvieron asistidos por oficiales del ejército noruego. Los testimonios de los especialistas de la UNESCO y de los militares les permitieron hacer una cronología del sitio de Dubrovnik incluyendo la frecuencia de los bombardeos, los sectores atacados y el calibre de las piezas de artillería utilizadas que demuestran que la destrucción del patrimonio ha sido deliberada y sistemática (Naciones Unidas, Comisión de expertos, anexo XIA, 1994, p.8).

Los trabajos de la comisión permiten añadir la destrucción intencional del patrimonio religioso musulmán y croata a la acusación de genocidio y de crímenes contra la humanidad que pesa sobre los líderes políticos y militares serbios bosnios (Naciones Unidas, Tribunal Internacional de crímenes de guerra de La Haya, 1995). La destrucción de 16 mezquitas y 11 iglesias católicas en la región de Banja Luka está citada como ejemplo. Entre las mezquitas que fueron dinamitadas el 7 de mayo de 1993 -momento en que no se combatía- se encuentra la de Hasan Defterdar y la de Ferhat Pasa, dos ejemplos excepcionales de la arquitectura del siglo XVI (Consejo de Europa, 1993, doc. 6869, p. 16).

Actualmente un equipo multidisciplinario de expertos de los Estados Unidos reunió las pruebas materiales de la destrucción de la BNUBH que permitirían acusar a los que perpetraron ese crimen.

Pensando en lo que vendrá, la UNESCO y los firmantes de la Convención de La Haya estudian como darle mayor eficacia a la aplicación de esta convención. Se sueña con dar a las fuerzas de la UN mayor responsabilidad para la protección del patrimonio sobre el terreno.

Se supo en todo el mundo

Desde hace cincuenta años, los políticos y los intelectuales occidentales utilizan la expresión "nosotros no sabíamos" para explicar su inacción durante el genocidio de la Segunda guerra mundial. En los años 90, gracias a CNN e Internet, ese término no puede ser invocado ya. Esta vez, la mayor parte de la gente estaba al tanto y sin embargo no ha intervenido para detener la carnicería y este saqueo que veían constantemente en las pantallas de sus televisores (Mestrovic, 1994 y 1996, Cushmnan y Mestrovic, 1996).

¿Cómo justificar esta inacción? los cínicos dicen que una intervención militar no se imponía en vistas de que esa región no tiene petróleo ni armas nucleares. Los "realistas" aducen que se trata de "odios ancestrales" y en consecuencia, "nada se puede hacer". Entretanto esta idea es desmentida por la proximidad física de mezquitas, iglesias y sinagogas en la ciudades de Bosnia-Hercegovina que testimonian el pluralismo, la cohabitación multiétnica y la tolerancia milenaria (Riedlmayer, en: Carnegie Endowment for International Peace, 1994).

Informes de las atrocidades

A menudo, la víctima y el agresor fueron injustamente igualados; se utilizó la expresión "todas las partes en conflicto cometieron atrocidades". Sin embargo, los informes de los organismos internacionales de ayuda humanitaria, gubernamentales y no gubernamentales al igual que el informe de la CIA demuestran que más del 90 por ciento de las atrocidades fueron cometidas por los serbios y que únicamente ellos los cometieron de manera sistemática y organizada (Christopher H. Smith, presidente de la Comisión sobre la seguridad y comercio en Europa del Congreso estadounidense, en: CSCE, 1995, p. 2).

De los 58 inculpados por crímenes de guerra hasta ahora, 51 son serbios (Naciones Unidas, Tribunal Internacional de La Haya sobre crímenes de guerra, 1995).

Las dudas, las tergiversaciones y la hipocresía de la comunidad internacional fueron muchas veces señalados por los editorialistas de los grandes diarios del mundo y otros observadores (Brousseau, 1994; Landgren, 1996; Rieff, 1995). Las fuerzas de las Naciones Unidas (UNPROFOR) recibieron un mandato de ayuda humanitaria como si se tratara de una catástrofe natural. Sus medidas permitieron a la comunidad internacional dejar de pensar que ella toma las iniciativas políticas decisivas (Landgren, 1996; Rieff, 1995). Al mismo tiempo evitan pronunciar el término genocidio porque la simple admisión de esto los obligaría a la acción.

Todo esto pone sobre el tapete el problema de que en política se busca reemplazar la moralidad por los "intereses". Al fin de cuentas se llega a la conclusión de que nada puede reemplazar a la moralidad en toda acción humana. En su testimonio, el profesor Cherif Bassiouni hizo un llamado de atención. "No puede haber paz sin justicia y no puede haber justicia sin que la verdad sea conocida. Las víctimas exigen el reconocimiento de su victimización" (CSCE, 1995, p.7, 16).

Se trata de un advertencia importante para los criminales de hoy y de mañana. Según las declaraciones del presidente de Bosnia-Hercegovina, Alija Izetbegovic, del 26 de septiembre del 1996 al diario de Sarajevo Oslobodjenje "Si el genocidio impune es posible, Bosnia Hercegovina no es posible".

Reconstrucción y reconstitución de las colecciones

Croacia

Ya en 1991, en las regiones libres de Croacia, la Asociación de bibliotecarios, el Ministerio de asuntos culturales y la Biblioteca nacional de Croacia habían organizado donaciones de libros a las bibliotecas destruidas. Desde el cese de los combates, el estado croata financió la reparación de edificios de bibliotecas como primera medida de urgencia. Sin embargo, aún es incierto cuánto se implicará la comunidad internacional en esta tarea. Muchas iniciativas individuales están en curso pero la coordinación global de los proyectos falta aún.

La fundación SABRE de los Estados Unidos con el fin de alentar el desarrollo de la democracia distribuye documentación científica en los países post comunistas de Europa. La fundación SABRE-Zagreb, su filial croata, existe desde 1990. Sus actividades comprenden tres fases: donaciones de libros, donaciones de periódicos de ciencias humanas y sociales de la editorial Blackwell (121 títulos) y suscripciones a los periódicos científicos con un rebaja del 50 por ciento.

Desde hace cinco años, la fundación SABRE-Zagreb distribuyó a los usuarios en Croacia 158.000 libros cubriendo todos los dominios del saber, en particular medicina, ingeniería y economía. Muchos libros de medicina han sido enviados a los hospitales de la línea del frente mientras que los libros para niños han sido distribuidos en los campos de refugiados y en las escuelas afectadas por la guerra. Desde 1994, cada vez que la situación lo permitió se enviaron libros a las Universidades de Mostar, Sarajevo y Tuzla.

En 1994, la fundación SABRE-Zagreb pudo ofrecer a los científicos de Croacia la suscripción a 248 títulos de periódicos de medicina con una rebaja de 50 por ciento (Pavic, 1995).

Bosnia-Hercegovina

En opinión de los expertos, Bosnia-Hercegovina debe reconstruir y reconstituir sus instituciones culturales para tratar de detener la pérdida de su memoria colectiva. Horrorizados por tamaños estragos, muchas instituciones y organismos internacionales ofrecieron espontáneamente su ayuda. Sin embargo no hubo una reacción contundente y concertada entre los bibliotecarios profesionales (Riedlmayer, 1996).

Después de la destrucción de la BNUBH los primeros en ofrecer su ayuda fueron las bibliotecas nacionales de Eslovenia y Macedonia. El Instituto de Ciencias de la Información de Maribor en Eslovenia, que había desarrollado el sistema utilizado por la BNUBH antes de la guerra, ofreció hacer una colecta de fondos, reunir las donaciones de libros y cuidar su envío a Sarajevo (Pistalo, 1993). La Asamblea de ciudadanos de Helsinki, un grupo con base en Praga que se ocupa en la defensa de los derechos humanos, lanzó por toda Europa su pedido de fondos para la BNUBH y un llamado para el establecimiento de lugares de depósito de los libros donados. Hay algunos proyectos similares en Austria, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Turquía y otros (Bayraktar, 1994). Por su parte, algunos editores alemanes y checos se han ofrecido reproducir los clásicos de la literatura bosnia (Riedlmayer, 1996).

En septiembre de 1996 la Universidad Harvard lanzó su proyecto de cooperación con la fundación SABRE para suministrar documentos de la BNUBH. Las editoriales universitarias de Harvard se comprometieron a enviar a Sarajevo dos ejemplares de todo lo que publican, mientras que las bibliotecas ofrecen sus libros duplicados. Muchas otras universidades y editoriales universitarias americanas se han unido a este proyecto. Un primer envío de 10.000 libros partía para Bosnia en octubre de 1996 (Harvard University, 1996; Mazmanian, 1996).

¿Como reconstituir las aniquiladas colecciones de Bosniaca? Localizando por todas partes del mundo a quienes posean copias. La Biblioteca Nacional de Canadá participa ya. En un primer momento se trata de establecer una base de datos de títulos existentes, con su localización, y a continuación pedir a sus propietarios brindar una copia a la BNUBH. Las copias pueden estar en diferentes soportes- papel, microfilm, microficha, CD-ROM o aun en forma de fichero de computadora. Andras Riedlmayer lleva un proyecto para publicar los manuscritos bosnios en el web que debiera ayudar a establecer una colección "virtual" del Instituto de Estudios Orientales de Sarajevo. Antes de la guerra, los investigadores del mundo entero venían a trabajar al Instituto y copiaron documentos; se trata de encontralos y solicitar su colaboración (Buturovic, Riedlmayer y Schik, 1995, Schwartz, 1996).

Enes Kujundzic, director de BNUBH, cita cuatro fuentes importantes para la restitución de la historia multiétnica de Bosnia-Hercegovina. Para los períodos medieval y renacentista, las bibliotecas de Italia; para el otomano, las de Estambul; para el período austro-húngaro, Viena y Budapest; para los textos de poesía épica y lírica, la Widener Biblioteca de Harvard que posee 3.500 registros y 12.500 textos (Carrol, 1994; Kujindzic, 1996).

¿La reconstitución de las colecciones pulverizados es una empresa imposible? No; y hay antecedentes: la Biblioteca de la Universidad de Lovaina y los archivos angevinos de Nápoles (Filangieri, 1944 y 1951, Kirby, 1966).

La Biblioteca de la Universidad Católica de Lovaina fue reconstruida y reconstituida dos veces; después de la primera guerra mundial y nuevamente después de la segunda.

La Biblioteca de Lovaina fue incendiada completamente por los alemanes el 25 de agosto de 1914 durante la ocupación de Bélgica: 230.000 volúmenes, 800 incunables y 900 manuscritos fueron devorados por el fuego. Gracias a la generosidad, sobre todo estadounidense, y en particular a la iniciativa de A. Lawrence Lowell, presidente de la Universidad Harvard, la biblioteca pudo abrir sus puertas nuevamente el 4 de julio de 1928.

El tratado de paz de Versalles estipulaba que Alemania debía pagar como reparación a Bélgica la suma de 10 millones de francos para la compra de libros. Además, para compensar la pérdida de 1750 libros raros de Lovaina, las bibliotecas alemanas debieron dar la duplicación de su colección de libros raros.

En 1940 los alemanes ocuparon nuevamente Bélgica y nuevamente redujeron a cenizas a la Biblioteca de la Universidad de Lovaina. Y una vez más, la biblioteca fue reconstruida por la generosidad internacional. La BNUBH de Sarajevo fue aniquilada el 25 de agosto de 1992, el día del 78° aniversario de la primera destrucción de la Biblioteca de Lovaina (Riedlmayer, 1994).

Los archivos angevinos de Nápoles constituyen una de las fuentes más ricas y preciadas que la Edad Media nos ha trasmitido de la historia de no solamente del reino de Sicilia y los otros estados italianos sino de todos los países de Europa. Esta colección incomparable contenía casi 500.000 documentos que se remontaban al período 1265-1435. Durante la segunda guerra mundial, el conde Riccardo Filangieri, archivista, envió la colección a treinta kilómetros de Nápoles. Las 866 cajas de documentos fueron depositados en una villa. El 30 de septiembre de 1943, tres soldados alemanes, descontentos por no haber encontrado víveres, prendieron fuego al edificio a pesar de las protestas de los guardias y de la intervención del archivista. Esta pérdida constituyó el atentado más serio a los instrumentos históricos de toda la guerra en Italia.

Sin embargo, Filangieri, armado de su experiencia de cuarenta años, decidió reconstituir gran parte de la colección a partir de las copias de documentos que se encontraban en otros archivos al igual que en las colecciones de las abadías, los monasterios, las obras pías, las villas, las familias feudales y patricias, los científicos y otros particulares que habían usado esos archivos. Gracias al persistente trabajo de los archivistas de Nápoles y a la generosidad internacional, el primer volumen de los archivos angevinos vio la luz en 1950. En 1993, la serie ya tenía publicados 41 volúmenes.

Coordinación de la UNESCO

La UNESCO decidió reconstruir la BNUBH Sarajevo y coordinar el proyecto de ayuda internacional (Plathe, 1996). La ayuda debe ser suministrada en muchos niveles: formación de bibliotecarios (desde 1992, el 70 por ciento de ellos abandonó el país); establecimiento de bases de datos concernientes a Bosniaca (Buturovic, Riedlmayer y Schick, 1995); reconstitución de las colecciones; informatización de las operaciones (el sistema sugerido es el que desarrolló la Biblioteca nacional de Croacia) y acceso a Internet, todo esto sin olvidar el soporte financiero. Por otra parte, la UNESCO y la IFLA lanzaron un llamado a la solidaridad para ayudar a los 150 bibliotecarios de Sarajevo. El objetivo es recoger las donaciones para ayudarlos a sobrevivir en una ciudad que sufrió más de 1.000 días de sitio. Munevera Zeco dio una conmovedora descripción de las condiciones de vida de los bibliotecarios de Sarajevo de los cuales la mayoría murieron alcanzados por los disparos de los francotiradores mientras cumplían con su trabajo (Zeco, 1966).

Por el momento se confrontan dos conceptos para la reconstrucción de la BNUBH. Algunos encuentran que el edificio debería volver a tener todo el esplendor de antes de la guerra. Otros piensan que se deben preservar intactas esas ruinas como testimonio tangible de la guerra (Pomfret, 1996).

La autora agradece sinceramente la asistencia de Mme. Aleksandra Horvat, profesora de biblioteconomía de la universidad de Zagreb por los datos concernientes a Croacia y a M. Andras Riedlmayer, de la Biblioteca de Bellas Artes de la Universidad Harvard por los datos de Bosnia-Hercegovina.

Notas correspondientes a la primera parte

El término memoricidio fue utilizado por primera vez por el profesor Mirko D. Grmek durante sus conferencias en las universidades canadienses en 1992.

La idea de un país igualitario para todos los pueblos eslavos de sur (Yugoslavia) nació entre los intelectuales croatas del siglo XIX. Tan pronto se hizo realidad en 1918, ese sueño se convirtió en una pesadilla.

Dentro del patrimonio cultural están comprendidos a los monumentos, las ciudades y barrios históricos, el patrimonio vernáculo del país rural y urbano, las galerías de arte, los museos, las bibliotecas y los archivos (Consejo de Europa, 1994, doc. 6756, p.13).

Vesna Blazina es directora de Desarrollo de Colecciones y Publicaciones en la Biblioteca de Letras y de Ciencias Humanísticas de la Universidad de Montreal.

Tradujo Carmen Vrljicak-Espain

 

Fuentes consultadas

Memoricidio

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MARKO PL. SLJIVARIC

Un general croata en las guerras napoleónicas

Joza Vrljicak

 

En el Confín Militar, dentro de las Provincias Ilíricas que había creado Napoleón con partes de Croacia, había seis regimientos croatas.

Al mando del primer regimiento -el de Lika- estaba el coronel Marko Sljivaric: el único croata a quien los franceses nombraron coronel al comienzo de su gobierno en el Confín Militar.

Marko Sljivaric, después conde de Heldenbourg, había nacido el 12 de octubre de 1762 en Vrcindol, Eslavonia, de padres originarios del Confín Militar.

Ingresó en el servicio militar como cadete bombardero en el Segundo Regimento de Artillería, el 1 de marzo de 1781. Fue trasladado al regimento de Slunj el 1° de julio de 1782 y nombrado subteniente el 1 de agosto de 1787. Con ese grado participó en el sitio de Belgrado donde recibió tres heridas (1789). El 1° de mayo de 1794 recibió el nombramiento de teniente y el 1° de enero de 1797, el de capitán, en el regimento de Otocac. El 1 de junio de 1809 fue ascendido a mayor en el regimento de Ogulin.

Ese año participó en operaciones contra los franceses en el norte de Dalmacia y fue herido en el pecho. Estas operaciones fueron narradas posteriormente por Sljivaric por pedido del mariscal Marmont quien comandaba a los franceses, y éste las transcribió en sus Memoires du duc de Raguse.

Se relata allí que las operaciones contra los franceses eran llevadas a cabo por el corpus del general Stojcevic, que decidió penetrar desde Lika hacia Dalmacia; llegaron allí dos columnas que habían atravesado el gran monte Velebit durante la noche del 26 al 27 de abril. Una de ellas estaba comandada por el mayor Sljivaric que con nueve compañías del regimiento de Ogulin ocupó Obrovac.

Después de la paz de Schönbrunn[3] (nota 1) Marmont lo nombró provisoriamente coronel del primer Regimento Croata -de Lika- el 1° de enero de 1810 y fue confirmado por Napoleón el 20 de julio de 1811.

El 28 de noviembre de 1810 fue condecorado por Napoleón como oficial de la Legión de Honor -Officier de la Legion d'honneur-.

En el año 1811 viajó una delegación de todas las provincias ilirias a París, para rendir homenaje a Napoleón. Del Confín Militar había seis delegados, liderados por el coronel Sljivaric, quien era admirador y partidario de Francia y de Napoleón.

En la campaña de Napoleón a Rusia (1812) participaron dos regimientos croatas, el Primero y el Tercero. Estos dos regimientos estuvieron en Verona, como parte de la 13 ° división del general Delsonz, en la Brigada de Plausonne, del Cuerpo de reconocimiento de avanzada de Italia.

Sljivaric fue nombrado comandante del primer regimiento (en fecha desconocida). Este regimiento estaba constituido por un batallón de habitantes de Lika y un otro batallón con soldados de Otocac. En total eran 1658 soldados y oficiales.

El Regimiento Primero, al mando de Marko pl. Sljivaric sale el 4 de marzo de 1812 de Verona. Pasó por Augsburg (Baviera), Görlitz[4], Plock (Polonia Central) y el 30 de junio llegó a Njemen[5], como parte de la Grande Armée de Napoleón - cerca de 453.000 hombres. Ese día Napoleón comenzó a cruzar el río Njemen.

El Regimiento participó luego en la batalla cerca de Smolensko el 17 y 18 de julio. El 20 de julio los regimientos croatas participaron en la batalla cerca de Ostrovno, a orillas del río Dvina, y poco después en la batalla cerca de Vitebski[6]. Allí el coronel Sljivaric fue herido.

El 4 de septiembre el regimiento participó en la batalla de Gridnova, peleando duramente contra los cosacos, a quienes no pudieron expulsar de sus posiciones. Mientras tanto, los rusos retrocedían, adoptando una estrategia de tierra arrasada.

Así, el ejército de Napoleón llegó a las cercanías de Moscú recién a comienzos de septiembre. Mikhail I. Kutuzov, comandante en jefe ruso, lo enfrentó en Borodino[7] el 7 de septiembre, deteniendo la retirada rusa. Fue una batalla de 15 horas terrible, sangrienta y sin resultados decisivos en la que se enfrentaron 130.000 soldados de Napoleón -con más de 500 cañones- y 120.000 soldados rusos -con más de 600 cañones.

Napoleón que temía que los rusos escaparan, ejecutó un crudo ataque frontal. Desde las 6 de la mañana hasta el mediodía los ejércitos avanzaban y retrocedían en los cinco kilómetros sin mayores definiciones hasta que Napoleón presionó más; sin embargo no logró vencer la resistencia rusa.

Napoleón se encontraba distante del frente de batalla y, probablemente sin estar seguro de la situación, no empleó su Guardia Imperial de 20.000 hombres y a otros 10.000 que estaban prácticamente frescos. Esta decisión le impidió obtener una victoria decisiva, en lugar de eso venció por escaso margen.

Ese día 7 de septiembre el Primer Regimento croata fue la vanguardia de la división Delsonz y su misión era tomar Borodino por asalto; cometido que cumplieron con denuedo. Y no participaron en el resto de la lucha.

Por la tarde, ambos bandos quedaron exhaustos y la batalla pasó a ser un cañoneo que continuó hasta caer la noche. Kutuzov se replegó durante la noche y los croatas fueron los primeros en entrar en Borodino.

Los rusos tuvieron cerca de 45.000 bajas, mientras las tropas de Napoleón perdieron unos 30.000 hombres.

Una semana más tarde, el 15 de septiembre, Napoleón entró a Moscú en medio de las llamas que sus habitantes provocaron antes de abandonarla. Mientras el regimiento del coronel Sljivaric acampó en Sosviskoje y luego en Troica.

El emperador ruso, Alejandro I, se negó a tratar con Napoleón. La retirada se hizo inevitable y un invierno prematuro la convirtió en desastrosa; comenzó el 19 de octubre.

En esta retirada el regimiento croata participó en la batalla de Malojaroslavec (24 de octubre), en la de Krasnog (19 de noviembre) y en la de Berezina[8] (26 al 28 de noviembre). En Berezina los croatas se destacaron por su coraje. Se cuenta que fueron ellos los que permitieron al emperador atravesar el río.

Después del dificultoso cruce del río Berezina en noviembre quedaron menos de 10.000 hombres en condición de combatir. En esta retirada, el regimiento croata perdió 700 soldados; de Rusia volvieron del Regimiento sólo 250. En total, en la campaña de Rusia perecieron o fueron hechos prisioneros 3098 croatas y volvieron sólo 546.

Los restos del primer regimiento croata se trasladaron a la fortaleza de Glogau, sobre el Oder, donde quedó como guarnición.

Ambos regimientos croatas fueron distinguidos por Napoleón con numerosas condecoraciones por la extraordinaria valentía que mostraron a lo largo de toda la campaña. Cuando volvió de Rusia dijo Napoleón: "Les croates son les premiers soldats del monde".

El 1° de diciembre de 1812 el ministro de guerra envió al general Bertrand[9] en Ljubljana esta carta:

En mis inspecciones de los regimientos croatas desde el año 1811 observé al coronel Sljivaric como un soldado valiente pero poco dado para las tareas administrativas. Característica que no es de extrañar ya que Sljivaric se formó para la lucha y no para el escritorio.

El ha legitimado este noble deseo con su actuar en la Grande Armée y yo no podría hacer conocer a Su Excelencia a este valiente coronel mejor que transcribiendo las propias palabras del general Delsonz, quien expresó pocos meses antes de su muerte: `El regimiento croata hizo milagros, esta guerra me demuestra lo que siempre pensé, que podemos utilizar a los croatas en el ejército francés'.

El coronel Sljivaric a pesar de ser de constitución enfermiza y debilitado por sufrimientos extraordinarios, y en particular por privaciones, con su ejemplo, con sus buenos consejos y su prestigio, ha influido en el buen comportamiento de sus soldados.

Yo he considerado que una tal alabanza del general Delsonz, que fue conocedor de oficiales meritorios y buenos y que con todo no era particularmente amigo del coronel Sljivaric, tenía que ser pauta y testimonio que yo he dado sobre este oficial superior.

Este informe del ministro de guerra le trajo a Sljivaric las palmas de general. Marko pl. Sljivaric fue nombrado general de Brigada por decreto del 5 de febrero de 1813, con destino al 4 Cuerpo de la Grande Armée.

Napoleón instruyó el 13 de marzo de 1813 a su ministro de guerra, conde de Feltre: He nombrado al coronel Sljivaric, croata, general de Brigada con 1000 soldados más en Croacia y que con esos batallones cuando antes venga a la Grande Armée donde va a comandar a toda la brigada croata.

Así pues Sljivaric recibió el encargo de reclutar a 1000 jóvenes en los seis regimientos franco-croatas y de llevarlos a Ingolstadt, sobre el Danubio, junto con sus cuadros de oficiales.

Su proclama

El general Sljivaric fue enseguida a Gospic (en el Confín Militar de Croacia) con otros oficiales. Desde allí emitió una proclama al pueblo.

La proclama decía:

¡Queridos croatas! ¡valerosos soldados! He aquí que hace 29 años que sirvo con ustedes tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra.

Tuve bastantes ocasiones de conocerlos a vosotros y a vuestro comportamiento, lealtad que nuestro buen pueblo siempre tiene con sus gobernantes. Ese comportamiento valioso y noble todos los croatas lo han confirmado nuevamente el año pasado.

Nuestro preclaro césar y rey, así como nuestros generales, que vieron el heroismo croata, han expresado su gratitud y no sólo anunció a todo el mundo el comportamiento heroico (de los croatas), sino que condecoró a tantos oficiales, suboficiales y soldados rasos con la cruz de guerra y puso a tantos en una dignidad mayor.

Hemos pasado por diversas naciones y todos nos han recibido de buen grado por nuestro comportamiento pacífico y amistoso y por nuestra buena disciplina y por esto nos han alabado mucho.

Nuestro preclaro césar desea seleccionar de nuestra nación un regimiento de caballería -húsares- y por eso reúne a todos los jinetes croatas en una brigada croata, con el objeto de ponerme a mi -vuestro connacional- en comando.

Padres de jóvenes bravos despertad a vuestros hijos al agradecimiento, esto es, a la buena voluntad, al heroismo y a la valentía, a través de la cual ellos a sí mismos se aprovechan, y al Confín croata dan la gloria y orgullo.

Yo seré para vuestros hijos y hermanos un padre y un hermano en el ejército en lugar vuestro, los cuidaré y haré para ellos lo mejor, y los ayudaré en las dificultades.

Mirad alrededor vuestro a todos aquellas numerosas naciones, como todos toman las armas para lograr de una vez la paz general. Por qué no nosotros también que somos soldados natos.

Padres croatas, recordad el famoso y heroico comportamiento bajo el padre Laudon y despertad a vuestros hijos, para que también ellos continúen esa tradición, y si fuera posible levantarla aún más alta.

Llevad por lo tanto a vuestros hijos a los lugares de reclutamiento, dadles vuestra bendición y proclamad en voz alta: Viva nuestro gran césar Napoléon.

Saluda a todos vosotros vuestro amigo verdadero

Sljivaric M. pl. General

En Gospic, 30 de abril de 1813.

Los soldados se reunieron en Karlovac en un número de mil y el 10 de mayo de 1813 partieron para Ljubljana y Verona.

Sljivaric los llevó el 24 de julio a Ingolstadt, así como también a los restos del Tercer Regimiento que se encontraban en Erfurt bajo el mando del capitán Dragic. También trajo a los pocos que quedaban del Primer Regimiento Croata en Glogau. Con todos estos soldados hizo un regimiento que llamó "Primer Regimiento Croata".

Mientras el primer batallón de este nuevo regimiento va a Glogau, el segundo va a Magdeburg a la compañía del general Vandamme. Este batallón se incorporó a la división móvil de Gerard en Magdeburg.

Este batallón luchó en Königsborg cerca de Magdeburg, en Belzig y en Havelberg contra los prusianos y los rusos con reconocida valentía, y allí sufrieron grandes pérdidas.

En Königsborg el batallón rechazó a un Regimiento de Caballería con 4 cañones. El 26 de agosto de 1813 tomó rápidamente el pueblo de Havelberg, pero tuvo que abandonarlo a raíz de una defensa heroica.

El batallón se replegó entonces a una posición cerca de Windmüle y defendieron y mantuvieron a esa posición obstinadamente. Como parte de la guarnición de Magdeburg, el batallón croata participó en todos los enfrentamientos.

Hacia fines de 1813 Sljivaric estaba de servicio en el Cuartel General del Cuarto Cuerpo de Ejército -General Bertrand-. Sljivaric participó en la batalla de Leipzig y el 19 de octubre fue tomado prisionero y enviado a Hungría.

La batalla de Leipzig (Sajonia), también llamada Batalla de las Naciones (16 al 19 de octubre de 1813) fue una derrota decisiva para Napoleón, resultando en la destrucción de lo que quedaba del Imperio Francés en Alemania y Polonia. Participaron unas 185.000 tropas de Napoleón y unas 320.000 tropas aliadas, incluyendo fuerzas austríacas, prusianas, rusas y suecas.

En lo que respecta a la guarnición de Magdeburg, recién en febrero de 1814 se enteraron los croatas del Confín por boca de los ciudadanos de Magdeburg acerca de los cambios en la situación europea y de la devolución del Confín Militar a Austria. Los aliados utilizando una especie de cohete con el que lanzaron a la fortaleza 3000 ejemplares proclamas anunciando la victoria de los aliados. Consecuencia de ello las tropas no francesas se rebelaron y pidieron la libre salida.

El mayor Cuic solicitó del gobernador de Magdeburg un salvoconducto, el que fue concedido recién el 16 de mayo. El batallón tenía en ese momento todavía 600 personas y, a la vuelta en Praga, prestó juramento al emperador austríaco.

En Glogau los croatas de Ogulin y de Lika con el Mayor Visnic al mando fueron situados en la guarnición, el 26 de enero de 1814.

Después de la capitulación de Napoleón, Sljivaric volvió de su prisión el 15 de julio de 1814, y obtuvo medio sueldo de Luis XVIII.

Entonces Sljivaric quiso volver a la patria, ya que era casado y su esposa vivía en Karlovac, así que el 2 de marzo de 1815 desde París dirigió una carta al rey Francisco I. En la carta le menciona su dedicado servicio hasta 1809. Relata también que después de la paz de Schönbrunn terminó en Ogulin de liquidar los asuntos de su batallón. En esa ocasión llegó a un enfrentamiento con el coronel Civic, que exigió de él que le entregue los dineros del batallón, y lo tomó prisionero, afirmando que todos ellos eran enemigos y lo quiso enviar bajo custodia a Zagreb. Los otros oficiales se opusieron, así que Sljivaric quedó en Ogulin y pasó a estar con los franceses, como la mayoría de los oficiales nacidos en el Confín Militar. La solicitud de retornar a Croacia fue rechazada ya que Sljivaric demostró demasiado celo y fidelidad al servicio de los franceses, así que éste se quedó en Francia.

En un acta se menciona a Sljivaric como Mariscal de Campo, pero no se sabe cuando llegó a serlo. En los 100 días de Napoleón no estuvo particularmente activo. En ese entonces servía en el ejército de Var[10] -cuerpo de inspectores- con servicio en Marsella. En abril de 1815 fue nombrado comandante de la ciudad de Antibes[11].

En contra de él, los realistas (legitimistas) nada podían decir de malo. Debido a su celo y honestidad lo mantuvo el rey Luis XVIII aún cuando algunos lo difamaron.

En carácter de comandante de la ciudad de Antibes quedó también después de Waterloo. Quedó hasta el 7 de septiembre de 1815.

Fue pensionando por decisión de Luis XVIII el 18 de noviembre de 1815, con una pensión anual de 4000 francos.

Se retiró a Gignac -Hérault- donde murió el 27 de agosto de 1838 [12]. Tuvo dos hijos.

Una vez dijo Napoleón dirigiéndose a los soldados croatas: "habéis recogido laureles inmortales y con esto habéis merecido la mayor dignidad, os puedo contar entre mis mejores tropas.

¡Gracias a vosotros por eso, soldados croatas!"

En la famosa Casa de los Inválidos, en París, donde se encuentra la tumba de Napoleón Bonaparte, se puede ver una linda placa recordatoria en la que reza: "A la memoire de régiments croates qui sous le drapeau francais ont partagé la glorie de l'armée francaise". A la gloria de los regimientos croatas que bajo la bandera francesa han compartido la gloria del ejército francés.

Esto se refiere a las guerras napoleónicas en las que, como hemos dicho participaron unidades de Croacia. Entre los mariscales de Napoleón hubo dos croatas: Sljivaric y Dosen.

La Haya: ¿proceso o parodia?

Christophe Dolbeau, Lyon

 

¿Que es un "Tribunal internacional" sino un laboratorio de corte de justicia para elaborar sentencias jurídicas teleguiadas que permitan a los poderosos del momento camuflar sus secretas maniobras de venganza bajo una apariencia de equidad, al tiempo de dejar creer al buen pueblo que han creado una mejor ley universal de la cual ellos, como por casualidad son los mejores garantes?

Reunido en estos momentos para juzgar los crímenes cometidos en la ex-Yugoslavia, el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya no escapó a la regla: Totalmente dependiente hasta la médula de sus huesos de las Naciones Unidas y de los pocos Estados que aseguran su presupuesto de funcionamiento -los mismos que intervinieron en los Balcanes y que apadrinaron la imposición de Dayton- lleno de magistrados cuidadosamente seleccionados por sus actuaciones titulares y cuya independencia e incapacidad se encuentran fuertemente controladas.

La acción de este TPI ha estado, con seguridad, minuciosamente controlado con el fin de corresponder lo mejor posible a los objetivos políticos, estratégicos y diplomáticos de sus grandes promotores de la lista de los acusados, es además bastante explícito: en efecto, allí se encuentran cincuenta y cuatro serbios pero no más de tres son de Serbia porque no conviene cambiar las directivas de Belgrado), dieciocho croatas (de Bosnia y Hercegovina, con lo que puede vivir Zagreb) y tan sólo tres son musulmanes (puesto que este por definición es el bando de las víctimas)[13].

En lo que hace al desarrollo de las instrucciones en el calendario de las audiencias y bajo el sonido de tambores mediático, ellas dependen visiblemente más de las negociaciones y de los chantajes que se ejercen sobre los antiguos beligerantes que de la sola voluntad de los jueces...

Es en este marco equívoco donde ya ha sido "juzgado" Dusan Tadic, un ex guardián de campo de concentración y torturador serbio.

El proceso, que quería ser ejemplar y edificante, ha sobre todo puesto en relieve la debilidad de las investigaciones y la credibilidad totalmente relativa de ciertos testigos bosníacos.

Fue un fiasco. Pero que eso no importe: la maquina se encuentra en camino y, de acuerdo a la buena lógica daytoniana, le toca ahora denunciar el actuar del bando croata.

Desde el 23 de junio, es el turno entonces del general Tihomir Blaskic de compadecer delante de los fiscales de La Haya; antiguo oficial de las fuerzas de autodefensa croata de Bosnia-Hercegovina (HVO), el hombre está acusado de haber perseguido a civiles musulmanes, ordenando el saqueo de sus bienes, maltratando a ciertos prisioneros, y last but not least, de haber hecho ejecutar en forma sumaria a 96 habitantes de la aldea Ahmici.

Este acta de acusación muy pesada; reposa sobre pruebas tangibles o se trata quizá de la enésima tentativa de ensuciar a la recalcitante comunidad croata de Bosnia- Hercegovina, de la cual Blaskic era un soldado?

A la espera de ver como el Tribunal Penal Internacional va a conducir este nuevo proceso (en el cual el acusado se presentó espontáneamente el 1 de abril de 1996), podemos desde ya en descargo del oficial croata, hacer algunas observaciones sobre el fondo de la cuestión:

Sin prejuzgar acerca de la materialidad de los hechos acaecidos en Ahmici, es importante, ante todo, recordar que la ofensiva contra esa aldea se efectuó en respuesta a un ataque mortífero de los musulmanes contra la aldea católica de Cajdraz. Además a las pocas horas de la toma de Ahmici, las tropas musulmanas "liquidaron" la aldea croata de Poculica. ¿Planea el TPI inculpar a los oficiales bosníacos implicados? Los sucesos de Ahmici, suponiendo por supuesto que sean demostrados, son inseparables del clima general, extremadamente feroz, en el que tuvieron lugar los combates del valle de Lasva. Es en ese sector, no olvidemos, que actuaban los famosos mujahidines (que estaban basados en Mehurica) que fueron culpables de innumerables actos de barbarie, merodeos y crímenes de guerra contra la población croata. Aquí nos podemos preguntar de paso por qué el TPI olvidó de hacer figurar a sus jefes en esas listas... El fanatismo islámico de las tropas bosníacas no pudo contribuir a la tranquilidad de las otras fuerzas. Recordemos que la brigada musulmana Al Faltih (el conquistador) sitió la ciudad croata de Vares enarbolando no la bandera con la flor de lis de la República de Bosnia sino con banderas verdes. "De Ankara hasta Trieste, no habrá ya ni una sola cruz" cantaban entonces los combatientes musulmanes!! Parece difícil hacer un juicio objetivo sobre las fuerzas de autodefensa croatas, 1993, sin precisar que no se trataba todavía de un verdadero ejército, sino más bien de un agregado bastante informal de milicias aldeanas, improvisadas, mal armadas, frecuentemente desprovistas de comunicaciones y con una disciplina muy relativa. Es poco probable que el general Blaskic haya podido, en esa época, totalmente controlar lo que se hacía en su sector, y sería por consiguiente abusivo tenerlo como único responsable de los excesos cometidos. Si el TPI quiere verdaderamente dar al mundo una lección de moral guerrera, deberá evitar transformar al general Blaskic en un chivo emisario. En todo conflicto, el grado de agresividad de las tropas depende en gran parte de la actitud del adversario; los actos de este oficial y de sus hombres no pueden por tanto ser juzgados sino a la luz de lo que sucedía en la región en la que luchaban. En ese respecto hay que saber que los Croatas de Bosnia-Hercegovina han, también ellos, sufrido mucho y que sin la HVO, quizá no estarían allí para contarlo. Algunas de sus aldeas fueron saqueadas y destruidas totalmente por los musulmanes, y algunas fueron escenario de terribles masacres. Varias localidades como Vares, Maljina o Kakanj, fueron sitiadas, hambreadas y bombardeadas sin descanso antes de ser ocupadas y "limpiadas"; despojados de sus bienes, sus habitantes católicos fueron expulsados o bien encerrados en campos que no tenían nada que envidiar a los de los serbios. Teniendo en cuenta estas condiciones, y sea lo que haya pasado en Ahmici, es posible por lo tanto pensar que el general Blaskic debería tener en su beneficio algunas circunstancias atenuantes. Sería igualmente deseable que en el futuro cierto número de responsables militares bosníacos comparezcan a su vez delante del TPI. Toda la credibilidad futura de esta jurisdicción depende de la forma con la que los magistrados del TPI tomen en cuenta los diversos elementos antes mencionados. Así que ¿proceso o parodia, justicia y política, jueces o subordinados a decisiones políticas? Lo veremos en los hechos.

 

CAMPO FERMO

Dusan Zanko

Primera parte del artículo publicado con el título "Inocentes en Regina Elena" en la revista Novi Zivot, año 1967. Novi Zivot (La nueva vida) era editada por los sacerdotes croatas en Roma. El artículo, que son páginas -para muchos desconocidas- de la historia de los refugiados que salvaron sus vidas en Bleiburg, está firmado con el seudónimo Spiridion. Hoy podemos decir abiertamente que lo escribió el Prof. Dusan Zanko que fue por dos años el director civil del Campo Fermo. Vivió después en Venezuela hasta su muerte en 1980.

Inocentes en "Regina Elena"

A aquellos que llevaron su cruz a través de "Regina Elena" hasta la cima del Calvario.

Dos apuntes para el prólogo

Un emigrante es una persona, la cual por siempre lleva consigo una herida abierta y muy sensible. Cuando comienza a cicatrizar un poco, el más suave contacto con los recuerdos la abre nuevamente hasta el fondo. El emigrante es así, no olvida nada. Es todo memoria, la cual llena sus sueños con imágenes de una hermosa infancia en la casa paterna, con la atmósfera dulce y fortificante de su ciudad y de su patria abandonada. El emigrante es el único ser que capta profundamente esas riquezas de las cuales es despojado hasta las raíces. El siempre está volcado hacia el pasado, abierto a todas sus voces cuando sea que ellas se anuncien. La memoria alimenta al emigrante; en ella como en una caja mágica se guarece su drama interno (un corte trágico con todas las fuentes primarias de su personalidad) y una nueva capacidad para conocer la vida a través de los sufrimientos más inhumanos.

En este año del Señor de 1967 a veinte años cumplidos de esa lejana primavera italiana de 1947, tengo que pagar mi deuda con la memoria y de alguna manera volcarla en un escrito y dejar como recuerdo para mis hijos, para mis amigos y para los que sufrieron conmigo un fragmento del sufrimiento y de la milagrosa salvación de vidas, así como también una parte vergonzosa de nuestros enemigos, un acto de inconcebible ceguera, igualmente intensa en el tercer año de paz como en los años de la guerra; una obra miserable de una asociación de maestros de libertades democráticas, de siervos de la más nueva tiranía, de combatientes para la liberación de Europa y de héroes de la estrella de Stalin.

Pero no, yo hoy ya no deseo levantar la voz, no deseo dramatizar nada. Después de veinte años los hechos hablan por sí mismos: el ídolo de los "héroes" de 1947 es proclamado oficialmente como criminal, es exhumado de su tumba y tirado al basurero de la historia y los indignos maestros de la democracia vergonzosamente se lavan las manos como Pilatos; mientras que yo me encuentro ubicado tranquila y firmemente en la esencia de la libertad y avergonzándome un poco frente a la historia, por unos y por otros como personas a las que les fue dado el poder en el mundo, hasta que llegó la época de un nuevo odio, el de la "guerra fría".

Yo quisiera anotar hoy con palabras serenas las vivencias que tuve en mi paso por la famosa cárcel romana "Regina Elena" junto con otras veinte personas inocentes, las cuales fueron sacadas de un campo de refugiados italiano que estaba bajo el comando de los ingleses, con las manos atadas y decretados peligrosos. Esto sucedió dos años después de finalizada la guerra.

Sí, quisiera arrancarlo del olvido en honor a las vidas salvadas milagrosamente hace veinte años atrás, como así también a las vidas trágicamente segadas, mirando al mismo tiempo desde mi propio interior y desde una perspectiva actual, en la cual todos los hechos reciben la magia de un carácter trascendental. Quisiera tocar píamente la pesada realidad de inocentes condenados a muerte en medio de un mayo romano florecido y describir poéticamente con débiles palabras los pasos de una liberación y el agradecimiento a la Reina de mayo y a la gente de buena voluntad.

Por esta razón estas palabras serán de un orden más psicológico que político; serán el eco de una pasada experiencia y una transformación.

Campo Fermo

La herida

"Campo Fermo" fue un típico fenómeno sociológico de postguerra. Ubicado bajo una colina (en la cima de la cual y a un paso del Adriático se ubicó como un nido la vieja y pequeña ciudad de Fermo), llevaba en sí miles de vidas segadas de raíz, actividades truncadas, existencias rotas, ambiciones perdidas y destinos trágicos.

En sus abandonados y polvorientos pabellones, de lo que antes era una fábrica, justo un 15 de agosto (1945), día de la Virgen, se estacionó una gran cantidad de gente, mujeres y niños; esa masa la cual todavía desde el fatal 15 de mayo era arrastrada y empujada, estando totalmente asustada, hambrienta, humillada y despersonalizada a través de improvisados campamentos de refugiados en Italia. Una masa que con cada día que pasaba borraba cada vez más sus valores sociales y jerárquicos, perdía su fisonomía normal de una comunidad civilizada y se hundía en una masa monótona, perdida de lo que antes eran personas. Todos los grados sociales se borraron, todos los títulos se convirtieron en ridículos, todas las posiciones intelectuales y materiales fueron echadas por tierra en el sentido literal de la palabra; porque toda esa masa, desde el 15 de mayo hasta el 15 de agosto dormía sobre pisos desnudos de escuelas y de cuarteles abandonados, vacíos, polvorientos, sucios y a medio destruir en Treviso, Modena, Reggio-Emilia, Bologna...

Todas las actividades de esa masa se convierten de repente en el salvamento más primitivo de la vida propiamente dicha. El miedo y el hambre les quitan grandeza a los pensamientos y belleza a las ideas, hasta aplacan la severidad del sufrimiento moral y a esa fina y misteriosa sublimación del ser humano en la posición de Job.

Y así pasan las semanas y los meses del año 1945, hasta que llegó la primera Navidad. Esta se convirtió inmediatamente en la más pura destilación del dolor, en el más desgarrador grito del alma, la cual recién ahora, poco a poco, concentrada y enfrentada consigo misma tomó conciencia del terrible abismo de la pérdida mística de la patria, la separación de la familia y el abandono de los hogares paternos. En la fría Nochebuena de Fermo, en los ojos de todos se veía llorar al alma con una gran y verdadera lágrima, la cual con su destello compartía seguramente con la estrella de Belén en algún lugar del cosmos espiritual y los invisibles ángeles con sus miradas asombradas, seguramente la tomaron y la llevaron al Niño Dios.

La Fe

En el ser humano germina silenciosamente una contraparte a la desesperación, la cual en cierto momento sale a la superficie como Fe. Del mismo modo en la dramática historia de la emigración política croata, "Campo Fermo" quedará como testigo directo de esta fe, la cual florecerá como una rosa ensangrentada de las ruinas de una generación culta.

Paso a paso, a través de los vacíos y aburridos días y de las largas noches de los campamentos, se empezó a manifestar en miles de corazones la fe: fe en sí mismo, fe en los valores tradicionales, los cuales formaron el ideal del hombre croata; fe en la gente que quedó en su patria, fe en un mundo libre, fe en la nueva generación de niños y jóvenes, la cual a pesar de la profunda tragedia empezó con la fuerza espontánea de la inocencia y de la vida a cantar, a bailar y a amar; finalmente la fe en Dios y en la fuerza sacramental de la religión, la cual en medio del campamento instaló una capilla y en el centro de ésta colocó el retrato de la Madre de Dios, en el centro de éste colocó el símbolo de la patria perdida y en el centro de éste un viejo texto de Rémete - ADVOCATA CROATIAE FIDELISSIMA.

De esa fe, empezó en "Campo Fermo" a aparecer una animación y un mayor apaciguamiento del espíritu; de los pisos desnudos se comenzaron a levantar camas de paja, de éstas se pasó a camas de hierro y madera; con cortinas de tela se comenzaron a hacer divisiones entre cama y cama, entre familia y familia y entre cada uno de sus nuevos espacios indispensables para vivir. Se comenzó a organizar la cocina para unas 2000 a 2500 almas, se comenzaron a arreglar los pabellones, los talleres mecánicos, el servicio automotor; se comenzaron a organizar escuelas, desde jardines de infantes hasta secundarias; se construyó una tarima y se organizó un coro; se comenzó a organizar entretenimientos y celebraciones religiosas; se invitaba a grandes personalidades de Fermo y de Roma. Oficiales de campo de alto rango, el arzobispo de Fermo, el intendente, algunos curas párrocos, profesores, abogados y médicos se convirtieron en nuestros grandes amigos y benefactores. Un excelente cirujano llevó a cabo felizmente más de cien operaciones en nuestro campamento y cuando llegó a las cien organizamos en su honor un lindo acto académico durante el cual nuestros cien enfermos, a los que él había sanado, le dieron un obsequio junto con muchas lágrimas de agradecimiento. En una ocasión nos visitó el cardenal siciliano Ruffini y dio un tremendo discurso sobre las injusticias, las cuales en nombre de ideologías erróneas y de alianzas entre políticos se ejercen sobre los pueblos de Europa Central, especialmente sobre el pueblo croata.

Los intelectuales, los poetas, los políticos, los técnicos, los profesionales y los comerciantes no se quedan quietos y buscan por todos los medios de acción, cada uno en su terreno. Tenemos dos sacerdotes ejemplares, a los cuales en pleno torbellino de la retirada la Providencia metió en nuestro grupo: uno con un gran humor cristiano y un gran sentido del sacrificio y el otro con carácter suave y humilde. Los dos levantaron el espíritu de la gente y de la capilla del campamento hicieron un verdadero oasis de valores morales y religiosos. El arzobispo de Fermo, tan bueno con nosotros, dio a fundir una campana especial para nuestra capilla con una leyenda característica.

De repente todo estaba en movimiento, simple y naturalmente cada uno encontró su lugar y comenzó a ejercer su oficio. Nuestros ingenieros comenzaron a arreglar el campamento, a construir una piscina, a dirigir la entrega de madera y de otros materiales; los profesores dirigían las escuelas, los abogados escribían un estatuto para la organización y la reglamentación del campamento, la cual el comandante inglés dejó totalmente en manos de nuestra gente. Tuvimos nuestro presidente y nuestra comisión directiva, nuestros preceptores y cocineros, nuestros propios choferes y cadetes. El comandante recibe ayuda de nuestros empleados, secretarias y traductores, tanto en las oficinas como en el hospital, en el cual trabajan nuestros médicos.

Al poco tiempo comenzamos a ser populares y a ser recibidos con agrado, no sólo en Fermo, sino por toda la provincia de Marca, desde Ancona hasta Puerto San Mauricio. Nuestro coro es invitado a todas partes, a todos los grandes eventos de la Iglesia y a las fiestas de los alrededores, lo mismo que nuestro club de fútbol, el cual pronto llegará a ser el más peligroso contrincante de todos los clubes hasta Ancona. La juventud gustosamente se adhiere a la organización de los scouts lo cual será llevado a cabo ejemplarmente por S.R.

Loreto pasa a ser naturalmente el centro religioso de nuestros peregrinajes y de nuestras plegarias. Allí nos sentíamos en nuestro propio ambiente y arrodillados en la casa de Santa María le reprochábamos en voz baja a los ángeles el habérnosla quitado de Trsat y el haberla traído aquí (qué misterio!?). Allí encontramos un altar hermoso y una capilla regalo de nuestro Strosmayer y en una roca encontramos una pintura que mostraba la cura milagrosa de un croata, el cual moribundo llegó a Loreto desde Dalmacia.

"Campo Fermo" en el período de dos años llegó a ser un "piccolo stato", pequeño estado, como decían los italianos envidiándonos muchas cosas.

Por momentos pareciera que la euforia crecía. En los días claros, del pico más alto de Fermo se puede ver el pico del Velebit. Frecuentemente bajamos de la ciudad hacia la costa adriática y con nostalgia acariciamos con la mirada a las olas y a nuestro mar; con las caras dirigidas hacia el viento "bura" proveniente de Dalmacia.

Sí, todavía estamos cerca; demasiado lejos y demasiado cerca. Los oficiales de campo nos hablan en voz baja de una eventual invasión. Se oyen y se dicen cosas sin ton ni son. Los políticos no tienen paz. Instintivamente todos nos envolvemos en ilusiones, como si fueran vida.

Sin embargo, cada tanto caemos rápidamente en un vacío. Cada vez más seguido se encuentran los ojos fijados en la lejanía. Una tenue pena exhalan los rostros, sobre todo el de las mujeres, las cuales con su intuición ven más hondo que los políticos y los ideólogos. Pobres nuestras mujeres, esas cariátides mártires de "Campo Fermo", cada una en su vallado de tela, en un par de metros cuadrados y alrededor de camas de hierro organizan sus salas, sus cunas para los niños, sus pequeños y rudimentarios lugares para guardar cosas sin tener otro recurso que sólo su innato sentido para la belleza.

Van llegando nuevos fugitivos de nuestra tierra, cuentan de horrores inimaginables. Todo el campamento escucha estos relatos y nuevamente se abren las heridas, agrandadas por las heridas de los mártires que quedaron en casa, los cuales en su gran mayoría se encuentran en cárceles y en campamentos. Algunos dejaron en sus casas a sus madres, otros a sus esposas y otros a sus hijos... Les mandan mensajes, los cuales nunca llegan. Sólo se desea saber quién más está vivo o muerto porque para Croacia en realidad cuando terminó la guerra fue peor que cuando empezó.

Pasan con ritmo cósmico no sólo los meses y las estaciones del año, los fuertes vientos -bura y jugovina-, los rigurosos inviernos y los insoportables veranos, sino también años enteros: 1945, 1946, 1947... "Campo Fermo" ya cuenta sus recién nacidos, sus bautismos, sus compromisos y casamientos, sus enfermos y sus muertos. Con el tiempo pasará a ser el centro o punto de encuentro de toda la emigración croata en Italia: todos llegarán a "Campo Fermo", todos pasarán por él y se irán de él.

Los hilos que aún ligan fuertemente con la patria se vuelven cada vez más finos, muchos comienzan a ceder y a romperse, abriendo nuevos dolores; las miradas que hace dos o tres años estaban dirigidas hacia atrás comienzan a dirigirse espantadas hacia adelante, hacia lo desconocido, hacia un mundo ajeno, hacia más allá del océano, hacia la incertidumbre... En las almas y en las caras de los emigrantes comienza a abrirse el sentimiento de una soledad cada vez más grande, de un abandono, de un desasosiego y de una real y verdadera inseguridad.

Algunos simplemente no se lo permiten a sí mismos, porque lo consideran una traición moral a la patria, cruzar el océano (porque nuestra vieja madre Europa no nos reconoce ni nos acepta), esparcirnos por tierras desconocidas, de idiomas desconocidos, desprenderse para siempre de todo lo que la vida nos dio, pero eso es imposible, eso no se puede permitir... Y realmente, algunos regresaron con una confianza sobrehumana, victorias ilusorias y perdieron la vida en su patria. La mayoría llevado por el instinto de la vida y por la mirada inocente de los niños, poco a poco empezó a mirar hacia adelante, a conseguir pasaportes, a estudiar las primeras palabras de un idioma desconocido y a prepararse de nuevo, esta vez para un nuevo éxodo.

Aún antes de eso el proceso de la emigración se mete en ésta como un microbio a través de las discusiones políticas, acusaciones, excusas, correcciones de viejos y formulación de nuevos conceptos. Se resquebraja la unidad ideológica y emocional del primer año del campamento, cimentada con el enloquecimiento de la tragedia. Asoman la cabeza nuevos y viejos líderes, unos y otros en nubes de ilusión, pisando por pantanos de desilusión. Ciertamente aparecen algunas maduras voces de sabiduría, porque un pueblo inocente nunca será abandonado, pero el mundo aún no estaba en estado para razonar, más aún que cada día crecen nuevos conocimientos sobre el Este, sobre el cual siempre soñaron nuestros filósofos y la historia. Los ingleses algo captan sobre el nivel de tragedia de la nueva "paz" para los pueblos que van del Báltico hasta el Adriático, y hacen un gesto con los hombros dando a entender que no les importa, están cansados y hambrientos por la guerra.

Los americanos no entienden nada, los italianos no pueden hacer nada y lo que es una real ironía del destino, no conocen la realidad que tienen frente a sus narices, llamándonos algunas veces checos, otras polacos y otras eslavos. (En una ocasión el arzobispo de Fermo me consolaba tratando de aplacar mi reacción ante las ofensivas palabras de un abogado de Fermo: "Perdóneme, señor..., créame que la mayoría de nosotros, los italianos, no sabemos nada de los pueblos de ese lado del Adriático y Trieste". Lamentablemente, muchas veces me di cuenta que me había dicho la verdad). Cada día nuestra fe se hundía en la soledad de la realidad, para que al otro día amanezca nueva y fresca.

Mientras tanto los lobos comenzaron a merodear a la momentáneamente protegida manada. Los agentes de Tito inundaron Italia. Para hacer más jugosos los reportes, inventaban que "Campo Fermo" era un campo militar, un nido de conspiración de gente armada hasta los dientes y cosas por el estilo. El comandante inglés, a pesar de eso, nuestro amigo, se reía a viva voz.

Pero también él comenzó a recibir a principios de 1947 algunas extrañas noticias desde el comando central de Roma. Una noche me susurró en confianza: "La gente de Tito no está quieta. Cuídense. Lamentablemente nuestra gente en Roma tiene la firme convicción de que todavía somos aliados de Tito... Pero, si llega a ser muy serio yo les voy a avisar a tiempo...".

Un buen hombre, el cual hace recordar a esa vieja frase senatores boni viri, senatus autem bestia magna.

CAHIERS CROATES

La asociación de ex-alumnos y amigos de las universidades croatas -AMCA - editó en París en el mes de junio el periódico Cahiers Croates.

Se trata de un excelente emprendimiento de la comunidad croata -y sus amigos- de Francia. Este periódico está concebido como un puente entre los croatas, su historia y su cultura y el mundo de expresión francesa.

Este ejemplar (número doble) de Cahiers Croates tiene 206 páginas y está dedicado al padre de la literatura croata, Marko Marulic. Los textos de Vratovic y de Franolic muestran la pertenencia de la nación croata y de su cultura al espacio europeo-mediterráneo así como su inserción, durante toda la historia de ese espacio, en el proceso de desarrollo histórico europeo.

Marko Marulic mediante sus libros y textos estuvo presente en las discusiones y enfrentamientos teológicos que tuvieron lugar a fines del siglo XV y comienzos del siglo XVI. Marulic contribuyó a la formación y construcción del pensamiento humanístico, teológico y político europeo y más allá de Europa y con ello contribuyó a la formación de Europa. Esa participación de Marulic en el contexto europeo de los siglos XV, XVI y XVII es mostrada en los artículos de Charles Béné[14], Mirko Tomasovic, Leo Kusuta, Bratislav Lucin, Darko Novakovic y Franz Leschimkohl en este número de Cahiers Croates.

Para todos los estudiosos futuros que se interesen en Marulic, y también en este período, bien le vendrá la bibliografía sobre Marulic así como la bibliografía de las ediciones de sus obras; Judita, Institucija y Evangelistorum que preparan Branko Jozic y Bratislav Lucin.

Cahiers Croates no se ocupa solamente del pasado sino que también se ocupa de la actualidad. Los textos de Annie Le Brun y Nelle Arambasin de este número rinden homenaje a Slavko Kopac, que es uno de los más conocidos y mayores pintores croatas que trabajó y vivió en París.

Trae también el informe de la exposición en Nueva York de Radovan Ivsic, Kralj Gordogan (A. Le Brun) y sobre la representación de "Les Cordonniers" de Stanislav Ignac Witzkewitz que dirigió Sanda Hrzic.

Los franceses (y no sólo ellos) frecuentemente muestran lo poco que saben sobre los croatas, su cultura y su presencia en Europa y en el Mundo. Debido a que recién ahora es posible hablar abiertamente sobre los croatas y los temas croatas, los ex-alumnos de las universidades croatas ven que es necesario hacerlo para recuperar el tiempo y ayudar así a que los franceses y todos los que tienen al francés como lengua materna tomen conocimiento de los croatas, su cultura e historia desde una óptica correcta.

Vlatko Maric, Glas Koncila, 10 de agosto de 1997

 

MARULIC Y EUROPA

Charles Béné, Grenoble

 

La difusión de la obra de Marulic, tanto por su extensión como por su duración, no deja de ser sorprendente.

Que dos obras, el Evangelistarium y la Institutio bene vivendi per exempla sanctorum, editadas modestamente en Italia durante las últimas décadas del siglo XV, no cesaron durante el curso de los siglos XVI y XVII de encontrar editores del Sur y del Norte de Europa, de Venecia a Amberes pasando sucesivamente por Basilea que ya era admiradora de Lutero, y Colonia, bastión de la ortodoxia y, mucho después de la desaparición de Marulic, Amberes, donde encontraron nuevamente editores y traductores suscitará numerosas preguntas.

Aun así, ya no se habla más de Marulic. Muchos manuales, sobre todo en Europa occidental, hasta parecen ignorarlo completamente. De hecho, ¿quién era Marulic?

Nacido en Split en 1450, descubrió primero en su patria, gracias a un maestro italiano, Tideo Acciarini, y después en Padua, a la cultura humanista y, al mismo tiempo, ese movimiento espiritual venido del Norte que era la Devotio Moderna, movimiento de renovación religiosa a través de una vuelta a las fuentes bíblicas y a los Padres de la Iglesia.

Como Erasmo lo haría diez años más tarde. Marulic pone toda su actividad y su obra al servicio de esa renovación espiritual. Pero, a diferencia del gran holandés, no olvida ni su idioma natal, ni las desgracias que golpean a su patria. Es para ellos que compondrá, en su idioma, adaptaciones de los Padres latinos y de su compatriota San Jerónimo; traducciones de místicos medievales como San Bernardo y San Buenaventura y hasta himnos en honor a la Virgen María y los santos[15].

La situación trágica de Split, asediada por los otomanos, le inspira el poema bíblico de Judit, heroína judía que salva a la ciudad de Betulia yendo a asesinar al tirano Holofermes.

Esta epopeya, compuesta en dodecasílabos en doble rima, le valdrá el título de "Padre de las letras croatas". Con el fin de salvar a su patria y también a la cristiandad amenazada, compondrá una carta abierta al Papa Adrián VI, pidiéndole su ayuda y sobre todo la de los príncipes de Europa, inconscientes del peligro[16].

Pero es principalmente a su obra latina que Marulic debe su notoriedad europea. Dos libros suscitaron, por su riqueza y su novedad, ediciones y traducciones en los países de Europa durante dos siglos: el Evangelistarium y la Institución para bien vivir de acuerdo a los ejemplos de los santos.

Pero nada parecía prometerle, en un principio, un destino semejante. En el Evangelistarium, Marulic rechazando la enseñanza de los filósofos de la Antigüedad, declara limitarse a la filosofía de Cristo, fuente de toda la enseñanza de la Iglesia.

En la Institución para bien vivir de acuerdo a los ejemplos de los santos, Marulic, rechazando con el mismo vigor el ejemplo de los héroes de la Antigüedad, declara limitarse estrictamente a los ejemplos de los santos del Antiguo y del Nuevo Testamento y de toda la tradición medieval.

Ese tratado de formación cristiana, que a través de las grandes virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, conduce al cristiano desde el descubrimiento de la fe (Libro I) al triunfo de los elegidos (Libro 6). Termina el tratado con un poema en forma de diálogo entre un cristiano y el propio Jesús sobre la cruz, poema que tendrá también un destino europeo, desde el siglo XV al siglo XX.

Estas dos obras fueron compuestas en oposición total con los gustos del momento. Estamos en una época donde sólo los filósofos y los héroes de la Antigüedad encuentran gracia a los ojos del público. Todo el mundo lee y todo el mundo imita a Valerio Máximo y las Vidas Paralelas de Plutarco. A la inversa, nuestras dos obras se ponen al servicio de una piedad exigente y condicen con la enseñanza dada por la Imitación de la Vida de Cristo.

Ellas van a conocer en una Europa en plena mutación, en proa a las herejías y marcada por persecuciones religiosas, una difusión que tocará a los grandes países de Europa antes de ser llevadas hasta los confines del mundo conocido durante un período de más de dos siglos.

Lo más sorprendente es que esta difusión se haya hecho de forma fortuita. Marulic no tenía, como lo tenía Erasmo por ejemplo, impresores a su servicio. Fue durante el retiro de Marulic en la isla de Solta que sus obras encontraron editores en Venecia y luego en Basilea; fue después de su desaparición que los editores de Colonia difundirían sus grandes obras por toda Europa; y, en fin, fue 50 años después de su muerte que un editor inglés, exiliado en Amberes, utilizará las obras de Marulic para llevar ayuda y reconfortación a los perseguidos, lo que dará origen a nuevas ediciones y traducciones, que se multiplicarían hasta el fin del siglo XVII.

Esta difusión de las obras más importantes de Marulic, verdadera ascensión hacia la Europa del Norte, se realizó en cuatro etapas que acompañan el ritmo de los grandes sucesos de la historia religiosa del continente.

Ella parte de Venecia, donde se hace portavoz de la Devotio Moderna, primer movimiento de renovación espiritual, nacido en los Países Bajos, que marcará profundamente las primeras obras de Erasmo; luego, ella se hará conocer después de 1517 en Basilea, ciudad que pasó a ser con la publicación de las obras maestras de Erasmo y, en particular con el Nuevo Testamento y la Ratio Verae Theologiae, el nuevo centro del humanismo europeo.

Desde 1519, o sea cinco años después de la muerte de Marulic, será a su vez el turno de Colonia, la "Roma del Norte", verdadera fortaleza de la ortodoxia, que tomará el relevo de Basilea para editar a Marulic, pero esta vez para combatir las tesis de Lutero.

Esa difusión llegará finalmente a Amberes, donde gracias al recibimiento que se dio a los exiliados de la Inglaterra de Isabel I, un refugiado de Bristol, John Fowler, pudo abrir una casa de edición al servicio de los exiliados y de los perseguidos, y entregar una edición de la Institutio que le hará valer ediciones y traducciones nuevas por toda Europa.

Las ediciones venecianas (1484-1521)

La obra de Marulic al servicio de la renovación de la piedad.

Marulic tiene apenas 35 años cuando sus primeras obras latinas, el Evangelistarium en primer lugar y la Institutio luego, encontraron en Italia, luego en Venecia, su primera y gran difusión.

Y esta difusión toma cada vez más amplitud: ella continuará en Italia durante más de treinta años (1484-1521)[17].

He aquí lo que puede sorprender. Marulic en efecto, en estas dos obras, no ha cedido a las modas del momento; en el momento en el cual, en Venecia, la sabiduría antigua es llevada al pináculo por la edición realizada por Aldo Manuce de cuatro adagios de los Adages de Erasmo, Marulic declara en el Prefacio de su Evangelistarium: "Aunque muchas cosas fueron descubiertas y estudiadas con sabiduría y fineza por los filósofos, ¿quién tendrá la temeridad de compararlas con aquellas que nos fueron transmitidas por la autoridad divina? Porque los filósofos pueden equivocarse ya que son seres humanos. Pero Dios, que es la sabiduría misma, no puede de ningún modo estar en error" [18].

Y bajo los títulos de la fe, de la esperanza y de la caridad, es toda la enseñanza de la Iglesia que él expone a la luz de textos del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Lo que llama la atención en esta obra es la riqueza de sus citas de las Escrituras: para cada una de las enseñanzas de la Iglesia, ya sea sobre los sacramentos o respecto de las virtudes a practicar, Marulic acumula referencias bíblicas, haciendo del Evangelistarium un verdadero arsenal teológico que descansa en los fundamentos escriturales de la enseñanza de la Iglesia.

La misma actitud de rechazo a la moda encontramos en la Institutio bene vivendi.

En el momento en el cual los héroes de la Antigüedad apasionaban al público, o los Dichos y hechos célebres de Valerio Máximo y las Vidas Paralelas de Plutarco sirven de modelos, Marulic rechaza con la misma determinación, en su dedicatoria a Jerónimo Cippico, canónigo de la iglesia de Split, a los héroes de la Antigüedad: "Yo no tengo esa admiración desmesurada, como muchos, por los antiguos griegos o latinos, o por esos otros adoradores de dioses inventados, en los cuales nada perfecto se ha podido realizar, porque ellos ignoraban el camino de la verdad".

Y él prosigue: "Que ellos sigan, si lo desean, a los Catones, a los Escipiones, a los Fabricius, a los Camilles; que ellos imiten a Sócrates, a Pitágoras, a Platón y a los otros profesores de la sabiduría humana; para nosotros, son los patriarcas, son Cristo y sus apóstoles, son las manifestaciones de los santos de los dos Testamentos, y su modo de vida que buscaremos apreciar e imitar, a fin de ganar el premio eterno de la beatitud, que aquéllos ganaron" [19].

Y en una verdadera Institución cristiana, que conduce al lector desde la vocación del cristiano y de la Fe (Libros 1 y 2) a la conducción de la vida cristiana por la práctica de la caridad y por los sacramentos (Libros 3 y 4), hasta su coronación a través de las pruebas y del martirio, y a la gloria de los elegidos (Libros 5 y 6).

Marulic multiplica los ejemplos de práctica de las grandes virtudes cristianas, apoyados en la vida de los santos del Antiguo y Nuevo Testamento y en toda la tradición medieval, haciendo referencia siempre a las enseñanzas de Cristo y de las Escrituras.

Esta obra impacta también por su extraordinaria riqueza, ya se trate de los múltiples ejemplos extraídos de las vidas de los santos o de la riqueza de las referencias a la Escritura. Cada capítulo comienza o termina con una exhortación bíblica. Se comprende así que una obra como ésa haya llegado a ser el vademecum de predicadores y misioneros.

Estas dos obras, tan poco en armonía con un ambiente totalmente impregnado del culto a la Antigüedad, fueron editadas no por un editor ilustre, como Aldo Manuce -que editó los Adagios de Erasmo, sino por un obscuro sacerdote, Francois de Lucques, chantre de la Iglesia San Marcos, de Venecia.

La misma modestia se ve en la presentación. Las coberturas presentan a sus títulos en un total despojo. Las obras todavía estaban impresas en letra gótica cuando las letras romanas decoraban a las ediciones más prestigiosas. Hay que constatar que esta presentación modesta no obstaculizó de ningún modo la difusión de estas dos obras. Su éxito fue inmediato.

Hoy no disponemos más que de las ediciones venecianas de 1506 y de 1513, lo que es una pena. Pero se sabe, por registros conservados en la Biblioteca Vaticana, que el Evangelistarum había sido publicado bastante antes: las ediciones de Reggia (1487), de Venecia (1500) y de Pisa (1515) han precedido a la primera edición conocida, que es la edición de Venecia de 1516.

Lo mismo para la Institutio, que tuvo ediciones aparecidas en Venecia en 1498 y 1499.

Su éxito y el renombre de Marulic están documentados mucho antes de 1506. Son testigo de ello las páginas de las Eneidas de Sabellicus, donde, enumerando a los poetas y a los oradores bajo el pontificado de Sixto IV (1471-1484), el autor cita a Marko Marulic al mismo tiempo que al célebre poeta napolitano Pontanus, al romano Pomponius Laetus, a Marsilio el Florentino, Beroaldo el bolonés y Guarino de Ferrara [20].

Su éxito, como dije, fue inmediato; se conocen cuatro ediciones del Evangelistarium entre 1487 y 1516 y ocho ediciones de la Institutio entre 1498 y 1521.

Ese rechazo de los héroes y de los filósofos, lejos de dificultar la difusión de esas dos obras, hasta hizo escuela. En particular, Sabellicus en Exemplorum libri decem no se limita ya a los ejemplos de la Antigüedad, sino que cita y pone en primer lugar los ejemplos de los santos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Esta elección, que le valdrá a Sabellicus ediciones y elogios del humanismo de toda Europa, no era de hecho nada más que la imitación servil de la Institutio de Marulic y se puede comprobar que todos los ejemplos citados por Sabellicus son copiados exactamente, y en el mismo orden, de la Institutio de Marulic[21].

La Institutio y el Evangelistarium serán difundidos sobre todo en Italia. Las comunidades religiosas, y particularmente los franciscanos, los adoptaron.

Es cierto que Marulic tenía una veneración particular por San Francisco de Asís. Hay que notar finalmente que Italia será el lugar privilegiado de ediciones de otras obras de Marulic. Todas sus obras espirituales, la Quinquaginta Parabolae, la De humanitate et gloria Christi, la De laudiius Herculis, donde él desafía la gloria de Hércules basándose en las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, encontrarán editores, y luego traductores.

Las ediciones de Basilea: Marulic y el Puro Evangelio

En Basilea, en el primer decenio del siglo XVI, Jean Froken publica las obras mayores de Erasmo: el Nouveau Testament (1519), la Méthode de la vraie théologie (1519, 1520, 1521, 1522) y la primera edición separada del Manuel du chevalier chrétien (1518-1519). Al mismo tiempo, otro editor de Basilea, Adam Petri de Langendorf, entrega tres ediciones de las obras mayores de Marulic, la Institutio bene vivendi per exempla sanctorum en 1513 y en 1518, luego el Evangelistarium, en 1519.

Lo que llama la atención es en primer lugar el cuidado que puso el editor. La Institutio presenta una página de guarda grabada en madera que es la primera de este tipo de presentaciones. Esta, en razón de su belleza, será retomada en la mayoría de las publicaciones de la obra de Marulic; el simple título de la edición veneciana es reemplazado por una introducción de ocho líneas que insiste sobre la riqueza espiritual de la obra y sobre la elección de caracteres (los caracteres góticos fueron remplazados por caracteres "más modernos").

Este nuevo título es seguido de un epigrama de Daniel Agricola que se detiene sobre la densidad de temas tratados en el libro. Y la dedicación del mismo Agricola resalta la abundancia de la materia, "materiarum ubertas", así como también la elegancia del estilo "Tulliana facundia"[22].

El Evangelistarium, publicado algunos años más tarde (1519), corresponde a un caso más significativo. Como la Institutio, se beneficia de una presentación más elegante y más rica. Es suficiente compararla con la edición de Venecia para notar el muy bello grabado en madera. Este encuadra la página de guarda; el título está también ricamente decorado y deja a la vista la cultura de Marulic "viri disertissimi", el contenido evangélico del libro "opus vere evangelicum" sin olvidar la elegancia del estilo "cultissimo adornatum sermone".

El primer prefacio, en forma de exhortación al lector, ilustra los lazos que ligan esta edición a las ediciones de Venecia y pone adelante al autor - Marulic, que todavía vivía, tiene derecho a todos los honores a punto tal que el editor le desea "Nestoreos annos" (una muy larga vejez). A su vez el elogio que hace Julianus Venetus del reverendo Francois de Lucques da prueba de hasta qué punto se justifica establecer una relación con las ediciones venecianas.

¿Se trata simplemente de una reedición de las de Venecia? Las apariencias no deben llevarnos a error. Si la Institutio es sobre todo alabada por su riqueza, el Evangelistarium lo es sobre todo por su carácter "verdaderamente evangélico" y la expresión será retomada y desarrollada por el postfacio escrito por Sébastien Münster, el célebre geógrafo, que ante todo era un gran hebraísta. Es ahí que se encuentra la razón profunda de estas dos publicaciones, ya que tanto Adam Petri como Sébastien Münster son grandes admiradores de Lutero.

Se puede leer, en efecto: "No hay, en este Evangelistarium, ni espíritu de disputa, ni opiniones confusas, ni un relato de innumerables tradiciones humanas. No escucharás sino aquello que conviene a una obra verdaderamente evangélica, nada más que la voz de Dios, la de nuestro Salvador Jesucristo, la de sus apóstoles y la de sus profetas y la verdad pura." [23]

Son pues las elecciones que hizo Marulic -ninguna referencia a los filósofos y héroes de la Antigüedad, rechazó a participar en cualquier controversia teológica y de presentar las devociones cuyos excesos eran disputados en esa época; la pureza del mensaje evangélico- que sedujeron a Sébastien Münster y a Adam Petri.

Esta pureza del mensaje, así magnificada, no existía en Erasmo: su Manuel du chévalier chrétien y su Méthode de la vraie théologie concedían un lugar a los filósofos neo-platonianos así como a los poetas de la Antigüedad.

Sobre estos puntos, Marulic no hacía ninguna concesión y era por tanto un anunciador del rigor luterano.

A su vez, Adam Petri y Sébastien Münster eran admiradores de Lutero. Las publicaciones del primero y las elecciones del segundo lo confirman. Adam Petri fue el primero en publicar, entre 1519 y 1523, todos los libelos de Lutero en un momento en el que Froben, quien se había arriesgado, recibía de Erasmo la prohibición de publicar obras de Lutero.

Se sabe por otra parte que Sébastien Münster abrazaría luego el luteranismo. Más aún; fue un admirador de Lutero, Johann Knappe, quien realizó la primera edición separada de Carmen de doctrina Domini nostri Jesu Christi pendentis in cruce, poema que venía como conclusión de la Institutio y cuyo texto era presentado sin introducción particular.

Agreguemos que esta editio había sido realizada con un cuidado particular: era un muy hermoso in 4° de cuatro páginas, en muy lindos caracteres romanos, decorada con grabados sobre madera completa verdaderamente sobrecogedores, que representan una crucifixión de carácter medieval, donde se pueden notar las tres cruces: la de Jesús y las de los dos ladrones; una turba y populacho formado de soldados y de representantes de la sinagoga, rodeaban a Jesús burlándose de él, por una parte había un ángel que recibía el alma del buen ladrón, mientras Satán se lleva el alma del mal ladrón. Esta edición había sido realizada en Erfurt, en 1514, o sea en la misma ciudad donde Lutero había sido monje[24].

Johann Knappe se consagrará, también él, a la edición de las obras de Lutero durante algunos años. Tanto Adam Petri como Johann Knappe serán suplantados por los editores de Wittenberg a partir de 1523.

Adam Petri, al realizar en Basilea tres ediciones de la Institutio y del Evangelistarium, las hace salir de Italia para revelarlas al mundo germánico, y haciendo descubrir su riqueza espiritual.

No es por casualidad que se encuentran ejemplares en todas las bibliotecas de Europa. Se tiene hoy la prueba de que esas obras han sido ampliamente difundidas, ya que sirvieron en 1525 a Enrique VIII cuando componía su Assertio septem sacramentorum, y sobre todo a Tomás Moro para su Supplication of souls[25] redactado como réplica a un libelo extremadamente violento.

Se puede igualmente pensar que dándole una gran difusión en Basilea, las hicieron conocer a los editores y a los teólogos de Colonia, donde ellas servirán como en Inglaterra para combatir las ideas expandidas por la Reforma.

En fin, dándole una edición separada, e ilustrado con tanto cuidado, del Carmen de Doctrina de Marulic, Johann Knappe ciertamente contribuyó a atraer la atención del público sobre ese poema, cuya ubicación en las últimas páginas de la Institutio podría hacer restar importancia, y que por otra parte ha sido generalmente omitido por la gran mayoría de los traductores de la Institutio.

Habrá que esperar las ediciones de Amberes, bajo el impulso de John Fowler, para ver a este poema tomar el primer lugar en las nuevas ediciones de la Institutio, y para que esté siempre acompañado de grabados sobre madera representando la Crucifixión.

Las ediciones de Colonia: Marulic confrontando a Lutero

Fue en Colonia que se realizará la segunda gran difusión de las obras mayores de Marulic, el Evangelistarium y la Institutio.

Diez años después de las ediciones de Basilea y cinco años después de la muerte de Marulic en 1525, las tesis de Lutero ganaban cada vez más terreno en toda Europa.

Colonia, la Roma renana, verdadera fortaleza de la ortodoxia, se moviliza para enfrentar a esta difusión tan rápida como generalizada. Porque realmente se trató de una movilización. Si bien la Institutio tuvo cuatro editores que realizaron cinco ediciones conocidas entre 1530 y 1536, el Evangelistarium, mucho más adaptado a la controversia, conocerá por su parte nueve ediciones entre 1529 y 1545, realizadas por ocho nuevos editores.

Estos editores desplegarían tesoros de ingenio para asegurar a esas obras una difusión en todas las grandes ciudades europeas.

El ejemplo de Franz Birckmann es significativo en este aspecto. Siendo él mismo editor de Marulic en Colonia, toma a su servicio impresores en los Países Bajos españoles y en Francia e instala puntos de venta en la mayoría de las grandes ciudades de Europa llegando hasta Lubeck, Cracovia y Milán. En Londres su punto de venta se encontraba en el claustro de la iglesia de St-Paul y tendrá como clientes a Enrique VIII y Tomás Moro.

Mientras algunas ediciones del Evangelistarium y de la Institutio reproducían fielmente a las ediciones de Venecia o Basilea, otras tomaban un carácter mucho más polémico.

Sobre las ocho ediciones estudiadas, cinco habían agregado como anexo un pequeño tratado de Méginhard sobre la Fe y el Símbolo de los Apóstoles (esto es, el Credo). Pero es en la página de guarda que los editores realizaban la precisión: "y sobre la peste de herejías, numerosas, y particularmente célebres". Está claro que la argumentación evangélica y bíblica del Evangelistarium estaba puesta al servicio de la controversia contra Lutero.[26]

La eficacia de esta difusión puede ser medida por el recibimiento que esas ediciones tuvieron en Europa. Por de pronto en Francia, donde la edición del Evangelistarium, con la adición del tratado de Méginhard sobre el credo, fue reproducida exactamente por Jacob Kerver, en París en 1543. Sobre todo, habría que enumerar las bibliotecas que conservan ejemplares de ediciones de Colonia. En Alemania, donde ellas son naturalmente muy numerosas; pero también en Francia, en Italia, en España y en Inglaterra. En Inglaterra, la British Library conserva dos ejemplares del Evangelistarium. Las dos salidas de la imprenta de Cervicornus y conteniendo numerosas notas al margen.

Estas muestran que el mismo rey Enrique VIII fue un asiduo lector de numerosos tratados aparecidos en el continente en momentos en que preparaba su divorcio de Catalina de Aragón. El examen de esta edición muestra no solamente que el Evangelistarium formaba parte de la biblioteca del rey sino que la leía pluma en mano. Un segundo ejemplar del Evangelistarium, que contiene el tratado de Méginhard, es mucho más turbador.

En primer lugar la obra en su totalidad con sus 600 páginas, está cuidadosamente anotada página por página. Pero sobre todo, en tanto el examen de las anotaciones revela que el lector era un condenado que se preparaba a la muerte; la grafía de esas anotaciones sugiere que ellas pudieron ser hechas por Tomás Moro. En fin, es turbador notar que la última obra de Tomás Moro, el Dialogue of comfort against tribulation, compuesto en su prisión de la Torre de Londres antes de su ejecución, sigue paso a paso al Evangelistarium de Marulic.

Se encuentra, en las primeras páginas, el rechazo a los filósofos antiguos; luego vienen tres libros que, como el Evangelistarium, desarrollan las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, seguidos de algunos capítulos consagrados al martirio, y terminando con una meditación sobre la pasión y muerte de Jesús.

Las obras de Marulic debieron haber penetrado muy rápidamente en Francia, ya que vemos a la Reina Margarita de Navarra, en su Miroir de Jésus Crucifié, verdadero testamento espiritual de la Reina, que sigue paso a paso el Carmen de doctrina Domini nostro Jesu Christi pendentis in cruce, que servía de final a la Institutio. España, por su parte, ofrece dos testimonios atrapantes. En primer lugar el célebre misionero San Francisco Javier, el apóstol del Extremo Oriente. Se sabe en efecto, por su correspondencia, que en sus viajes llevaba solamente dos libros: su breviario y una edición de la Institutio. Esta obra, conservada en Madrid en el convento de los franciscanos, desgraciadamente fue destruida durante la guerra de España.

Hacia 1560, fue el célebre místico Luis de Granada que se inspira en su Memorial de la Vida Cristiana. Hasta incluirá la primera traducción española del Carmen de Doctrina. A causa de la difusión del Memorial, el Carmen iría a conocer numerosas traducciones italianas y francesas.

De este modo, por primera vez, las obras maestras de Marulic conocieron una verdadera difusión de una decena de editores que conjugaron sus esfuerzos para asegurar a esta obra la mayor difusión posible.

Las ediciones del Evangelistarium seguirían su carrera como libros polémicos durante los últimos decenios del siglo XVI. Se sabe, por ejemplo que el teólogo de Lovaina Jean Garet, en su extensa obra sobre la Presencia real, De vera praesentia corporis et sanguinis Christi, cita in extenso páginas del Evangelistarium sobre el sacramento del cuerpo de Cristo y que esas páginas serían luego traducidas al francés.

Si Jean de Billy, ocupado en componer un libro sobre los deberes de los titulares y en socorrer a las víctimas de la hambruna hubiera cumplido su promesa, Francia hubiera sido la primera en publicar una traducción del Evangelistarium.[27]

 

LA FACULTAD DE FILOSOFIA DE LA COMPAÑIA DE JESUS – ZAGREB

Un refugio de grandes pensadores

Ksenia Pavelic, Zagreb

 

La Facultad de Filosofía de la Compañía de Jesús es una institución de importancia para el desarrollo intelectual y la conciencia nacional en Croacia. No se puede ignorar el papel de los padres jesuitas, quienes tanto hicieron para conservar la identidad croata durante el gobierno de Yugoslavia comunista. A pesar de 45 años de duro régimen totalitario, los jesuitas croatas no cejaron en su intento de defender y conservar la vida espiritual cristiana, y también formaron las nuevas generaciones, y eso representa su inclusión de gran importancia en el desarrollo futuro de la patria croata, aunque los padres jesuitas fueron casi completamente expulsados de la vida pública. Nadie pudo parar el fervor patriótico, intelectual y cultural de estos padres.

Durante el gobierno de la Yugoslavia comunista gran parte de sus propiedades fue quitada por medio de nacionalización o confiscación. Hace poco estas propiedades quitadas han sido devueltas y reparadas y hoy día la Facultad de Filosofía de la Compañía de Jesús es bastante espaciosa para cientos de estudiantes, muchos más que en años pasados.

Desde 1935 este colegio en Zagreb es un verdadero monumento de enorme potencial de los jesuitas en el orden cultural, intelectual y espiritual que se oponía contra el totalitarismo simplemente por su existencia, por su gran influencia en la vida espiritual, por su excepcional valor científico, su fidelidad a los ideales cristianos y a sus raíces.

En 1990 los padres de la Facultad de Filosofía fundaron en Viena (Austria) el Instituto para el Estudio de la Historia Croata. Es un gran testimonio del interés de esos jesuitas por el bien común de la colectividad croata.

Los padres jesuitas de la Facultad de Filosofía son conscientes de la importancia y significación de la educación, así que nuevas generaciones de sus estudiantes pueden en esta Facultad obtener y aprender todo lo que la educación comunista, antes del restablecimiento de la libertad y democracia, trataba de destruir: conciencia de su propia cultura y de su pertenencia a la civilización europea y la tradición cristiana.

Bajo la influencia de las presiones comunistas, los jóvenes no podían reconocer bastante claramente las intenciones serbias de tomar y destruir los frutos de la cultura superior croata durante 45 años. Por esta razón, tenemos que hablar de la renovación en un sentido amplio: renovación de la espiritualidad e identidad, y no sólo de los pueblos abandonados y destruidos o de la administración.

Eso es lo que hacen con énfasis los sacerdotes jesuitas de Zagreb. Su prestigio en la historia mundial no es sin fundamento porque los jesuitas tenían la preeminencia sobre todas las congregaciones religiosas establecidas en Sudamérica. La Compañía de Jesús fue el mayor organismo cultural y uno de los más altos poderes económicos y políticos de todo el mundo colonial. Así Croacia y Sudamérica, también tienen mucho que agradecer a estos padres jesuitas porque hicieron muchos para ambas regiones.

Como en todos sus colegios, también en Zagreb enseñan una serie de sacerdotes notables, historiadores, filósofos, teólogos y hombres de dilatada acción. Eso confirmó el Presidente de la República de Croacia, Dr. Franjo Tudjman, cuando dio el honor del orden "Hrvatska Danica" al decano de la Facultad, Ivan Koprek, por su excepcional contribución en el campo científico.

Antun Gustav Matos escribió: "...nosotros no podríamos hoy admirar al culto católico, el Papa hubiera sido un obispo común de Roma, todo hubiera sido a la manera protestante, si no hubiera nacido uno de los mayores organizadores y activistas de la historia moderna: Loyola!...él tenía y tiene todavía mucha influencia en nuestra patria..."

RECONOCIMIENTO BRITANICO A CIENTIFICOS CROATAS

Branko Franolic, Londres

Exposición sobre los científicos croatas miembros de la Royal Society, emitida en noviembre de 1993 por el Servicio Mundial de la BBC, en el programa en idioma croata.

Miembros croatas de la Royal Society of London

La Sociedad Real de Londres es la sociedad científica más antigua de Gran Bretaña y una de las más antiguas de Europa.

Esta sociedad fue fundada en 1660 para promover la ciencia experimental. Desde el comienzo, la correspondencia con científicos europeos constituyó una parte importante del trabajo de la Sociedad. Una selección de esa correspondencia fue dada a conocer en los primeros números de la publicación de la Sociedad Philosophical Transactions, cuyo primer número apareció el 6 de marzo de 1664.

Para los británicos, y especialmente para los extranjeros, constituye un gran honor y un reconocimiento internacional llegar a ser miembro de la Sociedad Real, que tuvo como presidente entre 1703 y 1727 a Isaac Newton.

El defensor más ardiente de la filosofía natural de Newton en Europa fue Rudjer Boskovic. Como profesor de matemáticas en Roma (Collegium Romanum, 1740/1759), Boskovic difundió la teoría gravitacional de Newton y su filosofía natural.

Boskovic bregó permanentemente por la cooperación internacional en el trabajo científico y ya en Roma colaboró con el astrónomo inglés Christopher Maire en la medición de la distancia del meridiano que va entre Roma y Rimini.

Boskovic siempre quiso visitar la patria de Newton. Su deseo se cumplió finalmente el 23 de mayo de 1760 cuando llegó a Dover, y el día siguiente a Greenwich.

En junio del mismo año cenó en Londres con el presidente de la Royal Society, el astrónomo George Parkeron (segundo duque de Macclesfield), quien probablemente fue también quien recomendó el 12 de junio de 1760 a la misma Sociedad para que nombre a Boskovic como miembro.

Boskovic asistió a las reuniones de la Sociedad Real en las cuales recalcó la importancia de observar el próximo paso de Venus delante del Sol. Sobre ese hecho preparó un informe en latín: De Proximo Veneris sub Sole Transitu, que fue publicado en el tomo 51 de las Philosophical Transactions (1759/1760).

Boskovic aprovechó su estadía en Londres en buena medida también para escribir su poema astronómico De Solis ac Lunae Defectibus (Sobre el Eclipse del Sol y la Luna), que fue dado a conocer en Londres en el otoño de 1760. Boskovic dedicó ese trabajo a la Sociedad Real.

Después de la espera estatutaria de seis meses, Boskovic fue elegido miembro de la Sociedad Real el 15 de enero de 1761, al mes siguiente de haber abandonado Londres muy a su pesar, el 15 de diciembre de 1760.

Durante el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, el 18 de junio de 1942, fue elegido miembro de la Sociedad el químico croata Leopold Ruzicka, nacido en Vukovar en 1887, que en ese entonces investigaba y enseñaba en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich (Suiza).

Sus trabajos científicos sobre las hormonas esteroides y sobre los compuestos de terpeno calan profundamente en la medicina y en la bioquímica. Fue el primero que llevó a cabo la síntesis de esas hormonas y de los compuestos policíclicos, que llegó a ser el fundamento científico del desarrollo de la industria organoquímica moderna.

En el año 1939 Ruzicka recibió el premio Nobel por su éxito en sintetizar las hormonas sexuales androesterona y testoesterona.

Leopold Ruzicka invitó en 1941 para trabajar con él en Zurich al entonces profesor de química en la Facultad de Tecnología de la Universidad de Zagreb Vladimir Prelog. Este sucedió posteriormente a Ruzicka en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich y continuó su trabajo sobre la química de los esteroides.

Por su trabajo Sobre las Moléculas y Reacciones de las Moléculas Orgánicas Esteroquímicas, Prelog recibió en 1975 el premio Nobel, compartiéndolo con el inglés australiano Sir John Cornforth.

El 3 de mayo de 1962 Prelog fue recibido como miembro de la Sociedad Real. Cinco años más tarde, el 30 de noviembre de 1967, en la reunión anual solemne de la Sociedad Real, Prelog recibió de la misma la distinción "Davy" y un premio de 1000 libras esterlinas "por su excelente trabajo en el desarrollo de los conceptos de la química de los esteroides y de la estructura de los alcaloides y de los antibióticos". Esa distinción la estableció en el año 1887 John Davy, F.R.S. (Fellow of the Royal Society), hermano de Sir Humphrey Davy, y se otorga cada año a los más importantes descubrimientos en América y Europa en el campo de la química.

EDUARDO MILOSLAVIC

Un testigo de la verdad sobre el bosque de Katyn

Vladimir Dugacki, Zagreb

Eduardo Miloslavic era hijo de los emigrantes croatas Luka y Vicencia Milkovic que en 1878 dejaron Dubrovnik por razones económicas y se trasladaron a Estados Unidos. Se instalaron en Oakland, California donde en 1884 nació su hijo Eduardo.

Pero cinco años más tarde, no pudiendo acostumbrarse a la vida fuera de la patria, volvieron a Dubrovnik donde el pequeño Eduardo hizo la escuela primaria y secundaria. Para el estudio universitario de medicina fue a la prestigiosa Universidad de Viena. Ya durante su vida estudiantil se ocupaba con el trabajo científico y sobre esto escribía en el periódico de Dubrovnik Srdj.

Terminados sus estudios y con el título de doctor en medicina, se estableció en la ciudad sobre el Danubio azul y trabajó en la Universidad como asistente para la anatomía patológica. Prestaba también sus servicios al Instituto Patológico del Hospital Militar y se afirmó como científico. Durante la primera guerra mundial fue movilizado en el ejército austro-húngaro como prosector principal trabajando primero en Rismo y después en Belgrado y en 1917 fue nombrado docente en la Universidad de Viena.

Pero al término de la guerra su permanencia en Viena se hizo problemática y así en 1920 aceptó la invitación de la Universidad de Milwakee en EE.UU. En 1923 aparte de su trabajo de catedrático fue nombrado como principal médico forense del Estado de Wisconsin, ocupándose principalmente de la investigación científica e inauguró una nueva especialidad: la patología criminal.

Fue muy popular, lo llamaban Doc Milo y de a poco fue miembro de muchas asociaciones y academias científicas. Fue también muy activo entre los emigrantes croatas colaborando en sus asociaciones.

Cuando en la Facultad de Medicina de Zagreb tomaron como obligación el estudio de la medicina forense, fue nombrado como catedrático de esta especialidad en 1932. Fundó también el Instituto Forense en Zagreb y demandó tres años para terminarlo: lo hizo tan perfecto como los mejores de Europa y América. Tenía un laboratorio con balistoscopio, también laboratorio histológico y químico- toxicológico, un archivo muy rico con fotodocumentación, biblioteca y museo.

En 1937 fue también nombrado profesor honorario de Medicina Pastoral en la Facultad de Teología de Zagreb. Enseñaba a los futuros sacerdotes sobre los problemas de contagio con los enfermos y moribundos y los posibles problemas psicopatológicos en los confesionarios. Luchó enérgicamente contra el aborto, aprovechando todas las ocasiones para exponer sus puntos de vista.

Su fama aumentaba todavía más. Distinguidas asociaciones de médicos de Alemania, Austria y Londres le ofrecían puestos entre sus pares. En 1941 fue nombrado Decano de la Facultad de Medicina en Zagreb, y al asumir este puesto pronunció un famoso discurso en el cual recalcó la obligación de los médicos de ser ejemplares tanto en la medicina como en la moral.

Por su fama mundial de médico forense fue llamado en 1943 para integrar una comisión internacional en la causa del bosque de Katyn. Resulta que durante el invierno boreal 1942-43 en este bosque a 17 km. de Smolensko al lado del río Dnjepar fueron encontradas 7 grandes fosas (la más grande fue de 44 metros de largo por 8 de ancho y varios metros de profundidad), en las cuales se encontraron los cadáveres de unos 12 000 oficiales polacos. Esta región fue ocupada por los alemanes en 1941, pero pertenecía a la Unión Soviética. Los soviéticos acusaban por este crimen a los alemanes y estos a los soviéticos. Por ello en abril de 1943 la comisión internacional tenía que dar su veredicto sobre quién cometió el gran crimen. La comisión fue integrada por 12 miembros, todas eminencias forenses de Bélgica, Bulgaria, Protectorado Checo, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Finlandia, Holanda, Hungría, Rumania y Suiza. La comisión trabajó a conciencia durante 3 días. En todos los casos sin excepción se trataba de tiros en la nuca disparados desde muy poca distancia o directamente sobre la cabeza.

Por los uniformes y documentos se veía que se trataba de suboficiales y oficiales polacos. Ninguno tenía anillos o relojes.

Por el intenso frío se conservaban íntegros, momificados. La tierra sobre las fosas fue aplanada y plantada por coníferas en las cuales su tercer anillo era raquítico signo de la edad de cuando fueron transplantadas. Se dedujo que las ejecuciones fueron hechas en marzo o abril de 1940, cuando la región pertenecía a Rusia, Era el hecho que en la madrugada del 1.IX.39 los alemanes entraron a Polonia y los polacos se retiraban hacia el este para buscar el amparo en Rusia. Los soldados rasos fueron liberados por los rusos y los oficiales internados en campos de concentración hasta marzo de 1940. Entonces fueron mandados, contra todas las leyes, al bosque donde fueron ultimados.

Al mismo tiempo en Vinice, Ucrania sobre el río Bug se encontraron otras fosas con 1286 cadáveres de obreros y campesinos, había también siete mujeres desnudas y era evidente que éstas fueron violadas. En julio de 1943 actuaba allí otra Comisión Internacional en la cual de Croacia fue el Prof. Dr. Ljudevit Jurak. Este crimen se efectuó -según la Comisión- en 1938 por los soviéticos; sobre esto ya hemos escrito en Studia Croatica (número 129, 1995, pág. 205).

Así las fosas comunes siempre han existido: del bosque de Katyn hasta Vinice, del Cuerno del Kocevo hasta Jazovka, de Srebenica hasta Ovcara.

Cuando el Ejército Rojo entró de nuevo de Smolensko a la Comisión soviética hizo fantásticas aseveraciones de que la culpa era de alemanes que preparaban convenientemente a los cadáveres para que parezca que fue un crimen soviético. Los soviéticos han obligado al profesor búlgaro Markov para que retire su firma del documento. Lo mismo pidieron al croata prof. Jurak, pero éste se negó a mentir y fue fusilado en junio del 45.

El Prof. Miloslavic se fue en 1944 de Croacia y se radicó en los Estados Unidos, en San Luis, estado de Wisconsin donde fue catedrático y siguió ejerciendo su profesión hasta su muerte en 1952.

Los nombres del profesor Jurak y Miloslavic fueron ignorados durante 45 años del régimen comunista. No figuraron en enciclopedias ni lexicones, ni siquiera están en la placa recordatoria de catedráticos. Las jóvenes generaciones de médicos en Croacia ignoraban su existencia y su actuar.

Ahora llegó el momento que estos grandes científicos salgan del olvido al cual fueron empujados no solamente como valientes testigos del magno crimen soviético que años más tarde fue reconocido por Gorbachov públicamente en 1989, sino también como grandes patriotas croatas y fervorosos católicos.

DERECHO A LA SOBERANIA ESTATAL

Croacia bajo los principes y reyes de origen nacional -(800-1102)

Ante Turica

De acuerdo a "Croacia y su destino" libro que publicó en el año 1977 el Instituto Croata Latinoamericano de Cultura - Studia Croatica, basado en fuentes fidedignas, la historia medieval croata comienza en el reinado de los príncipes y luego de los reyes de la dinastía nacional croata Trpimirovic:

"...En el año 800 (d.C.) aparece un factor de gran importancia en la política internacional: el Papa León III coronó ese año a Carlomagno con la corona imperial, renovando así el Imperio Romano occidental junto con sus pretensiones territoriales y políticas. En efecto en la pugna entre Bizancio y el nuevo Imperio occidental, los croatas se inclinaron por este último y reconocieron en el 803 el poder supremo de Carlomagno, hecho que dio comienzo a la orientación prooccidental de los croatas con todas las consecuencias positivas y negativas que con el correr de los siglos trajo a su vida política y cultural.

La presencia de los obispos de Dalmacia, opinan los historiadores, fue el motivo principal por el que uno de los jefes croatas en aquel momento, el dux Borna (802- 821), optó por Occidente. El cronista franco Einhard (en su obra "Anales ad annum 805" escribe así: "Paulus, dux Jadarae atque Donatus, eiusdem civitatis episcopus, legati Dalmatinorum, ad praesentiam imperatoris, cum donis (venerunt)..." El mismo historiador escribe mas adelante, que "Carlos aumentó notablemente al reino franco a... Istria, Liburnia y Dalmacia, exceptuó las ciudades marítimas, las cuales por amistad y por el pacto concluido con el emperador bizantino permitió quedasen en su poder".

El contrato que aquí se menciona se refiere en realidad a una serie de ellos que fueron firmados en los años 810, 812 y 817. En virtud de los mismos, Bizancio tuvo que renunciar formalmente a la soberanía sobre las tierras de la Croacia marítima, que de hecho había perdido desde la llegada de los croatas a aquella parte del imperio. Gracias a esta nueva situación y a la decisión de Borna de apoyarse en el poder de Carlomagno, Croacia pudo fijar definitivamente sus fronteras con Bizancio que llegaban hasta el río Drim, en la actual Albania.

Borna, políticamente robustecido ante Bizancio, fue sucedido por su nieto Vladislav (821-830) y luego por su otro nieto Mislav (830-845). Los dos, gracias a las luchas dinásticas internas en el imperio franco, gobernaron en Croacia como verdaderos soberanos. Incluso el rey franco de Italia, Lotar, tuvo que pactar con Venecia para defenderse de los croatas del dux (príncipe o knez) Mislav. Su sucesor (principio de sucesión por señorío) fue el hijo de Vladimir llamado Trpimir (845-863). Este tuvo que luchar contra "el pueblo griego y sus patricios" que de acuerdo a algunos historiadores no serían otros que la población dálmata súbdita de los bizantinos. Se sabe que Trpimir tuvo que luchar también contra los búlgaros. Así Constantino Porfirogeneto escribe en su famosa obra De Administrando Imperio lo siguiente: -"Michel Boris, soberano de Bulgaria, empezó la guerra contra los croatas de Dalmacia, pero al no poder hacer nada, hizo la paz con ellos, obsequiándolos y recibiendo regalos de ellos".

De la época de este príncipe quedó la escritura en piedra que se conserva en el Museo de Zagreb, donde reza:

"Yo... Trpimir, duque de los croatas... en todo el reino de los croatas..." (Ego... Terpimirus, Dux Croatorum... pro Totum Regnum Croatorum...).

Trpimir además es conocido por invitar a Croacia a los benedictinos, la orden famosa por su alta instrucción y cultura en el mundo occidental católico. Así Croacia se plegó totalmente al mundo occidental y su cultura.

El sucesor de Trpimir fue el duque Domagoj (863-878). Este príncipe luchó también contra Venecia y salió victorioso. Los venecianos, según Johanes Diaconum, en Cronicon Venetum, lo llamaron "pessimus dux Croatorum". Será porque hundió sus barcos de guerra. En este período el Papa Nicolás I fundó el nuevo obispado en Nin, como "sede del obispado croata".

Al morir Domagoj, su hijo Zdeslav, pretendió reconocer la primacía eclesiástica bizantina, pero fue destituido por el Sabor, y fue proclamado soberano Branimir (879- 892), que de inmediato rompió relaciones con Bizancio. El Papa Juan VIII "bendijo a Branimir y a su pueblo y a todas sus tierras", como figura en la carta que le envió, reconociéndolo así como soberano.

Lo sucedió Mutimir (892-910), el tercer hijo de Trpimir. Se conservó el documento de este príncipe donde dice, entre otras cosas:

"Placuit mihi Mutimiro, divino munere iuvatus Croatorum Dux..." ("Me place Mutimir, ayudado por la gracia divina, como duque de los croatas...").

Durante este período gobernaba en Croacia panónica el duque Braslav (880- 900), quien murió después de una guerra con los invasores húngaros. Entonces la Croacia panónica se unió totalmente con Croacia meridional.

El primer rey cvroata fue Tomislav (910-929), el hijo y sucesor de Mutimir, de quien heredó un Estado bien organizado. Tuvo que luchar contra los húngaros venciéndolos. El famoso historiador de Ducla, en su obra Crónica así escribe de él:

-"Durante el reino de Tomislav, el rey húngaro Atila levantó el ejército para hacerle la guerra. Pero Tomislav, un joven y fuerte guerrero, peleó con él muchas veces obligándolo a la fuga...".

Este rey aseguró también la frontera marítima. Se coronó en el año 925 como rey de Croacia y Dalmacia. El Papa Juan X le escribió una carta donde lo denomina rey. También aseguró la frontera del este al derrotar a los búlgaros que intentaron pasar el río Drina. Lo sucedió su hermano Trpimir (929-935). Luego fue rey su hijo Kresimir I (935-945), quien mantuvo poderoso a su reino. Reconquistó la parte oriental después de una invasión de los serbios; lo sucedió su hijo Miroslav (945-949).

Después llegó al poder su hermano Mihajlo Kresimir II (949-969). Su esposa la reina Jelena ayudó mucho a la Iglesia y a los pobres. Así dice la piedra en la pared de la vieja Iglesia de Solin. Su sucesor recibió de Bizancio toda Dalmacia.

El rey Kresimir II fue sucedido por Stjepan Drzislav (969-997), su hijo. La lucha por sucesión entre sus hijos debilitaron al reino y Venecia se negó de pagar el tributo real por su paso por el mar. También hubo un ataque a las islas dálmata de parte de Bizancio y las obtuvo por un tiempo. Lo sucedió su hijo Svetislav (997-1000), que murió pronto y lo sucedieron sus dos hermanos: Gojislav y Kresimir III Suronja (1000-1030). Su hijo Stjepan I (Esteban I) (1030-1058) se casó con la hija del dux veneciano Orseolo. Se empeñó en luchas para devolver las islas dálmatas a su reino, pero no lo logró.

Le sucedió su hijo Petar Kresimir IV, (1058-1074), el más exitoso rey. Logró devolver todos los territorios croatas a su reino, inclusive las islas dálmatas y sus ciudades, además de toda Bosnia, Eslavonia e Istria, estableciendo la frontera occidental con Eslovenia. Este rey no tuvo hijos por lo que nombró sucesor a su sobrino Stjepan, pero este se negó y se fue a un convento. Fue así que lo sucedió Slavac que fue hecho prisionero en la lucha contra los invasores normandos. El Sabor eligió entonces rey a Dmitar Zvonimir (1076-1089). Fue coronado cerca de Split, en la llanura de Solin, según consta en el libro de Thomas Archidiacono "Historia Salonitana" de esa época. Al morir Zvonimir se eligió a Stjepan II (1089-1090), quién murió al año siguiente. Con él se extinguió la dinastía nacional croata llamada Trpimirovic. Este último rey era el sobrino de Kresimir IV y no tenía descendientes. Ahí empieza otra historia bajo los reyes extranjeros.

En realidad, hubo un intento de continuar la línea de reyes nacionales cuando después de la muerte de Stjepan II el pueblo eligió a uno de sus más destacados hombres llamado Petar Svacic. Pero en la guerra con los húngaros, que luchaban para apoderarse del reino croata argumentando que una hija del rey húngaro estaba casada con un rey croata, Zvonimir, el último rey de sangre croata Petar Svacic murió en Petrova Gora.

El año 1102 el Sabor croata elige a los reyes húngaros para la corona estatal croata. Era una unión personal bajo el rey húngaro que se coronaba también como rey de Croacia. Estos siguieron reinando hasta las invasiones turcas, momento en que los croatas -año 1527- eligieron para defenderse mejor a los reyes de la dinastía de los Habsburgos. Hubo un intento de los terratenientes de la Bosnia croata de separarse de la dinastía húngara y en el año 1370 proclamaron como rey de Croacia al rey bosnio Tvrtko. Ese fue el último intento de promover una nueva dinastía de origen croata.

Estos datos históricos se exponen por la necesidad de hacer conocer la argumentación principal que tiene el pueblo croata cuando necesita defender el sacro derecho de tener su propio estado nacional. Es sabido que esto ha sido negado repetidas veces por sus enemigos con argumentos mentirosos negándole el derecho de ser soberano por falta de antecedentes históricos. Con esta sintética exposición histórica queda confirmado que los croatas supieron formar su propio reino entre los primeros pueblos de Europa central. De ahí entonces su derecho y su necesidad de vivir como un pueblo soberano en plena convivencia con Europa occidental, a la cual perteneció y pertenece desde hace más de once siglos.

CINCUENTA AÑOS DEL CORO CROATA "JADRAN" DE BUENOS AIRES

Vladimir Cettolo

Finalizada la segunda guerra mundial, el Estado Independiente de Croacia había perdido su soberanía ante el establecimiento de la Yugoslavia comunista. Dicha situación y la inseguridad y falta de garantías para sus vidas, obligó a miles de croatas a emprender el camino del exilio. Los destinos de los exiliados fueron variados, sin embargo para la mayoría consistió en una residencia temporaria en los distintos campos de refugiados en la vecina República de Italia.

Durante más de dos años de permanencia en el gran campo de la ciudad de Fermo, se habían desarrollado distintas actividades culturales y artísticas. Entre estas no podía faltar el canto coral. Se llegó a formar una agrupación de más de cien voces mixtas, la cual cosechó grandes aplausos en sus distintas presentaciones bajo el nombre de Coro de exiliados croatas del Campo Fermo.

Promediando el año 1947, la mayoría de aquellos refugiados empieza a emigrar a la República Argentina. Una vez en el suelo de su nueva patria adoptiva, los ex coreutas resuelven crear una agrupación coral en Buenos Aires; así el 21 de marzo de 1948 queda fundado el coro croata Jadran como una asociación cultural independiente. Su propósito es el de difundir la cultura musical de la patria de origen entre los connacionales y sus descendientes, así como el de hacer conocer ese acervo a las conciudadanos argentinos. Es de mencionar además que durante su larga trayectoria artística, el coro, a su manera específica, nunca ha dejado de destacar la milenaria lucha del pueblo croata por su libertad e independencia.

Agrupación formada por más de sesenta voces mixtas, desde sus inicios ha brindado conciertos en las renombradas salas de la metrópoli: Teatro Nacional Cervantes, Odeon, Casino, Coliseo, San Martín; así como en muchas de las iglesias católicas y emisoras de radio y TV. No dejemos de mencionar también sus ya tradicionales participaciones en las conmemoraciones y celebraciones anuales de la Colectividad Croata.

Distintos directores han regido su arte interpretativo: Ante Nola Ramljak, Marijan Kindi, Franjo Ducmelic, Ante Kopitovic, Josip Bujanovic, Ivo Degrel, Tomislav Bulat, Mirko Kovacec, Josip Puches, y quien actualmente se encuentra al frente del coro, Anton Soler Biljenski.

Buenos Aires, octubre de 1997

ONCE SIGLOS DEL ESTADO DE CROACIA

Ante Lausic, Zagreb

En el último cuarto del siglo IX se generalizó en Europa central la crisis política porque el imperio franco de Carlomagno estaba perdiendo su poder. Así se dieron las luchas entre el nacionalismo italiano y el poderío franco-germano por los territorios en Italia. En esta lucha participaron además los poderes del entonces fuerte Bizancio, que pretendía algunas ventajas en este conflicto.

En este espacio tormentoso de influencia de diferentes civilizaciones donde se cruzaban los reflejos de ambas culturas: latina y bizantina, se encontraron los croatas. Por ello en Croacia nacieron grupos de ambas corrientes. Así fue que se gestó un serio antagonismo entre Oriente y Occidente.

Así Zdeslav (878-879) el hijo del príncipe Trpimir, que sustituyó a Domagoj (864-876), recién vuelto de Bizancio, reconoció la soberanía del emperador bizantino Basilio I. Este fue un hecho importante en esa época y, naturalmente, provocó la reacción de Roma. El Papa Juan VIII (872-882) trató de sustraer a Zdeslav de la influencia bizantina. Así le ruega "al querido hijo Zdeslav, glorioso príncipe eslavo, que por amor a los santos apóstoles Pedro y Pablo" ayude a su enviado procedente de Moravia, quien a través de los caminos de Croacia se está dirigiendo a Bulgaria donde tratará de convencer al rey Mihajlo Boris que retorne a la Iglesia de Roma. Pero antes de llegar esta carta a las manos de Zdeslav, éste había sido depuesto y reemplazado por Branimir, que aún no había tomado partido por ninguna de las dos opciones. El cronista veneciano del siglo XI, Ivan Diacon, describe así los acontecimientos: "His diebus quidam sclavus nomine Branimir interfecto Sedeslavo (Zdeslav) ipsius ducatum usurpavit" (En estos días un eslavo (croata) de nombre Branimir, eliminando a Zdeslav, usurpó el ducado de éste).

Mediante la desaparición de Zdeslav se apagó la supremacía bizantina sobre Croacia (fuera de las ciudades dálmatas). La victoria de Branimir significó al mismo tiempo la victoria de la nueva orientación. Los croatas decidieron reconocer el poder político y espiritual del papa con el fin de ser retribuidos con los mismo. Apenas asumió el poder Branimir (879-892) dirigió una carta al papa Juan VIII -en un momento de paz que existió entre ambas sedes eclesiásticas- exponiendo su voluntad y la del pueblo croata de ser siempre fieles a la Sede Apostólica de San Pedro. Lo mismo dijo más adelante el obispo croata Teodosio de Nin, recién elegido, quien solicitó al Papa, además de la bendición apostólica, su protección.

El Papa, al recibir ambas cartas y a fin de aumentar su influencia entre los croatas, el día 21 de mayo de 879, durante la Santa Misa celebrada en la Catedral de San Pedro de Roma: "Elevó sus manos al cielo y bendijo al pueblo croata y toda su tierra". Con este acto el principado (ducado) de Croacia fue reconocido como estado independiente. Así consta en los documentos conservados en el Museo del Vaticano. Esta carta fue enviada al príncipe el día 7 de junio de 879; en ella el Papa dice:

"¡Al dilecto hijo Branimir!"

"Leyendo la carta de su señoría, que mandaste a nosotros por el reverendo padre Ivan, nuestro delegado, entendí más claramente que el sol, cuanta fe y sincera consideración tienes hacia la Iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo e inclusive para nosotros (...) Cuando en el día de la Ascensión del Nuestro Señor hemos administrado la Santa Misa en el altar de San Pedro, levantamos nuestras manos y bendecimos a vos y a todo su pueblo y la tierra, que puedas gobernar siempre con el cuerpo y el alma felizmente su principado terrestre, y después de la muerte, que te alegres en los cielos con Dios y que eternamente gobiernes...".

Una carta de contenido similar fue enviada desde Roma al obispo Teodosio. Este reconocimiento papal, la mayor fuerza político-espiritual de esa época, es la consecuencia directa del esfuerzo del pueblo y los príncipes croatas para recibir el reconocimiento de la soberanía del estado croata del medioevo.

Tradujo: A.T.

Matica, n. 5, 1997

El convento de los dominicos de Dubrovnik

Un foco de fe y cultura

Stjepan Dzalto, Zagreb

Yo había ido a Dubrovnik para tomar un leve descanso, pero no pude descansar. A pesar del cálido verano, cuando el cuerpo anhela el mar, el alma no puede resistir a las bellezas y obras famosas de Dubrovnik. Se deja al lado el mar más lindo del mundo, se olvida del aire y el sol por el gozo del alma en la ciudad más linda del mundo. A cada paso se escuchan los versos de Gundulic: "Oh bella, oh amada, oh dulce libertad...", pero también se ven los versos escritos en la fuerte Lovijenac: "Non bene pro toto libertas venditur auro". Toda esta ciudad está entretejida de piedra, llena de significado, belleza y asombro.

El convento de los dominicos es "asombro del mundo", como diría el poeta Antun Branko Simic. De cuán famosa obra se trata nos habla el hecho de que está puesta bajo la protección especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) entre los monumenos de mayor categoría de la cultura mundial. Dr. Stjepan Krasic, dominico y miembro corresponsal de la Academia Croata de Ciencia y Arte, dice: "El convento dominico de Dubrovnik, con su antigüedad, tesoros de cultura y arte y su signo religioso, pertenece a los más famosos monumentos histórico-culturales de Dubrovnik".

El convento fue fundado en el lejano 1225, o sea en los primeros años después de haber sido fundada esta orden religiosa. Un grupo de religiosos de la Ordo Predicatorum dirigiéndose desde Italia a Palestina, se detuvo en Dubrovnik y fundó allí el convento, que fue el primero de la Croacia actual y uno de los primeros en Europa. En épocas posteriores los dominicos de ese convento iban a otras regiones de Croacia fundando nuevos conventos y así resultó que pronto había 61 conventos dominicos en el territorio de Croacia y en Bosnia y Hercegovina otros 20 más. Durante ochocientos años de su existencia el convento ha sido ampliado, renovado y embellecido. Al principio quedaba fuera de los muros de la ciudad. Pero las autoridades de la Ciudad-República han puesto alrededor del convento nuevos muros para proteger al convento y a los religiosos de las agresiones otomanas, porque los dominicos brillaban por su oratoria y su trabajo intelectual.

El lugar principal de todo el complejo lo tiene la iglesia dedicada a Santo Domingo. La iglesia tiene cuarenta y dos metros de largo y quince de ancho. Fue edificada entre 1304 y 1315 en estilo barroco y es de una nave. En el gran sismo de 1667 fueron dañados la iglesia y el convento. Pero pronto fueron renovados con ayuda de autoridades civiles, que querían retener la comunidad de los "frailes blancos". Así los llamó el pueblo.

Esos edificios presentan para Dubrovnik el "paraíso terrenal" como dijo Bernard Shaw al visitarlo y el Papa Urbano VIII en sus escritos lo denominó como "un fuerte bastión de la religión católica".

La nueva iglesia fue edificada en estilo gótico y es así que el aspecto actual es una combinación del barroco y el gótico. La mayor obra de arte de la iglesia es el gran crucifijo pintado por Paolo Veneziano (1358) y fue puesto en el arco triunfal sobre el altar mayor.

Dentro del complejo edilicio se hallan todavía tres pequeñas iglesias y un magnífico campanario que está incrustado tanto en el convento como en los muros que lo circundan. Cuando se observa desde el puerto parece un guardián de toda la ciudad.

En ese edificio monumental -que parece como una ciudadela- hay muchas celdas en las cuales vivían hasta 50 religiosos, pero aparte vivían allí los alumnos y estudiantes de teología. Ayunando y rezando se ocupaban los religiosos con literatura y arte, pero también con artesanía. Esas celdas podrían hablarnos de una larga historia de los religiosos que pasaban allí sus vidas en oración, penitencia, contemplación, estudio y sacrificio para gloria de Dios y bien del pueblo. Y se ve mucho de ello. Se lo ve en la biblioteca, museo y archivo, en cada pedacito dentro del convento y fuera de él.

La Biblioteca es un tesoro incalculable. Es todavía hoy la más valiosa biblioteca medieval de Croacia, aunque fueron sustraídas muchas obras durante ocupaciones francesas y austríacas entre los años 1806 y 1837. Muchos libros y códices están hoy en las Bibliotecas de París, Vaticano, Budapest y Zagreb. Hoy la Biblioteca cuenta con 25.000 libros y 249 incunables.

El Museo fue fundado hace pocos años (1969) y ocupa la parte este del convento. Allí están las obras de la Escuela de Pintura de Dubrovnik; pero también otras pinturas, esculturas y obras musicales de la época comprendida entre los siglos XIV y XIX. En un relicario se destaca un dedo de Santo Domingo traído de Bologna en 1233. Está en otro relicario la cabeza del primer rey húngaro San Esteban, quien fue salvado de manos de los turcos en la batalla de Mohac en 1526.

El Archivo es otro gran tesoro del convento. En él se guardan las actas de los dominicos en la República de Dubrovnik. Hay también 176 bulas papales. Como rareza hay que destacar un documento con el cual se da libertad al esclavo Clapto Radovanovic. Data del año 1237 y la República ha prohibido la esclavitud recién en 1416. De todos modos esta prohibición fue hecha cuatro siglos antes que en Inglaterra, "defensora de libertad, legalidad y justicia".

Entre los años 1390 y 1967 funcionaba en el convento el Instituto de Alta Enseñanza Filosófico-Teológica. En 1626 fue fundado el Bachillerato Público, por el dominico Raimundo Dzamanjic. Ese dominico ha editado en 1639 el Libro de Ortografía Croata. Ese Instituto contribuyó también a la fama de los dominicos, de tal manera que el papa Benedicto XIV ha aseverado que los dominicos de Dubrovnik podían haber escrito la Summa Theologica, si no hubiese sido escrita ya.

El convento dio muchos religiosos célebres, entre los cuales se cuentan 32 obispos, 3 arzobispos y un cardenal. Este fue Ivan Stojkovic que en nombre de los Papas ha inaugurado los Concilios de Pavia y Basel. Vivió entre los años 1390 y 1443.

No es muy conocido que en el convento están las tumbas de muchos difuntos célebres. Entre ellos los poetas Dinko Ranjina, Miho Monaldovic, Junije Palmotic, Serafin Bunic; el pintor Vlaho Drzic, el autor del Libro de Ortografía Croata Raimund Dzamanjic, etc. Así el convento es a la vez un panteón de Dubrovnik. Esto es un orgullo del convento, pero al mismo tiempo es una vergüenza para Francia. Porque durante la invasión napoleónica los soldados enterraban sus caballos en las tumbas de gente famosa y el claustro del convento, uno de los más bellos del mundo, fue convertido en caballerizas.

Peores barbaridades cometieron los agresores de los años 1991 y 1992, que contra este convento dispararon 27 obuses pensando demoler esta magna obra de los siglos; pero no pudieron. Las piedras de Dubrovnik fueron tan duras y resistentes como el temple de la gente que construyó el convento y lo habita desde hace ya ocho siglos.

Hrvatsko Slovo, agosto de 1997

En Pula

Carmen Vrljicak-Espain

El hotel Riviera fue construido con la majestad que 1908 imponía y se preparó para muchas alegres temporadas de la belle epoque. Aunque la belle epoque terminó abruptamente pocos años después, el hotel quedó y algo de su espíritu también.

Supérstite también, en este caso de milenios, quedó en Pula el coliseo romano -la Arena- que es el mejor conservado de lo que fuera el Imperio. Sobre el de Roma tiene la ventaja de su piedra que, alejada de la polución, permaneció blanca. Además está a la mano del caminante; y hoy allí se arma la fiesta de todo lo cultural y lo deportivo.

Pero las noches de Pula son silenciosas; cuando suena a lo lejos un campanario -en la medianoche- creo que es lo primero que escucho. Y, como otras veces en el Adriático, tengo la sensación de ser la única persona que está en el lugar.

Ciudad de trabajo y de descanso, ciudad militar y cultural, Pula dice tener 3000 años de antigüedad; por eso yendo por sus callejas veo en glorioso desorden el templo de Augusto, el arco de triunfo de Sergio, los mosaicos romanos, la catedral de Santa María, los restos ilirios, el permanente mercado, una calle de la que la porteña "Caminito" parece la copia fiel, los cafecitos ruidosos con gente que no hace nada, una carnicería de carne de caballo, un enorme recordatorio a las prostitutas por los servicios prestados cerca del cuartel y multitudes de paseantes alemanes, checos e italianos que vuelven de las numerosas playas.

Vigesimosexto Seminario de Eslavística y Literatura de la Escuela de Eslavística de la Universidad de Zagreb. Pula del 1 al 14 de septiembre de 1997.

Este seminario, creado y dirigido desde hace 26 años por el Dr. sc. Mladen Kuzmanovic, solía desarrollarse en Dubrovnik hasta que en 1992 la guerra lo hizo imposible.

Ahora que la ciudad de Pula es la anfitriona, el Teatro nacional de Istria presta sus instalaciones tanto para los conciertos, proyecciones y presentaciones como exposiciones y conferencias. Y el hotel Riviera, un orgulloso recuerdo de la belle epoque, hospeda a los seminaristas, profesores y personalidades de la cultura.

Entre los numerosos temas tratados se destacaron por su actualidad los que la guerra y la tecnología trajeron y representan muchos cambios lingüísticos. Esto evidencia la necesidad de una normativa para absorber lo que viene y vendrá. Sin embargo, la norma -se dijo- debe ser un instrumento no algo dictatorial. En la normativa hay que buscar las palabras de origen croata y preferirlas sobre las foráneas de manera que, sin exageración, se pueda preservar la lengua sobre todo cuando esto no complica la comunicación.

Querer lo propio y respetar lo ajeno

Fue con estas palabras que el escritor Tonko Maroevic sintetizó la posición de un país pequeño en un mundo globalizado. A pesar de su "forma de manzana mordida" o una especie de "boomerang", Croacia demuestra que se puede ser un país chico e independiente conservando y desarrollando su identidad. La postura es llevar a la universalidad su inspiración regional.

Una inquietud de los seminaristas extranjeros se manifestó en la pregunta ¿Se puede ser un país chico entre los grandes, como es Lituania cerca de Rusia y Bhutan entre la India y China con su colosales demografías?. "Somos la prueba viviente de que se puede", afirmó Maroevic.

Glagolitza

Muchas horas fueron dedicadas al estudio del alfabeto glagolítico; nada más oportuno que en este caso, ya que Istria, península que cobijó al seminario, fue el lugar en donde el alfabeto se usó por más tiempo.

Las exposiciones dejaron claro que este alfabeto tiene letras originales, que lo hizo una persona y que no es una continuación de otro alfabeto. Como hasta 1345 el croata se escribía solo en glagolítico, se le reconoce cuatro siglos y medio de uso. Y esto fue así no sólo en la liturgia sino en la literatura y en documentos jurídicos.

La cultura

Más allá de la lingüística, en el seminario hubo lugar para muchas manifestaciones culturales. Así, estuvo presente la cinematografía croata; especialmente en aquellos films protagonizados por el popular actor Belja Basic; Ivo Skrabalo ordenó y explicó el material brindado: algunos clásicos de Basic como "Rondo" (1966), "Tengo dos mamás y dos papás (1968), "Quien canta no piensa mal" (1970) y "El salvador" (1976).

La muestra "Brillo nuevo para manuscritos y ediciones antiguas" hizo conocer el esfuerzo por mantener legible y a la mano algunos textos como el Misal de 1483 cuyo original está en pergamino, la primera edición de "Judita" (Venecia, 1521) de Marko Marulic, "La muerte de Smail Aga Cengic" de Ivan Mazuranic y "Kronika" de Antun Vramac (1578), entre muchos otros.

El actor Kresimir Zidaric recitó obras de croatas y extranjeros, algunas de duro contenido satírico otras de hondo sentimiento dramático. Así fueron los fragmentos del poeta y periodista Sinisa Glavasevic, uno de los inolvidables héroes de Vukovar -de él se dijo que "mantuvo la ciudad de pie" a través de su transmisión de radio durante el atroz ataque a la ciudad- su texto fue igualmente inolvidable.

El pintor y escultor Sime Peric nació en Antofagasta, Chile y vive y trabaja en Zagreb; en el seminario estuvieron presentes él y su obra. Peric hace una pintura como el haiku -esa especie de soneto brevísimo de la literatura japonesa-, una obra prieta y llena de significado en dimensiones diminutas.

Entre las presentaciones de libros estuvo la "Gramatica della lengua croata" de Marina Lipovac, un esfuerzo plasmado en Italia.

En los últimos días, el presidente del Club de Escritores croatas, Ante Stamac, dirigió una conversación con Boris Biletic sobre el escritor en su obra y su tiempo.

Cincuenta y seis seminaristas de todo el mundo se congregaron representando a Australia, Austria, Bélgica, la República Checa, Finlandia, Francia, Italia, Japón, Lituania, Corea, Hungría, Alemania, Polonia, Rusia, EE.UU. de América, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suiza y Croacia, mientras que quien esto firma representó a la Argentina.

Las largas horas dedicadas al estudio durante el seminario se complementaron con visitas guiadas a la ciudad.

RECITAL DE DUNJA VEJZOVIC

Veljko Deur

Con motivo de su fiesta nacional, la embajada de la República de Croacia organizó en el Salón Dorado del Teatro Colón el pasado día 30 de mayo un recital de la mezzosoprano croata Dunja Vejzovic, patrocinado por la Asociación Wagneriana de Buenos Aires. Dunja Vejzovic vuelve al Teatro Colón once años después de haber actuado por primera vez en "Parsifal", festival sagrado en tres actos de Richard Wagner (1813-1883) en el papel de Kundry, dirigido por el maestro Franz-Paul Decker.

Reconocida por su larga carrera y variado repertorio lírico, Dunja Vejzovic no descuida el enriquecimiento de su igualmente valioso repertorio como solista en recitales y conciertos.

El programa fue variado. Tres `lieder' de Franz Schubert (1797-1828), canciones de Richard Wagner (1813-1883) dedicadas a Matilde Wessendok, dos obras del español Joaquín Turina (1882-1949) y composiciones del croata Ivan Zajc (1831-1914), quien fue en 1870 el primer director de la Opera de Zagreb. Zajc - el más grande entre los compositores croatas- es autor de más de diez óperas, entre ellas aún hoy la más popular y representada "Nikola Subic Zrinjski". En total de su producción fue de 1200 obras de todos los géneros musicales.

Dunja Vejzovic estuvo acompañada por el pianista de cámara Djordje Stanetti, docente en la Academia de Música de Zagreb.

Pablo Bardín, criticó musical del diario en inglés Buenos Aires Herald dice "que la embajada croata tuvo la admirable idea de celebrar su fiesta nacional con un recital de esta gran cantante y tuvo suerte de que eso sea realizable. La embajada obtuvo un sitio pequeño pero atractivo, el Salón Dorado del Teatro Colón y un potente pianista, Djordje Stanetti, quien hizo su debut aquí como su acompañante. Y la Asociación Wagneriana dio su apoyo patrocinándolo.

Cuando la soprano cantó la Serenata y el Ave María de Schubert con una línea fina demostró que su voz a los cincuenta años es estupenda. Los Wesendonk Lieder de Richard Wagner fueron sin duda magníficos y con dicción incisiva y una profunda comprensión.

A continuación las canciones de Joaquín Turina -tan llenas de colorido y brillo e influidas por la música folklórica flamenca- contrastaron con la música de Wagner.

La última parte del concierto fue innovadora. Las cuatro composiciones de Zajc dieron la posibilidad al público de conocer un muy placentero y melodioso autor inspirado romántico tardío.

Fue una bonita ocasión y mostró otra vez que los recitales vocales suenan mucho mejor en espacios más pequeños cuando una cantante tiene una poderosa voz, porque la intimidad promueve mejor la comunicación.".

José Luis Sáenz escribió en Correo Musical Argentino que Dunja Vejzovic es quizás hoy la más importante cantante croata, vinculada desde hace más de un cuarto de siglo a los círculos musicales germanos. Consagrada como Kundry en Bayreuth 1978, luego Karajan la eligió también para Ortruda y Senta. Once años después Dunja Vejzovic regresa a Buenos Aires "en alas del canto..." pero en las alas más calmas del recital de cámara. Demostró que conserva su voz bastante íntegra en color y extensión. Es verdad que evitó apoyar sus graves que sospechamos generosos todavía, seguramente para que no se le bajase el registro agudo. Pudo apianar y redondear bien su emisión. En todo momento se mostró una cantante muy inteligente, de gran solvencia profesional, que sabe administrar muy bien sus medios vocales y su respiración.

En lo artístico, su actuación fue de gran dignidad, con interpretaciones nobles, tanto en sus tres Schubert (Serenata, Ave María y un Rey de los Alisos), como en su bella e impecable traducción de los lieder de Matilde Wesendonk, en los que demostró que no en vano fue Wagner de los pilares de su itinerario artístico. Su ductilidad estilística quedó evidenciada con tres canciones de Turina, vertidas con excelencia y la seguidilla de Carmen que cerró como bis su recital.

En este recital Dunja Vejzovic desplegó el alto grado de musicalidad. Es dueña de una amplia y penetrante voz y entonación excelente y de una emisión clara. La gran cantante conmovió con su voz cuando cantó "Lamento de Elena" de la ópera "Nikola Subic Zrinski" y "A la Patria Amada". Su acompañante al piano fue el músico de cámara Djordje Stanetti, uno de los más destacados pianistas jóvenes croatas.

Al terminar el concierto, la embajada ofreció una copa de champaña en el salón de los bustos.

Su carrera

Después de haber actuado en 1986 en el Teatro Colón, Dunja continuó su carrera profesional en los más importantes escenarios operísticos del mundo, interpretando papeles tales como: Alceste en la ópera de Gluck del mismo nombre (Stuttgart, 1987), Kundry en Hamburgo (1990) y Houston (1991); Florinda en "Fierrabras" de Schubert (Opera Estatal de Viena, 1990); Angel en la ópera "Hagoromo" del compositor japonés Jo Kondo (Florencia, 1994), etc.

Su repertorio como solista en recitales y conciertos es muy valioso. Interpreta obras de Gounod, Massenet, Berlioz, Chaikovsky, Rajmaninov, Schubert,

 

LJERKO SPILLER: UN MAESTRO EXCEPCIONAL

Mira Dugacki

En Buenos Aires vive - desde hace 62 años- el violinista, dirigente y pedagogo musical croata de fama mundial Ljerko Spiller.

A sus casi 90 años mantiene intactos sus maravillosos dones musicales y su simpatía y jovialidad conquistan a cuantas personas se le acercan.

A su patria Croacia no ha olvidado. Su conversación es amena tanto en castellano como en croata. En los últimos años ha hecho varios viajes a Zagreb no solamente por el amor a su lejana patria sino también para presidir el jurado de los concursos internacionales que cada cuatro años otorgan premios "Vaclav Huml" a los mejores violinistas.

Vaclav Huml, un checo de Zagreb y pedagogo en violín, fue profesor de Spiller quien desde su niñez mostraba extraordinarios dones musicales.

El maestro Spiller recuerda con todo cariño a Vaclav Huml que fue un magnífico profesor muy severo.

Fue él quien desarrolló en Spiller el gran potencial artístico. Así el maestro Spiller, ya a los 18 años daba conciertos como solista en las grandes ciudades europeas y siempre tuvo mucho público entusiasmado.

El maestro Spiller comenta:

Doy todavía clases particulares aún a los alumnos de otros países, aunque Buenos Aires esté lejos. Los que tienen verdadero interés siempre me encuentran.

Todavía doy cursos por toda Europa, me llaman de todos lados para dictar cursos y presidir concursos.

Su obra pedagógica es el libro "El método para la enseñanza grupal de violín de niños" y fue traducido a varios idiomas. Este libro fue analizado en una obra oficial alemana como modelo de enseñanza.

Mis experiencias y logros confirman el éxito de mi enseñanza. Muchos de mis alumnos se encuentran en los primeros puestos orquestales. Mi hijo, que también fue mi alumno, es el primer violín de la orquesta de Radio Baviera en Münich. La primera viola de esta orquesta también fue mi alumno como también el maestro de conciertos (hasta hace poco) de la Filarmónica de Berlín y muchos otros.

Yo trato de que los estudiantes desarrollen su propia iniciativa y actividad. Les pido que estudien la música de cámara, porque no todos pueden ser solistas. A cada alumno trato de una manera individual. Enseño también a los aficionados, porque ellos también tienen derecho de ampliar su sentido musical.

El Maestro Spiller llegó a la Argentina en 1935, cuando hacía ya cinco años que era profesor en París de la conocida "Ecole normal de musique". También actuaba en el cuarteto de arcos del mismo Instituto y fue concertino de la Orquesta de Cámara "Alfred Coeto". En esa época actuaba en toda Europa como solista.

Pero era el destino. Durante el descanso del verano boreal le habían invitado a Buenos Aires para dar cinco conciertos, y mientras viajaba en el barco, el edificio donde se daría el concierto se había vendido y estaba siendo reparado. Esperando empezó a tocar en un circulo de alta sociedad. En una oportunidad lo escucharon unos productores de radio y enseguida lo contrataron como solista y maestro de conciertos. Gracias a la prensa su nombre se hizo popular y muy pronto hubo muchos interesados en sus clases. Buenos Aires era ya en ese entonces una metrópoli muy grande con 3 millones de habitantes. Los amantes de la música siempre tuvieron la posibilidad de elegir entre varios conciertos.

Y estalló la segunda guerra mundial pero también pasó. Después de la guerra tuvo varias oportunidades para radicarse en Europa, pero no las tomó por razones de familia. Su esposa aunque era alemana, prefirió quedarse con los hijos en Argentina.

El maestro dice:

Aun con la inestabilidad política y económica, la vida en Argentina nos parecía linda. En Argentina hemos conseguido una buena posición económica y sobre todo hemos encontrado mucha calidez humana. Así que nos quedamos en Buenos Aires.

Actué en varios países de América y Europa pero el núcleo familiar estuvo siempre aquí.

El maestro Spiller sigue con sus clases particulares y cada dos semanas viaja a la Patagonia (sur argentino) a la ciudad General Roca donde está el Instituto Nacional Superior de Arte. Este tiene unos 900 alumnos y 90 profesores. Allí dicta sus clases y un seminario de Cultura y civilización.

La revista del diario La Nación comentando dicho Instituto llama a nuestro personaje

Ljerko Spiller es el Maestro de los Maestros.

Entre varios diplomas y condecoraciones que le otorgaron se destaca el de la OEA (Organización de Estados Americanos) y la condecoración que el Presidente de la República de Croacia le dio en febrero de este año.

Studia Croatica se une a las felicitaciones.

CRITICA Y... ALGO MAS

Jasper Ridley, TITO, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1997

Neven Zivkovic, San Isidro, agosto de 1997

Habiéndose finalizado la agresión serbia contra los pueblos de Croacia y Bosnia- Hercegovina hace aproximadamente dos años, es de esperar que gradualmente irán apareciendo libros que arrojarán mucha más luz sobre lo acontecido que la que brindaron los medios masivos de comunicación durante la guerra. Aunque aún no es tiempo para los historiadores dado que en Bosnia-Hercegovina, dividida por el acuerdo de Dayton, el proceso de organización esta lejos de su solución final, indudablemente los analistas de la política internacional abordarán el tema con mucho interés; pues como todos los temas relacionados con los acontecimientos políticos en la península Balcánica, tiene complejidades que se resisten a los resúmenes, analogías y simplificaciones tan atractivos para periodistas y reporteros.

Como en la solapa del libro se preanuncia que "Jasper Ridley es un distinguido historiador y nos ofrece un panorama clarificador sobre los orígenes y la historia de este territorio desgarrado durante siglos por las diferencias étnicas, políticas, culturales y religiosas" supuse que muchos iban a leerlo para entender algo más sobre las causas de la trágica guerra y las motivaciones por el tamaño terror y ensañamiento de los agresores serbios contra las ciudades y la población civil de Croacia y luego de Bosnia- Hercegovina. Con estas expectativas y teniendo presente que el autor es historiador y autor de biografías, me acerqué a esta obra con cierta dosis de optimismo.

La imagen que Tito supo proyectar dentro y fuera de la Yugoslavia comunista despierta un notorio interés y popularidad. Por su capacidad para cabalgar durante 35 años sobre los complejos problemas internos de su país, la ruptura con el stalinismo, su habilísima pendulación entre las potencias de Occidente y Rusia enfrentados en la guerra fría y siendo uno de los creadores y probablemente máxima figura de la tercera posición o movimiento de los países no alineados, con justa razón, se lo considera entre los mas grandes estadistas de la segunda mitad de este siglo. Tito y su Yugoslavia, que era comunista pero con un comunismo "más humano" que el practicado en Rusia y sus satélites, le daba material adecuado a esa izquierda intelectual e intelectualoide de Occidente, que tardaba en percibir las elementales falencias de un sistema que negaba la libertad y los derechos de personas y pueblos enteros. Un sistema que subsistía más por las diabólicas policías y estructuras secretas de "seguridad" del estado, que por la voluntad e interés de sus sometidos y maltratados ciudadanos.

Esta biografía de Tito, publicada en 1994, es una obra formalmente seria en la que el autor ha detallado prolijamente en 46 páginas las notas, la bibliografía utilizada, fuentes escritas y un listado de las 52 personas con las que se entrevistó en su búsqueda de opiniones y detalles sobre determinados temas. Es de lamentar que el autor haya omitido considerar una apreciable cantidad de material escrito sobre las políticas y estrategias nacionales de Croacia y Serbia, sobre la organización secreta croata de ustashi, el funcionamiento y la organización del Estado Independiente de Croacia entre 1941-1945 y la visión croata de la tragedia de Bleiburg. En este último caso, es lamentable que no haya siquiera mencionado los argumentos de Sir Nicholas Tolstoy sobre la responsabilidad de algunos funcionarios de Inglaterra por el genocidio de los croatas, cometido por las tropas de Tito una vez finalizada la segunda guerra mundial.

Podrá argumentarse que esto es una biografía de Tito y que determinados temas solamente se mencionan sin ser profundizados, pero cabe preguntarse cuán objetiva y válida es una biografía de Tito que no especifica con mayor claridad y profundidad los complejísimos problemas del escenario político yugoslavo en el que Tito actuó.

Se emiten asiduamente juicios de valor negativos para los croatas por haber tenido un régimen pronazi. Serbia durante la segunda guerra también lo tenía (gobierno del Gral. Nedic), persiguió y exterminó a los judíos y minorías, e inclusive realizó matanzas de serbios y croatas (en realidad los chetniks comenzaron con las mismas antes que los ustashas) y el autor en ninguna parte las condena con la misma vehemencia utilizada para la parte croata. Esta parcialidad del autor le resta valor histórico a la obra e induce a creer que sus simpatías a menudo prevalecieron frente al peso de los verdaderos acontecimientos.

Tito y el comunismo heredaron, lo que ellos llamaron el problema de los "nacionalismos enfrentados" que comprometía en sumo grado la convivencia de croatas y serbios dentro de un mismo estado. A la ambición de los serbios para ser la nación dominante, se oponía la voluntad de los croatas para mantener su identidad nacional en los territorios históricamente croatas. Este, indudablemente, era el principal problema interno yugoslavo, que además de condicionar su estabilidad, comprometía la misma existencia del estado. Por no haber presentado adecuadamente este tema, el autor privó a los lectores de entender la principal causa y la razón de la desintegración de la Yugoslavia comunista y el mérito que Tito tuvo por haber sabido maniobrar entre estas dos irreconciliables posiciones.

Desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial dentro del partido comunista existía una gran división en cuanto a cómo encarar y resolver el problema de los nacionalismos. Había una fuerte corriente que creía que luchaba contra los alemanes, italianos, chetniks y ustashas por un Estado croata comunista. Estos comunistas habían realizado una acertada lectura del entusiasmo del pueblo croata con la independencia proclamada en abril de 1941; correctamente percibieron que festejaba mucho más la liberación de una Yugoslavia que lo sometía, que el régimen de Pavelic, el cual se alineaba con los fascistas y nacistas y que había cedido gran parte de la costa croata a Mussolini. Estos motivos y el terror de la ocupación italiana en las partes costeras croatas, fueron las causas por las que los habitantes de Croacia llenaron las filas de la resistencia. Hasta unas pocas semanas antes de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, había muchos más croatas que serbios dentro de las filas partisanas. Recién entonces, los chetniks pasaron masivamente al bando de los partisanos para evitar los castigos de los ganadores nivelando los porcentajes de participación. Como en ninguna parte de esta biografía se menciona a los partisanos por su nacionalidad, el autor niega por omisión el importante papel que el pueblo croata tuvo combatiendo a las fuerzas del Eje durante esa guerra, y juzga a todo el pueblo croata como fiel seguidor del nazismo. Negar esta participación en la resistencia y exagerar la propia, fue uno de los principales argumentos de la propaganda serbia para justificar las atrocidades cometidas durante la agresión de 1991. Cínicamente, algunos notables líderes políticos de Occidente que se oponían a la independencia de Croacia, también repetían esto sin ponerse colorados.

Las diferentes cifras de las víctimas de las matanzas atribuidas a los ustashi, que el autor menciona en la pág. 150, varían de 60.000 hasta 700.000, "pero las investigaciones recientes de historiadores concienzudos sugieren que la cifra correcta es 330.000". No menciona ni en las notas ni en la bibliografía a quienes el autor considera concienzudos historiadores que recientemente escribieron sobre el tema y que sugieren algo que previamente investigaron concienzudamente. El señor Jasper Ridley, distinguido historiador, flaco favor le hizo a sus colegas y a su profesión escribiendo tan ligeramente sobre este trágico asunto.

Investigando más hubiese descubierto que los ustashis no comenzaron con las matanzas sino que fueron los chetniks, al degollar, entre el 11 y el 14 de abril de 1941, 270 ancianos, mujeres y niños en Iljici y Struge, dos pequeños poblados croatas de Hercegovina.

A pesar de que Tito había nacido en Croacia y vivía entre los serbios, criticaba a ambos nacionalismos en sus discursos públicos. A él le importaba una Yugoslavia unida, pero no a cualquier precio, y utilizó todo su talento político para mantenerla así. Percibía claramente que la apertura de las fronteras para el turismo, los permisos para los trabajos temporarios en los países desarrollados de Europa y el ingreso de la prensa libre del exterior, eran libertades que paulatinamente irían debilitando el centralismo de un pesado y oneroso estado comunista. Sin embargo la situación económica lo obligó a permitirlas.

Cuando en 1971 estalló lo que se denominó la primavera croata, Tito la enfrentó con cárceles, pérdidas de puestos y derechos de trabajo o estudio. Pocos años antes, en la época de Rankovic como jefe de la policía secreta, la fórmula hubiese sido muchísimo más simple y brutal - la pena de muerte y prisión para muchos y menor libertad para todos.

¿Se debía esta reacción de Tito, sorprendentemente moderada para un viejo comunista, a su percepción de que Yugoslavia como proyecto político estaba herida de muerte y que la única esperanza para salvarla podría darse dentro de un sistema democrático? Tal vez la respuesta la dio el mismo Tito tres años después, en 1974, promulgando una constitución en el marco de la cual las seis repúblicas yugoslavas gradualmente dejaban al poder central solamente las relaciones exteriores, defensa y policía, ocupándose y poniéndose de acuerdo cada república sobre la enorme cantidad de asuntos que antes estaban bajo dominio del poder central. Esa constitución le otorgaba el derecho a cada república de separarse de la confederación yugoslava. Aun con este marco legal, muy amplio para maniobrar políticamente, Tito dudaba sobre la continuidad de Yugoslavia (pág. 359). Cabe pensar que mucho mayor peligro preveía por el lado de los defensores de la idea de la Gran Serbia que por el lado croata.

Cuesta comprender que Ridley, tanto en su calidad de escritor de biografías, como en la de historiador, haya escrito en 1994 el capítulo "Yugoslavia después de Tito", tal como lo hizo. Mayor todavía es la sorpresa si se considera que durante 1993 realizó sus entrevistas en Zagreb y Belgrado. Nuevamente priva al lector de algo sustancial, porque la Yugoslavia de Tito y comunista había dejado de existir en 1991, cuatro repúblicas se habían convertido en países independientes reconocidos por la comunidad internacional y, aunque la guerra en Bosnia y Hercegovina seguía, un historiador tenía riquísimo material para transmitir al lector, porque en definitiva los temores de Tito se habían materializado en la práctica en forma trágica.

Termino esta crítica del libro de Ridley con un resumen de los hechos y especulaciones que deberían haber figurado en su último capitulo "Yugoslavia después de Tito".

El interrogante comenzó a develarse siete años después de la muerte de Tito, cuando se inició la agonía de la Yugoslavia comunista. Las negociaciones entre las repúblicas eran complicadas y difíciles. La idea de una Yugoslavia democrática, por más atrayente que fuera para el orden mundial, requería que los principales beneficiarios del centralismo y comunismo, renunciaran la enorme cantidad de ventajas obtenidas y los serbios a su idea de la Gran Serbia. Hacia fines de 1989, de un lado se alineaban Eslovenia, Croacia, Bosnia y Hercegovina y Macedonia y del otro Serbia, Montenegro y las regiones autónomas donde mediante un golpe palaciego fueron colocados los partidarios de Milosevic. Las fuerzas armadas, como tradicional reducto de los serbios, habían dado claras señales de que no iban a observar pasivamente el desmembramiento de Yugoslavia. El ejército le retiró el armamento a la defensa civil croata. Milosevic exacerbó las extremas fuerzas nacionalistas serbias utilizando las consabidas técnicas de manipulación de masas, recordándoles lo injusto que todo el mundo fue con Serbia, llamando de genocidas a los croatas y recalcó la necesidad de unir todas las tierras en las que vivían los serbios. Los uniformes y los distintivos de los chetniks aparecían cada vez en mayor número en los actos públicos. El poder central perdía poder cada día y la situación social se deslizaba peligrosamente hacia el caos. Las elecciones en Eslovenia, Croacia y Bosnia-Hercegovina fueron ganadas por los partidos no comunistas y los referendums llevados a cabo en las mismas repúblicas le otorgaban un plazo a las autoridades electas para ponerse de acuerdo con Serbia, caso contrario, y dentro del marco de la constitución vigente, escindirse de Yugoslavia y proclamar sus respectivas independencias.

Milosevic, masivamente apoyado por los políticos e intelectuales serbios, hizo su gran apuesta para la organización de la tercera Yugoslavia. Sabía que las poderosas fuerzas armadas actuarían para ahogar cualquier resistencia croata, estimando que para ello no se requeriría más de un par de semanas, ya que Croacia estaba desarmada. A Eslovenia se le daría la opción a irse de Yugoslavia previos arreglos de índole económica. El resto de las repúblicas, aceptarían la realidad de un hecho consumado y Serbia por fin habría terminado de implementar su política de expansión diagramada en 1844. Una nueva Yugoslavia exclusivamente serbia, continuaría existiendo para mantener el orden que las potencias desearan para esa región. Es muy probable que Milosevic haya recibido más que algún guiño aprobatorio de USA, Rusia, Inglaterra y Francia para poner en marcha de las fuerzas armadas yugoslavas, porque de otra forma, no se puede explicar la pasividad de los líderes de la comunidad internacional ante las trágicas imágenes que los medios diariamente enviaban desde Croacia al mundo. Al no haber condenado en 1991 la agresión serbia sobre Croacia, la comunidad internacional permitió la agresión serbia al territorio de Bosnia-Hercegovina en 1992.

El proceso de la desintegración de Yugoslavia todavía dura, porque Bosnia- Hercegovina, según el acuerdo de Dayton, está subdivida por las mismas potencias que dicen que la quieren unida. Tal vez ese sea el teatro de otra guerra, que indudablemente se dará, si las enseñanzas de la historia de las dos Yugoslavias no son aprovechadas, tanto por los pueblos que en ellas vivieron, como por la comunidad internacional que dos veces fracasó fundándolas.

Publicaciones

Govorimo Hrvatski. Jezicni savjeti

(Hablemos croata. Consejos idiomáticos). Biblioteka Hrvatski Radio. Naprijed, Zagreb, 1997; 511 páginas.

Como promete el subtítulo, aquí hay consejos -o sugerencias, o pronunciamientos- para un mejor uso de la lengua. Se trata de un total de 350 entre palabras y alocuciones. Los consejos están fundamentados y razonados, y sobre todo, apoyados en un concepto purista del idioma. La tendencia es preferir el uso de palabras croatas frente a los llamados 'internacionalismos', y como se puntualizó en Pula en el Seminario de verano de la Escuela de Eslavística de la Universidad de Zagreb, si hay que elegir palabras extranjeras, que sean griegas o latinas; que "como son las lenguas de todos, no son las lenguas de nadie".

El ejemplo clásico que trajo la tecnología y la globalización es el término "computadora" que el croata resolvió llamar "racunalo", esto es, lo que hace cuentas (lo que en castellano se llama computadora en realidad realiza más funciones que las del cálculo, pero el mismo problema tiene el término en inglés; "computer" es lo que hace cuentas. Quizá en ese sentido sean los españoles y los franceses quienes mejor resolvieron la cuestión al llamar "ordenador" al aparato en cuestión).

Pero con esto no termina el tema ya que ¿por qué no llamar racunalni o racunalstvo al -en más de un sentido- conflictivo aparato?

Y cuando, al contrario del caso anterior, no se traduce un término sino que se lo asimila, la pregunta es ¿con qué extensión semántica?

Otras cuestiones, ¿lo recibido del latín debe declinarse o no? ¿qué hacer con los héroes de Virgilio como Eneas y Dido?

Los artículos sobre cada término -más logrados unos que otros- son cortos y concisos, explicativos y con un poco de humor aquí y allá; su origen radial le da un ritmo ágil (esto fue concebido para la radio y emitido a través de muchas semanas).

Los veinte colaborados que se reunieron en ese volumen provienen de distintos ámbitos; así la profesora Jasenka Ruzic es lectora de HRT (radio y televisión croata), el prof. Dr. Vladimir Anic es miembro de la Facultad de Filosofía de Zagreb, el prof Dr. Bonaventura Duda es franciscano y vive en Zagreb, Marija Snika es del Instituto de filología e idioma croata.

Govorimo hrvatski es la decimosexta publicación de esta colección de Biblioteka Hrvatski Radio.

Heridas en el corazón del país

Ranjena Crkva u Hrvatskoj. Unistavanje sakralnih objekata u Hrvatskoj (1991-1995)

(La Iglesia herida en Croacia. La destrucción de los objetos sacros), Zagreb, 1996. Editor Ilija Zivkovic, editor responsable Ante Beljo.

Este libro informa detalladamente sobre los enormes daños infligidos a las iglesias a través de los años de la guerra; el informe está ilustrado con más de ochocientas fotografías y un par de decenas de mapas.

En el prólogo se dice lo que luego repetirá cada una de las fotos: las ruinas hablan en forma contundente de la escalada de la agresión serbia, de sus motivaciones y de su estrategia.

El Centro Informativo Croata, Matica Hrvatska Iseljenika y la Dirección nacional para la Protección del patrimonio natural y cultural se unieron en septiembre de 1995 para dar forma a esta iniciativa de la Conferencia Episcopal que preside el arzobispo de Zagreb, cardenal Franjo Kuharic.

La mayor parte de los datos que se manejan aquí fue brindada por los obispados afectados y luego se complementó con investigaciones en el terreno realizadas por el equipo.

En uno de los capítulos, Jure Zecevic habla sobre la sociedad multiconfesional croata y el desempeño ecuménico de la Iglesia en Croacia hasta esta guerra. Exposición que es complementada por la de Antun Skvorcevic, que en este caso se refiere a la actuación de las jerarquías durante la guerra.

Por su parte, Bozidar Javorovic desplegó los fundamentos y objetivos de la agresión serbia en el país; ilustrado con los mapas de los serbios Nikola Pasic, Moljevic, Simovic y Antonjevic que amputan severamente a Croacia, tal como fue y es la intención granserbista.

Los documentos se acompañan con muestras estadísticas que distinguen de lo totalmente destruido, lo severamente dañado y su proporción.

Las fotos -que ocupan la mayor parte del libro y en muchos casos muestran en la misma página el antes y el después- tienen un epígrafe con datos de su construcción y el momento de la destrucción.

Un capítulo entero -con este `antes' y `después'- está dedicado por Radovan Ivancevic a los objetos de arte, las bibliotecas, los castillos -como el palacio de Eltz de Vukovar- el antiguo palacio del Ban en Zagreb, las termas de Lipik y hasta los árboles centenarios, como en Bjelovar. Todo muestra la intencionalidad en la destrucción del patrimonio en general y del religioso y el cultural en especial.

Las iglesias dañadas están agrupadas por obispados y decanatos; así en el libro desfilan los daños de la martirizada Vukovar, Dubrovnik, Srijem, Osijek, Darda, Vinkovci y otros, mientras se suceden las fotos, los pueblos y las ciudades a través de veintiún condados que sufrieron una misma iniquidad; así Senj, Split, Cetina, Vrlika, Knin y el resto.

No faltan aquí documentos de la agresión sufrida por otras creencias. La comunidad judía lo muestra en el daño de sus templos y cementerios de las localidades de Daruvar, Osijek y Dubrovnik.

La misma suerte corrieron las comunidades cristianas de los pentecostales, los calvinistas, los adventistas y los baptistas y se muestra el daño de sus templos, sobre todo en Daruvar, Hrastin y Cuntic. Así como también las fotos testimonian sobre los templos ortodoxos serbios agredidos por proyectiles serbios, como los de Pakrac, Gorice Mala, Karlovac y Jazavica, entre otros.

Por último una compilación de cien fotografías demuestran que están intactas las iglesias ortodoxas serbias en los territorios que vieron el paso de las tropas croatas en las operaciones de liberación "Relámpago" y "Tormenta". Todo esto expone la diferencia de intenciones; en los unos fue destruir una identidad y la de los otros, simplemente recuperar su territorio.

Los mapas, las fotos y los datos forman un conjunto valioso que -sino exhaustivo- es concienzudo, altamente explicativo, muy desgarrador, y sobre todo, irrefutable.

Sin duda, la recopilación de este material constituyó un esfuerzo enorme que hay que agradecer a quienes asistieron a los editores; se trata de Mile Bogovic, Miljenko Buljan, Luka Gavranovic, Stjepan Kozul, Dionizije Lasic, Simun Penava, Petar Marija Radelj, Aleksander Ravlic, Marica Risek, y Zdravko Zivkovic en la redacción y en algunos casos en la fotografía; y específicamente las fotografías de Vidoslav Barac, Milan Begic, Bozo Gjukic, Tony Hnojcik, Julije Huremovic, Ivica Lajtner, Ante Miljak, Goran Mehkek, Juraj Jezerinac, Miro Kerner, Pavo Urban, Bruno Vugdelija, Josip Zagar y Vjekoslav Zugaj. Los mapas estuvieron a cargo de Sofija Mavar y Bruno Diklic.

Bleiburg 1945-1995

Un simposio internacional. Edición de Hrvatska Matica Iseljenika. Texto en inglés y croata. Zagreb, 1997. 316 págs.

El sacrificio más dramático y terrible que sufrió la nación croata fue el calvario de 1945, fue un acontecimiento crucial en su historia; así lo señala el editor de este volumen Andjelko Mijatovic.

En el simposio internacional sobre Bleiburg que tuvo lugar en Zagreb el 12 y 13 de mayo de 1995 fueron expuestos los resultados de arduas investigaciones; arduas no sólo porque se trató de hechos horrorosos, no sólo porque las víctimas se llevaron a la tumba los detalles de su martirio, sino también porque durante larguísimos años el silencio cubrió a esta historia.

Sin embargo, los datos aquí reunidos son precisos y hay testimonios que posibilitan aún nuevas investigaciones. En el simposio se expusieron también el análisis, las reflexiones y las acusaciones; el volumen recopila los veintidós trabajos; algunos de cuyos títulos son: "El final del estado independiente croata, retirada, las negociaciones de Bleiburg, entrega" de Kazimir Katalinic; "Una columna de más de 70 kilómetros de largo...." de Tomislav Obrdalj; "En la fosa quedamos solamente dieciocho" de Milan Zajec; "El clero croata - víctima en Bleiburg" de Ante Bakovic; "Debemos identificar a todas las víctimas..." de Vice Vukojevic.

Por su parte, John-Ivan Prcela (Cleveland, USA) habló sobre el comité de Cleveland, la temprana -casi inmediata- recolección de documentos y testimonios de la masacre. Relató que quince años más tarde -en 1960- se hizo una conmemoración en Cleveland y desde ese momento comenzaron con la preparación del primer libro. Desde su postura discrepa con la de "La tragedia de Bleiburg" que Studia Croatica editara en 1963; su discrepancia reside básicamente en el número de víctimas, según Prcela no fueron menos de 600.000.

Fueron los ingleses participantes del simposio los que señalaron la responsabilidad central de Mac Millan. Así Philip Bratton en "Los croatas fueron nuestros prisioneros" al igual que John Corsellis, recuerda la repatriación forzada; en esto están acompañados por Nikolay Tolstoy -quien como se sabe fue juzgado en Inglaterra por sacar a la luz estos episodios e incriminar a Anthony Eden, además de a Harold Mac Millan.

La exposición de Vinko Grubisic se centró en la literatura del exilio dedicada a Bleiburg. Recordó, entre otras, las obras de Viktor Vida, Mirko Vidovic, Boris Maruna, Srecko Karaman, Antun Bonifacic, Ante Nizeteo y el poema "Bosnia", de Alan Horic, lamentablemente, como dijo Grubisic "tan referida al presente como a ese pasado".

"Lloran las calles por las risas de los niños que el disparo asesino dispersó"...

Ante Beljo reseñó el inicio y desarrollo de la ideología de la Gran Serbia; ideología que fue el espíritu de estas iniquidades y alentó su posibilidad. Desde Ilija Garasanin -el político serbio más activo del siglo pasado-, Vuk Stefanovic Karadzic -quien niega la identidad de los croatas como pueblo y como nación individual-, Nikola Stojanovic, Jovan Cvijic, Vasa Cubrilovic hasta Stevan Moljevic; y el memorandum de 1986 de la Academia serbia de artes y ciencias (SANU), cuyo mensaje principal fue que todos los serbios deben vivir en un sólo país y que "nadie derrotará a los serbios".

Las otras exposiciones estuvieron a cargo de Nedjelko Mihanovic, Zdravko Dizdar, Dusan Bilandzic, Dubravko Jelcic, Vladimir Zerjavic, Josip Jurcevic, Mate Simundic, Stjepan Slipac, Ivan Gugic y Kazimir Sviben.

El simposio recordó que el primero de carácter internacional en el que se habló abiertamente de Bleiburg y de las víctimas croatas tuvo lugar 42 años después de la tragedia, es decir, en marzo de 1987; fue en la universidad de Oxford.

El volumen tiene además un importante dossier de mapas y fotos que resumen visualmente un hecho: donde antes hubo croatas ahora hay tumbas y recordatorios.

Limitaciones

En marzo de 1997 se presentó en Madrid Limitaciones (poemas escogidos 1972-1988) de Boris Maruna; con traducción al español de Jadranka Vrsalovic Carevic y Cecilio Fernández Bustos. En la edición de "Doce Calles".

Sin duda alguna, Maruna ya está reconocido como uno de los mejores poetas de su generación en lengua croata.

Maruna escribe una poesía culta y popular a la vez; en la que a veces no sólo es contestatario sino que lisa y llanamente se muestra amigo de escandalizar. Y los cauces que toma su ironía suelen desembocar en el mar del nihilismo.

"Un profesor mío decía que era de la primera generación concebida en el asiento de atrás de un coche, yo soy de la última generación croata engendrada en la cumbre del Velebit", dice aclarando su origen.

Y por la contratapa se sabe que Boris Maruna nació en Croacia en 1940 y vivió exiliado en la Argentina, Italia, Inglaterra, EEUU y España. Algunos tramos del exilio fueron recordados en la presentación en Madrid "El señor Perón tuvo una idea fantástica: tomar de Europa -como lo hicieron los americanos con la inteligencia judía de los años 30- toda la inteligencia de Europa. Así acogió a muchos croatas, checos, polacos, alemanes, etc. Pero la leyes estúpidas de la Argentina no reconocieron título alguno. Así aquella gente, incluso el rector de la Universidad de Zagreb, llegó allá oficialmente iletrado...."

Con dificultades como esa y tantas otras, durante los años de peregrinaje -de 1960 a 1990- la patria lo contó entre sus fieles defensores; en ese entonces dijo Maruna

 

Así, pues, aún existe Croacia

Así, pues, aún existe Croacia

En este mapa, fuera del espacio y del tiempo,

País de forma singular, como escritura cuneiforme,

roída por dentro, carcomida por los bordes.

Así pues, aún estamos aquí

esta tarde de fastidiosas moscas y calores.

Yo te estoy trazando el camino que deberías seguir,

Para llegar adonde siempre has estado.

Así. Ahora, por fin, habré acabado contigo.

sonrío contento mientras abro

Otra lata de cerveza y sigo mirando

A la lejanía de aquellos umbrosos bosques inexplorados;

De los que nunca saldremos con vida, ni nosotros

Ni nuestra prole.

El volumen lleva una dedicatoria a Nicanor Parra quien fuera una gran influencia para Maruna.

Matica Hrvatska recogió otros poemas del autor bajo el sugestivo título "Bilo je lakse voljeti te iz daljine" (Era más fácil quererte desde lejos). Allí, como en Limitaciones, Maruna utiliza en algunos tramos la enunciación caótica tan cara a Walt Whitman; y allí también muchos de sus versos están agitados por el desasosiego.

Defenderé la casa de mi padre

Defenderé la casa de mi padre de los lobos
de los malos tiempos la defenderé
de los impuestos de la ideología
de las conjuras.
Defenderé la casa de mi padre de los criminales
de las injusticias
perderé el ganado perderé los viñedos
la plaga arruinará las cepas
pero defenderé la casa de mi padre
cuando me arranquen las armas
la defenderé con las manos desnudas
la defenderé con los dientes y salvajemente
pero defenderé la casa de mi padre
cuando quede sin manos y sin hombros
con el pecho desgarrado la defenderé con el corazón ensangrentado
la defenderé con mi alma
la defenderé con la mirada de mi padre así defenderé
la casa de mi padre
cuando muera cuando se pierda mi alma
cuando mi corazón se transforme en tierra
cuando ya nada quede de mí
la casa de mi padre
       permanecerá
de pie.

 

La poesía de Maruna, insisto, puede resultar a veces ruda y a veces impactante, pero por sobre todas las cosas es siempre bella.

Hrvatski dijasporski list

Cuatro veces por año aparece en Suiza el periódico croata de la diáspora "Hrvatski dijasporski list". En el número 16 que corresponde a junio de 1997, el Dr. Jure Radic, Vicepresidente del gobierno y ministro de Reconstrucción y Desarrollo de Croacia dice "Ya reconstruimos cerca de 30.000 casas". Por su parte, Marijan Petrovic, ministro del Retorno y la Inmigración, señala que la diáspora invierte en Croacia alrededor de dos mil millones de dólares por año.

Damir Zoric, director de pensiones y seguros de invalidez, responde a los que quieren retornar a la patria que "no hace falta gestores ni agencias" para obtenerlas o regularizarlas.

En otro de los artículos, Dragan Hazler hace una historia sumaria de los croatas y de sus defensores.

Marko Pacak reflexiona y brinda datos sobre quiénes vuelven a la patria y quiénes no.

Hay además una sección solicitando padrinazgo para niños refugiados. La dirección del periódico es

Hrvatska Akademija

4013 Basel. Postfach 81, Suiza

tel/fax 061-3214732

E-mail: dijaspora@aol.com

Bilten

El boletín mensual del Ministerio del Retorno, en su número de septiembre de 1997 trae las palabras que el presidente Franjo Tudjman pronunció en ocasión del juramento en la plaza San Marcos de Zagreb "Como cabeza del estado croata hago mi juramento y me comprometo a servir fielmente a la nación y a todos sus ciudadanos; esto significa que defenderé y protegeré dignamente los intereses de la nación y el estado croatas...."

En la nota editorial se afirma "El retorno de los emigrantes es el requisito para la renovación demográfica y el desarrollo económico de la República. El ministro Marijan Petrovic anuncia que "Se designaron seis millones de kunas para una residencia en Velika Gorica, que tendrá diecisiete departamentos de dos ambientes cada uno (de 30 a 50 m2), en los cuales van a vivir las familias humildes de los que retornan hasta su instalación en las regiones liberadas.

En el simposio "Croacia 2000. Ayer, hoy y mañana de la diáspora croata", que tuvo lugar en Zagreb el 15 de junio 1997, habló el Dr. Sancevic, presidente de la comisión para la inmigración en el Sabor. Sancevic recordó a la emigración y enumeró a los que forman parte de ella. Así, los que nacieron en Croacia, los que nacieron en la emigración y los que hace generaciones que residen afuera; los que tienen algún padre croata; los que saben el idioma, los que lo hablan mal y los que no lo hablan en absoluto. "Y no olvidemos", dijo, "croata es todo aquel que se sienta croata".

Además, varias páginas del número están dedicadas a la región de Lika Senj, sus ciudades, posibilidades empresarias, deportes, cultura, escolaridad y, por supuesto, las bellezas naturales. En esa zona se encuentra el considerado tesoro de la humanidad por la UNESCO y por todos los que lo vieron como un milagro, los lagos de Plitvice.

En las páginas 28 y siguientes hay fragmentos del VODIC -la guía de los que retornan -con datos sobre economía, empleo, seguros, etc.

Ministerio del Retorno y la Inmigración Savska 41, 12 kat 10000, Zagreb, Croacia Teléfono 385- 1 617-6011 Director y editor responsable: Antun Babic

Carmen Vrljicak-Espain

Poesía croata contemporánea

Selección de José Pavletich y Adrián Pastor. Edición de Inversiones Kapeluz S.R.L. Perú, 1996

 

Frente a la tarea de comentar una antología de poesía, me encuentro con dos limitaciones: en primer lugar, difícilmente pueda uno juzgar a un poeta por un mínimo fragmento de su obra.

La segunda dificultad, no tan evidente pero aún más crítica que la primera, es que esta antología en particular es una reunión de poetas escogidos en base a un rasgo, por decirlo así, extraliterario: una patria que les duele por su presencia, por su ausencia o porque la imaginan en el rostro de sus padres.

Es una antología de poesía contemporánea. Pero la edad contemporánea viene durando mucho. Si existiera un término para designar el tiempo que llega después del contemporáneo, entonces este siglo XX estaría dividido históricamente en más de un período. No es lo mismo haber nacido en 1900 que en 1970. Tampoco es lo mismo Croacia, Perú, Argentina o Chile.

Pero los poetas de todas las épocas han sido iguales en este sentido: todos ellos trataron de transformar en belleza al dolor, al horror, al amor o a la misma belleza.

Y en el caso de estos poetas croatas -y también en el caso de los que han quedado fuera de la antología por una mera cuestión de espacio, como advierte el prólogo-, hay temas recurrentes además de los mencionados: la guerra, el exilio, la nostalgia y la esperanza.

José Pavletich y Adrián Pastor, recopiladores al tiempo que poetas ellos mismos, han convocado a esta treintena de poetas de Croacia, Perú, Argentina y Chile para que ellos señalen las huellas de un pueblo obligado a partir pero destinado a volver siempre, al menos con el alma.

José Pavletich nació en Lima en 1942, y además de poeta, es escritor y periodista, colaborador de diversos diarios y revistas; son ocho los libros que tiene publicados y traducidos a varios idiomas.

Adrián Pastor es también limeño. Nacido en 1975, colabora en diarios y revistas de su país y del extranjero y dirige una revista literaria. Se lo considera una de las voces descollantes de la nueva generación de poetas.

El libro, de edición bilingüe, cuenta con la presentación de Maja Lukac- Stier, en la que ella recorre brevemente la tradición lingüística y literaria de Croacia.

La antología está dividida en cuatro partes: poetas residentes en Croacia, poetas radicados en la Argentina, poetas chilenos descendientes de croatas y poetas peruanos descendientes de croatas. Los autores recogidos en esta antología han nacido en el enorme lapso que va de 1896 a 1975 y están presentados aquí con una breve reseña de sus vidas y obras.

¿Cómo nombrarlos a todos sin convertir esta reseña en una aburrida lista? ¿Y con qué criterio seleccionar algunos?

Prefiero dejar al lector esa tarea, la de sumergirse en el libro y escuchar lo que los poetas tienen para decir.

Al azar, he elegido a uno para que los represente a todos, para que nos represente a todos.

María Luz Espain

 

U EGZILU

 

Ali jos prije

negoli Vremenu uspije

skupiti mi i skrsiti

ramena, i zemlji ih nagnuti,

nadam se, mocicu

cuti bar,

ako ne i viditi

narod svoj ponosan,

gospodarom svoga,

na svojoj zemlji

i moru bez premca.

EXILIO

Y sin embargo,

tengo la esperanza de que

aún antes que el Tiempo

logre abatir y encorvar

mis hombros,

y doblegarlos hacia la tierra,

yo podré,

por lo menos sentir,

si no ver,

a mi pueblo orgulloso,

dueño de lo suyo

en su tierra

y en ese mar sin igual.

 

Edo Bulat

(Escrito en Buenos Aires en 1965. El autor falleció en el exilio en 1984)

Traducción: Jasna Bulat

 

CARTAS

Felicitaciones por su página

Salí a navegar esta noche por la red y me encontré con Uds. No soy croata pero estuve en Medjugorje dos veces, una fue en el año 1989... no vi a la GOSPA... pero ella me vio a mí... volví en el 1993... llevamos ayuda humanitaria hasta Tomislav Grad... una noche desde Medjugorje supimos que en Mostar "había problemas"... rezamos mucho y la GOSPA oyó nuestras intenciones...

Yo nací en Córdoba y hace 32 años resido en Puerto Rico... quisiera que sepan que nunca en mi vida mi alma se sintió tan favorecida y feliz como al lado del Krizevac, gracias por su patria tan hermosa, su música y su catolicismo... y porque la Reina de la Paz los eligió a Uds. allá....

Saludos y agradecimiento a Zlatko Tanodi... cordobés?

Osvaldo Manuel Herrero, 24 de septiembre de 1997, Puerto Rico.

Felicitaciones y agradecimientos

He pasado más de diez horas leyendo sus publicaciones. He aprendido mucho.

Como descendiente de croatas que salieron de Sutivan, Brac en 1899, llegaron a Buenos Aires, y cruzaron los Andes para avecindarse en Antofagasta, Chile, en uno de los desiertos más desolados del mundo; me siento orgulloso de mis raíces. Soy joven y estoy planeando un viaje a Croacia para ver San Juan y el resto de esa tierra que siento como mía. Me gustaría saber si hay alguna publicación que pueda comprar, en que se narre de donde salieron, cuanto pagaban por el viaje, cuanto tardaban y las experiencias y dificultades que sufrían en esas navegaciones y en el cruzar la Argentina y también la cordillera. Esto que hacen Uds. es muy bueno, especialmente para los jóvenes. Gracias nuevamente pues me han dado un sentimiento muy especial. Atentamente,

Anthony Ljubetic, 31 de agosto de 1997, Los Angeles, California.

In Memoriam

PROF. VINKO NIKOLIC

El 12 de julio de este año el pueblo croata, en la patria y en la diáspora, se vio conmovido por la triste noticia del fallecimiento del poeta Nikolic, figura relevante en la lucha por la independencia de Croacia. La noticia conmovió particularmente a la colonia en la Argentina, en Buenos Aires, donde Nikolic inició su trascendente obra editorial, participando activamente también en la fundación y primera redacción de la revista Studia Croatica.

Vinko Nikolic nació en Sibenik el 2 de marzo de 1912 y desde temprana edad manifestó su talento literario. Se recibió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zagreb, donde desempeñó el cargo de profesor en los colegios secundarios de la ciudad desde 1939 hasta 1945, año que abandonó la patria uniéndose al éxodo de centenares de miles de compatriotas en su retirada frente al avance del ejército comunista, buscando refugio en la región austríaca dominada por el ejército británico. Rechazados y entregados por los británicos a los comunistas yugoslavos, sólo algunos lograron salvarse de las matanzas masivas, entre ellos Vinko Nikolic quien, desde ese momento, inició un dramático vía crucis que forjó su personalidad de poeta y de promotor de la unidad nacional en la lucha por la liberación de su patria.

Salvándose de la extradición al recién establecido gobierno comunista yugoslavo al saltar, en plena marcha, del tren de los deportados, llegó a Roma donde logró una relativa tranquilidad. Allí, en la Facultad de Filosofía y Letras, preparó su tesis de doctorado sobre poesía croata moderna y publicó su primer libro de poesías en el exilio: "La Patria perdida". Amenazado nuevamente por las circunstancias políticas reinantes se trasladó al Nuevo Mundo en busca de una paz y de la posibilidad de reiniciar una actividad político-cultural.

En junio de 1947 llegó a Buenos Aires, donde se revelaron sus extraordinarios dotes en el ámbito editorial. Pasando por las dolorosas experiencias de los emigrados, consiguió un empleo en la biblioteca del Ministerio de Obras Públicas y paralelamente se volcó sin demora a la actividad patriótica.

Desde fines de ese mismo año hasta la mitad de 1950, fue redactor junto con Franjo Nevistic, del bisemanario Hrvatska (Croacia). Al mismo tiempo germina la idea de la necesidad de un revista dedicada a temas culturales, históricos y políticos croatas en vista de mantener y fortalecer los anhelos de liberación nacional.

La idea se ve realizada en el año 1951, cuando aparece el primer volumen de Hrvatska Revija (La revista croata), publicación trimestral, editada en colaboración con el escritor Antun Bonifacic, residente en aquel tiempo en Brasil. Ya los primeros volúmenes de Hrvatska Revija demuestran que la revista se aparta de los estrechos marcos partidistas y que inicia el proceso de la unificación nacional de la emigración y de su vinculación con la madre patria en la lucha por el reestablecimiento del Estado croata independiente, soberano y democrático.

Desde 1955 Nikolic asume la dirección de la Revista como único redactor. Siguiendo el camino trazado, consigue paulatinamente la colaboración de representativos escritores y destacadas personalidades de distintas orientaciones políticas. Dos años después, en 1957 fundó en Buenos Aires la editorial Knjiznica Hrvatske Revije, KHR (Biblioteca de la revista croata) que editó obras de importantes escritores y poetas croatas complementando los temas tratados en la revista.

Consciente de la importancia que la revista y los libros de la editorial van adquiriendo en la lucha nacional por la independencia, Nikolic siente la necesidad de trasladarse a Europa y seguir allí con la revista y la editorial "Frente a las puertas de la Patria".

En 1966 se estableció en París y en setiembre del mismo año publicó el primer volumen francés de Hrvatska Revija. Sufre luego un inesperado revés: a raíz del requerimiento del gobierno de Belgrado se le anula a Nikolic el permiso de residencia en Francia y la policía destruye totalmente el siguiente volumen de 164 páginas que se estaba imprimiendo.

Sin desanimarse, Nikolic y su esposa reimprimen el mismo volumen en Munich, logrando salvar así la continuidad de la Hrvatska Revija "Frente a las puertas de la Patria". Los esposos Nikolic obtienen la residencia en España y se establecen en Barcelona, donde la revista y la editorial alcanzaron la cumbre de su actividad que continuó hasta 1991 cuando Nikolic y su esposa se trasladan definitivamente a la patria liberada, continuando ininterrumpidamente su labor en Zagreb.

A su regreso a Croacia, Nikolic donó a la Biblioteca Nacional Universitaria el fruto de 40 años de exilio, los 160 volúmenes de Hrvatska Revija, además de 65 libros editados por él y de un valiosísimo archivo de documentos relacionados con esta insigne labor editorial. A su vez, Nikolic fue galardonado con los cargos de vicepresidente de la más antigua institución cultural croata, Matica Hrvatska, el de presidente de la Matriz croata de los emigrados y miembro de la Cámara de Regiones (Zupanije) del Parlamento croata por el Presidente de la República.

El reconocimiento de la obra literaria y editorial realizada por Vinko Nikolic tuvo expresiones particulares en el homenaje póstumo que le fue rendido en su entierro, el 16 de julio, en el cementerio Mirogoj de Zagreb. Lo acompañaron miles de amigos y hombres y mujeres de distintas orientaciones políticas. La ceremonia religiosa del sepelio estuvo a cargo del sacerdote Fra Bonaventura Duda, en presencia del obispo auxiliar de Zagreb el Dr. Gjuro Koksa. El presidente del Sabor, el académico Vlatko Pavletic, depositó una corona en nombre de esta institución parlamentaria. Pronunciaron discursos el Dr. Josip Bratulic, presidente de Matica Hrvatska, el académico Dubravko Jelcic en nombre de la Sociedad de escritores croatas, Franko Ceko en nombre de la ciudad natal de Nikolic, la presidenta de la Cámara de Regiones, Dra. Katica Ivanisevic, el escritor Boris Maruna y por último el Dr. Juraj Kolaric, en nombre de la sociedad patriótica "Druzba brace hrvatskoga zmaja".

En todos los discursos predominó el pensamiento expresado por Josip Bratulic: "Nikolic agotó su vida sirviendo a los demás sabiendo que así servía a Croacia, su amor permanente. Por eso lo llevan en su pensamiento aun aquellos que no compartieron sus ideas políticas, pero sí compartieron su forma de diálogo humano. Fue un cristiano auténtico, por su vida y por sus acciones. Sus poemas casi siempre fueron oraciones, o gritos de Job acerca de los destinos del hombre, del pueblo croata y de su país natal. Los temas centrales de su poesía son la patria, la madre, Croacia, la libertad...".

La redacción de Studia Croatica se siente particularmente unida a este sentir nacional manifestado hacia la persona de Vinko Nikolic y su obra, puente entre las dos Croacias: la patria y la diáspora croata. Nosotros, que tuvimos la suerte de acompañar su labor desde los penosos primeros pasos en Buenos Aires, conocer su hogar en la romántica calle Abad Samso, en Barcelona, y también su departamento-redacción repleto de libros y recuerdos, en Zagreb, apreciamos de una manera especial la obra de este hombre excepcional.

La muerte de Vinko Nikolic resulta tanto más dolorosa por cuanto nos deja, a pesar de su avanzada edad, en plenas condiciones de fuerza creativa. Pero su corazón, que ha cortado tan inesperadamente esta vida ejemplar, ha cerrado a su vez armoniosamente su ciclo vital: Nikolic murió en su querido Sibenik, la ciudad donde había nacido, y fue sepultado en la tierra que siempre amó y que tuvo la dicha de llegar a ver así como la había soñado: libre y soberana. Esto es un consuelo para su esposa y principal colaboradora Stefica, para sus amigos y para el pueblo croata.

Para nosotros, Vinko Nikolic sigue y seguirá viviendo en nuestro constante recuerdo y en un profundo sentimiento de agradecimiento.

Radovan Latkovic

DRAGI GRAD

GRAD pod Plavom Gorom, ko domaja cijela,

Poput kobnog groblja zavit je crninom;

Spomenik su tuzni dva zvonika bijela,

Sklopljena ko ruke - stit nad domovinom.

 

Ponosni moj grade, kud tvoj udes ide?

Prijestolnice sveta, da se dignu bani,

Oh, da dodju kralji! Da te takva vide,

Svi bi zaplakali nasi velikani!

 

Gradove sam naso slavnije i vece,

Al ne nadjoh tebe, najmiliji grade,

Zato ni u jednom ne ocutjeh srece.

 

Zdravo, kruno Zemlje i zastavo slave!

Ti sto za nas krijes, srce nase znade:

Kad te spominjemo, poniknemo glave.

 

CIUDAD AMADA[28]

CIUDAD bajo el Monte Azul, que cual el terruño ahora

Semeja una tumba cruel en negrura sumergida.

Los dos blancos campanarios son una imagen sufrida,

Como manos que se juntan- de la Patria protectoras

 

¿Cuál será tu destino ciudad orgullosa mía?

Sagrada capital, si los Banes volvieran.

¡Si vinieran los Reyes! Si como estás te vieran.

¡Todos ellos seguro en llanto romperían!

 

Me he encontrado en ciudades más grandes y famosas,

Ninguna como tú, mi ciudad más amada,

Por eso en ellas nunca mi vida fue dichosa.

 

¡Salve Patria corona, de la gloria estandarte!

Centro de la esperanza que nos tienes guardada:

Inclinamos la frente, con sólo recordarte.

DOLAC

Stína na stíni

kupa do kupe

kuca.

 

Kala do kale

skala do skale

misto.

 

Bíli kanpanjel

crni reloj

crkva.

 

Bonaca, jugo,

barke, kaici

porat.

 

Stara fortica,

kameni beden

Dolac.

 

DOLAC[29]

 

Piedra sobre piedra

Teja junto a teja

Casa.

 

Callejuelas lado a lado

Un escalón tras otro

Pueblo.

 

Blanco campanario

Negro reloj

Iglesia.

 

Bonanza, vendaval,

Barcas, chinchorros

Puerto.

 

Vieja fortaleza,

Bastión de piedra

Dolac.

 

Vinko Nikolic

Traducción: Jasna Bulat

Prof. Dolores Bracanovic

El 24 de julio último falleció en Zagreb a los 81 años la profesora Dolores Bracanovic, que al terminar su vida en Croacia vio cumplido su más fervoroso anhelo. Había regresado a la patria hace seis años después de cuarenta y seis de exilio. Al poco tiempo de su repatriación escribió en una carta: "Te puedo decir que estoy inmensamente feliz por haber vuelto. Ahora puedo morir tranquilamente, mi gran deseo se ha cumplido."

¿Quién fue Dolores Bracanovic? Fue una intelectual que desde su niñez había militado en Acción Católica (rama Domagoj), primero en su Dubrovnik y después durante sus estudios universitarios en Zagreb. En esa organización se había entregado al servicio de sus ideales: Dios y la patria. En enero del 43 le fue confiada la conducción de toda la juventud femenina croata, para que la lleve por el camino del idealismo.

Mantuvo este cargo hasta la catástrofe en mayo del 45. Entonces fue al exilio con miles y miles de croatas castigados por haber amado a la patria.

Llegó a la Argentina y empezó a trabajar como obrera en una fábrica. Después, por muchos años, fue empleada en la cooperativa croata, Dom. Su idealismo seguía intacto y la guiaba todo el tiempo. Como tenía ocasión de contactar con muchos compatriotas aprovechaba esto para fortalecer la fe en los ideales a los desanimados y de ofrecer amor y ayuda a los necesitados. Todo esto, a pesar de sus propias cruces y problemas, que con el correr de los años aumentaban.

Al salir de Croacia había dejado a su madre y hermana. Su padre había fallecido ya antes y su madre 13 años después. Un hermano suyo falleció en Chile.

Así su hermana Carmen fue la única que tuvo la suerte de abrazarla a su regreso a la patria. Durante 6 años vivieron juntas amorosamente.

Durante su última enfermedad la visitaron muchas personas. Y más personas, aun aquellas que no le vieron durante 50 años, fueron a acompañar sus restos mortales con un ramito de flores y una plegaria para darle gracias por su bondad e idealismo.

Que descanse en paz.

M.D.

 

DON PABLO TIJAN RONCEVIC

Senj, 15 de junio de 1908 - Madrid, 2 de julio de 1997

En verano de 1997 nos dejaba para siempre un gran croata y gran español: Don Pablo Tijan Roncevic, nacido Pavao Tijan en el Litoral Croata, residente durante cincuenta años, la mitad de su vida, en España, y nacionalizado español, aunque recobró la ciudadanía croata después de la Independencia de la Patria. Hoy yace en la Sacramental de San Isidro de Madrid.

Hijo de una familia humilde, cursó la enseñanza primaria y media en su ciudad natal, Senj. Tras superar el examen de madurez en 1926 marchó a Zagreb, en cuya Universidad realizó los estudios de Filología Eslava y Croata; se licenció en 1930, a los veintidós años de edad.

Ya como estudiante publica reseñas literarias en revistas como Luc (1928) o artículos de divulgación lingüística en Mladost (1929-1930).

Al acabar los estudios universitarios empieza a trabajar en la enseñanza, primero en Vukovar como preceptor del conde Jakob Eltz (1931-1934) y luego como suplente y profesor titular, una vez aprobado el examen para profesores de enseñanza media de lengua y literatura croatas e historia en 1938, del Gimnasio Arzobispal de Zagreb (1935-1944).

Al mismo tiempo desarrolla su labor editorial: en 1931 es ayudante de redacción de las ediciones de la Sociedad de San Jerónimo, y de 1931 a 1944 secretario general y redactor jefe del entonces consorcio de la "Enciclopedia Croata" (luego "Instituto Editorial Croata", después de la Guerra "Instituto Lexicográfico Croata"), de la que llegaron a aparecer sólo los primeros volúmenes. También dirige la sección de cultura del semanario Spremnost (1943-1944).

En estos años es muy intensa su actividad como colaborador de publicaciones periódicas, calendarios y volúmenes colectivos, con reseñas literarias y artículos sobre distintos temas culturales, especialmente en torno a Senj. También publica la traducción de un relato esloveno, Anica (1931), según la obra Dekla Ancka (1913) del modernista católico Fran Saleski Finzgar (1871-1962), y tres libros sobre la ciudad de Senj: Senj. Kulturno-historijska setnja gradom (1931), Senjske storije i cakule (1940) y Grad Senj u povijesti i kulturi hrvatskoga naroda (1940).

En este período es redactor de diversas publicaciones, de las que se destacan Hrvatski jezik, cuyo director es el gran filólogo Stjepan Ivsic (1884-1962), la revista ilustrada en lenguas extranjeras Croatia (1942-1944) del Instituto Editorial Croata y la serie de traducciones del mismo Instituto Svjetski Klasici (Clásicos Universales) desde 1942.

Decisiva, sin embargo, será su labor en el Ministerio de Educación los años 1944 y 1945; como Jefe de Sección de Universidades e Instituciones Científicas centró sus esfuerzos en la defensa y conservación de los monumentos artísticos y culturales amenazados por la guerra y en la fundación de la Universidad de Sarajevo, cuya Facultad de Medicina logró empezar a funcionar.

En mayo de 1945, ante el avance de los guerrilleros de Tito, decide salir de Croacia junto con sus hermanos y su cuñado Luka Brajnovic, dejando en Zagreb a su mujer e hija de pocos meses.

Después de una breve estancia en Austria, pasan a Italia; en el campo de concentración de Fermo participa en la redacción de un periódico mural y en la organización de una escuela de enseñanza media para los hijos de los refugiados, pero ya a mediados de agosto marcha a Roma a invitación del Instituto y Hermandad de San Jerónimo.

Entre 1945 y 1947 estudia ciencias históricas auxiliares en la Escuela Pontificia de Paleografía y Diplomática, al tiempo que escribe diversas aportaciones para, por ejemplo, The Tragedy of a Nation (Chicago, 1947) de Theodor Benkovic, Martyrium Croatiae (Roma, 1947) o The Slavonic Enciclopaedia (Nueva York, 1947), de Joseph Roucek.

Como presidente de la Acción Católica Croata, Pavao Tijan recibió en 1946 la visita del presidente de Pax Romana, el catedrático español Joaquín Ruiz Jiménez, quien le ofreció, en nombre de la "Obra Católica de Asistencia Universitaria" española, diez becas para que estudiaran en Madrid otros tantos estudiantes croatas católicos; éstos comenzaron a llegar a España en otoño de 1947, escogidos entre los refugiados croatas de Fermo y Roma. Estos jóvenes croatas, junto con otros muchos refugiados procedentes de Europa Central y Oriental, se convirtieron en colegiales del Colegio Mayor "Santiago Apóstol".

El propio Pavao Tijan llegó a Madrid en marzo de 1947, a invitación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con el encargo de organizar los estudios eslavos en el recién fundado "Departamento Internacional de Culturas Modernas". En el C.S.I.C., así como en el Ateneo de Madrid y en muchas ciudades españolas, pronunció conferencias y cursos sobre "El mundo eslavo y la cultura europea"; las celebradas en el Ateneo en noviembre de 1951, por ejemplo, se editaron como libro con el título Proceso de Formación de las Naciones Eslavas en 1952 (Colección "O crece o muere", Ateneo). Sin embargo, en 1954 ese Departamento del C.S.I.C. dejó de funcionar; Don Pablo pasó entonces a ser profesor agregado del Instituto "Miguel de Cervantes" de Filología Hispánica, también del C.S.I.C., desde donde intentó, sin éxito, que se fundaran los estudios de filología eslava en la universidad española, lo que no sucedió hasta finales de los años `80 y principios de los `90, con la lamentable ausencia de la croatística en sus planes de estudio.

En 1955 por fin consigue reunirse con su mujer y su hija; sobre esos diez años de vida en Croacia la señora de Tijan, prof. Nedjeljka Luetic, publicó más tarde el libro Krov i kruh: deset godina u okupiranoj Hrvatskoj 1945-55 (Barcelona, 1980).

Desde 1956 hasta su jubilación en 1981 trabaja en Radiotelevisión Española; veinte de esos años colabora con su mujer en las emisiones en lengua croata de Radio Nacional de España, sobre las que dejó escrito un amplio trabajo con el título "Dvadeset godina u eteru" en Hrvatska revija (Munich, 1988).

Como enciclopedista trabajó en distintos proyectos, como el volumen sobre Europa de la Geografía Universal (Barcelona, 1952), Las grandes corrientes del pensamiento contemporáneo (Madrid, 1959), Forjadores del mundo contemporáneo (Madrid, 1959), obra en cuatro volúmenes de la que fue vicedirector y autor de varias de las biografías que contiene; colaboró también en The Catholic Enciclopaedia (Washington). Pero sus dos trabajos enciclopédicos fundamentales en España fueron la dirección y ampliación de la enciclopedia sueca Facta para Ediciones Rialp, en ocho volúmenes (Madrid, 1962-1966), y sobre todo la monumental Enciclopedia de la Cultura Española de Editora Nacional en cinco volúmenes (Madrid, 1963-1969), que le encomendó el Ministerio de Información y Turismo según su plan y asistencia técnica.

Como traductor Don Pablo ejerció como Intérprete Jurado de Croata, nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, pero también como traductor literario, especialmente de teatro; precisamente un tiempo (1952-1953) fue crítico teatral del prestigioso semanario brasileño La Actualidad Española. Al croata tradujo algunas comedias de los dramaturgos contemporáneos españoles Miguel Mihura (1905-1977) -Tres sombreros de copa (1952), entre otras- y Antonio Buero Vallejo (1916-); y del croata al español, en colaboración con el poeta español Rafael Morales, la comedia Bez trecega (1913) de Milan Begovic (1876-1948), que se estrenó en febrero de 1958 con el título de Si yo supiera en el hoy desaparecido Teatro Recoletos de Madrid, protagonizada por el gran Guillermo Marín (ver V. Deur, "Recordando al actor español Guillermo Marín", SC 111 (1988), pp. 343-344). También se representó su traducción del alemán de Romulus der Grosse de Friedrich Dürrenmatt (1921-).

Colaboró con artículos de temas culturales y políticos sobre la croatidad en publicaciones de la emigración croática como Osoba i Duh, Hrvatska Revija, Sloboda, Glas sv. Antuna y Studia Croatica, donde publicó desde sus primeros números hasta los últimos: "Las costumbres navideñas croatas", SC 2 (1961), pp. 54-62; "Tradiciones biblicistas croatas", SC 3-4 (1961), pp. 181- 184; "La agresión serbia a Croacia a la luz de la estadística", SC 122-123 (1992), pp. 8-26. Además, en el mismísimo principio de Studia Croatica J.B. Ghetaldi reseñaba el importante libro de Don Pablo Crisis del liberalismo en Europa Central (El mito Masaryk), Madrid, Editora Nacional, 1958, 460 pp. SC 1 (1960), pp. 90-91.

En el Calendario Croata (Hrvatski Kalendar), editado en Chicago, publicó dos interesantísimos ensayos: "Pred konacnim ujedinjenjem Hrvat" (1953) y "Kult politickog mucenistva" (1954). También escribió prefacios y postfacios a libros croatas editados en España, como los de Vinko Kriskovic, Enver Mehmedagic o Bonifacije Perovic.

En diversas revistas españolas, populares y científicas, publicó ensayos, estudios, críticas, reseñas, informaciones, en particular sobre aspectos políticos y culturales de los pueblos eslavos, y sobre todo del croata: La Estafeta Literaria, Ateneo, Revista de Filosofía, Revista de Literatura, Nuestro Tiempo, Oriente (luego Oriente Europeo), Arbor.

Precisamente en Arbor, Revista general de investigación y cultura, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, salieron muchas reseñas y trabajos extensos suyos, algunos de los cuales, como separatas, constituyen verdaderos libritos: "La formación de las naciones balcánicas de hoy" (1947), "Orígenes del ideal eslavo" (1949), "Evolución del ideal eslavo en los últimos cien años" (1949), "La historiografía rusa dirigida por los Soviets" (1949), "El mito Masaryk" (1951), "Salamanca en la tradición cultural croata" (1953), "Constantinopla y su imperio" (1954), "Ivo Andric, premio Nobel de Literatura 1961" (1962). De otras revistas también salieron separatas como "El movimiento organizado de los católicos croatas (1900-1950)", (Osoba y Duh, 1950) o "Juraj Krizanic, primer apóstol del ecumenismo eslavo" (Oriente Europeo, 1968).

Desde 1992 reanuda su colaboración con publicaciones editadas en Croacia, como la revista Marulic o el Senjski zbornik, y en verano de 1993, vuelto por primera vez a la Patria, en su terruño de Senj recibió los máximos honores de su ciudad natal.

Además de las distinciones ya mencionadas, Don Pablo Tijan Roncevic fue miembro de la prestigiosa institución croata Matica Hrvatska, de The Croatian Academy of America con sede en Nueva York, del Institutum Chroatorum Historicum de Roma, de la Academia Croata de Ciencias y Artes en la Diáspora (Suiza), y poseía la Orden de la Corona del Rey Zvonimir (1945). En 1969 recibió la "Encomienda con Placa de Alfonso X El Sabio" del Estado español por sus méritos en el campo de la cultura.

F. J. Juez Gálvez

 

 



[1] El término amalgamado "antigua Yugoslavia" se retuvo aunque se trata únicamente de Croacia y Bosnia-Hercegovina.

[2] El cuatro de julio de 1993, el Consejo de Seguridad extendió la protección de las fuerzas de la UN a seis ciudades de Bosnia designadas como zonas de seguridad: Bihac, Gorazde, Sarajevo, Srebrenica, Tuzla y Zepa. Estas ciudades estuvieron completamente rodeadas por fuerzas serbias. Después de la caída de Srebrenica en julio de 1995, Tadeusz Mazowiecki, relator especial de la comisión de los derechos de la personas de la UN, renunció para denunciar la hipocresía que el mundo probó a propósito de los derechos de la población de Bosnia (Landgren, 1996, p.16).

[3] El Tratado de Schönbrunn (14 de octubre de 1809), fue firmado en Viena después de que la prematura guerra de Austria en contra de Napoleón colapsara con la derrota de Wagram. Mediante ese tratado Austria perdió control sobre parte de Croacia, entre otros territorios.

[4] Ciudad en el distrito de Dresden, Alemania sudoriental, frente al pueblo polaco de Zgorzelec

[5] Río de Belarus y Lituania, nace cerca de Minsk.

[6] Vitebski ciudad de Belarus, en el río Dvina Occidental.

[7] Borodino se encuentra a unas 70 millas (110 kilómetros) al oeste de Moscú, cerca del río Moskva.

[8] El río Berezina está en Belarus y es un tributario del Dnepr.

[9] Henri-Gratien Bertrand, conde (1773-1844), ingeniero militar y general, amigo de Napoleón I y su compañero de exilio, tanto en Elba (1814-15) como en Santa Helena (1815- 21).

[10] Var es un Departamento del sudeste de Francia, frente al Mediterráneo

[11] En la Cote d'Azur, Riviera Francesa.

[12] Nuestras fuentes se contradicen en cuanto a la fecha de su muerte. Unas mencionan 1815 y otras 1838.

[13] A veces existen equivocaciones como con el general serbio Djukic que se vieron obligados a liberar para no ofender a nadie...

[14] La primera parte del artículo de Charles Béné, Marulic y Europa se reproduce a continuación.

[15] Señalemos, sobre Marulic y su obra, la primera monografía en francés: Mirko Tomasovic, Marco Marulic - Marcus Marulus, Paris, Split 1966, 48 p. + 22 págs. de ilustraciones.

[16] Esta carta, excepcional por su interés, fue objeto de una edición en facsímil, y de una traducción inglesa comentada, Split, 1994.

[17] Respecto a esas obras, ver las ediciones modernas del Círculo Literario de Split, ed. Glavicic, Institucija, Split, 1986, 3 vol.; Evangelistarium, Split, 1985, 2 vol.

[18] Cf. Evangelistarium, op. cit., p. 413.

[19] Cf. Institutio, t. I, p. 278.

[20] Cf. M. A. Sabellicus, Enneades X, Lib. VIII, fol. 329.

[21] Cf. "Sabellicus, `lecteur' de Marulic", en: Studi Veneziani, 1994, p. 238-301.

[22] M. Maruli Spalatensis bene vivendi Institutia, 1513, Basileae.

[23] Cf. Evangelistarium, apud Basileam, Adam Petri, 1519. Cf. Préface de Julianus Venetus. Postface de Sébastien Münster, p. 398.

[24] Carmen de doctrina Domini nostri Jesu Christi pendentis in cruce; Erfurt, 1514, Johann Knappe.

[25] Cf. "Erasme et l'Angleterre", en Colloquia Maruliana V, 1996, y "Henry VIII et Thomas More, lecteurs de Marulic", pp. 87/106.

[26] Cf. por ejemplo, la página de título de la edición Kerver, Paris, 1545.

[27] Cf. "L'oeuvre de Marulic dans les provinces du Nord", en Colloquia Maruliana IV, Split, 1995, pp. 49-69.

[28] El autor se refiere a Zagreb en tiempos de la ex-Yugoslavia (N. del T.)

[29] Pueblo de Dalmacia (N. del T.)