Historia de la inmigración croata en Córdoba

Studia Croatica

Historia de la inmigración croata en Córdoba

Cristian Sprljan, Córdoba, febrero de 2002

 

Agradecimientos

Advertencia

Introducción

Marco Metodológico

Argentina: País de inmigrantes

Historia de la Nación Croata

La cuestión bosnia

Nikola Plantich. El primer croata en Córdoba

¿Qué es un inmigrante croata?

La inmigración croata en la Argentina

Córdoba: área receptora (1920-1960)

Causas de la inmigración económica

Causas de la inmigración política

Campo Fermo

Cerro y Pueyrredón: dos barrios croatas.

El Hogar Croata de Córdoba

Sociedad Croata de Socorros Mutuos

Asociaciones, centros e instituciones croatas y afines

El Arco de Córdoba, la Cañada y otras construcciones realizadas con mano de obra croata

Los intelectuales

Pintores croatas

Conclusiones

Fuentes

Bibliografía

 

Historia de la inmigración croata en Córdoba

Cristian Sprljan

 

Universidad Nacional de Córdoba

Facultad de Derecho y Ciencias Sociales

Escuela de Ciencias de la Información

Directora de Trabajo: Dra. Branka Tanodi de Chiapero

 

Febrero de 2002

 

A los que soñaron con la vuelta

Y nunca volvieron.

Agradecimientos

 A Rosario, mi madre. Por ser como es, y por enseñarme que el amor suma y no resta. De ella aprendí, entre otras cosas, a querer mi patria Argentina y a la de mi padre, Croacia.

 A mi padre, Antonio. Por ser como es, por enseñarme e inculcarme su cultura, por su ayuda en las traducciones y por el material de su “archivo inquieto”.

 A mis hermanos Fede, Rorry, Gloria y Guille que, a su manera, aportaron lo suyo.

 A la Dra. Branka Tanodi de Chiapero, por su incondicional ayuda y por su guía; pero principalmente por tratar siempre que sus correcciones no modificaran el sentido de lo que yo quería expresar.

 A toda la colectividad croata, que aportó con testimonios, documentos, relatos, fotos, escritos, libros, material en general y apoyo total, colaborando desinteresadamente para la concreción de este trabajo.

 A “mis viejos” de la “Stara Garda”, por muchos años más.

 A la Juventud Croata de Córdoba y “Kolo Velebit”, con quienes pasé algunos de los mejores momentos de mi vida.

 A todos mis amigos del barrio y de la secundaria que tuvieron voces de aliento, y los amigos que hice en esta carrera que son, en definitiva, lo mejor de todos estos años.

 A todos mis tíos, primos y familia en general, por ser refugio, colaboración, alegría y contención.

 A mi abuela Tota, por ser “tan” abuela.

 A mis abuelos Dobrila, Miše y Medardo, quienes guían mis pasos desde el más allá.

Advertencia

En el transcurso del presente trabajo se presentarán distintas palabras, apellidos, accidentes geográficos, ciudades, etc., escritos en idioma croata. Si bien es un idioma que se escribe con el alfabeto latino, a igual que el castellano, algunas letras tienen una pronunciación diferente. A continuación describiré los casos especiales, ya que el resto de las letras tienen el mismo valor fonético que en nuestro idioma.

 C: se pronuncia como “tz”. Ejemplo: Car (ZAR)= Tzar.

 Æ: se pronuncia como “ch” suave. Ejemplo: Noæ (NOCHE)= Noch.

 È: se pronuncia como “ch” fuerte. Ejemplo: Èarape (media)= Charape.

 Ð: se pronuncia como “y”. Ejemplo: Anðeo (ANGEL)= Anyeo.

 H: se pronuncia como “j”. Ejemplo: Hrvatska (CROACIA)=Jrvatska.

 J: se pronuncia como “i”. Ejemplo: Ja (YO)= Ia.

 Lj: se pronuncia como “ll”. Ejemplo: Obitelj (FAMILIA)= Obitell.

 NJ: se pronuncia como “´ñ”. Ejemplo: Franjo (FRANCISCO)= Fraño.

 Š: se pronuncia como “sh”. Ejemplo: Šešir (SOMBRERO)= Sheshir.

 Ž: se pronuncia como “zh”. Ejemplo: Žena (MUJER)= Zhena.

También se podría comparar con otros idiomas para ajustarse a la pronunciación de estas letras. Por ejemplo:

La “Š” se pronuncia como la palabra inglesa “Shopping” o la “Ž” como la portuguesa “Jamais”.

 

Introducción

Cuando algo llega a su fin. Cuando algo que nació, murió, ya sea porque dejó de existir o porque, simplemente, se terminó el plazo con que los hombres medimos los hechos a través del tiempo, irremediablemente realizamos un análisis sobre lo ocurrido. Cuántas veces observamos que hay acontecimientos que, a nuestro juicio, no debieron haber sucedido. Otras, en cambio, nos quedamos esperando y así se fue diluyendo un sueño o una utopía. Algo que entendemos racionalmente como ocurrió y otras, para las cuales no tenemos explicación coherente. Horrores de los que hemos sido testigos dejándonos mudos y de alegrías que explotaron en nuestras gargantas hasta dejarnos disfónicos.

El siglo XX fue un largo rosario de hechos que cambiaron la vida de millones de seres humanos. Inscribiéndose en sus páginas dos guerras mundiales, el crack del ´29, comunismo, fascismo, capitalismo etc... teniendo como consecuencias de todos estos mega-acontecimientos, los comunes denominadores de las miserias humanas: hambre, muerte, desempleo, destrucción, desplazamientos, inmigración...

A finales del siglo XlX, en una superpoblada Europa, donde la hambruna y la falta de trabajo hacían estragos, la inmigración a inmensos países despoblados como EE.UU., Canadá, Australia o Argentina eran una oferta tentadora. Allí, el sueño era encontrar calles “cubiertas de oro” esperando inmigrantes. Pero fue el siglo XX, donde el traslado de personas de un país a otro, pero principalmente de un continente a otro, se hizo necesario y en muchas oportunidades indispensable. Esto se desarrolló ya sea en forma organizada o no, con buenos resultado o no, pero con la certeza de que ni el lugar de partida ni el de llegada iban a ser lo mismo, como así también, claro está, la vida de los inmigrantes protagonistas.

 Es por esto que este siglo XX que terminó y que fue denominado de formas tan diversas como “El siglo de las guerras” o “ El siglo de la publicidad”, no debe quedar sin ser considerarlo como “EL SIGLO DE LAS MIGRACIONES” por los miles de millones de vidas que en este siglo fueron modificadas por el fenómeno migratorio. Para analizar este fenómeno tomaré un caso concreto al que trataré de abarcar en su totalidad para así comprenderlo y explicarlo. También es mi anhelo que pueda servir de espejo en el cual las corrientes inmigratorias de distintos países, puedan mirarse y encontrar similitudes y diferencias.

 En el presente trabajo tomaré la inmigración de la actual República de Croacia a nuestro país, la República Argentina, limitándome a la ciudad de Córdoba y sus alrededores.

 El período de tiempo que abarcará esta investigación será el siglo XX, aunque no se dejará de mencionar a algunos casos de relevancia que ocurrieran anteriormente.

 Croacia es, quizás, la nación con mayor emigración del mundo, con la evidente excepción de los judíos, quienes hasta hace poco más de cincuenta años no poseían un territorio nacional determinado. El caso de los croatas es más comparable al de los irlandeses y los armenios, con la diferencia de que los primeros hace tiempo lograron vivir en sus tierras liberadas de la tutela foránea. Los croatas no se pudieron llamar libres hasta 1991, año en que se independiza de la República de Yugoslavia.

 Muy diversas fueron las causas dieron pie a la llegada de centenares de croatas a la Argentina durante todo el siglo XX.

 Como se verá en el transcurso del trabajo, esta inmigración no es típica, ni fácil de encuadrar; es, en sí, compleja, variada y problemática.

 Por último, el objetivo de este trabajo será arrojar luz sobre uno de los eslabones menos conocidos de esa gran cadena humana que conformaron los inmigrantes llegados desde todas partes del mundo a la Nación Argentina.

Marco Metodológico

Para la concreción de este trabajo me apoyé en seis pilares que me ayudaron a abordar el tema en cuestión.

Estos puntos son:

  1. El material bibliográfico: El material para la temática abordada es prácticamente inexistente. Para temas en general pude recurrir a distintas bibliotecas, siendo la más consultada la Biblioteca Mayor. Cuando el tema en cuestión era la “inmigración” el espectro se reducía. Pero cuando quise consultar “inmigración croata” no encontré material al respecto. Por lo tanto tuve que hacer “camino al andar” y salvo lo extraído de la publicación “Studia Croatica”, que se edita en Buenos Aires desde hace más de 40 años y trata la problemática croata, el resto del material tuve que obtenerlo directamente de fuentes orales y documentales.

2. Relevamiento Documental: Tuve la posibilidad de acceder a varias fuentes documentales. En primer lugar a las pertenecientes al archivo del Hogar Croata. Allí pude investigar todo lo concerniente a las actas, circulares, informes de secretaría, informes de tesorería y cartas recibidas y enviadas. Todo este material está escrito en un 90% en idioma croata. También tuve acceso a documentación de otras instituciones como la Sociedad Croata de Socorros mutuos, de la cual obtuve el libro de actas de los primeros 20 años de la institución.

3. Registros orales: En este caso me tomaré la licencia de considerarlos bajo dos aspectos. En primer lugar tengo a los “oficiales” que son las entrevistas individuales o grupales que he tenido con distintos integrantes de la colectividad, grabador mediante y con la intención explícita de colaborar. Aquí se acumularon varias horas de cassettes con sus testimonios. Por otro lado tengo los registros “no oficiales”, surgidos de charlas y conversaciones de años previos a la realización de este trabajo. Historias, comentarios y reflexiones de individuos que fueron parte de esta inmigración, que no fueron registrados o documentados y que a lo largo del trabajo se irán incluyendo, como parte de un relato que no ha sido olvidado.

4. Registros biográficos: Estos registros surgen de los capítulos en los cuales trazaré una pequeña biografía de la persona cuya vida se encuentre relacionada con la temática del capítulo en cuestión. Esto significó contactarme con la persona a describir o en su defecto con los familiares directos, con quienes pude trazar y resumir su historia de vida.

5. Registro Fotográfico: El registro fotográfico aquí toma un cariz no solo ilustrativo, sino que es obviamente documental. Muchas de las fotos expuestas son un tesoro guardado de generación en generación, ya que son un fiel testimonio de lo que se ha vivido.

6. Para finalizar también mencionaré que han sido de vital importancia los “archivos personales”. Muchas de las personas consultadas han tenido el tiempo y la dedicación de almacenar recortes de diarios, libros, fotos, tarjetas, revistas, etc., que se han brindado generosamente para enriquecer este trabajo.

 

Argentina: País de inmigrantes

¡Éxodos! ¡Éxodos! Rebaños

de hombres, rebaños de gente

que teméis los días huraños

que tenéis sed sin hallar fuente

y hambre sin el pan deseado,

y amáis la labor que germina.

Los éxodos os han salvado:

¡Hay en la tierra una Argentina!

 

(Fragmento del poema “Canto a la Argentina” escrito por Rubén Darío en mayo de 1910 con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo).

 

Historia de la Nación Croata

 

Historia de la Nación Croata

DOMOVINA

 

Nosimo u sebi

Zemlju i ljude

Mrtve i žive,

Prave i krive

S rodne grude.

U njima smo mi.

 

One koji jesu,

One koji su bili,

One koji èe biti.

S nama su svi.

PATRIA

 

Llevamos dentro nuestro

A la tierra y a los hombres

del solar nativo

muertos y vivos

justos y pecadores.

 

En ellos estamos nosotros

 y con nosotros están ellos.

Los que son,

Los que fueron, y los que serán.

 

Poesía Edo Bulat, Buenos Aires 1965.

Traducción Jasna Bulat

 La historia de la Nación Croata desde sus comienzos más primitivos hasta los primero años del Siglo XX nos permitirá tener un conocimiento del porqué de la inmigración croata. Posteriormente abordaré la historia croata de los últimos cien años en otros capítulos más detalladamente. Es decir todo este capítulo dará una visión del pueblo croata y nos ayudará a entender como estos acontecimientos son precursores de la emigración croata y su llegada a Córdoba.

Ver Capítulo “Causas de la inmigración política”.

 

El origen de la Nación Croata. Del Imperio Persa al mar Adriático.

             En la meseta del Irán los grupos dirigentes eran los medos y los persas. Estas poblaciones crearon el vasto imperio Persa, que se extendió desde la India hasta el Egipto. Fue en esa región del actual Irán, cercano a la Mesopotamia, donde surgió el pueblo croata.

            Hay tres teorías[1] del origen de los croatas: la eslava, la goda y la iraní. La primera da por sentado que los croatas, tanto en el pueblo (su constitución racial, idioma y costumbres) como en su clase dirigente (quienes le dieron la organización estatal), originalmente son eslavos. Las otras dos teorías consideran que el origen étnico de los croatas es eslavo pero su organización social, política y guerrera era goda o iraní según el concepto del teórico que la estudiara.

            La teoría que cuenta con más adeptos es la que da a los croatas como de origen iraní. Esta teoría se basa principalmente en dos monumentos del siglo III d. C., en la época del emperador de los tanaios, Sauromates. Los mismos se encuentran en la ciudad de Tanaís, en la desembocadura del río Don en el mar Azov (actual Ucrania). En estos monumentos se encontró el nombre originario de la Nación Croata. Los filólogos interpretan estas inscripciones realizadas en idioma griego, que mencionan, en la más antigua, a uno de los cuatro arcontes (magistrados) de los tanaios, hijo de Horoathou, y en el segundo se habla de Horoathos de Zandarcio. Tomando estos nombres (Horoathou y Horoathos) los filólogos eliminan las terminaciones griegas, en el primer caso del genitivo “ou” y en el segundo del nominativo “os”, para que finalmente nos quede la palabra HORVAT; con esta palabra exacta aún hoy se designa al croata en los alrededores de la capital , Zagreb.

La coincidencia de en el origen del nombre de estas tribus es de vital importancia. Cuando se comprueba el origen del nombre nacional croata, se hace más sencillo investigar y develar su antigua historia. Retrocediendo en el tiempo nos encontramos con la presencia de una satrapía Croata en el Imperio Persa, gracias a su mención en documentos esculpidos en piedras.

De las declaraciones que se han encontrado , la más importante y que mencionan el antiguo nombre de Croacia es en la que el rey Darío (521-486) revela: "Yo soy Darío, el grande, rey de reyes, rey de muchos estados, hijo de Istaspe aqueménida. Dice Darío el rey: Con la voluntad de Dios, estos son los estados que he conquistado con la ayuda del ejército persa... Ellos me pagan tributos: Susiana, Media, Babilonia, Egipto, Armenia, Capadocia, Esparta, Jonios, que están en tierra firme y aquellas en el mar y los estados que están en la costa: Sagartia, Partia, Drangiana, Aria, Bactriana, Sogdiana, Horasmia, Satagidia, Haravatia, India, Gandhara, Scitia, Makran"[2].

En el antiguo Imperio Persa, Croacia fue la décima satrapía (provincia federativa), llamada Haravatia, (Harauvati o Harahvatiš). Abarcaba la mitad meridional de Afganistán y las tierras de Beluchistán entero, además de la parte oriental del actual Irán. Fue una de las más ricas y más bellas entre todas las provincias persas y con la cultura más desarrollada.

A través de los siglos, la evolución del término Haravatia fue derivando paulatinamente de acuerdo al idioma que usaban los diferentes pueblos, el nombre se escribió y pronunció de diferentes maneras. En la lengua croata el nombre nacional es hrvat, masculino, y hrvatica, femenino. El estado actual se denomina "Republika Hrvatska". Los latinos usan el nombre croata para señalar la nación y el pueblo, con la palabra Croacia identifican el país y el estado. La forma eslava harvati predominó entre los checos y horvati entre los rusos. Los colonos griegos en Tanais los designaron con el nombre de horoatos y horouatos. Las inscripciones pétreas en la antigua Persia confirmaron el uso de algunas variantes de los nombres, tanto para el país, como para el pueblo: harahvatish, harahvatia, harahuatia. Los babilonios los llamaban arrahut, más tarde lo cambiaron en arahoti, la satrapía fue llamada Aracosia y finalmente Arahosia, nombre que usaron también los romanos y los griegos en la antigüedad, el cual quedó como de uso científico internacional[3].

Una semejanza más que uniría a los croatas con su pasado iraní es la manera en que indican los puntos cardinales del mundo con diferentes colores: el blanco para el Occidente (más adelante hablaré de la “Croacia Blanca”), el rojo para el Sur (igualmente veremos a la “Croacia Roja”), con el verde el Oriente y con el negro el Norte. Otro aporte para corroborar la tesis es el escudo croata, que con sus 64 campos rojos y blancos, fue traído desde Irán.

Hace sesenta años arqueólogos franceses descubrieron en Irán (Persia), en las cercanías de Teherán, en la localidad de Sialk, un rico yacimiento arqueológico que data del período 1250-1100 a.C. Allí entre objetos decorativos se encontró también un gran número de vasijas de cerámica, en los cuales los adornos, son idénticos o muy parecidos al milenario escudo croata.

Esto es considerado como una prueba más de que los croatas son de origen iraní. Y realmente es extraño que esos objetos iranies del siglo XII a.C. sean idénticos o muy parecidos a los escudos croatas que se ha mantenido desde el siglo VII hasta ahora[4]

Otro objeto que ha sobrevivido en el tiempo y que aún hoy forma parte de la cultura croata es la “trenza croata”, más conocida como “pleter croata”. Este detalle ornamental de bajorrelieve se encuentra al día de la fecha en un pueblo de Irán llamado Haravatia adornando las edificaciones. El “pleter croata” es una forma de identificación única, ya que fue el único de los pueblos de la región que lo mantuvo en su cultura y que se encuentra diseminado en toda la actual Croacia, como así también en Bosnia y Herzegovina.

Podemos agregar que los antiguos croatas formaban una comunidad, pero no una unidad, ya que no tenían una organización estatal. Esta organización se la van a imponer desde afuera, pues no fue el dinamismo interno, sino los empujes exteriores de los combativos e inquietos pueblos asiáticos (los iraníes), quienes los dominaron, se mezclaron con ellos y finalmente los pusieron en movimiento[5].

            Durante los siglos III al VII d.C. no se encuentran fuentes históricas relativas a la vida de los croatas. Sin embargo se cree que los croatas fueron obligados a emigrar ante el avance de los hunos, de origen mongol, que avanzaban hacia occidente. A finales del Siglo III de la era cristiana los hunos se extendieron por el sur de Rusia cruzando el río Volga y el Don, venciendo a quien se interpusiera en su camino, obligando a los croatas a comenzar un derrotero que los llevaría hasta el norte de los Cárpatos. Es en este lugar donde los historiadores afirman que se encontraba la denominada “Croacia Blanca”.

Fue aquí donde las tribus croatas se pudieron establecer como una organización estatal estable, una formación social equilibrada y con unas fuerzas armadas suficientes para resistir a las presiones externas. En el siglo V de la era cristiana, Croacia Blanca, llamada también Croacia Grande, fue un factor importante en esos espacios que abarcaba una parte del territorio meridional de la actual Polonia, las tierras de Moravia, la Silesia meridional y partes de la actual República Checa y de la Eslovaquia septentrional[6].

Los historiadores para explicar su procedencia se basan principalmente en un texto del emperador bizantino Constantino Porfirogéneta, quien en su obra “De Administrando Imperio” (948-951) dice: “Los croatas, que ahora viven en Dalmacia, provienen de los croatas no bautizados denominados “blancos” que viven del otro lado de Turquía, cerca de Francia... La Gran Croacia, llamada también Blanca, hasta hoy no está bautizada”. En este texto, cuando se hace referencia a Turquía, en realidad se trata de Hungría; y con Francia ocurre lo mismo porque se está hablando de una parte del imperio franco, que en aquel momento abarcaba regiones de las actuales Alemania y Austria.

Por otra parte, ocho siglos más tarde, el cartógrafo italiano Allodi, en su Atlas de Europa de 1730, reconoce a dos Croacias: por un lado el Regno di Croacia a orillas del Adriático y Croacia (Belocroati) al norte de los Cárpatos.

De esta manera también podemos decir para corroborar esta teoría, a principios del siglo XX, había inmigrantes llegados a los Estados Unidos que se registraban como “Bielohorvats” (Croatas blancos) o “Cracovianos”.

En síntesis podemos señalar que es imposible lograr un componente racial puro. De esta manera podemos considerar al pueblo croata bajo dos aspectos. Por un lado la clase superior, dirigente y organizadora que le brindó protección militar, la formó socialmente y le dio el nombre nacional, tiene su origen iranio; por otra parte el fondo étnico, como así también su idioma y costumbres y los nombres personales de la población, es de origen eslavo. En definitiva, la Nación croata es el resultado de la fusión de estos dos elementos.

El motivo del desplazamiento croata, de los Cárpatos a su actual territorio, fue por la amenaza que significaba para el Imperio Bizantino los continuos ataques de las hordas ávaras a toda la región. Estas hordas, una de las tantas tribus mongolas, llegaron desde el centro de Asia, arribando a Europa en el Siglo V, ocupando desde las llanuras del Mar Negro hasta el Danubio.

Los ávaros tenían como objetivo a la región de Dalmacia, y contaban con la alianza de los persas que se hallaban luchando con el Imperio Bizantino en el Este, encontrándose éste imposibilitado de luchar en dos frentes. La conquista de Dalmacia por parte de los ávaros era un primer paso para cercar a Constantinopla (capital del Imperio Bizantino) por el Oeste y junto a su aliados persas y búlgaros conquistarla.

Ante esta situación desesperante el emperador Heraclio I (640-641) toma una decisión para salvar el Imperio. Con hábil diplomacia pacta con los croatas, que se encontraban en las regiones transcarpáticas, (en la Croacia Blanca) para que rechacen a sus enemigos.

También por negociaciones diplomáticas, se lograron dos convenios internacionales. El primero, la orden (“Prostakasis”) que resuelve la disposición de los croatas para trasladarse al sur de los territorios ocupados por los ávaros, y en el caso de vencerlos darles el derecho de ocupar las tierras liberadas.

            Una vez sellada la alianza, los croatas comenzaron a dirigir sus tropas hacia los ríos Drava y Sava y de allí, siguiendo por las antiguas rutas romanas y a lo largo de los valles de Una y Krka, hasta llegar a la ciudad de Salona, capital de la antigua provincia romana. Los combates se prolongaron por unos diez años. Cuando vencieron, ocuparon todo el territorio convenido. El Emperador, por otro pacto y por decreto (“Eleusis jussio”), estableció relaciones entre las autoridades croatas y las del Imperio Bizantino. Jurídicamente las tierras recuperadas fueron designadas a los croatas. Con el beneplácito del emperador, el ejército ocupó las tierras ganadas a punta de armas, en un momento crítico para el continente europeo, y se establecieron permanentemente en las tierras, que abarcaban el territorio entre el desaparecido Imperio Romano occidental y el Imperio Bizantino oriental, un espacio mucho más extenso de aquel que ocupa Croacia hoy en día: Dalmacia, Panonia superior, territorio desde Istria hasta Valona (Albania) y la provincia Prevalis[7].

            La llegada al actual territorio croata data del siglo VII d. C. Fue en este siglo cuando los croatas comenzaron a poblar las tierras entre los ríos Drava, Danubio y el mar Adriático. Citando nuevamente la fuente del autor Constantino Porfirogéneta y su obra “De Administrando Imperio”, los croatas tomaron posesión de tres provincias romano-bizantinas: Dalmacia, Iliria y Panonia. Estas provincias unidas ocupaban lo que actualmente conocemos como Istria, Dalmacia, Eslavonia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, parte de Albania y la región de Srijem, anexada a Servia en 1945. De esta manera, durante más de 1300 años y, a pesar de las invasiones extranjeras conservó su mayoría étnica dentro del área mencionada, manteniendo en forma limitada o total su soberanía[8].

 

El establecimiento en la actual Croacia y los reyes de sangre nacional.

 

De los países eslavos, fue el croata el primero en abrazar el cristianismo. Entre los siglos VII y IX se llevó a cabo la evangelización y la conversión de las tribus croatas. Esta tarea estuvo a cargo del obispo Juan de Ravena, Izacio, representante del poder de Bizancio y el Papa Juan IV.

            Las tribus croatas que se habían establecido en todo el territorio y estaban organizados en una federación de Banos y Županos (virreinatos y provincias) que reconocían el poder centralizador del más fuerte. En cada comarca había un noble que lo organizaba militar y económicamente, y para dirimir cuestiones políticas se llamaba a asamblea a los ciudadanos adultos que conformaban el “Sabor” o Parlamento Nacional.

            Los años posteriores al 750 fueron dedicados a la organización de un Estado Croata y a la conquista y colonización de la costa dálmata e islas del mar Adriático, porque su propia existencia dependía de ello. La anexión de las islas fue motivo de conflicto con el Imperio Bizantino que ejercía su poder sobre ellas. Este fue uno de los hechos que inició la tensión a la que fue sometida durante gran parte de su historia a Croacia: la lucha entre Oriente y Occidente.

            Croacia al encontrarse equidistante entre Roma y Bizancio, tuvo que optar por uno u otro, y fue en el año 803 cuando los croatas reconocieron el poder supremo de Carlomagno, coronado por el Papa León III en Roma. Así declararon su orientación pro-occidental, y durante un siglo los nobles croatas sufrieron uniones y desacuerdos con el fin de lograr un Estado Croata organizado, tanto terrestre como marítimo.

A travéz de un documento del año 852, los historiadores han reconocido al príncipe Trpimir como el primer gobernante independiente que hubo en Croacia y declarado "Dux Croatorum". A Trpimir lo sucedió el duque Domagoj quien se enfrentó y derrotó en luchas marítimas a los venecianos, la mayor potencia naval del Adriático.

 Al morir Domagoj le siguieron luchas intestinas entre dos corrientes de la nobleza croata, que tuvieron como finalidad definir la posición del Estado Croata a favor de Oriente o de Occidente (nuevamente se repite la historia). Defendiendo una postura pro-bizancio estaba Zdeslav (el hijo del príncipe Trpimir) y apoyando una orientación latina se encontraba Branimir (hijo de Domagoj).

De esta lucha resultó vencedor Branimir y de esta manera se terminó la influencia bizantina sobre Croacia (fuera de las ciudades dálmatas). La victoria de Branimir significó, al mismo tiempo, la victoria de la nueva orientación latina. Los croatas decidieron reconocer el poder político y espiritual del Papa con el fin de ser retribuidos por él . Apenas asumió el poder Branimir (879-892) dirigió un escrito al Papa Juan VIII, exponiendo su voluntad y la del pueblo croata de ser siempre fieles a la Sede Apostólica de San Pedro. Igualmente el obispo croata Teodosio de Nin envió una carta en la que solicitaba tanto la bendición apostólica como la protección de la Santa Sede.

El Papa, al recibir ambas cartas y a fin de aumentar su influencia entre los croatas, el 21 de mayo de 879, durante la santa Misa celebrada en la Catedral de San Pedro de Roma: "Elevó sus manos al cielo y bendijo al pueblo croata y toda su tierra". Con este acto el principado (ducado) de Croacia fue reconocido como estado independiente[9].

Finalmente en los años 923 ó 925 (los historiadores no logran acordar la fecha) se corona en Bosnia a Tomislav I, primer rey de toda Croacia. Quince años antes Tomislav había derrotado a los bizantinos en un nuevo intento por conquistar Croacia. Con Tomislav se inauguró una era de grandeza y esplendor que recogió la admiración de toda Europa. El gran mérito de Tomislav fue unir a la Croacia del sur (Dalmacia) con la parte norte (Panonia) que se encontraban separadas por la cadena montañosa Velebit y los Alpes Dináricos, los cuales representaban un obstáculo enorme para la unidad de Croacia[10].

            A Tomislav le siguió una línea sucesoria de reyes que durante 150 años no estuvo exenta de luchas internas por acceder al trono, como otras externas con Bizancio, Venecia y Bulgaria, por su territorio.

            Uno de sus sucesores fue Krešimir IV quien reinó con inteligencia y diplomacia desde 1056 al 1076.            Entre los logros de Krešimir IV se destacan haber recuperado la ciudad de Zadar de los venecianos, fundar la ciudad de Šibenik y recibir el reconocimiento del Imperio Bizantino de su soberanía sobre Dalmacia.

Antes de morir Krešimir IV, ya había designado al ban Zvonimir como su sucesor, pero al ocurrir el deceso del rey el Sabor rechazó a Zvonimir y nombró a Slavac como rey. El rey Slavac era enemigo del latín y de las reformas eclesiásticas impulsadas por el Papa Gregorio VII.

En el año 1076, con una decidida intervención del Papa Gregorio VII, quien deseaba la unión de todos los reyes católicos bajo su poder secular, es coronado Zvonimir; siendo capturado y desaparecido el rey Slavac en manos de enviados del Papa. A partir de esta elección se suceden conflictos entre los Croatas que dan como resultado la muerte dudosa del Rey Zvonimir. A él le siguió Stjepan II, sobrino de Krešimir IV. Stjepan murió al año de su reinado extinguiéndose con él la dinastía croata Trpimiroviæ que rigió los destinos de Croacia durante 460 años[11].

            Sin esta rama dinástica , el reino croata cayó en un caos en el cual todos reclamaban el trono. Entre ellos se destacaba el rey Ladislao I rey de Hungría, quien era el hermano de la reina Helena, viuda del rey Zvonimir. Se le sumó Venecia que reclamó y ocupó ciudades e islas de tradición romano-bizantina.

            Por su parte los croatas eligieron como rey a Petar Svaèiæ, quien era ban (“virrey”)del rey Zvonimir. Su suerte, y la de Croacia, quedó sellada cuando el rey Koloman I, (rey húngaro y sucesor de Ladislao I) atacó a Croacia, venciendo el pequeño ejercito de rey Petar Svaèiæ en las montañas de Gvozd, donde fue derrotado y muerto.

            Este hecho fue para muchos el desencadenante de las tragedias croatas que le siguieron, ya que con la muerte de Petar Svaèiæ, desaparecen definitivamente los reyes croatas de sangre nacional, perdiendo así su autonomía.

Pacta Conventa y los Habsburgos

            A la muerte de Svaèiæ, Croacia estaba jaqueada tanto por mar (venecianos y bizantinos) como por tierra (húngaros) y por esto se tuvo que recurrir a una unión con Hungría para poder sobrevivir.

            Para llegar a ella, las diferencias entre húngaros y croatas se dirimieron en Biograd, antigua residencia de los reyes croatas, donde se llegó a la decisión de coronar a Koloman (rey húngaro) como rey de Croacia. Este pacto entre los croatas y Koloman se denominó “Pacta Conventa” y en sus disposiciones se encuentra que Croacia (la Croacia continental) y Dalmacia (la Croacia marítima) forman parte de Hungría y constituyen reinos con corona propia. De esta manera Koloman y sus sucesores serán reyes comunes y llevarán el título de “Rey de Hungría, Croacia y Dalmacia”.

            Por más de cuatocientos años (1102-1526) la historia croata compartió con Hungría su comunidad política, sucediéndose las dinastías húngaras Arpad, (hasta 1301), Anjou, (hasta 1395) y luego distintas dinastías (hasta 1526).

            En estos años el principal problema que tenían que enfrentar eran las avanzadas venecianas que asolaban toda la costa, hasta que en 1493 el bajá Jakub y sus tropas otomanas infligieron una durísima derrota a las croatas en la batalla de Krbava . Las victorias turcas siguieron cuando en la batalla de Mohaæ vencieron a los húngaros-croatas y el rey Ludovico II murió ahogado al tratar de huir.

            Según los historiadores los siglos XV y XVI fueron los peores en la historia croata hasta ese momento; ya que no sólo comenzaba a sufrir la presión centralista de Hungría, sino que iba cediendo su territorio al avance truco. De esta manera los otomanos tomaron Bosnia en 1463, Herzegovina en 1483 y la ciudad de Knin (ex capital croata) en 1522.

            Con una Croacia amenazada en su existencia por los turcos y sin un rey por la muerte de Ludovico II, el Sabor (Parlamento Croata) elige como monarca a Fernando I de Austria en 1527, con la esperanza de poder hacer un frente común a la amenaza otomana. A esta unión se incorpora Hungría por los mismos motivos. El rey Fernando I provenía de la familia imperial de los Habsburgo que desde 1278 reinaba en Austria .

Pero a pesar de esta unión, sólo los nobles croatas como Petar Kružiæ, Nikola Jurišiæ, Nikola Zrinski, Erdödi Bakaè, Francisco Frankopan y Juraj Draškoviæ defendieron a Croacia del invasor turco.

            En un ataque a la ciudad fortificada de Sisak en 1593, los croatas comandados por el ban croata Tomo Erdödy vencen al jefe del Bajalato de Bosnia Hasan –bajá Predojeviæ, y así se comienza recuperar los territorios. Croacia se había salvado de ser eliminada, porque su territorio había sido reducido de tal manera que se lo describía como “Los restos de los restos del reino de Croacia en su tiempo glorioso”.

            Por aquel entonces, solo la ciudad amurallada de Dubrovnik (actual patrimonio de la humanidad), que tenía el status de República, conservaba su independencia gracias a su diplomacia y poder económico.

            Como ya se ha mencionado, eran los nobles croatas quienes defendían a Croacia de las agresiones externas. Entre ellos se destacaban las familias Zrinski y Frankopan. Estos nobles poseían decenas de ciudades fortificadas por todo el territorio y no sólo eran guerreros, también hubo entre ellos obispos, banes y poetas. A los Zrinski –Frankopan, emparentados a la vez entre sí, les tocó no solo luchar contra el dominio turco, sino también contra el intento de germanizar a Croacia por parte de los Habsburgo. Este último hecho tuvo su desencadenante cuando se firmó la paz de Vasvar en 1664 entre Leopoldo I y los turcos. Este tratado entre Viena y los turcos dejaba fuera de discusión a los croatas, quienes mediante sus victorias en las regiones de Eslavonia y Lika, habían acumulado tal importancia, que los Habsburgo temían perder su control centralista en Croacia. Una vez firmada la paz, los croatas buscaron aliarse con los franceses que discutían el poderío austríaco en Europa. Esta conspiración le valió a Petar Zrinski y a su cuñado Fran Krsto Frankopan el ser engañados, arrestados y condenados a muerte en Wierner-Neustadt en 1671. Sus posesiones fueron confiscadas y su familia destruida.

            Al expirar la fecha de la paz de Vasvar en 1683 , el gran visir Kara-Mustafá sitió las murallas de Viena, pero los ejércitos cristianos lo derrotaron gracias al rey polaco Jan Sobieski. Este paso fue fundamental para el retroceso del imperio turco en Europa y la afirmación de Austria en una Croacia que no tenía una representación fuerte después del la eliminación de los Zrinski –Frankopan.

            Hacia 1740 la línea sucesora masculina de los Habsburgo termina con la muerte de Carlos IV. Los croatas lo habían prevenido en el Sabor de 1712 y decidieron que confiarían el trono a una mujer de la dinastía reinante. Esta ley es conocida como “Sanctio Pragmática” y le comunican al rey que aceptarían a una reina pero que quedara bien en claro la independencia de Croacia, que sólo respetaba la personalidad soberana: Regnum regno non praescribit leges (“El reinado no prescribe leyes al reinado”, o más claro, “Un reino no impone leyes a otro reino”). En este escrito los croatas sientan su posición de este modo: “Nosotros teníamos a su tiempo nuestros reyes nacionales y no húngaros. No estamos sometidos a los húngaros por la fuerza o conquista alguna, sino que nos hemos sometido voluntariamente, no al reino húngaro, sino a su rey... Somos libres no esclavos” [12].

            Finalmente la elegida fue la emperatriz Maria Teresa, que favoreció a los croatas respetando sus derechos, devolviendo lo confiscado a los Zrinski- Frankopan e incorporaba la ciudad de Rijeka. Por contrapartida derivó el poder administrativo y judicial a manos militares e impuso como idioma oficial el alemán.

            Durante las guerras de la Revolución Francesa, el nieto de María Teresa, Francisco I, por la paz de Campoformio de 1797 incorporó Dalmacia a Austria. Posteriormente, este mismo rey, involucro a Dalmacia y a Croacia en conflictos militares que terminaron con la victoria de Napoleón Bonaparte en 1806. A estas tierras se les anexaron Eslovenia y Trieste para conformar la “Iliria” con capital en Ljubljana, actual Eslovenia. Al caer Napoleón en 1814, toda Dalmacia junto a Dubrovnik y Boka Kotorska fue sometida a Viena como provincia austriaca, separada de Croacia, hasta 1918 [13].

El Renacimiento Nacional Croata

            El siglo XIX quedó marcado por la división de Croacia y los intentos de “magiarizar” el país por parte de Hungría. Entre las actitudes que irritaron a los croatas se encuentra el intento de imponer el idioma húngaro en su territorio, generando un clima tenso por el rechazo de los delegados croatas ante la “Dieta” húngara.

            Este clima denso tiene su cenit en el conflictivo año de 1848. Durante este año se llevaron a cabo numerosas revoluciones por toda Europa, comenzando por Francia. En el caso de Austria, contra la política autoritaria del ministro de Relaciones Exteriores Metternich, que atacaba reaccionariamente el avance de dos fuerzas disgregadoras: el liberalismo y el nacionalismo. Ante esta situación los húngaros presentan una serie de demandas que el emperador Ferdinando acepta y da su apoyo para formar el gobierno nacional húngaro independiente. Este hecho da pie a que en Hungría se genere la creencia de que podían disponer del pueblo croata a placer.

            Pero no contaban con el movimiento que se comenzaba a generar en Croacia y que se denominaría el “Renacimiento Nacional Croata”. De la mano del coronel Josip Jelaèiæ, una delegación de cuatoscientos hombres marcha para Viena a pedirle al emperador que nombre a Jelaèiæ como ban (virrey) de Croacia y así poder unificar toda la nación, además de formar un ejército croata independiente, responsable del pueblo croata. A estas peticiones, el emperador concedió el título nobiliario de ban a Jelaèiæ y al mismo tiempo lo ascendió a general, aunque las demás peticiones debían ser aceptadas por el Sabor.

            Finalmente el Sabor se reunió el 5 de junio de 1848 y con un inequívoco sentir revolucionario abolió el sistema feudal, liberó a los campesinos del vasallaje, instó a la unificación de Dalmacia a Croacia y declaró solemnemente a Jelaèiæ como ban de Croacia.

            Mientras tanto, los húngaros continuaban con los intentos de imponer su idioma y cultura y dominio político lo que les valió el levantamiento del ban Jelaèiæ y las fuerzas croatas que cruzaron el río Sava el 7 de septiembre y comenzaron a derrotar a las tropas húngaras. Al ver los triunfos, Ferdinando envía tropas imperiales, por lo que Jelaèiæ cambia la bandera croata por la imperial. Las batallas entre las tropas de Jelaèiæ y Hungría continuaron en la propia Viena. En medio de este caos renuncia Ferdinando y asume Francisco José I, que se encuentra con una Hungría, aliada con los polacos, que no reconoce su mandato y declara que destronará la dinastía Habsburgo. Inmediatamente el emperador se alía con el Zar Nicolás I de Rusia y junto a las tropas austro-croatas termina con la revolución húngara.

            Lamentablemente la fidelidad croata no fue recompensada, ya que todo el imperio cayó bajo el absolutismo y la germanización del ministro Bach. Si bien esta situación era complicada, el ban Jelaèiæ logró separar a Croacia de Hungría desde el punto de vista eclesiástico obteniendo el nombramiento de Zagreb como arzobispado.

            Pero a pesar de esto, la semilla del nacionalismo ya estaba plantada y fue en este siglo cuando surgió el llamado “Padre de la Patria”: Ante Starèeviæ.

            Starèeviæ, político y escritor del siglo XIX, fue un incansable luchador por una Croacia libre de centralismos austríacos, húngaros o de alianzas con otros pueblos eslavos. Su sueño nacional tenía la simpleza de querer tener algo pequeño, pero propio. Su frase “no importa que Croacia tenga una hora de ancho y una de largo; lo esencial es que sea un libre hogar de gente feliz” es más que elocuente. También es de suma importancia reconocer que, pese a no aceptar bajo ningún punto de vista la influencia extranjera en los asuntos croatas, como así también de despreciar a los croatas que los servían; para él era muy importante la tolerancia nacional y religiosa. Como muestra vemos que su madre era de fe ortodoxa y que a la hora de designar un sucesor entre su sobrino y Josip Frank (judío croata) se inclinó por este último[14].

            Starèeviæ provenía de la región de Lika y fue a estudiar a Zagreb en un seminario, luego a Budapest para completar sus estudios en teología e historia y posteriormente se doctoró en filosofía.

            El surgimiento político de Starèeviæ se dio al responder al emperador ante un nuevo intento de germanización y centralización de Austria. Esta contestación se cumplió en el marco del Sabor de 1861 que tuvo a la vez dos consecuencias. La primera fue la disolución del Sabor hasta 1865 y la segunda, el surgimiento de una nueva fuerza política que se convertiría en el “Partido de Derecho”.

            Las actividades políticas le valieron a Starèeviæ el ser encarcelado y pasar hambre por sus continuas contribuciones a los pobres con los pocos dineros que obtenía como periodista y ayudante en estudios de abogados[15].

            En Croacia transcurría el siglo XIX bajo la influencia de Starèeviæ y del sentir nacional en continuo crecimiento con el aportes de patriotas como el ban Ivan Mažuraniæ, Eugen Kvaternik y el obispo Josip Juraj Strossmayer. Dicho sentir nacional continuaba chocando tanto con Austria como con Hungría.

En lo relativo al imperio, la derrota de Austria frente a Prusia en la batalla de Sadowa (1866), generó entre otras, tener un ejército destruido, las finanzas arruinadas y el enfrentamiento con húngaros, croatas y otras minorías del imperio. Ante esta situación el emperador Francisco José I opta por negociar con Hungría. Como resultado de esta negociación, el emperador reconoce la independencia de Hungría y acepta ser coronado rey de esta nación y ejercer el poder ejecutivo asistido por un ministro húngaro, además de dividir el imperio entre estas dos naciones. De esta manera nace en 1867 el llamado Imperio Austro –Húngaro.

 Hacia 1883, es nombrado como ban Dragutin Khuen –Hedervary, húngaro nacido en Croacia, que ejerce su despotismo durante más de veinte años. El nuevo ban tenía en claro que debía dividir a los croatas para poder dominarlos. Entre las medidas impuestas por Khuen –Hedervary se destaca una que tendría sus consecuencias durante todo el siglo XX: dejar a las poblaciones ortodoxas búlgaras, griegas o valacas bajo administración de la jerarquía eclesiástica serbia. El contenido ideológico de esta ley era de dividir a los croatas católicos, perjudicándolos frente a los llamados generalmente valacos (poblaciones no eslavas de religión ortodoxa) y generar la conversión de diversas nacionalidades de religión ortodoxa en serbios además de favorecer notablemente el florecimiento de instituciones serbias por toda Croacia.

            De más esta decir que fue entonces cuando comienza a gestarse un nuevo antagonista en la historia croata. Croacia comenzaba a sufrir la influencia y las ansias expansionistas de Serbia.

De todas maneras, continuaban las actitudes provocativas propuestas por Kuhen- Hedervary, entre ellas la de poblar con banderas húngaras toda Zagreb por la visita que hizo el emperador a Zagreb en 1895. Ante esto los estudiantes quemaron la bandera húngara dando inicio a un nuevo movimiento nacional, en el que participaron intelectuales y campesinos croatas, liderados por los hermanos Antun y Stjepan Radiæ de vital injerencia en los siguientes treinta años. Fue entonces, en el año 1904, cuando se fundó el Partido Campesino Croata, que unía al noventa por ciento de la nación croata.

Para finalizar este capítulo podríamos hacer un resumen de Croacia de principios del siglo XX. Nos encontramos con una Croacia dividida entre la Dalmacia, que administrativamente era una provincia austriaca, una Croacia continental con cierta autonomía dentro del imperio y la región de Bosnia y Herzegovina que fue anexada definitivamente en 1908 como una provincia del imperio, luego de su ocupación en 1878. Finalmente un continuo incremento de la población serbia, de sus instituciones y de sus ideales expansionistas que ya comenzaban a surgir primero en la propia Serbia y su lucha frente a la dominación otomana y que luego trasladarían por todos los Balcanes.

Croacia en los primeros años del siglo XX

Los primero años del siglo XX transcurrían en una paz relativa. Si bien se continuaba bregando por la unión de Dalmacia al resto de Croacia, desde 1848 el pueblo no se encontraba envuelto en ninguna guerra de importancia y gozaba de cierta autonomía.

            A la paz reinante en Croacia se contraponía un belicoso presente en Serbia, que había comenzado el siglo, más precisamente en 1903, con el asesinato de su rey Alejandro Obrenoviæ (de tendencia austrófila) y su esposa Draga. Bajo estos asesinatos comandados por la dinastía Karageorgeviæ (caudillos con tendencias rusófilas), se escondía como fin proyectar la unión de todos los eslavos del sur bajo la corona Serbia y el surgimiento de un Imperio Serbio. Quien salió beneficiado con los crímenes fue el mismo Pedro I Karageorgeviæ, que soñaba con el destino de grandeza serbio, coronado como rey cinco días después del asesinato de Obrenoviæ[16].

Con el trascurso de la primera década del siglo, Serbia comenzaba a sentir que el dominio del imperio otomano sobre los Balcanes estaba en plena decadencia y era necesario darle el golpe final.

            El imperio turco se había convertido en un Estado gigantesco y anquilosado con instituciones envejecidas y caducas que lo estaban llevando al ocaso.

            A esta decadencia se les sumaban los crecientes nacionalismos de todos los pueblos europeos que aún se encontraban bajo su poder. Grecia, Rumania, Bulgaria, Montenegro y Serbia, naciones que durante aproximadamente seiscientos años soportaron el poderío otomano, veían que las horas del imperio estaban contadas.

Mientras tanto el imperio austro-húngaro negociaba con Rusia un acuerdo para poder anexar definitivamente a Bosnia. Este pacto, realizado en 1908, permitía no solo incluir a Bosnia en el imperio, (sin un conflicto armado) sino que también Rusia renunciaría a sus pretensiones en los Balcanes. Esto sería a cambio del total el apoyo de Austria-Hungría a los reclamos de los rusos a Turquía por una salida al Mar Negro, mediante el estrecho de Bósforo y de los Dardanelos.

La reacción en Serbia fue inmediata. Estaban indignados no sólo de perder su influencia en la región, sino también por la traición de Rusia que la consideraban su aliado.

Este resquemor no iba a durar mucho porque el imperio ruso comenzó a multiplicar los gestos de apoyo a los países eslavos para que expulsaran a los turcos de Europa y enfrentaran a Viena. El aliento surgió efecto, ya que se logró el acercamiento de Serbia y Bulgaria, que formaron en marzo de 1912 la “Liga Balcánica”. A esta unión se le agregarían en abril, Grecia y Montenegro.

En octubre del mismo año la “Liga Balcánica” ataca a los turcos y da comienzo a la Primera Guerra Balcánica. Serbios, búlgaros y griegos les propinan importantes derrotas a los turcos y logran expulsarlos de Europa.

Es importante aclarar que la “Liga Balcánica” contaba con el respaldo no solo de Rusia, sino también de Francia y Gran Bretaña que veían en ella un contrapeso al imperio astro-húngaro y el imperio alemán.

En mayo de 1913 se firma la paz en los Balcanes, repartiéndose la parte europea del imperio otomano entre los vencedores, pero este acuerdo no satisface a Bulgaria que ataca al mes siguiente a Serbia, dando origen a la Segunda Guerra Balcánica. En esta guerra también se involucran del lado serbio: Rumania, Grecia, Montenegro y Turquía. Finalmente Bulgaria es derrotada y se pacta la paz en el Tratado de Bucarest.

De las guerras balcánicas Serbia surge notablemente fortalecida por sus victorias, lo que comienza a generar en el pueblo serbio la idea de ser el país dominante de la región. Entre las expectativas a futuro, la más inmediata es lograr el acceso al mar, mediante un paso a las costas del mar Adriático. Como primera medida, Serbia invade Albania en septiembre de 1913, pero se retira en octubre por pedido de Austria-Hungría.

Británicos, franceses y rusos comenzaron a tejer alianzas con Serbia y Montenegro, mientras que Alemania estrechaba sus lazos con Grecia, Rumania y Turquía. Por su parte Austria-Hungría se acerca a la maltrecha Bulgaria. En definitiva las grandes potencias europeas jugaban sus fichas en el tablero balcánico apoyando a uno y a otro, creando alianzas y generando en sus propios países una escalada bélica sin igual. Serbia, mientras tanto, esperaba su oportunidad para anexar a todos los pueblos eslavos del sur, (en especial Croacia, Bosnia y la provincia de Dalmacia) bajo su poder.

Así llegamos al fatídico 28 de junio de 1914. Ese día el heredero de la corona austro-húngara, el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía, visitaron la ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia. Él había hecho pública su afinidad con el pueblo croata, como también los deseos de la descentralización del imperio y la concesión de libertades a los súbditos eslavos.

Lo que debía ser un tranquilo paseo y un contacto entre el heredero del imperio y el pueblo, se tiñó de sangre, al ser agredida y asesinada la pareja real por el estudiante serbio Gravilo Princip, miembro de la sociedad terrorista pro-serbia “mano negra”.

Inmediatamente Austria lanzó un ultimátum a Serbia para que entregara a los terroristas so pena de intervenir el país. Nada pudo hacer la diplomacia y el 28 de julio Austria - Hungría declara la guerra a Serbia. Esta era la excusa que esperaban las potencias europeas para entrar en escena.

Durante la Primera Guerra Mundial, Europa se dividió en dos facciones. Por un lado los británicos, franceses y rusos con otros países entre los que se incluía Serbia y por el otro Alemania, Turquía y el imperio austro-húngaro dentro del cual estaba la nación croata.

La guerra fue cruenta y sembró de muertos a toda Europa. Para octubre de 1918 la guerra estaba decidida a favor de británicos y franceses que contaban con el apoyo militar de los EE.UU. Ya nada podía impedir la derrota de Austria-Hungría y demás compañeros en la guerra.

El Tratado de Versalles, redactado y firmado en Paris en el primer semestre de 1919, dictó definitivamente la paz y el fin de la guerra. En éste se reconstituyó geopolíticamente a Europa, se desmilitarizó las naciones vencidas y el otrora poderoso y multinacional imperio austro-húngaro, en su desintegración dio lugar a nuevos países como Austria, Hungría, Checoslovaquia, Rumania y zonas que volvieron a formar parte de Italia y Polonia[17].

Por su parte, ante la situación de inminente derrota, el Sabor Croata ya había proclamado su independencia del imperio el 29 de octubre de 1918. Es aquí donde se planteó el dilema de cómo actuar en esta nueva Europa en la cual Croacia había resultado perdedora y Serbia ganadora junto a sus aliados.

Desde el fin del Siglo XIX, a principios del XX en Croacia se venía gestando la idea del nacionalismo, que tendía que converger en una Nación independiente como lo habían soñado, entre otros, Ante Starèeviæ[18]; también había empezado a gestarse en círculos intelectuales croatas la creencia de que lo mejor para ella era conformar una unión con otros pueblos eslavos de la región en contraposición al Imperio.

Entre estos intelectuales se destacan Frano Supilo, político y periodista dálmata y Ante Trumbiæ, quien había sido disputado por Dalmacia en Viena. Ellos conformaron con otros el llamado “Consejo Yugoslavo”, que proponía en primer lugar la anexión de Dalmacia al resto de Croacia[19] y posteriormente la unión de pueblos eslavos del sur en una república federal, democrática y libre, donde se respetarían las diferencias culturales, étnicas, religiosas etc.

Supilo y Trumbiæ pensaban que el nacionalismo croata se fortalecería bajo una bandera “yugoslava” en la creencia de que todos los eslavos son hermanos y que unidos serían más fuertes[20].

Este “Consejo Yugoslavo” que había estado trabajando en el transcurso de la Primera Guerra ya comenzaba a ver los primeros roces entre los países miembros: Eslovenia, Croacia y Serbia. En 1916 Frano Supilo se retira del concejo desilusionado con el accionar serbio.

Pero volviendo al fin de la guerra, como ya mencioné, Croacia se declara independiente el 29 de octubre de 1918, días antes de que Austria-Hungría capitule el 2 de noviembre. Ante la derrota del imperio, Italia aprovecha la ocasión y ocupa territorios de Croacia y Eslovenia lo que provocó la necesidad de unirse a Serbia para impedir la ocupación italiana, que se cumplió en parte, porque la región croata de Istria y su capital (Rijeka para los croatas o Fiume para los italianos) quedó en manos de los italianos como botín de guerra.

Ante esta situación, la Junta Central del Consejo Nacional de Zagreb, que solo era un comité y no representaba al pueblo croata, viaja a Belgrado sin autorización del Sabor (Parlamento Croata) y acuerda con el Parlamento Serbio la creación, de un nuevo Estado. El 1 de diciembre de 1918 se constituye el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Este nuevo reino tendría su capital en Belgrado (capital de Serbia, la gran vencedora de la región) y como monarca, a Alejandro rey de Serbia.

Este nuevo Estado tomó a los croatas de improviso, sobre todo al pueblo y campesinado que tenía un contacto más directo con los serbios que habitaban Croacia desde la invasión de los turcos, al revés de los círculos intelectuales que no tenían un contacto diario con ellos y no tomaban en cuenta los diferente caracteres y objetivos de ambas naciones[21].

Testigo de estos hechos, un joven obrero metalúrgico recién llegado del frente ruso, un tal Josip Broz, a quien la historia le tendría guardado un lugar determinante bajo el nombre de “Tito”. Dice en su biografía “Tito habla”, escrita por su biógrafo oficial, Vladimir Dedijer lo siguiente: “El Consejo Nacional Supremo compuesto por políticos de diversos partidos, envió una delegación a Belgrado a rendir homenaje al rey Alejandro, y proclamó la creación del estado unido de serbios, croatas y eslovenos.

El único miembro del Consejo Nacional que se opuso a este acto, fue el jefe del Partido Republicano de los Campesinos Croatas Stjepan Radiæ, quien dijo a la delegación, cuando se preparaba a abandonar Belgrado: “Miradlo bien antes de dar el salto... Es un error político enfrentar a vuestro pueblo con un hecho consumado, producto sólo de nuestra fantasía”.

Tito prosigue, “así, el nuevo estado se creó sin consultar al pueblo, sin preguntarle siquiera qué clase de estado se crearía, cómo se establecerían las relaciones entre las diferentes nacionalidades, si sería una república o una monarquía, o que tipo de organización social había de adoptarse”.

También hace mención a la sublevación armada en Zagreb a pocos días de proclamado el nuevo Estado en contra de éste. “La sublevación fue ahogada con derramamiento de sangre. Hubo trece muertos y diecisiete heridos. Estallaron revueltas similares en otras partes del país[22]”.

Este ataque a las masas croatas comenzaba a marcar el rumbo del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. A los sueños de democracia y federalización se les impuso un reinado déspota y el centralismo serbio.

Frente a esta coyuntura, los croatas se alinearon en masa con el político Stjepan Radiæ, que logra unir a los croatas e intentó frenar el avasallamiento serbio. En las sucesivas elecciones, de 1920 a 1925, Radiæ y sus seguidores se presentaron y ganaron aumentando elección a elección la cantidad de votos y de representantes ante el parlamento de Belgrado. Esto le valió a Radiæ ser perseguido y encarcelado por el rey Alejandro, quien veía en él un elemento perturbador para los sueños de hegemonía serbia.

El 8 de febrero de 1925, el Partido Campesino Croata, que era liderado por Radiæ, a pesar de que él se encontraba encarcelado, logra un contundente caudal de votos que “obliga” al rey a negociar y ofrecerle el puesto de ministro de Instrucción Pública. Por el momento dejaremos aquí la figura de Radiæ, que se acrecentaba día a día como expresión del descontento croata y como único dique, junto al Partido Campesino Croata, que contenía los continuos abusos provenientes de Belgrado. Luego continuaré en otro capítulo[23] con su persona, pero ya como un factor decisivo en los acontecimientos que desembocarán en la dictadura de la Yugoslavia monárquica, la Segunda Guerra Mundial y los efectos que causó esta guerra en una nueva emigración croata.

 

La cuestión bosnia

 

“Brat hrvat je mio, koje vjere bio”.

Yo acepto como hermano querido a todo croata, sea cual sea su fe religiosa

Dr. Ante Starèeviæ

Bosnia. Pocas palabras se han leído y escuchado tanto en la prensa mundial durante la década de los ‘90 como ésta. Incluso creo que ha llegado a convertirse en un sinónimo de la expresión “guerra sin cuartel” como lo fue en los ‘70 la palabra “Vietnam”. Del año 1991 a 1995 no hubo un día en el cual no se leyera, escuchara o viera una noticia referida al conflicto bélico. Entonces a la palabra “Bosnia” se le agregaba “Sarajevo”, “obús”, “limpieza étnica”, “bosnios musulmanes”, “bosnios croatas”, “Serbio bosnios”, “Izetbegoviæ”, “Karadžiæ”, “Mladiæ”, etc...

            Con toda esta información con la que nos “bombardeaban” los medios de comunicación, nos era más difícil aún entender este laberinto. Porque en la Bosnia de fin de siglo, se encontraban más mixturados que nunca los croatas y los serbios; los católicos, los musulmanes y los ortodoxos.

            Previo al desmembramiento de Yugoslavia, para los croatas en el exilio, Croacia era una Nación que contaba, entre otras, con dos provincias: Bosnia y Herzegovina. Es decir, Bosnia y Herzegovina formaban parte de la Nación Croata.

            Quien recurra a un mapa de la región podrá comprobar que la actual República de Croacia es lo más parecido a una “herradura” o una “medialuna” y que en su interior se encuentra la actual República de Bosnia y Herzegovina, lo que lleva a pensar que Bosnia se encuentra en el centro de Croacia y que alguna vez perteneció a ella. Como sé que esta explicación es poco científica, me referiré a la “Cuestión Bosnia” desde un punto de vista histórico apoyándome en diversos autores, pero con el fin de que quede en claro que yo tomaré para mi análisis a una sola Nación Croata y a los inmigrantes que reconociéndose como croatas, de cualquier religión, y habiendo nacido en Bosnia o Herzegovina, serán tomados simplemente como habitantes de una región o provincia, como también lo son los dálmatas o los istrianos.

Como he mencionado, si la actual Croacia es una “medialuna”, la figura de Bosnia se la podría comparar con una gran “punta de fecha”, que quiere avanzar hacia occidente. Y en gran medida fue así, porque de no mediar los mares de sangre derramados por los croatas en pro de la cristiandad, el Imperio Otomano hubiera avanzado y tomado grandes ciudades como Roma o Viena.

Pero para poder ubicarnos geográficamente podemos decir que Bosnia y Herzegovina comprenden una prolongación de los Alpes, limitando al Norte con las llanuras de la región croata de Panonia, al Sur con la costa dálmata, al Oeste se destacan los montes Velebit y al este, separándola de Serbia, el río Drina.

Más allá de lo geográfico, Bosnia tiene un componente político que no puedo obviar. La división política de Bosnia data del año 335 d.C. en el que Constantino el Grande, emperador de Roma, dividió el Estado romano tomando el curso del Drina y siguiendo esta línea. Teodosio el Grande, en 395, trazó la división definitiva del Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente[24]. Estos emperadores entendieron que era el río Drina el que separa geopolíticamente a Occidente de los Balcanes.

            Fue tan acertada esta decisión que durante doce siglos, esta frontera natural rigió la administración de los distintos gobiernos que controlaron la región. Desde el Imperio Romano al Imperio Otomano.

Bosnia desde su aparición en la historia ha sido parte integrante de Croacia. Su estructura social, su idioma, su arquitectura y su urbanismo, su organización político-administrativa y jurídica son idénticas al resto de las tierras croatas, esencialmente occidentales, con ciertas particularidades locales.

El nombre de Bosnia aparece por primera vez en la historia en el más antiguo documento jurídico croata, Methodos, del año 753, que quedó parcialmente conservado en el escrito "Reino de los croatas" del siglo XI, y en la "Crónica del Archipreste de Dioclea" del siglo XII. Estos dos últimos documentos históricos, igualmente como el emperador de Bizancio, Constantino Porfirogéneto, hacen varias veces referencia a Bosnia, mencionándola como unidad político-administrativa del Estado croata, con el título Banovina o "Bosnensem ducatum”[25].

Bosnia y Herzegovina fueron ocupadas por las tribus croatas que desde el siglo VII habían llegado a las tierras Ilirias. El bautismo de los croatas en lo que es hoy Bosnia y Herzegovina se inició, pues, en 640 y terminó a fines del siglo IX. Salvo Posavina, otras regiones de Bosnia y Herzegovina recibieron la fe cristiana ya durante los primeros cien años posteriores a su arribo al Sur, entre 640 y 753[26].

Como en toda Croacia la fe católica vino de la mano del arzobispo Juan, quien con otros obispos dálmatas (de cultura latina) y su clero, trabajaron con celo y devoción en la conversión de todos los croatas. El éxito de ese esfuerzo era grande, sobre todo en el territorio de la primera tribu croata, que comprendía las regiones de la actual Bosnia suroccidental: Duvno, Hlivno, Glamoè y el curso superior de los ríos Vrbaš, Sana y Una. También Zahumlje, que cubría la mayor parte de la Herzegovina de hoy, muy pronto recibió la fe católica.

Pero fue en este siglo cuando desde el otro lado del Mediterráneo, se comenzaba a gestar una fe religiosa que se enfrentaría a la cristiana y que tuvo a mal traer a Europa por siglos. Esta fe era el Islam.

El sultán turco Mohamed II, en su primera campaña militar contra Bosnia, en la primavera de 1463, ocupó todo el reino de Bosnia hasta el río Sana. A fines de ese año, el rey húngaro-croata Matías Corvino, apoyado por los croatas lugareños, liberó las partes occidentales y desplazó la frontera turca a las montañas Vlašiæ y Vranica. A partir de 1463 y durante trescientos años, la frontera del imperio turco oscilará entre Vlašiæ, Velebit y Una, pero correrá permanentemente por el centro de las provincias croatas y dividirá a Croacia en dos bandos hostiles. En esta frontera letal, en el corazón de Croacia, se enfrentarán las fuerzas del mundo islámico oriental y del Occidente católico. Los protagonistas principales de esta lucha sin cuartel serán los hijos de Croacia: de un lado, los croatas católicos de los restos de la Croacia libre; del otro, sus hermanos islamizados de la Bosnia turca. En esa pelea larga y gigantesca, los croatas de ambos lados derramarán ríos de sangre y el pueblo croata quedará reducido al tercio de sus fuerzas nacionales. Con todas las vicisitudes históricas, los croatas antes de la caída de Bosnia triplicaban numéricamente a los serbios. Pero, en las luchas seculares, en la frontera fatal del Occidente y Oriente, en el corazón de Croacia, caerán por ambos lados más de trescientos mil croatas. Cerca de un millón de croatas católicos será llevado al cautiverio y dispersado por las regiones turcas y otras hasta Persia, India y Abisinia. De Bosnia y las regiones limítrofes de la Croacia libre[27] emigrarán más de quinientos mil croatas a Eslovenia, Austria, Bohemia, Hungría, Italia y otras partes, perdidos totalmente para la comunidad nacional croata [28].

Bosnia y Herzegovina, provincias croatas fronterizas, tuvieron como ya lo hemos visto, un pasado turbulento y fuertes sacudidas étnicas. A lo largo de la frontera oriental de Bosnia, sobre el río Drina, corría la línea limítrofe entre el imperio Romano del Oeste y el Este, de las Iglesias Católica y Ortodoxa, entre las culturas Occidental y Bizantina. A mediados de la segunda parte del siglo xv los turcos trasladan su línea de combate a la Bosnia occidental, al corazón del país croata, donde durante cuatrocientos años se desgastarán y extenuarán las fuerzas de los croatas. En esas incesantes luchas perecerá y será llevada al cautiverio o emigrará la gran mayoría de los croatas. En Bosnia y Herzegovina la mayor parte de los remanentes croatas abrazará el islamismo. No obstante todos esos cambios, Bosnia y Herzegovina permanecerán siendo étnica e idiomáticamente una provincia croata.

Al surgir movimientos emancipadores de los cristianos balcánicos durante el siglo XIX, llegó la hora de que los turcos se retirasen de Bosnia. Por la resolución de las potencias europeas congregadas en el Congreso de Berlín en 1878, el ejército austro-húngaro al mando de los generales croatas Filipoviæ y Jovanoviæ ocupó a Bosnia y Herzegovina, que en 1908 fueron anexadas formalmente por Austro-Hungría. Dadas las diferencias religiosas que originaron las divergencias políticas, la tarea de la nueva administración era sumamente delicada.

            La anexión y administración de Bosnia y Herzegovina fue nuevamente negada al Ban (Virrey) croata y su administración pasó a manos de los poderes centrales del imperio: Austria y Hungría. Esta decisión produjo nuevas tensiones que llevaron a una insurrección que fue rápidamente sofocada.

La incorporación de Bosnia y Herzegovina al Imperio Austro-Húngaro llevó a ésta a encuadrarse bajo distintas formas administrativas. Primero como parte del sistema dualista (bajo administración conjunta de Austria y Hungría) y luego por su rara situación, fueron consideradas de distintas maneras (como tierra accesoria, como "Reichsland", como tierra independiente, etc.). Con la constitución de 1910, Bosnia y Herzegovina no alcanzó la condición de Croacia como Estado, pero mejoraró su posición jurídico-política.

            Esta ocupación de Bosnia, despertó también en Serbia airados reclamos. Ningún serbio podía perdonar a Austria haber ocupado Bosnia y Herzegovina, como tampoco el consentimiento forzado de la Rusia zarista (El pacto secreto estipulado entre Alejandro II y Francisco José I en Reichstadt).

            El odio serbio aumentaba porque las nuevas autoridades austro-húngaras favorecieron a los bosniosy trataron de conseguir su respaldo, muy diferente a lo que ocurría con los musulmanes en los Estados balcánicos recientemente constituidos, donde eran perseguidos por los cristianos ortodoxos. Además, en esos países regía el principio de que un buen patriota puede ser únicamente el miembro de la Iglesia Nacional[29].

Con la llegada del siglo XX, los ánimos comenzaron a caldearse. La consecuencia fue el atentado al archiduque Francisco Fernando en Sarajevo (Capital de Bosnia) que desencadenaría la Primera Guerra Mundial. Nuevamente Bosnia y Herzegovina navegan en un mar de incertidumbre, pagando el precio de ser, en primer lugar, un bastión del Islam en medio de Europa, pero principalmente por no haberse conformado en una unidad en todo su territorio. Porque no solo hay un gran número de musulmanes en Bosnia y una mayoría católica en Herzegovina, sino que el componente serbio ortodoxo, es muy fuerte. Estos serbios, fueron expulsados de Serbia por los turcos varios siglos atrás junto con una gran cantidad de otras etnias de fe ortodoxa.. Estos, durante el siglo XIX fueron convencidos por la propaganda político- religiosa serbia como integrantes de la nación serbia y destinados a formar parte de la Gran Serbia. Así los croatas vieron surgir un nuevo problema.

 Esta combinación de grupos que no tenían un claro dominador y a la vez era muy conflictivo amalgamarlos en una unidad de cualquier tipo, ya sea religiosa, étnica, nacional, etc., fue conformando un polvorín en el cual la paz era una fina cuerda, que cíclicamente se tensaba y se cortaba.

            El fin de la Primera Guerra Mundial, trajo como consecuencia el desmembramiento del Imperio austro-húngaro. Con la “Paz de Versalles”[30] Bosnia pasa a integrar el “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos”, bajo la monarquía serbia.

            Durante la monarquía Karageorgeviæ, los serbios impusieron su poder con tendencia centralista que atentó contra el modelo federalistas que defendían croatas y eslovenos. Estos dos último con una mayor nivel cultural y económico crearon una pugna por los puestos políticos que sistemáticamente se les negaban. Por su parte, los bosnios padecían como todos, las injusticias que se impartían desde Belgrado (capital serbia).

            La Segunda Guerra encontró a Bosnia y Herzegovina envuelta en el conflicto sin una postura unánime. Los habitantes católicos de Herzegovina lucharon en gran porcentaje por el Estado independiente croata, al igual que los musulmanes de Bosnia. En menor número otros lucharon como partisanos comunistas , pero todos tenían como enemigos a los llamados “èetnik” y a la monarquía serbia. Estos “èetnik” eran guerrilleros monárquicos serbios que desde principios de siglo realizaban estragos y matanzas por toda Bosnia y durante la gran contienda tuvieron carta blanca para sus crímenes.

            Con la victoria de Tito y sus partisanos, Bosnia resultó incluida en la nueva Yugoslavia comunista, junto a Croacia y Serbia entre otros países que la conformaban.

Desde 1945 hasta 1963 Bosnia y Herzegovina formaron parte en la Yugoslavia comunista como una “República Popular” y a partir de allí se convirtió en “La República Socialista de Bosnia y Herzegovina”.

Si bien la "República Socialista de Yugoslavia" estaba dividida en seis "repúblicas socialistas", cinco de las cuales acusan el carácter del estado nacional (Eslovenia, Serbia, Croacia, Montenegro y Macedonia), Bosnia y Herzegovina no fueron integradas a Croacia, a la que pertenecen étnicamente, sino que forman una "república socialista" aparte, reconociéndose oficialmente tres grupos étnicos: el serbio (todos los que pertenecen a la Iglesia ortodoxa serbia, organizada sobre el principio nacional), el croata (católicos y la parte de los musulmanes que se declararon croatas) y el musulmán, que no constituye un grupo étnico sino confesional, pues étnicamente los musulmanes son croatas.

Los musulmanes figuraban en las estadísticas como un "grupo étnico" peculiar con el propósito de separar a Bosnia y Herzegovina de Croacia y de asegurar a los serbios los puestos directivos, aunque los croatas (católicos, musulmanes y una parte de los ortodoxos) constituyen la mayoría absoluta de la población. Según el censo de 1997[31] en la actual República de Bosnia y Herzegovina viven 1.204.800 musulmanes, 933.720 serbios ortodoxos , 451.800 croatas católicos y 421.000 habitantes que no se reconocen en ninguno de los tres grupos religiosos.

No es mi intención en este capítulo tratar el tema de la guerra recientemente acaecida en Bosnia , ni analizar el Estado multiétnico que surgió al terminar ésta, como así tampoco el futuro de este gran rompecabezas. Mi intención es la de contener a los inmigrantes croatas que llegados de Bosnia o de Herzegovina. Éstos se sienten tan croatas como alguien nacido en Zagreb o Split, y se han encontrado hoy con la alegría de una Croacia independiente pero con la tristeza de ver a su pueblo o ciudad en un país que no es Croacia. Que no se intemprete lo que digo como una arenga expansionista, o, lo que es peor, que piensen que Croacia pretende lo mismo que Serbia. Creo que hoy, las fosas comunes que se encuentran desde Bihaæ hasta Tuzla o Srebrenica son testigos de la barbarie serbia y de sus intenciones para con los bosnios.

Que quede en claro que cuando mencione al inmigrante croata lo haré desde una Croacia que, salvo en casos particulares, incluirá a Bosnia y Herzegovina.

 

Nikola Plantich. El primer croata en Córdoba

La tierra donde me criare, démela Dios por madre.

(REFRAN)

 

Cuenta la leyenda, que en las carabelas de Colón, viajaron y llegaron al nuevo mundo en 1492, marineros croatas junto al genovés. Dato este, difícil de comprobar aunque nos da pie a pensar que desde la primera llegada de europeos al nuevo mundo, los croatas estuvieron presentes.

Como ya vimos[32] la suma de factores externos e internos que le tocó vivir al pueblo croata, hizo de este, un pueblo de emigrantes. Pero no fue ni un marinero aventurero, ni un campesino, ni un soldado vencido el primer croata que piso suelo cordobés. Fue un jesuita. El Padre Nikola Plantiæ, ó Nicolás Plantich ó Nikolaus Planch un hijo de la orden de San Ignacio. Fue a mediados del siglo XVI cuando arribaron a América los primeros ocho misioneros jesuitas por insistencia del rey Felipe II. En ese entonces la Compañía de Jesús se estructuró sobre tres bases: México, Perú y Brasil. En 1570, es creado el Obispado de Tucumán siendo designado para el cargo el dominico Francisco de Vitoria. Como este obispo tenía una especial simpatía por los jesuitas, solicitó su ayuda. Fue así como comenzaron a evangelizar las actuales provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba, estableciéndose definitivamente en nuestra ciudad en 1599 [33].

Casi ciento cincuenta años después, Plantich llega al Río de la Plata en el año de 1748 junto a la expedición del procurador Ladislao Orosz.

 Nacido en 1720 en Zagreb, capital de Croacia, Plantich cumplió su formación religiosa en Viena desde 1736 a 1747, donde fue ordenado sacerdote[34].

            Pertenecía a la Compañía de Jesús y con ella trajo toda su impronta social, política y religiosa, cuya consigna era la igualdad de los hombres “para una mayor gloria de Dios”. Para lograr este objetivo él y los demás jesuitas se formaron con el fin de servir a la evangelización, la cual se llevó a cabo en la amplia provincia del Paraguay[35].

            Previo a su llegada a Córdoba, Plantich vivió en el Paraguay, desarrollando su misión evangelizadora y docente.

En las misiones guaraníes (distribuidas actualmente en los territorios de Argentina, Brasil y Paraguay), los jesuitas se encontraron con un medio hostil como la selva y con los guaraníes, nativos de la región, que poseían una fuerte identidad[36].

De su estadía en el Paraguay, quedó una leyenda, creada en Europa y poco conocida en América del Sur. Esta leyenda cuenta la historia de “Nicolás I rey del Paraguay”. Este “Nicolás I” en cuestión era supuestamente el mismo Plantich. Hoy se sabe que fue un invento creado en Europa para desprestigiar a los jesuitas y poder darle un mayor consenso al decreto que firmaría el rey Carlos III en el año de 1767. Esta “campaña de difamación” que se llevó a cabo en Europa, incluía una guerra de libelos, panfletos y gacetas entre las cuales se encuentra el libelo “Historia de Nicolás I, Rey del Paraguay y Emperador de los Mamelucos”, o las gacetas de 1755 en las cuales se decía que era o un “hermano lego” o “un jesuita elevado al trono por sus compañeros” e incluso los jesuitas argumentaban que se trataba de un cacique indio. Una prueba que le daba credibilidad al hecho era una serie de monedas acuñadas a su nombre, pero investigaciones realizadas a las colecciones mas importantes del mundo de la numismática, dieron un resultado negativo, como así también un supuesto recibimiento por la reina de Austria en el cual lo trataba de “colega” a Plantich[37]. Finalmente, creo que la leyenda de un rey jesuita en Sudamérica, sólo fue una excusa malintencionada para dar a entender el poder que comenzaban a acumular las misiones jesuíticas en el nuevo mundo.

Luego de su experiencia en el Paraguay viaja a Córdoba, y desde el 1 de enero de 1749 actúa como docente en la Universidad Jesuítica de Córdoba, dictando clases de lógica en 1752 y desde 1753 como profesor de filosofía, de esta manera, se desempeñó en variadas actividades docentes, pero no como misionero.

Nunca está de más recordar que el sistema educativo jesuita sobrevivió a su expulsión y que después de casi cuatrocientos años, los centros de formación cultural más importantes de Latinoamérica reconocen la jerarquía y la importancia de la Universidad de Córdoba. Este reconocimiento a la Universidad, está basado en el equilibrio racional que buscaron los jesuitas entre el modelo intelectual europeo y la sensibilidad americana, dentro de la América colonial[38].        

De su paso por Córdoba, dejó como legado un manuscrito con las lecciones de lógica que él dictaba. El manuscrito en cuestión se llama “Tractatus in logica/ Aristotelis interiora” (sic). Un hecho importante es que las lecciones no fueron anotadas por él sino por un alumno suyo, Gregorio Antonio Álvarez de Sosa, estudiante del colegio de los jesuitas de Córdoba.

Este antiguo manuscrito se le atribuye a Plantich en virtud de la inscripción Nicolaus Plantich sobre el lomo del pergamino, si bien no tiene indicaciones de lugar, se deduce que se trataría del Colegio de los Jesuitas en Córdoba, porque fue allí donde enseño Plantich en su paso por el Río de la Plata. Por las inscripciones cronológicas en el libro, se sabe que fue el año de 1752, en el que se dictó el curso trascripto.

El códice conserva su encuadernación original de pergamino crudo sin doraduras, cuyas medidas son las siguientes: Tapa: lomo 3 cm, alto 28 cm, ancho, 14, 4. Consta de 387 páginas útiles y cuatro folios extras al final. El estado de conservación es bueno y el texto es totalmente legible. Generalmente sobrepasa las treinta líneas por página[39].

Sobre el contenido en sí, se han realizado consideraciones críticas al mismo[40] , donde se considera que está correctamente estructurado. Algunas incoherencias del texto y en el orden deben ser atribuidas al escribiente, que varias veces, reconociendo haberse equivocado o alterado el orden en algún punto, reenvían al lector según diversos llamadas en el texto.

Siguiendo con el análisis de la obra, se demuestra que “Plantich era versado en los antiguos autores escolásticos y que conocía bien los puntos discutidos en las Escuelas. En cambio no encontramos observaciones sobre autores modernos, y parece totalmente ignorada la dirección cartesiana de la Lógica, sucediendo aquí lo inverso que en otros casos, cuando velada o abiertamente los profesores se inspiran en la Lógica Port Royal. Es claro que esta ausencia no significa necesariamente desconocimiento, pudiendo interpretarse también como desinterés o rechazo implícito. ... hemos de apuntar como un dato muy positivo la rigidez con que el autor se mantiene en los límites del saber natural sin intentar aproximaciones o referencias teleológicas, como era más que común en sus contemporáneos”.

Esta obra de Plantich, desconocida en Croacia, hasta la década de los ’80, se conserva en el Archivo del convento mercedario de San Ramón de Buenos Aires, habiendo pertenecido anteriormente al convento de Mendoza y fue expuesto al público en general durante la exposición de Los Archivos . Memoria y la conciencia de los pueblos, en el Museo Nacional de Arte Decorativo durante el mes de mayo de 1992, como aporte a la conmemoración del V Centenario.

En 1763 es enviado al Colegio Grande, en Buenos Aires, donde fue supervisor de estudios superiores, vicerrector y rector del colegio. Seguidamente su destino fue Montevideo como superior del Hospicio, donde lo alcanzó la orden de expulsión de 1767.

            En 1768 el Padre Plantich volvió a Europa, vivió en Austria hasta el año 1773, cuando los jesuitas fueron prohibidos en también en Austria. Ese mismo año se instala en Varaždin, donde vivió hasta su muerte, en 1777.

También es autor de un librito de carácter religioso, que es la única producción editada que ha quedado, y de una gramática latina de dos partes en idioma croata.

 

¿Qué es un inmigrante croata?

A buen varón, tierras lejanas, su patria le son.

(REFRAN)

            Antes de empezar a desarrollar este trabajo es necesario definir la procedencia del objeto de estudio: el inmigrante croata. A primera vista esto sería simple ya que uno piensa, “los croatas vienen de Croacia”. Si, es así, presenta su complejidad.

            Cuando uno habla de un “francés”, piensa en los habitantes del país que, salvo dos mil años atrás cuando se lo denominaba la Galia, mantuvo su nombre y su territorio, y cuando decimos “Francia”, todos sabemos que nos referimos al país que tiene como capital a Paris.

            Cuando nos referimos a “españoles”, “italianos” o “alemanes”, también es claro. Si bien en estos casos puede haber regionalismos, los inmigrantes de estos países           , cuando llegaban a América se identificaban frente a las oficinas migratorias con su nombre nacional o a lo sumo dirían, “soy vasco”, “ soy siciliano” o “soy prusiano”. Pero así y todo es fácil caracterizar a estos inmigrantes con sus respectivas nacionalidades. Pero en el caso croata, no.

            Los croatas (hasta 1991), fuera de sus fronteras, lo eran por su propia convicción nacional. ¿Qué quiero decir con esto? Que en los documentos que portaban no se hacía mención del nombre “croata”. Los que arribaron antes de la Primera Guerra a la Argentina, en sus pasaportes se los denominaba “austriacos” o “húngaros”; a los llegados en 1918 y después, se los inscribía según la región, como “italianos” o “yugoslavos” hasta 1991.

            Por esto la identidad y la nacionalidad croata se mantenía sólo en la conciencia del inmigrante que la portaba, no había registros de ello.

Muchos hijos o nietos de croatas llegados antes de la Segunda Guerra, en algún momento de sus vidas quisieron saber algo más de sus raíces y conocer la historia de su abuelo. En un primer momento creían que esto sería sencillo, pero luego tomaban conciencia de los pocos datos que tenían de él. Quizás porque hablaba poco de su vida en Europa, quizás porque había venido a la Argentina solo a trabajar y mantenía poco contacto con sus parientes al otro lado del mar, o quizás porque había muerto joven para cuando sus hijos o nietos podían comenzar a realizarles preguntas sobre sus orígenes. Lo importante es que se tenía poco material para comenzar a investigar su historia familiar.

Primero recurrían a un pasaporte color sepia que en muchos casos decía que su abuelo era italiano o austriaco. Hasta aquí parece resuelto el problema, pero se sorprendían cuando veían las cartas que habían llegado de Europa, y que eran una reliquia familiar, no estaban escritas ni en italiano ni en alemán, sino en un extraño idioma con acentos nunca vistos (š,ž,è,æ,ð. )

También notaban que su apellido no era similar a los típicos apellidos italianos, como tampoco a los alemanes. Finalmente, la persona que buscaba sus raíces, encontraba que el pueblo de su padre o abuelo se hallaba en un país del este europeo conocido como Yugoslavia. Muy bien, pero... cuando en los ‘90 comenzó la separación de las naciones de Yugoslavia. ¿De que país había venido en realidad el abuelo?

            Tal vez, el único documento que pueda saltear todas las dudas de donde procedía un inmigrante croata, es por el apellido. Los apellidos croatas fueron la forma de identificarse entre connacionales. Son innumerable las anécdotas de croatas que se conocieron porque uno leyó o escuchó el apellido del otro y se presentó ante él preguntado si este era croata. Pero, aun así, el método no es infalible.

            En primer lugar porque a muchos inmigrantes, por una cuestión de fonética o de error del funcionario, les modificaron su apellido en los registros argentinos cuando habían llegado al país. Y el otro motivo es la similitud en algunos casos, de apellidos de personas provenientes de países eslavos u otros, como son los polacos, eslovenos, eslovacos, checos, húngaros, ucranianos, rusos, judíos, serbios o montenegrinos.

            Con todo esto sólo quiero plantear la complejidad de esta corriente migratoria ya que es prácticamente imposible constatar fuentes oficiales y que la base del trabajo se realizará, sobre las personas que hasta 1991 no poseían ningún documento croata y a los cuales se los podía identificar como tales, cuando afirmaban “Yo soy croata” o, “Yo soy descendiente de croatas”.

¿De dónde vienen los croatas?

            En este caso definiré la zona de procedencia del inmigrante que estudiaré; ya que el país, que denominaremos área expulsora, varió en nombre y extensión a lo largo del siglo. Como primer concepto para definir al inmigrante croata en cuestión tendré en cuenta la denominada “Ley de la Sangre” por lo que llamaremos croata a aquel inmigrante que llegara a Córdoba y que se considerara étnica o geográficamente croata por su propio origen o el de sus padres.

            Geopolíticamente es un tanto complicado definir simple y llanamente a “Croacia”, merced a los mega eventos mundiales que conmovieron al mundo en el siglo XX, como así también a la convulsión étnica, política y geográfica tan distintiva de la zona balcánica en la cual se encuentra. Si hacemos un recuento de los últimos cien años, podremos tomar conciencia de los cambios que ha sufrido este país observando las denominaciones en las cuales se la ha incluido, ya sea formando parte de otro país como así también en forma independiente, a la nación Croata.

 Si bien me explayaré en los acontecimientos históricos en otro capítulo, es importante tener una primera visión del contexto.

  1.  De 1527 a 1918: Provincia del “Imperio Austro-húngaro”.
  2. La región de Bosnia se encontraba bajo domino otomano desde 1463 y solo en 1878 fue ocupada por el imperio Austrohúngaro para anexarla definitivamente al imperio en 1908 pero no como parte de Croacia.
  3. Desde 1797 hasta 1918 la región de Dalmacia es anexada como una provincia de Austria y separada de Croacia.
  4. De 1918 a 1929. Croacia es uno de los países que conforman el “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos”
  5. De 1929 a 1941. Pasa a ser uno de los países que configura el “Reino de Yugoslavia”.
  6. De 1941 a 1945. Se constituye el “Estado Independiente Croata”.
  7. De 1945 a 1990. Una de las repúblicas de la “República Socialista de Yugoslavia”.
  8. De 1990 a la actualidad ya en forma definitivamente independiente, la “República de Croacia”.

Para tener un conocimiento más pragmático de los cambios ocurridos en la tierra croata, los graficaré tomando la vida de mi abuelo croata que vivió todas estas etapas al igual que miles de sus compatriotas:

·                                                                                 Nació en 1911 bajo el Imperio Austro- Húngaro.

·                                                                                 Su padre muere en una batalla, en el año 1918, al finalizar la Primera Guerra Mundial, marcando también el fin del Imperio.

·                                                                                 Trascurre su adolescencia como súbdito del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.

·                                                                                 Realiza el servicio militar en 1933 como soldado del Reino de Yugoslavia.

·                                                                                 Su primer hijo nace en 1934 como habitante del Reino de Yugoslavia.

·                                                                                 Su último hijo nace en 1944 en la ciudad de Zagreb como ciudadano del Estado Independiente Croata, mientras que su madre y su hermano, que se encuentran en la región de Dalmacia, se hallan bajo dominación italiana.

·                                                                                 Emigra, trabaja y ve nacer a 13 nietos a lo largo de cuarenta y cinco años (1945-1990) en la Argentina, siendo Croacia parte de la República Socialista de Yugoslavia.

·                                                                                 Fallece en 1993 sin haber regresado a Croacia, pero sabiendo que se ha constituido como una república independiente.

Con esto quiero decir que obviamente de la actual República de Croacia arribó la gran mayoría de los inmigrantes croatas, pero es necesario tener este conocimiento previo cuando se analiza a esta corriente migratoria.

También es importante destacar las características de las principales regiones croatas, que a la vez variaron de estatus, pasando de regiones a reinos y de reinos a provincias. Las regiones más importantes que se mencionarán a lo largo de este trabajo son:

1.                                                                                                      Istria: península al noroeste de Croacia, comprendida entre los golfos de Trieste y Kvarner. Las zonas del oeste y el sur son llanas y el centro está ocupada por una meseta. Las principales ciudades son Pazin, Buje, Buzet, Labin, Poreè, Pula y Rovinj. Étnicamente Istria es croata, aunque históricamente esta región fue cambiando de dominador según las épocas. Previo a la llegada de los croatas en el siglo VII, estuvo bajo dominación romana y luego fue asolada por los bárbaros. Fue parte del ducado de Carintia (976) y más tarde (siglos XI y XVIII) de Venecia. En 1797 y hasta 1918 pasa a Austria. En 1920, por el Tratado de Rapallo, a Italia. Ocupada por las fuerzas partisanas al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1947 pasa a formar parte de la República Socialista de Yugoslavia y a la vez es anexada a la República Socialista de Croacia.

2.                                                                                                      Dalmacia: Toma su nombre de la principal tribu iliria que ocupaba la zona. Se extiende a lo largo de todo el mar Adriático y su sola mención trae a colación todo lo referido a la tradición marinera. Se caracteriza por su más de mil islas y su clima soleado. Habitada antiguamente por los ilirios, fue codiciada por las potencias marítimas de turno: desde Venecia hasta Bizancio. También fue una provincia de Austria (1797-1918) y en 1920 volvió a ser parte de Croacia, pero dentro del, por entonces, Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Actualmente su principal industria es el turismo. Las ciudades más importantes son: Rijeka, Zadar, Šibenik, Split y Dubrovnik.

3.                                                                                                      Lika: Región montañosa en la cual se encuentran los montes Velebit, la cadena montañosa más importante de Croacia. Su su relevancia radica en ser la barrera natural entre Dalmacia y las zonas continentales. Sus principales ciudades son: Gospiæ, Otoèac y Senj.

4.                                                                                                      Bosnia y Herzegovina: La actual República de Bosnia y Herzegovina, considerada históricamente con dos provincias croatas. Para poder explicarlo más detalladamente, hay un capítulo aparte en este trabajo.

5.                                                                                                      Eslavonia: Toma su nombre de los romanos que llamaban a los croatas “Slavoni” (eslavos) y a su tierra como “Schiavonia” (Eslavonia). Es la región con los suelos más ricos. Virtualmente es el granero de Croacia. De aquí se extrae el famoso “Roble de Eslavonia”. Así como a Dalmacia se la llama la “Croacia marítima”, Eslavonia y la zona de la capital Zagreb es la “Croacia continental. Vukovar, Osijek, Ðakovo, Valpovo y Vinkovci son las ciudades más importantes.

6.                                                                                                      Zagorje: Comprende todos los alrededores de la capital croata: Zagreb. Emplazada a orillas del río Sava y fundada hace más de novecientos años, es el centro cultural, económico, político e industrial de Croacia, además de concentrar al 20 % de la población.

 Tampoco hay que olvidar las regiones en las cuales, durante siglos, vivieron croatas y que ahora forman parte de otros países, por causa de los turbulentos cambios geopolíticos. Estas regiones y los países a los cuales pertenecen son:

1.                              La región de Srijem, hoy parte de la República Serbia.

2.                              La región de Boka Kotorska anexada por Montenegro.

3.                              Las Regiones de Banat y Baèka, actualmente forman parte de la provincia autónoma de Vojvodina en la República de Serbia.

Habiendo aclarado tanto el objeto de estudio, como su complejidad pasaré a desarrollar el trabajo en sí, con la intención de contar, describir y analizar a los emigrantes de una nación milenaria, comparando y estudiando las diversas olas inmigratorias, tanto en forma general o grupal como así también en los casos particulares.

La inmigración croata en la Argentina

Sea la América para toda la humanidad.

(Roque Sáenz Peña).

Antes de desarrollar el trabajo en lo relativo a la inmigración croata en Córdoba es necesario realizar un marco general previo de la misma en la República Argentina. Para esto describiré sumariamente las distintas corrientes migratorias y sus características; presentaré también una breve reseña de los croatas más destacados en el ámbito nacional.

            Generalmente las corrientes migratorias croatas en Argentina se dividen en tres, siendo las dos primeras similares y la tercera sin punto en común con las anteriores.

            El primer período abarca desde 1870 hasta 1914. En estos años los croatas emigraban principalmente de la costa dálmata, preponderantemente desde la franja que componen Split- Boka Kotorska, (sur de Dalmacia) y sus respectivas islas (en especial Braè). Su principal motivación en el momento de emigrar fue económica. Se distribuyeron en Capital Federal, sobre todo en la Boca y Avellaneda y en las zonas agropecuarias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chaco, Formosa y también una importante cantidad en la Patagonia y Cuyo

            El segundo período corre de 1918 a 1935. Luego de la Primera Guerra Mundial, la pobreza empujó nuevamente a los croatas a emigrar. Dalmacia siguió siendo la región con más emigrantes, aunque se le sumaron importantes contingentes de Istria y Herzegovina. Esta migración se distribuyó geográficamente por todo el país, tanto en las zonas agropecuarias como en los grandes centros urbanos.

            La tercera corriente fue el resultado del fin de la Segunda Guerra Mundial. Emigrados políticos contrarios al régimen de Tito y la supremacía Serbia fueron llegando hasta mediados de los ’60. De todas las regiones croatas y de todas las clases sociales, se afincaron principalmente en los grandes centros urbanos, siendo escaso el establecimiento en zonas rurales.

            Las cuestiones económicas y políticas que motivaron a emigrar serán descriptas en sus respectivos capítulos.

            En estas corrientes llegaron personas que ayudaron al progreso del país. Como sería muy largo enumerar a todos los que se destacaron en la Argentina, tomaré aquí solo algunos nombres del siglo XIX, de los cuales escribiré una breve reseña biográfica. A otros me referiré más adelante.

En primer lugar hablaré de un croata que, gracias a su trabajo, trascendió mundialmente con su invento, llevando junto con él el nombre de la Argentina. Estoy hablando de Juan Vucetich (Ivo Vucetiæ para los croatas). Nació en Hvar, una de las islas dálmatas el 20 de julio de 1858 y falleció en Dolores, provincia de Buenos Aires el 25 de enero de 1925. Llegó a la Argentina en febrero de 1884, a la edad de 24 años.

            Su principal obra fue el descubrimiento y la implementación del “Sistema Dactiloscópico Argentino”.

             Para 1891, Vucetich era empleado de la Policía de Buenos Aires y trabajaba como amanuense en las oficinas destinadas a la identificación criminal. Por entonces había en el mundo una serie de teorías y métodos destinados a la identificación de personas. El procedimiento que se empleaba en la Argentina era el de Alphonse Bertillon y su antropometría. Este método se basaba en una serie de medidas de distintas partes del cuerpo de una persona que tenía como fin no identificar al sujeto, ya que la identidad se resumía a las señas particulares y a las cicatrices[41].

            Ese mismo año, Vucetich leyó un número de la Revue Scientifique, en la cual se publicaba un trabajo de Francis Galton (estudioso en temas del dibujo dactilar). En solo dos meses, Vucetich inventó una forma de sistematización de la información obtenida de las huellas dactilares.

En lo referido a estas huellas, ya había científicos que las estaban investigando, pero obteniendo logros aislados referidos a los dibujos de la impresión digital. El gran merito de Vucetich es haber descubierto que las características esenciales de las eminencias papilares (cada una de las elevaciones de la capa superficial de la piel) son la inmutabilidad y la individualidad, ya que no hay dos dactilogramas idénticos. En un primer momento su descubrimiento fue llamado “Sistema Iconofalangométrico”, que luego cambió su nombre a “Dactiloscopia”, del griego Daktilos (dedo) y Skopein (examinar)[42].

            Luego de que su invento fuera probado en varios casos policiales, el sistema fue adoptado primero por la Policía de la Capital Federal (actual Policía Federal) en 1892, y se fue extendiendo por el mundo. Los primeros fueron Brasil y Chile, para convertirse con el tiempo en un sistema universal.

            En 1916 impulsó y fue el primer director del Registro General de las Personas de la provincia de Buenos Aires, que sería precursor del Registro Nacional.

            Fue premiado y reconocido por todo el mundo y hoy en día la Escuela de Cadetes (oficiales) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires lleva su nombre.

Otros croatas distinguidos fueron los fundadores de la flota mercante argentina: los hermanos Nicolás y Miguel Mihanovich (Nikola y Miho Mihanoviæ ): De una humilde familia del pueblo de Doli, próximos a la ciudad de Dubrovnik, nacieron los hermanos Mihanovich. El mayor, Nicolás, nació en 1848 y vivió toda su infancia y su adolescencia en un ambiente de amor al mar y a los barcos. De joven supo los secretos del buen marinero y comenzó a navegar tanto por el Adriático como por el mar Jónico. Como tripulante de una fragata inglesa llega a las costas de Montevideo. De allí se embarcó hacia el Paraguay que se hallaba en guerra. Pero esta situación fue beneficiosa para él, ya que fue contratado por el gobierno argentino para el traslado de tropas y provisiones mediante el tráfico fluvial. Así, con un pequeño bote, Nicolás Mihanovich se dedica al traslado de pertrechos por el Alto Paraná.

            Con el dinero reunido se traslada a Buenos Aires en 1868, donde algunos connacionales lo convencieron de las oportunidades de trabajo para quedarse en la Argentina.

            Ya instalado en el puerto de Buenos Aires se asocia con el genovés Juan Bautista Lavarello, con quien trabaja trasladando los pasajeros desde el barco, que no podía acercarse por lo bajo del río, hasta el puerto. Posteriormente muere su socio y Mihanovich se casa con la viuda y se hace cargo de sus seis hijos, aunque con el tiempo se convierte en un patriarca porque tendría seis más con su mujer. De esta unión se aumenta el potencial de la flota que ahora dirige el propio Mihanovich.

            El principal negocio seguía siendo el traslado de personas o el remolque de barcos hasta la costa, trabajo que se incrementó en primer lugar por la sagacidad de Mihanovich y por el aumento de la llegada de los inmigrantes, por los cuales el gobierno pagaba el traslado al puerto.

            Asociándose con otros capitanes, entre ellos su compatriotas Zuanich y Cosulich, logra reunir el capital necesario para la adquisición de nuevos barcos hasta formar una importante flota. Para 1888 compra la parte de sus socios y queda como el único dueño de “Nicolás Mihanovich y Cía”.

            Con la Conquista del Desierto organiza el circuito naviero hacia el sur. Su flota se expande tanto con la compra de lanchas y remolcadores, como con los vapores “Dalmacia” (500 ton). y el Austria (1000 ton). También establece el servicio de viajes de Buenos Aires a Colonia y Carmelo en el Uruguay.

            En 1909 la empresa se transforma en la Compañía de Navegación Nicolás Mihanovich Ltd, con directorios en Londres y Buenos Aires, ambos presididos por su fundador. Cuenta con trescientos barcos a vapor o motor, sesenta y ocho remolcadores y doscientas lanchas de distintos tonelajes, que realizan servicios de línea de carga, pasajeros, excursiones, etc. En estas embarcaciones trabajaban más de cinco mil tripulantes, en su mayoría diestros marineros dálmatas como él.

            Fue designado cónsul y barón por el emperador Francisco José y también recibió condecoraciones de los soberanos de Rusia, Inglaterra y España. En el Paraguay existe un pueblo y en la Argentina un barrio obrero, construido con sus donaciones, que lleva su nombre. En 1929, a la edad de 83 años, fallece.

Miguel Mihanovich nació en 1862 y llegó a la Argentina llamado por Nicolás en 1874. Comenzó sus tareas de marino como comisario de a bordo de los barcos de su hermano, en el recorrido de Buenos Aires a Bahía Blanca. En 1889 crea su propia compañía naviera “La Sud Atlántica”, dedicada al tráfico por el sur del país.

En 1907 construye un muelle en Carmen de Patagones y pocos años después contaba con nueve vapores, dieciocho lanchas y dos remolcadores. Esta compañía contribuyó mucho al progreso de la Patagonia, estableciendo los primeros servicios regulares entre Buenos Aires y la misma. Luego extendió su recorrido hasta llegar a las ciudades brasileras de Río Grande, Porto Alegre y Río de Janeiro. En 1920 se retira cediendo sus acciones a la empresa de su hermano Nicolás. Hombre de trabajo, recompensó a sus empleados repartiendo 75.000 pesos en oro, entre los obreros en concepto de premios y retribuciones extraordinarias, por la venta de la compañía de vapores. Murió en 1938.

Los hermanos Mihanovich no solo eran conocidos como hombres de trabajo y negocios sino como personas de bien. Nicolás donó el dinero necesario para la instalación de la Sociedad de Socorros Mutuos Austro – Húngara, como también el dinero solicitado por el obispo monseñor de Andrea para la construcción de las casas de un barrio de obreros. Miguel fue parte del directorio de instituciones tales como: Patronato de la infancia, Liga Argentina contra la tuberculosis, Sociedad de Educación Industrial, Institución Mitre, Centro Naval, etc. Además, Miguel, aportó dinero para la organización croata que se dedicaba a la protección y enseñanza profesional de los aprendices obreros: “Hrvatski Radiša”. También contribuyó, junto a su hermano, en numerosas obras culturales y sanitarias, realizadas en su pueblo de origen, como también en otras localidades cercanas a Dubrovnik[43].

Por todo lo realizado, los hermanos Mihanovich son considerados los fundadores de la Flota Mercante Argentina.

Por último describiré la vida del Mayor Ingeniero Santiago Buratovich (Jakov Buratoviæ). Buratovich pisó suelo argentino, proveniente de Dalmacia, a la edad de 22 años en 1868. Recomendado por el Ingeniero De Leseps, llegó a nuestro país para realizar una serie de estudios de sondeos sobre los ríos de la Plata y Paraná. La recomendación tenía su peso por sus trabajos realizados en la construcción del Canal de Suez, donde tuvo a cargo más de tres mil obreros.

            Deslumbrado por la tierra argentina y sus posibilidades de trabajo decidió quedarse en el país e inmediatamente comenzó a trabajar tanto en emprendimientos privados como públicos. En la ciudad de Rosario contrajo matrimonio y proyectó su puerto, la línea férrea del Sauce en San José y Montevideo y el Puerto del Sauce en la República Oriental del Uruguay. Bajo su dirección se proyectaron los primeros ferrocarriles de Santa Fe y se construyeron los primeros tranvías en Rosario, Paraná y San Nicolás de los Arroyos.

            Buratovich se destacó en los tendidos telegráficos entre Rosario, Córdoba y Tucumán.

            En 1876 se lo nombra jefe constructor del telégrafo nacional, siendo ministro de Guerra el Dr. Adolfo Alsina. Su valioso aporte en la construcción de las líneas telegráficas le valió el grado de Mayor del Ejército y fue incorporado al Ejército del Sur.

            En la Patagonia realizó la ardua tarea de comunicar a los fortines mediante el telégrafo. El programa trazado para los poblados de Azul, Carhué y Guaminí se completaron sin inconvenientes pero, durante el tendido de la línea entre Puán y Bahía Blanca, sufre los primeros ataques de los malones. De allí en más todos sus trabajos por el Río Negro, desde Carmen de Patagones hasta Conrado Villegas, siempre fueron atacado por bandidos o tribus de la zona. Una vez finalizada la Campaña del Desierto por el general Roca, Buratovich se retira para trabajar en su estancia.

            En 1908, mientras se construía la línea de Carmen de Patagones por la empresa del Ferrocarril Pacífico, reservó un lote de 1500 ha. para la construcción de un pueblo al cual dotaría de una estación. Si bien logró trazar las divisiones del futuro pueblo, no pudo ver su obra ya que falleció el 1 de agosto de 1909. No obstante su hijo Santiago cumplió con la promesa y se remataron las tierras, dando paso a una localidad del partido de Villariños, Provincia de Buenos Aires: Mayor Buratovich[44].

¿Cuántos croatas hay en la Argentina?

Cuando alguien establece su objeto de estudio, lo hace según determinadas cuestiones que promueven el interés en adquirir dicho conocimiento. Uno de estos intereses es porque llanamente considera al objeto como importante para la sociedad en la cual se encuentra.

            Si decimos que el objeto de estudio es el inmigrante croata y el marco es no sólo la inmigración en la Argentina, sino la sociedad Argentina misma, es importante poder demostrar la influencia de los croatas en ella.

            Más arriba habíamos hablado del efecto determinante de croatas en acontecimientos de gran envergadura, pero también es importante ver la influencia en el quehacer diario del país. Esto lo determina el vecino que vive en el mismo edificio, barrio o campo. Pero para que una comunidad extranjera pueda destacarse en la vida de un país de inmigrantes, es importante tener un caudal de gente para poder ejercer dicho peso.

            La colectividad croata, en general no es tomada en cuenta frente a las masivas corrientes de inmigrantes italianos, españoles, árabes, judíos, alemanes o polacos. Si bien es “vox populi” entre los croatas, que estos y sus descendientes alcanzan el número de ciento cincuenta mil en todo el país, es difícil demostrarlo por lo que es una constante en la inmigración croata: no existen las estadísticas oficiales. Por esto me planteo. ¿ Cómo demostrar con datos no manipulados la importancia de la colectividad croata en la Argentina?

            La estadística es un medio para informar, aunque muchas veces es utilizado por el estadista para “dibujar” lo que este desea afirmar. Por eso busqué la forma de demostrar la importancia de la cantidad de croatas en nuestro país, mediante datos aleatorios. Mi trabajo estadístico para demostrar este punto consistió en lo siguiente:

1.      Tomé jugadores del plantel de fútbol (23 hombres) que representaron a Croacia en las eliminatorias y el mundial de Francia ’98.

2.      Gracias a Internet, pude conectarme con la página de información de la empresa de servicio telefónico Telecom (w.w.w.teleinfo.com.ar). En esta página hay una “máscara” en la cual hay en blanco una serie de casilleros: Teléfono, Calle, Barrio, Provincia, Nombre, Apellido, etc. Con solo llenar uno de estos nos darán los datos completos de la persona que responda a la característica señalada.

3.      Como ya lo mencioné para los croatas el apellido es una forma de identidad nacional.

4.      En esta página de Internet, tomé el casillero del apellido, el cual era llenado con el apellido de cada uno de los jugadores de fútbol croata, e inmediatamente figuraban los registros de las personas que en el territorio argentino tenían el mismo apellido y que por lo tanto se infería que eran croatas o descendientes.

5.      Cabe aclarar que en la pantalla figuraban no todas las personas con el mismo apellido del jugador de fútbol croata, sino solamente las personas titulares del teléfono. En definitiva, no figurando ni sus familiares (abuelos, padres, hijos, etc. con el mismo apellido), ni los que tenían el teléfono a nombre de su pareja, ni las mujeres que usan el apellido de su marido no-croata, ni los que son descendientes de croata por parte de madre y por supuesto los que no tienen teléfono.

Pese a todas estas restricciones comencé a cargar los datos de los jugadores para ver el resultado. En un primer momento me decepcione cuando vi que el goleador del mundial ’98, Davor Šuker, no tenía ningún “pariente” en la Argentina. La decepción siguió con el “estratega” Robert Prosineæki, con ningún dato positivo.

Pero luego mi entusiasmo creció cuando tomé nota de que los delanteros Alen Bokšiæ y Goran Vlaoviæ, tenían dos datos cada uno. Luego el “cerebro” del equipo, Zvonimir Boban, tenía 6, los defensores Slaven Biliæ (14) e Igor Štimac (6) también tenían lo suyo.

Por supuesto no podían faltar los arqueros: Si bien Marijan Mrmiæ no tenían a nadie aquí, el arquero titular Dražen Ladiæ contaba con 6 y el 3º arquero Tonèi Gabriæ reunía 14.

A partir de allí me encontré con algunos que no sumaban a nadie como Robert Jarni y Nikola Jurèeviæ, pero a otros con números sorprendentes.

Los cinco primeros en el ranking eran: 5º El delantero Tomislav Erceg con 39 datos y 4º Goran Juriæ con 44. El podio lo comprendían Niko Kovaè, 3º con 45, Dario Šariæ, 2º con 67 y primero el ex volante del Parma italiano, Mario Staniæ con la notable suma de 97 registros.

            El registro final fue el siguiente:

Mario

Staniæ

97

Dario

Šariæ

67

Niko

Kovaè

45

Goran

Juriæ

44

Tomislav

Erceg

39

Igor

Tudor

34

Zvonimir

Soldo

34

Tonèi

Gabriæ

14

Igor

Cvitanoviæ

14

Slaven

Biliæ

14

Silvio

Mariæ

13

Krunoslav

Jurèiæ

12

Dražen

Ladiæ

6

Zvonimir

Boban

6

Igor

Štimac

5

Aljoša

Asanoviæ

4

Goran

Vlaoviæ

2

Alen

Bokšiæ

2

Davor

Šuker

0

Robert

Prosineæki

0

Marijan

Mrmiæ

0

Nikola

Jurèeviæ

0

Robert

Jarni

0

            Creo que es notable que en la Argentina se encuentren 97 personas titulares de teléfono que respondan al apellido de un jugador de fútbol, porque podemos inferir que hay como mínimo, cuatro personas más por cada registro encontrado.

            En total encontré 452 datos por todos los jugadores. De aquí cada uno podrá tomar nota de la importancia de una colectividad que sumó 452 registros de este tipo sólo con los 23 apellidos de jugadores de fútbol.

            Pero, cambiando de ángulo, cuando obtenía estos datos por apellido, venían de la siguiente manera:

  1. Nombre y apellido
  2. Dirección
  3. Ciudad
  4. Código Postal
  5. Provincia
  6. Teléfono.

Con esta suma de datos me parece poco, solo quedarme con el apellido, por lo que creó importante tomar los datos de las ciudades y provincias para poder realizar una muestra de la distribución de los croatas en todo el país, pudiendo llegar a ser significativa y describir las pautas de establecimiento en los distintos puntos geográficos de la Argentina.

En primer lugar la Provincia de Buenos Aires, como con todo en nuestro país, cuenta con la mayor cantidad de registros (162 datos) alrededor de 35% distribuidos no solo en el llamado Gran Buenos Aires: Lanus, Bernal, San Justo, Wilde, San Isidro, Dock Sud, Hurlingam, Morón, Moreno, Vicente López, Sarandi, Avellaneda y otros. También son importantes en La Plata, Tandil, Bahía Blanca y Mar del Plata como en varios pueblos distribuidos por toda la provincia.

La segunda provincia es Santa Fe. Esta provincia recibió una importantísima cantidad de croatas que en su gran mayoría se dirigieron a trabajar en los fértiles campos del sur santafesino, formando verdaderas colonias en los pueblos que los albergaban. Lamentablemente esta notable cantidad no influyó en la colectividad croata en general por lo disperso de su distribución y por ser en su gran mayoría una inmigración de principios de siglo que se fue diluyendo con el tiempo.

Es importante destacar la provincia de Santa Fe por lo siguiente. En la ciudad de Villa Mugueta, el 29 de mayo de 1927 se fundó la sociedad “Hogar de los emigrantes croatas” en América del Sur. En esta oportunidad se reunió la cantidad de 125 croatas llegados de todas partes quienes firmaron un testimonio como “ Iniciadores, Organizadores, Patriotas, Contribuidores y Adherentes a la vida social del Hogar de los inmigrantes croatas”. Lamentablemente esta sociedad se diluyó sin dejar rastros.

 En definitiva en la provincia de Santa Fe se registraron 103 datos (23%). Lo curioso fue su atomización ya que no se destacaban los de las ciudades más grandes como Rosario y Santa Fe, sino los de los pequeños poblados como Chabas, Arequito, Villa Mugueta, San Lorenzo, Venado Tuerto, San José de la Esquina, San Carlos del Centro, Carmen, Gálvez y Anmstrong.

Seguidamente se ubica la Capital Federal. Destino común de los inmigrantes que al bajar del barco preferían buscar su lugar en el mundo cerca del puerto que los viera llegar. Los 72 registros (16%) se ubican por toda la ciudad, no habiendo ninguna zona en especial.

En cuarto lugar se encuentra Córdoba con 54 (12%). Si bien la mayoría (30 datos) se concentran en la capital varios se encuentran en la zona serrana como Villa Carlos Paz, La Falda, La Cumbre y Villa General Belgrano. También se encontraron en Marcos Juárez, Camilo Aldao, Adelia María, Pueblo Italiano, Río Cuarto y sorprendentemente, la segunda ciudad con más datos es Guatimozin con 5.

El Chaco ocupa una importante plaza con 17, distribuidos en ciudades como Las Breñas, Presidente Sáenz Peña, Quitilipi y Resistencia.

De allí en más encontré en las provincias de la Patagonia: Río Negro 7, Chubut 5, Tierra del Fuego 4, Santa Cruz 1 y Neuquen 1. Las ciudades principales son: Villa Regina, Comodoro Rivadavia y Río Grande.

En la región cuyana hallé 3 datos para Mendoza y un por San Juan, pero en este caso, creo que no son significativos, porque la inmigración croata en estas provincias es mayor.

Si bien los croatas eran reticentes a emigrar al noroeste argentino, Tucumán (6) Jujuy (5), Salta (3) y La Rioja (3) también están presentes.

Y por último tenemos a Formosa (2) y con solo un registro a La Pampa, Entre Ríos, Neuquen y Corrientes.

Este es el ranking por provincias:

Bs As

162

Santa Fe

103

Capital

72

Córdoba

54

Chaco

17

Rió Negro

7

Tucumán

6

Chubut

5

Jujuy

5

Tierra del Fuego

4

Mendoza

3

La Rioja

3

Salta

3

Formosa

2

Santa Cruz

1

San Juan

1

La Pampa

1

Entre Ríos

1

Neuquen

1

Corrientes

1

Con estos datos significativos podemos tomar una idea aproximada de la dimensión de la comunidad croata en la Argentina, pero me pareció importante, siguiendo con este método de los titulares de líneas telefónicas, agregar a los deportistas mencionados, a algunos de los notables croatas de todos los tiempos.

En primer lugar mencionaré a Rudjer Boškoviæ (1711-87) científico jesuita fundador del observatorio de Milán. Sus “parientes” en nuestro país ascienden a 20 personas. Otro notable intelectual, filósofo y teólogo, Marko Maruliæ (1450-1524) obtiene 6 datos positivos.

De los tres personajes más importantes del siglo XIX también hay datos. Con mayor cantidad de ellos está Ante Starèeviæ (1823-96), llamado “el padre de la patria” con 17, luego le sigue de Eugen Kvaternik (1825-71) considerado el primer revolucionario moderno de Croacia con 6 y el ban Josip Jelaèiæ(1801-59), quien suprimió el feudalismo en el territorio croata, con 3.

Entre los artistas se destacan el fabuloso escultor Ivan Meštroviæ (1883-1962) con 18 y el ban y poeta Ivan Mažuraniæ (1814-90)) con 2, aunque otro afamado artista como Julije Kloviæ (1498-1578) no presenta datos a su favor.

De los promotores del ingreso de Croacia a una unión con Serbia, prácticamente no hay registros ya que Frano Supinlo (1870-1917) no cuenta con ninguno y Ante Trumbiæ (1864-1938) con uno solo.

Si Stjepan Radiæ (1871-1928), viejo líder del Partido Campesino Croata, resucitara , tendría aquí suficientes personas (24) para formar un nuevo partido.

 Llegando a los protagonistas de la Segunda Guerra Mundial vemos que de las facciones enfrentadas también tienen su “representantes” aquí. Josip Broz (1892-1980), más conocido como “Tito” posee 19 y por parte de Ante Paveliæ (1889-1959) hay 4. Pasando a personajes de segundo nivel, hay por un lado ocho homónimos del apellido del héroe partisano Veæeslav Holjevac (1917-70) y trece del héroe ustaša Jure Francetiæ (1912-42). No hay registros de ningún “familiar” de monseñor Stepinac.

Desde el punto de vista científico y cultural es notable la cantidad de representantes de los tres premios Nobel croatas. Pese a ser mirado con recelo por su afinidad con los serbios, Ivo Andriæ, Premio Nobel de Literatura del año 1961, logra la notable suma de 53 datos. Por su parte, son importante los números alcanzados por los Premios Nobel de Química Lavoslav Ružièka (7) , Premio Nobel 1939 y Vladimir Prelog (2) en 1975.

Finalmente quien es mundialmente reconocido por su aporte en el campo de la electricidad y la radiofonía trifásica, el científico Nikola Tesla , cuenta con cuatro.

Curiosamente, de los políticos actuales, llámense Franjo Tuðman, Stjepan Mešiæ, Ivica Raæan o Dražen Budiša no se encuentra ningún dato.

            Con lo anteriormente mencionado espero haber graficado la importancia y la cantidad de la corriente inmigratoria croata. Ahora me focalizaré en la inmigración croata en Córdoba.

 

Córdoba: área receptora (1920-1960)

Contra vientos y mareas

Contra lluvias y peleas

A pesar de tanto cuento

A pesar de que anda lento

Córdoba va...y va.

Francisco Heredia

 

            Ya hemos visto los motivos que causaron las corrientes migratorias croatas. De esta manera sabemos que hay dos principales: una posterior a la Primera Guerra Mundial y otra luego de la Segunda Guerra. Con estas, estaríamos abarcando aproximadamente unos cuarenta años ( 1920-1960). En este período el área de recepción se fue modificando, ya que la ciudad de Córdoba y sus alrededores sufrió a lo largo de esos años una serie de mutaciones, a nivel de infraestructura, de población, en lo económico y en lo social. Estos cambios fueron tan radicales, que la Córdoba con la cual se encontraron los llamados "viejos inmigrantes" es en muchos casos, "otra ciudad", comparada con las sociedad cordobesa de fines de los '40 y la década del '50 a la cual arribaron los "nuevos inmigrantes".

            La Córdoba de los años '20, era aún una gran aldea. Con sus costumbres de pueblo que no terminaba de conformar la ciudad dinámica que era necesaria al centro del país. La década anterior había avanzado grandes pasos, gracias a la gobernación de Ramón J. Cárcano.

            La producción agrícola-ganadera fue la principal fuente de crecimiento, aunque el gran porcentaje de las ganancias fluían más al puerto que a la ciudad. Córdoba en aquellos años se encontraba, por falta de buenas carreteras, prácticamente aislada del resto de las ciudades de al provincia, las cuales solían tener mayor y mejor contacto con Rosario y Buenos Aires.

            La tranquilidad y el conformismo le daban su ritmo cansino a la vida de los cordobeses. Ni siquiera la reforma universitaria del '18 pudo alterar esto. La ciudad se suscribía solo al centro, un viaje a Carlos Paz era una aventura y uno a Buenos Aires era un acontecimiento que incluso se solía publicar en la sección sociales de los diarios.

            "El centro activo, vital, de la ciudad se cumplía en un radio de no más de 10 manzanas. La avenida Vélez Sársfield por el oeste , la calle 27 de Abril por el sur, la calle Colón por el norte y la calle Buenos Aires por el este marcaban los lindes de toda actividad. Lo demás era caserío. La comunicación estaba a cargo de 10 líneas de tranvías y algo menos de colectivos, con pocas unidades para cada una de ellas. No había gran comercio, ninguna industria de importancia, salvo tal vez la calera y los alfajores... La política y la Universidad constituían las únicas fuentes de un alto "status social"[45].

En lo referente a lo laboral, las principales industrias de esos años eran: las canteras de cal y piedra, los molinos, los aserraderos, las cervecerías y el ferrocarril. Éste generaba a al vez una serie de oficios como: maquinista, foguista, limpiador, carbonero, mecánico, engrasador, electricista y demás[46].

            Una fuente de trabajo que fue la Empresa de Luz y Fuerza (luego se convertiría en Epec) que, por proveer gran cantidad de energía a un precio accesible, sería el motor general de todas las industrias de Córdoba y estaba llamada a ser una de las industrias más importantes del interior del país.

            En los años '30, Córdoba sintió la baja de un 70% de los precios en los productos agrícolas y ganaderos con respecto a la década anterior.

En lo político, a nivel nacional se imponía el "fraude patriótico" y en Córdoba surgía la figura disidente de Amadeo Sabattini como gobernador. Él consideraba que la industria debía ser la principal fuente de progreso y que para llevar a cabo un plan concreto de industrialización era necesaria la posesión de la energía. Su frase de cabecera "Agua para el norte, caminos para el sur y escuelas para toda la provincia".

Como no había caídas de agua natural para la energía hidráulica, se debía construir artificialmente por la mano de obra del hombre. Esto generó la construcción de diques como la Viña, Cruz del Eje y el nuevo San Roque.

Los años '30 fueron duros para todos, incluso para los croatas. La colectividad que había llegado principalmente en los años '20 se encontraba desamparada. A la llegada a un nuevo país, con lo duro y difícil que supone adaptarse, había que agregarle el no encontrarse con las condiciones de vida esperadas. Ya, a su arribo, el país en general, no era lo anhelado. Los sueños utópicos de "juntar el dinero con pala en América", era solo eso: un sueño. Aquí el trabajo era tan duro como en cualquier lugar del mundo. Para peor, el "Crack" sumaba un escollo más. Muchos inmigrantes volvieron. Los que se quedaron tuvieron que realizar un gran sacrificio y sólo a mediados de los '40, es decir veinte años después de su llegada, pudieron comenzar a cosechar lo sembrado.     

Esta década signada por el "sabattinismo" alcanza su fin con el Golpe de Estado de 1943.

Con la llegada, en 1946, de Perón al poder surgen cambios a nivel país y, en consecuencia, en Córdoba también.

Luego de la intervención de la provincia es elegido gobernador, en marzo de 1949, Juan Ignacio de San Martín quien diagrama el perfil industrial y progresista de la provincia con la ciudad capital a la cabeza de esta transformación. Se suscita en Córdoba una nueva era de expansión industrial coincidiendo con la llegada de la inmigración de la segunda posguerra.

Hasta los '40, la ciudad de Córdoba presenta una estructura económica y ocupacional sustentada en la explotación agropecuaria y, en menor grado, en las actividades comerciales y burocráticas. Hasta entonces las ocupaciones industriales no gozaban del prestigio que reunían las profesiones liberales, la propiedad rural, el desempeño en la justicia y la docencia universitaria. La sociedad se presentaba como marcadamente tradicional y conservadora.

La notable expansión fabril trastoca este orden de las cosas. La ciudad abandona su carácter tradicional por el ruido de chimeneas y motores. Se pasa de ser meramente consumidores a productores de varios rubros industriales. Surgen nuevos empleos, oficios y ocupaciones. Se demandan cada vez más técnicos especializados. Aumentan las escuelas de tipo técnico-industrial. El crecimiento industrial tuvo su desarrollo hasta mediados de los '70.

Este período puede ser considerado como de liderazgo estatal, donde es claramente visible la expansión del Estado y su política de promoción industrial. Por este impulso, la actividad industrial y manufacturera se convierten en el eje y motor de la economía de la Nación, con Córdoba como una las principales impulsoras[47].

Gracias a la promoción estatal, grandes empresas se instalan en Córdoba. Una de las industrias que logró un mayor progreso fue la vieja fábrica de aviones para trasformarse en Industrias Aeronáuticas y Mecanicas del Estado (I.A.M.E). Esta fue la gran planta industrial de Córdoba. Allí se fabricaron no solo aviones, sino también motores diesel de todo tipo, el tractor Pampa, el automóvil Institec, el Rastrojero Diesel y la moto Puma[48].

En 1953 la poderosa firma italiana FIAT, decide instalar una filial en las proximidades de la capital; su primera línea de producción es de tractores. Al año siguiente adquiere la fábrica I.A.M.E. y se constituye FIAT Concord Argentina. La instalación de este complejo industrial consolida un verdadero polo de desarrollo de las ramas metal- mecánicas, en especial automotriz y de tractores, en Córdoba y zonas aledañas, conformando un poderoso incentivo para la creación y la acción de numerosas industrias subsidiarias.

En 1955 se instala la primera y más grande fábrica de automóviles en serie del país que en menos de diez años produce 300 mil vehículos. Se trata de Industrias Kaiser Argentina (IKA), empresa de capital estadounidense. Este emprendimiento señala el inicio de la producción de automóviles a gran escala; primeramente se produce la Estanciera y el Jeep Wllys y posteriormente los de pasajeros Kaiser Carabella y Bergantín[49].

Las empresas I.K.A. y FIAT, como también Grandes Motores Diesel, generan la creación de una infinidad de industrias menores que las abastecían[50] .

Junto al crecimiento industrial, la provincia de Córdoba se convierte en un gran centro de consumo de alimentos. Es el primer productor de cal del país y el segundo de cemento con sus principales fábricas en Dumesnil y Yocsina. A estas dos localidades se dirigieron muchos croatas atraídos por la posibilidad de encontrar trabajo.

También la industria de la construcción vive su momento de esplendor.Pequeños rascacielos surgen por las principales avenidas de la ciudad.

            Para tener una idea del vertiginoso cambio en la ciudad podemos decir que en 1935 la ciudad de Córdoba contaba con 3.000 establecimientos industriales que empleaban a 104.893 obreros. Esta cifra relevada en 1954 nos dará como resultado 14.963 establecimientos y 276.630 obreros[51].

            Entre las ventajas que tenía Córdoba para el establecimiento de industrias se encuentran:

  1. Su condición mediterránea que la convierte en el nudo inevitable de las comunicaciones de y hacia los distintos puntos del país, mediante una importante red de carreteras y de vías férreas que la conectan con importantes mercados consumidores provinciales y extraprovinciales, como así también la importante y variada producción de materias primas.
  2. La disponibilidad de mano de obra calificada.
  3. El favorable desarrollo industrial que contribuye el accionar de las diversas empresas industriales de gestión estatal.
  4. La vasta infraestructura productora de energía eléctrica[52].

Este crecimiento industrial en la ciudad cambió para siempre su fisonomía. La docta, tradicional y pasiva ciudad se convirtió en industrial, progresiva y activa. La población se disparó, ante la cantidad de personas que llegaban desde el interior de la provincia y de provincias vecinas, atraídas por las fuentes de trabajo. De los 600 mil habitantes a fines de los '50, Córdoba pasó a tener un millón en 1970. Entre 1948 y 1968, 160 mil personas, en su mayoría jefes de hogares llegaron a la ciudad con la meta de conseguir trabajo en empresas estatales o privadas[53].

 Con el tiempo, una nueva idiosincrasia del cordobés se fue gestando, generando nuevos actores sociales que serían de notable influencia en los '60 y '70.

Los inmigrantes croatas no fueron ajenos a todo esto. Sin lugar a dudas los nuevos inmigrantes se encontraron ante otro escenario social, distinto al que habían conocido los viejos inmigrantes, facilitando el principal objetivo: la posibilidad de acceso social.

Causas de la inmigración económica

Nema kruha, bez motike

(No hay pan sin la azada).

Proverbio croata

            Dentro de las corrientes emigratorias, a quienes emigraron de Croacia antes de la Segunda Guerra se los denomina como “viejos inmigrantes”, (en croata “starosjedioci”) y a la inmigración en sí, como “económica”.

            Las razones de la expresión “inmigración económica” hay que buscarlas en la motivación que tenían los croatas para partir en busca de nuevos horizontes. En este punto podemos citar a Veæeslav Holjevac[54], uno de los intelectuales más destacados en el tema de la inmigración croata por el mundo. Según sus estudios, que luego iremos desglosando, desde 1923 hasta 1933 emigraron poco más de ciento cincuenta mil personas a los países de ultramar. En una tabla estadística de su trabajo, Holjevac manifiesta que el 97% de estos croatas dijo que sus razones para emigrar eran netamente económicas[55].

            Las causas económicas para partir son solo una de las características de esta emigración, con el avance del capítulo iremos observando otras. En lo referido a lo temporal, aunque ha habido casos de emigrados desde fines del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, éstos no fueron estudiados como una inmigración en conjunto, sobre todo en la Argentina, y además su rastro es muy difuso y poco representativo en la ciudad de Córdoba. Ellos eran por lo general aventureros y hombres solos, por lo tanto , me centraré en la década del ’20 y principios del ’30 y me estaré refiriendo a hombres y mujeres croatas que emigraron a la Argentina en general y a Córdoba en particular, por motivos de índole económicos.

            Los acontecimientos históricos que habíamos visto en el capítulo “Historia de la Nación Croata”, crearon las condiciones sociales y económicas que dieron pie a que Croacia se convirtiera en una sociedad expulsora.

Cuando hablamos de la sociedad croata de principios del siglo XX, tenemos que pensar en su gran mayoría en campesinos que labraban pequeñas parcelas de tierra. Si bien la región del nordeste, Eslavonia, que limita con Hungría, posee suelos ricos, la costa dálmata es una tierra dura, pedregosa, lo que multiplica el esfuerzo por trabajarla, para solo lograr magros resultados. En definitiva, el pueblo era un pueblo rural y en general por cada familia se trabajaban unas cuatro hectáreas.

Al ser un país netamente rural, pero a la vez con escasas tierras cultivables, sufría con el crecimiento de la población a la vez que disminuía la mortalidad. Las familias campesinas eran muy numerosas y a medida que las muertes infantiles por enfermedades disminuían, las tierras a trabajar y a repartir eran cada vez más pequeñas e insuficientes.

Era muy común que de una familia campesina numerosa, el mayor de los hijos se quedara con una gran cantidad de los bienes materiales, lo que le permitía subsistir mejor que el resto de los hermanos. Por su parte, las hermanas mujeres se casaban y se iban a vivir con sus maridos o, a lo sumo, una se quedaba a cuidar a los padres. El resto de los hermanos varones o vivía con lo poco que le quedaba de herencia, o partía tanto a los seminarios y conventos como a los cuarteles militares para poder comer mientras recibían una educación o uno de ellos, generalmente alguno de los menores, emigraba.

En las ciudades los salarios eran relativamente bajos, y eran frecuentes los períodos de desempleo. Hay quienes afirman que el desarrollo industrial y comercial no fue bastante rápido para absorber el incremento de la mano de obra disponible producido por el excedente de los nacimientos sobre las defunciones y la migración desde zonas rurales[56].

 Para los primeros años de 1900, se calcula que el 80 % de los croatas eran campesinos y que el 60 % de la población era analfabeta, había pocas escuelas y los campesinos sacaban a sus hijos de las mismas para enviarlos al campo.

Antes de la Primera Guerra Mundial, ya la situación económica era mala. La entrada del trigo barato de América, (incluso de Argentina) provocó en todo el imperio astro-húngaro el aumento de las tarifas aduaneras para los cereales importados, lo cual beneficiaba principalmente a los grandes terratenientes y a los campesinos más ricos, mientras que los campesinos pobres, que constituían la mayor parte de la población rural, apenas podían mantener sus cosechas. Un quintal de trigo de América costaba 18 coronas (4,50 dólares) y en el imperio 24 (6 dólares).

De esta manera, sobre todo los campesinos, comenzaron a tomar impulso para emigrar a países de ultramar. Pero semejante viaje podía ser emprendido sólo por los campesinos que tenían dinero suficiente para un viaje trasatlántico. Muchos más se habrían ido si hubieran tenido el dinero para hacerlo, ya que el viaje costaba cerca de 400 coronas (100 dólares), lo que era una gran suma en aquellos tiempos. El sueldo de un jornalero en los primeros años del siglo era de 2 coronas y 30 hellers (56 centavos de dólar) por día. Haciendo una cuenta rápida, podemos calcular que un obrero debía trabajar por lo menos seis meses (contando con su sueldo íntegro) para juntar el dinero necesario para el viaje, sin tener en cuenta los gastos en comida que eran unas 7 coronas por mes y el alquiler de una habitación en Zagreb otras 20 mensuales[57]. Además, haciendo una la relación con el trigo, nos dará por resultado de que el viaje tenía un precio aproximado a 1600 kilos de trigo producido en el imperio.

Según datos oficiales, de 1918 a 1938, de la costa dálmata y de regiones cercanas a la capital Zagreb (Hrvatsko Primorje) emigraron 75.000 habitantes, de los cuales dos terceras partes partieron a países de ultramar y el resto a otros países de Europa. Para los dálmatas era común emigrar por las características de la tierra ya mencionadas y por la proximidad del mar y el contacto con barcos que surcaban el mundo llevando y trayendo noticias de lugares en los cuales se podía vivir mejor.

Otra región de la cual partieron mucho emigrantes fue Istria. En el período de entreguerra, Istria fue anexada a Italia por el tratado de Rapallo en 1920. Esto generó que las nuevas autoridades implementaran desnacionalizar e italianizar a la población croata y a una pequeña zona de Eslovenia. Allí se aplicaron leyes y decretos que intentaban borrar las señales de su nacionalidad . Se italianizaron apellidos y nombres y se impuso la toponimia italiana. Al poco tiempo Italia agravó la situación porque adquirió las odiosas características del fascismo.

Los italianos no dudaron en presionar a los croatas y eslovenos para que emigraran y así sus lugares eran ocupados por su gente. Italia consideraba a la emigración como el medio más concreto y eficaz para la italianización. Una tras otra las medidas político-económicas de Italia, tornaron la situación de los campesinos istrianos insostenible. Ya sea por los medios legales o por la fuerza, se veían forzados a emigrar.

Los italianos estaban satisfechos con estos acontecimientos. En 1928 el prefecto de la ciudad de Pula comunica al ministro del Interior italiano que los croatas están emigrando en un considerable número hacia la Argentina[58].

Muchas aldeas eran semiprimitivas en cuanto concierne a su aspecto y elementos. Estas aldeas antes de la Primera Guerra estaban conformadas por un conjunto de cinco a cincuenta casas, generalmente edificadas sobre piso de piedra o directamente sobre la tierra. Las habitaciones eran siempre pocas para las populosas familias. En aquellos años era común que una mujer pariera entre cinco y diez hijos de los cuales sobrevivía a la infancia el 50% o, tal vez, menos. Los padres dormían en una habitación y todos los hijos en otra. Además, la casa se completaba con un pequeño establo para los animales y también era común un pequeño cobertizo para tejer a mano.

Para poder subsistir, al trabajo del padre en el campo y de la madre en la casa, se le sumaban todos los hijos mayores de siete años que ayudaban a cuidar los animales, llevarlos a pastorear, a sembrar, cosechar, acarrear agua a la casa, dar vueltas a la pesada muela para hacer harina y en otros quehaceres domésticos.

 Estas aldeas se hallaban diseminadas por todo el país y eran rentables según las zonas de mayor o menor fertilidad. Pero, en definitiva, eran pocas las familias que poseían las suficientes parcelas para poder vivir solo de la producción y si a esto se le suma una gran cantidad de hermanos para repartirla, se entiende por qué era común que al llegar cada otoño, la mayor parte de los varones de cada familia partía en busca de dinero a Hungría, Austria, Alemania, y otros lugares de Europa.

Una característica social muy importante en muchos pueblos eslavos y principalmente en el croata era la conformación comunitaria llamada “zadruga” (familias colectivas) regidas por los principios de la democracia económica y política.. Estas incluían a varias familias emparentadas por parte de los varones, aunque generalmente prevalecían más los vínculos territoriales que los consanguíneos, por lo tanto, era normal que hubiera familias que formaban parte de la comunidad y no estaban necesariamente emparentadas. Tampoco la unidad era gobernada por el padre o el más anciano, sino que era elegido un encargado que se denominaba “Starjesina” (jefe del clan). Su poder le era delegado por la asamblea de todos los miembros activos, hombres y mujeres, quienes podían revocarlo en cualquier momento.

En estas comunidades patriarcales la tierra era cultivada en común, y tanto el campo, el agua, los molinos, los bosques, las casas, los establos e implementos agrícolas eran de propiedad colectiva y se explotaban para el consumo casero y no para el mercado o comercio.

El centro de la zadruga es la casa donde vive el starješina con su esposa e hijos solteros. Los hijos casados viven en dormitorios separados congregados alrededor de la casa principal. El prestigio y poder de una zadruga se relacionaba con el número de sus miembros y, por lo tanto, se favorecía el matrimonio con mujeres de otra familia. En caso de que enviudaran era frecuente que un pariente del difunto la desposara para impedir que saliera de la zadruga. Era un arte típico la confección y bordado de su ajuar, por parte de la novia, y mientras más variado fuera, la joven era más codiciada. El ajuar se guardaba en baúles especiales que se colocaban a los pies de la cama. Cuando un miembro de la zadruga se casaba, se le construía una pequeña habitación particular agregada a la casa grande, de modo que toda la zadruga parecía un colmenar.

Además de la igualdad económica y social, la comunidad, por su extensión (como promedio de veinte a cuarenta miembros o más) estaba en condiciones de brindar entretenimiento, juego y contención emocional a todos sus integrantes. Mientras que todas las familias comían juntamente en la casa del starjesina, cada una disponía de vivienda separada en la que sus miembros dormían, descansaban, se entretenían, ellos y sus amistades, toda vez que buscaban aislamiento. De modo que, además de la seguridad económica y la igualdad social, este sistema de organización proporcionaba también independencia personal y dignidad humana, desalentaba a quienes ansiaban el poder, reducía al mínimo los conflictos, promovía cualidades de adaptación y compromiso, como asimismo la ayuda mutua.

Para tener una idea final de la vida de los campesinos, trascribiré la siguiente escena: “ La comida era cocinada, habitualmente, por la mujer de más edad de la casa, sobre un fuego abierto encendido encima del piso de tierra de la cocina; luego, era servida en la pieza grande en un gran cuenco de arcilla colocado en el centro de una larga mesa, en torno de la cual se sentaban todos los miembros de la familia, armados de cucharas de madera. En una de las casas más grandes de la aldea las mujeres hilaban mientras los hombres más viejos contaban leyendas, cuentos, narraciones, adivinanzas y se cantaban canciones populares. La importancia del trabajo textil se destaca en toda Croacia. La mayor parte de la ropa era tejida en la casa, con lana, lino y cáñamo doméstico y cosida en la casa. Había pocas lámparas a petróleo; de noche, se encendían en el interior de la casa leños a guisa de linternas” [59].

Toda esta condición social y económica, con el fin de la Primera Guerra se agrava. A la frágil situación antes de la guerra se le suma la inestabilidad provocada por la misma. De esta sociedad rural que no los podía contener más, es de donde surgieron los emigrantes croatas económicos. Cómo vimos desde lo histórico, un megaevento como la Primera Guerra Mundial desencadenó una serie de variables económicas que afectó la sociedad croata, que con una mayoría de población campesina o empleada en pequeños oficios no podía competir con los cientos de miles de toneladas de alimentos que provenían principalmente de América, como tampoco con los países que poseían una industrialización de gran escala, que sólo en alguna de las grandes ciudades tenía un importante desarrollo.

Ya en los años ’20 y como consecuencia de la guerra, se redujo el potencial agrícola e industrial tanto en Europa como en Croacia. Las corrientes económicas se dirigen hacia EE.UU. por lo que Europa deja de ser el banco acreedor del mundo que pasa a manos de los EE.UU. Siguiendo con las cuestiones económicas por los gastos de guerra se crea, además, una grave situación financiera que tiene consecuencias catastróficas para las monedas europeas: se contraen deudas considerables y como la deuda pública no basta para equilibrar el déficit, los gobiernos aumentan el volumen de billetes en circulación, mientras el stock de oro disminuye, escapando a países neutrales y a los EE.UU.[60].

Del mismo modo, en lo económico financiero, la unión con Serbia le produjo a Croacia serios trastornos. Por ejemplo hasta 1918, la moneda croata era la “corona”austriaca y en Serbia se denominaba “dinar”. Estas dos monedas tenían el mismo valor y poder adquisitivo, pero al momento de la unión el gobierno serbio mantuvo solo el dinar y le restó a la corona un 20 % de su valor, y luego la devaluó hasta el punto de cambiar cuatro coronas por un dinar serbio.

Entre 1921 y 1925 el gobierno de Belgrado recibió de la masa de la liquidación del Banco Nacional Austro-Húngaro a título de tierras croatas y eslovenas el importe de 34.400.000 coronas de oro y 400 millones de divisas extranjeras, y entre 1921 y 1931 Alemania pagó más de 600 millones de marcos oro por los daños ocasionados por la guerra. Pero la mayoría de este dinero fue a parar a las arcas de Belgrado[61].

Pero no solo eran las cuestiones económicas las que impulsaba a los croatas a subirse a un barco hacia tierras americanas, australianas o, incluso, africanas. También había motivos los cuales eran compartidos con todos los europeos que habían vivido la guerra y sus consecuencias.

Nuevamente citaré a los intelectuales argentinos del “Museo Social Argentino”[62], quienes desde América avizoraban y acertaban cuando se les preguntó: ¿Qué factores, a su juicio, pueden favorecer la emigración de los países actualmente en guerra?[63], lo que desde el punto de vista de los inmigrantes croatas, (a quien los intelectuales encuadrarían entre los austriacos, húngaros y en algunos casos también como italianos, como en el caso de los istrianos) sería: ¿Por cuáles motivos emigrarían al nuevo mundo?

En un primer momento las causas económicas y la tragedia de la guerra saltan a la vista.

“La situación desgraciada en que se encuentra Europa, la carestía de la vida, los grandes gravámenes que pesarán sobre sus capitales y el peligro de futuras guerras de liquidación de la presente, alejarán a las familias que tienen elementos jóvenes hacia los países de inmigración, para salvar sus vidas e intereses de nuevas catástrofes”.

Estanislao S. Zevallos

Agosto 17 de 1918.

            Otro factor económico que le podemos sumar a Croacia, es que pese a la pérdida de vidas humanas no resultó dañada en gran medida en lo que a su infraestructura edilicia se refiere, lo que si bien a primera vista puede resultar positivo, la no ocupación de mano de obra en la reconstrucción también suponía una fuente de trabajo menos.

“La emigración alemana, austriaca e italiana se promete por millares. Estas nacionalidades dentro de su territorio no han experimentado las devastaciones de Francia y Bélgica, es decir que no requieren la reconstrucción intensa apremiante en estos últimos países. Por el contrario, la desmovilización militar es el problema de paro forzoso, el camino hacia la vagancia y el delito”.

Dr. Enrique Ruiz Guiñazú.

Mayo de 1919

“En los países vencidos, como Alemania, Austria y Hungría, las influencias morales de la derrota, unidas a las restricciones de carácter comercial e industrial, que han de emerger del tratado de paz impuesto por los vencedores, se unirán a las razones económicas de carácter continental que encareciendo la vida en forma superlativa en todos los países de Europa, constituirán causa de emigración”.

Tomás Amadeo

Junio 10 de 1918

            Por su parte Andrés Máspero Castro realiza un amplio análisis de los factores que favorecerán la emigración hacia la Argentina y que seguramente motivaron a los croatas.

Factores Económicos: ciertas regiones de las naciones en guerra, necesitaron de mucha labor humana para devolverles su antigua fertilidad y para reedificar lo destruido. Esas tierras han sido sembradas de metales hasta una profundidad que no será tarea fácil extraerlos. Los que habitaban esas regiones, se encontraran en medio de tierras estériles, donde la labor forzada que ellas reclamarían, no les compensarían económicamente. Además, les sería muy duro reedificar sus casas, instalar sus comercios o pequeñas industrias, comenzar de nuevo, en una palabra, su obra laboriosa. La solución de esta situación la encontrarán emigrando”.

Factores financieros: las enormes deudas públicas de los países en guerra, les obligarán a establecer, o una serie de impuestos exorbitantes sobre toda materia imponible, o el impuesto único sobre la tierra. Los hombres agobiados por los impuestos, se acordarán que existen países que no se comprometieron tanto con las deudas, porque disfrutaron de la paz y no pensarán más: se dirigirán hacia ellos”.

Factores sociales: es indudable que la Europa, y en especial los países en guerra, experimentarán una vez terminada ésta, cambios y trasformaciones en sus organizaciones sociales que seguramente afectaran por un tiempo su tranquilidad. La presente guerra ha servido, entre otras cosas, para poner en duda todo aquello a que más fe le prestábamos. La renovación de todos los valores sociales, se está operando ya, pero será mayor aún, una vez que se tiren las armas.

La guerra presente, tan sangrienta y dolorosa, no terminará por desgracia con la paz; ella seguirá en forma de sacudidas internas en cada país, los que comenzarán su obra de reorganización social, tal cual como si el mundo empezara a vivir. Todo esto producirá desórdenes, traerá la intranquilidad y dudas sobre el porvenir a los espíritus deseosos de trabajar, y una buena parte de ellos no trepidará en emigrar “

Factores morales: todos aquellos que hayan visto caer a sus hijos, hermanos y padres; todos aquellos que lleven despedazado el corazón ante la deshonra de sus hermanas, madres y novias; y todo aquellos otros que constaten la ruina de sus bienes materiales no han de esperar ni de las pensiones, ni de las subvenciones, ni de las indemnizaciones de sus Estados, que llegarán tardísimo, sino que han de buscar como único remedio salvador de sus desgracias, la inmigración.

Valores morales muertos para sus patrias, escaparán de ellas para reconstruir en tierras lejanas, un hogar libre de los prejuicios y maldiciones sociales. Flores marchitas, espíritus aniquilados, cerebros anémicos formarán caravanas humanas que se dirigirán hacia otras tierras, buscando ese aire purificado que vigorice sus espíritus, robustezca sus cerebros, dé nuevo empuje al músculo de sus brazos, y reabra los pétalos de esas flores azotadas por el huracán guerrero, que nada olvida ni nada respeta. Y sobre todos estos factores particulares, habrá otros dos de carácter general, que influirán considerablemente para que se acreciente la emigración; ellos son: 1º el temor a nuevas guerras; y 2º el porvenir de los países sudamericanos.

Nuestro país atraerá una enorme inmigración alemana y austro húngara por dos razones. 1º por haber permanecido neutral, ellos la preferirán a cualquier otro país; y 2º por el gran número de connacionales suyos ya existentes en el país”

Andrés Máspero Castro.

Septiembre 5 de 1918

            Señalan también que lo político aunque en menor medida esta inmerso entre las causas de la inmigración. Ellos se circunscribían sólo a las grandes potencias, pero si tenemos en cuenta los acontecimientos históricos que se sucedieron al fin de la guerra, no es difícil reemplazar los términos “Triunfadores de la Guerra” por “Serbia” y a los “Perdedores de la Guerra “ por “Croacia”.

 “No tengo ninguna fe en la eficacia pacificadora de la Liga de las Naciones tal como se está tratando de constituir. La Liga no será la Liga de las Naciones, sino la Liga de los Vencedores”.

 “Se tratará de castigar a los culpables. Y sería de toda justicia. Pero cuando la sensatez se sobreponga a la pasión y al rencor, los pueblos se han de preguntar si pueden ser jueces unos de los otros aquellos que recíprocamente se han combatido con toda clase de armas, que se han lanzado al rostro las mayores injurias, que recíprocamente se han acusado de las mayores atrocidades. Ya el caso, en un supremo despertar de la conciencia se pregunten unos a otros si no son reos de las mismas culpas ante la historia y si pueden ser jueces siendo partes.

Si no hay jueces imparciales para el pleito europeo habrá, sumisión pero también habrá mil odios nuevos, con apetitos y furores de los vencedores, la rabia de los vencidos y la conspiración de nuevas revanchas.

Europa no tendrá tranquilidad y el fantasma de nuevas guerras será permanente y activísimo agente de emigración”.

Emilio Frers

Marzo, 31 de 1919

Para finalizar, veamos también ciertos componentes de esta inmigración y sus características principales.

Como ya mencioné, Veæeslav Holjevac había contabilizado poco más de ciento cincuenta mil que habían partido de Croacia hacia destinos de ultramar en el período 1923 – 1933.

Holjevac describe que es dificultoso tener una clara noción de las cantidades de inmigrantes, por la inexistencia de su nombre nacional en los registros. Hasta el año 1923 en los pasaportes se especificaba si era croata, serbio o esloveno. Desde 1924 en todos los pasaportes la nacionalidad figuraba como “yugoslava”. Por entonces el Estado se denominaba “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos” hasta la proclamación de la dictadura del rey Alejandro en 1928[64], que le cambió el nombre por el de “Reino de Yugoslavia”. Esto dificultó el poder saber a ciencia cierta la cantidad de croatas emigrados.

Otro hecho que atenta contra la estadística son las diferencias del número de emigrados registrado en las compañías navieras internacionales (Cunard Line, United American Line, etc,) que eran mayores a los oficiales porque muchos inmigrantes no se registraban en los órganos estatales[65].

Cuando los analizamos desde el punto de vista del sexo de los inmigrantes, predomina un 60% masculino, luego un 23% femenino y finalmente un 17% de niños[66]. Una característica típica del emigrante económico. El hombre busca nuevos horizontes y no tiene mayores ataduras a la hora de decidir su futuro. Emigraba esperando reunir el dinero suficiente para pedir por su familia, como también eran jóvenes solteros que no tenían problema del tipo familiar y que podían hacer frente a las duras adversidades que les planteaba el desarraigo. Por esto vemos que había casi tres hombres por cada mujer que emigraba. Estas mujeres llegaron ya casadas o para encontrarse con sus novios que les habían prometido el reencuentro. No debemos olvidar que en una sociedad machista como la de principios del siglo XX, ninguna mujer se embarcaría sola a la aventura de emigrar como tampoco dejaría su hogar paterno si no era de la mano de su marido.

Por su parte los niños son el reflejo de que muchos emigraron con una idea de establecerse definitivamente en la nueva tierra, lo que los alemanes llaman la “kinderland” (la patria de los hijos).

Cuando miramos a los inmigrantes según su trabajo u oficio, vemos que más de la mitad son campesinos (57%) lo que se condice con los porcentajes totales de la población croata, porque a estos hay que sumarles un 14% de obreros no calificados lo que daría poco más del 70%. El resto se compone de un 9% de trabajadores calificados, que serían los pocos obreros industriales de la época. Un 4% que se lo menciona como “trabajador libre” y el resto son niños[67].

Entre los que huían de la pobreza había campesinos minifundistas y campesinos sin tierras (proletariado agrario y obreros sin propiedades). Cuando estos inmigrantes de los años ’20, emigraban por motivos que podemos resumir como “la lucha por la vida”, lo hacían también con la esperanza de que los parientes en el extranjero, que habían emigrado hacía unos años, les facilitaran el pasaje y la inserción laboral en la nueva tierra[68].

Un dato que hay que tomar con pinzas es el de la formación escolar. Según Holjevac solo el 1% de los inmigrantes era analfabeto, más un 10 % de los niños y gente que “no sabe/ no contesta” que se podría clasificar también como analfabetos. De esta manera se desprende que el 89% sabía leer y escribir, aunque no podemos decir que al nivel que hoy en día suponemos debe tener una persona instruida. El “saber leer y escribir” se limitaba a lo poco aprendido en los dos o tres años de escolaridad que sus padres les habían dejado tener, en un aula con otros cincuenta alumnos o más de distintas edades y niveles. Ningún campesino podía lograr una elevada educación por la carestía económica que se atravesaba, lo que obligaba a los niños a tener que ayudar a sus padres en las tareas del campo, abandonando la escuela. También no hay que olvidar que en aquella época, la capacidad intelectual de las mujeres era poco estimulada. Con todo esto quiero decir que si Holjevac hubiera agregado un ítem más a nombre de los “semianalfabetos”, seguramente este tendría un porcentaje más elevado.

Cuando los croatas tuvieron que emigrar a los países de ultramar, siempre tomando el período 1923-1933, eligieron como principal destino a América. En primer lugar el país que venía recibiendo inmigrantes masivamente desde 1880: los EE.UU. con un 27, 64 % de toda la inmigración. En segundo lugar, muy cerca el país que más los atrajo fue la Argentina (26,26%) que contuvo más croatas que el resto de Sudamérica (21,66%). También Brasil, Uruguay, Chile y Perú fueron otros destinos importantes.

Le siguieron Canadá con un importante 19,20% y un pequeño 4,35% para Australia y Nueva Zelanda que luego se convertirían en un importantísimo polo de atracción[69].

En definitiva, este 26,66% de croatas en la Argentina representan a 39.900 personas. Esta inmigración tuvo sus picos en los años ‘27,’28 y ’29 con un promedio de 7000 croatas por año. Claro que no todos se quedaron y fue notable cuando el crack del ’29 hizo su efecto. La caída de la inmigración fue espectacular y los retornados aumentaron notablemente. En este período retornaron poco más de 10.300, lo que nos lleva a evaluar que de cada cuatro personas que llegaban uno se volvía y que la inmigración croata en Argentina, en este período, resultó con un saldo positivo de casi 30.000 croatas[70].

Esta inmigración pobló la pampa bonaerense, llegó masivamente al sur de Santa Fe, trabajó en los algodonales del Chaco, se internó en la agreste Patagonia, festejó la vendimia en Cuyo, trazó caminos en Salta y se instaló en todos los grandes centros urbanos del país. Trabajó en los frigoríficos, y en todas las grandes industrias nacionales, edificó con sus ásperas manos, casas, edificios y monumentos, en los cuales quedó grabado, mediante el arte de trabajar la piedra que identificó a los croatas, como el mudo testimonio de hombres y mujeres que llegaron a nuestro país bajo la promesa de ser personas de buena voluntad que deseaban poblar el suelo argentino como así lo hicieron.

 

Tabla 1

 

 

Tabla 2

Tabla 3

 

 

Tabla 4

 

 

Causas de la inmigración política

Si la historia la escriben

los que ganan

eso quiere decir

que hay otra historia

la verdadera historia

¡Quién quiera oír que oiga!

(Nebbia-Mignona)

Como habíamos visto en el capítulo “Causas de la inmigración económica”, Europa se encontraba inmersa en una crisis económica durante la década del ’20, por causa de la Primera Guerra Mundial. Por su parte a los croatas se les sumaban los problemas derivados del centralismo y del monopolio económico de los serbios escudados en su rey Alejandro. A la vez, también aumentaba, día a día, la figura del político croata Stjepan Radiæ, líder del Partido Campesino Croata, que los representaba y hacía oír su descontento en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.

            Hacia 1925, gracias a la presión ejercida por los votos obtenidos en las elecciones parlamentarias, el rey Alejandro le ofrece el cargo de ministro de Instrucción Pública a Radiæ, el cual lo acepta. El puesto en el cargo duró dos años y en 1927, Radiæ renunció[71].

            En 1928 los serbios querían aumentar los impuestos a la población croata a favor de Serbia. A esto se le opuso no solo Radiæ sino que también Svetozar Pribièeviæ, un serbio nacido en Croacia, ex ministro del Interior del rey Alejandro, pero enérgico combatiente de su política despótica.

            Esta confrontación le sirvió a los círculos reaccionarios serbios, enquistados en la nobleza, los militares y los políticos, para deshacerse de Radiæ y con él, a los reclamos de los croatas.

            El 20 de junio de 1928, en plena sesión del parlamento de Belgrado, en el cual se encontraban todos los representantes del reino, el diputado Radical serbio Puniša Raèiæ, disparó con su revólver a los diputados croatas, matando a Djuro Basarièek, a Pavle Radiæ (hermano de Stjepan) e hiriendo de muerte a Stjepan Radiæ y a otros dos diputados. La agonía de Radiæ fue lenta y su vida terminó el 8 de agosto a causa de las heridas. Con Radiæ murió de igual forma la idea de un reino federal y democrático como así también cayó definitivamente la máscara bajo la cual se escondían las verdaderas intenciones del rey y de Serbia.

            Sobre el atentado me gustaría hacer dos acotaciones. La primera es la similitud de este caso con uno acaecido en la Argentina. Me estoy refiriendo a lo sucedido en 1935 en el senado argentino, cuando se llevaba a cabo un acalorado debate sobre el comercio de la carne y el perjuicio que esto causaba a la Nación Argentina. En ese momento el legislador Lisandro De la Torre denunciaba irregularidades en este comercio y fue atacado a tiros por un matón relacionado con el conservadorismo, que mató al senador por Santa Fe y amigo de De la Torre, el Dr. Enzo Bordahebere.

            El segundo punto es que el asesinato de Radiæ, provocó en muchos sectores croatas la seguridad de que con los serbios no se podía dialogar ni conducirse democráticamente. Uno de los diputados presentes en el recinto era el Dr. Ante Paveliæ, diputado por Zagreb, que manifestó “Nunca más a Belgrado” (nunca más discutir en tierra serbia ni dialogar con ellos) y comenzó a trabajar desde la clandestinidad. El 7 de enero de 1929 formó el grupo revolucionario “Ustaša” (rebeldes, insurrectos), en julio fue condenado a muerte por Belgrado por lo que tuvo que exiliarse a Italia.

            Pero no sólo los “Ustašas” expresaban un antagonismo con el régimen del rey Alejandro. Los propios comunistas que comenzaban a dictar sus consignas por todo el reino fueron perseguidos con mayor resolución por las tropas reales. El propio Tito, que ya comenzaba a ser buscado por su activismo recordó el hecho afirmando que: “ Los sucesos del parlamento de Belgrado causaron una tremenda conmoción en Croacia, pero los jefes del Partido Campesino no se movieron... Entonces nuestro comité local, actuando a través de sindicatos independientes, pasó a la acción. Llegamos hasta el punto de dictar una proclama instando al pueblo a responder con las armas al asesinato de Radiæ... De allí en adelante, la policía me persiguió constantemente”[72].

            Nacionalistas (Ustašas) y comunistas comenzaron a ganar adeptos, mientras que el Partido Campesino, que aún representaba a la gran mayoría de los croatas, se encontraba un tanto debilitado. Ante la muerte de Radiæ, había asumido su segundo, Vladko Maèek, que siendo pacifista y medido a ultranza, trataba de apaciguar los caldeados ánimos. Ánimos que parecía que estallarían en cualquier momento, ya que una confrontación croata-serbia se desataría con solo una chispa. Ante una probable revolución croata y la consiguiente reacción militar serbia, Maèek, conduce a los croatas dentro de los límites de la democracia[73].

            Pero poco duró la democracia, porque el 6 de enero de 1929 y aprovechando que los croatas no habían reaccionado decididamente por el asesinato de Radiæ, el rey Alejandro disuelve el parlamento e instala una dictadura monárquica, cambiando el nombre del reino que ahora se llamaría “Reino de Yugoslavia”.

            En un intento por disfrazar la dictadura serbia, el rey proclama una nueva constitución, en la cual existiría un sistema de dos cámaras, pero con el agregado que los representantes de una de ellas eran elegidos por él, y la otra en elecciones. De esta manera intentaba mostrar una democracia donde sólo había una concentración de poder.

            Como todas las medidas tendían cada vez más al centralismo político y económico serbio, los reclamos no se hicieron esperar. Tanto en Zagreb, como en Eslovenia, Bosnia o la provincia de Vojvodina, se condenaba el régimen despótico y se pedía por la federalización. Por estas demandas fue encarcelado Maèek y reprimidos o castigados todos los opositores.

            Como la situación lo desbordaba, el rey Alejandro viajó a Francia a pedir consejos para resolver la crisis provocada por él mismo y su política. Pero al llegar al puerto de Marsella, el 9 de octubre de 1934, fue muerto a balazos por un macedonio, que pertenecía a una organización revolucionaria (VMRO), que colaboraba con los ustašas[74].

            Luego del atentado asume como regente el príncipe Pablo, hermano de Alejandro y tío de Pedro II, quien no podía asumir por ser menor de edad. Este cambio de rey no resultó ser muy diferente al anterior en lo que a su política se refiere.

            Por su parte, Maèek continuaba impulsando el cambio desde la democracia y el pacifismo. En 1935, logró una importante victoria en los comicios y en 1938, logró aglutinar y conformar un solo bloque con todos los opositores al régimen. Esta unión denominada “Bloque de compromiso con el pueblo”, no sólo estaba formada por croatas, sino que también había partidos serbios y eslovenos contrarios al rey. Este bloque solicitaba la derogación de la constitución vigente y la convocación a una nueva Asamblea Constituyente que reorganizara el país y a todas las nacionalidades que lo componían. El 11 de diciembre de 1938 esta coalición logra el 69% de los votos ejerciendo una gran presión en Belgrado.

            Nuevamente los integrantes del poder serbio tienen que plantearse, ¿Qué hacer con los croatas? Todo el año de 1939 fue para poder encontrarle una solución a este problema. Finalmente, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, el 26 de agosto, se firma un convenio llamado “Sporazum”, con el cual se crea la “Banovina Hrvatska”, es decir el banato de Croacia. Esta nueva administración tenía su fundamento en el pasado[75], y como fin reorganizar el Estado. Otra medida adoptada fue la de compartir el gobierno en Belgrado, entre Dragiša Cvetkoviæ (representante serbio) y Maèek (por los croatas).

 Los serbios sabían que Europa era un polvorín y que en cualquier momento podía estallar una guerra, como también sabían que los no-serbios, no tenían la más mínima intención de defender un reino que no los representaba, por lo tanto había que ofrecerles algo para que tuvieran un sentimiento de pertenencia y defensa de la “patria yugoslava”.

            Respecto al territorio de esta Banovina Hrvatska, muchos estuvieron en desacuerdo porque regiones croatas que limitaban con Serbia, Boka Kotorska y Srijem no fueron anexadas, como así tampoco se incluyeron zonas de Bosnia y Herzegovina. En septiembre de 1939, Hitler y Stalin invaden Polonia dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial. Mientras pudo, el gobierno de Cvetkoviæ-Maèek se mantuvo neutral pero, para poder evitar la guerra el 25 de marzo de 1941, se adhieren al Pacto Tripartito con el Eje: Berlín-Roma-Tokio. Este pacto tenía como fin tratar de no sufrir las consecuencias de una invasión como ya la habían soportado entre otros, Francia y Polonia. Al día siguiente, en Serbia se produce un golpe de estado, que conduce al poder al oficial de aviación Dušan Simoviæ, que a la vez nombra mayor de edad a Pedro, hijo de Alejandro, y lo declara rey como Pedro II.

            Los motivos del golpe de estado nunca estuvieron muy claros, pero lo cierto es que nada cambió, porque, de puertas adentro reconocieron a la Banovina Hrvatska y de puertas afuera aceptaron el pacto con el Eje.

            No lo tomó así Hitler, que siempre había tenido buenas relaciones con Belgrado, principalmente porque todo el aluminio que se necesitaba para la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) lo compraba a Yugoslavia. En definitiva Hitler se disgustó con los golpistas y decidió atacar[76].

            Es importante mencionar también que Hitler no tenía intenciones de dividir a Yugoslavia, sino de separarla en dos grandes zonas, en las cuales, ejercerían el dominio Alemania en una e Italia en la otra.

Cuando los alemanes atacaron Yugoslavia el 6 de abril, no encontraron resistencia seria alguna. Esto da una clara muestra de que no sólo el ejercito yugoslavo no estaba preparado para una guerra, sino que ninguno de sus integrantes quería pelear para defender la monarquía serbia . Además el ejército monárquico era otra arma de dominación serbia y los croatas apenas tenían acceso a él. Por ejemplo, sobre un total de ciento sesenta y cinco generales había dos croatas como también sólo el 10 % de los oficiales y suboficiales[77]. Pero los croatas no solo no defendieron a la Yugoslavia monárquica, sino que el 8 de abril se rebelaron las primeras unidades croatas en la ciudad de Bjelovar a unos 50 kilómetros de Zagreb y al día siguiente la División Marítima Adriática del ejército yugoslavo, compuesta en abrumadora mayoría por croatas, también se rebela y produce el primer conflicto armado entre serbios y croatas.

            Mientras tanto Maèek, a diferencia del rey, el gobierno y los generales monárquicos serbios que huyen primero a Grecia y luego a Inglaterra, regresa de Belgrado a Zagreb donde rechaza la alianza con el Eje y es detenido. Él permanecerá contrario al régimen de Paveliæ, hasta 1945, aunque cuando éste fue derrotado, Maèek prefirió el exilio en los EE.UU. al régimen comunista.

 Como vimos en otros capítulos, la historia croata es milenaria y el sentimiento nacional nunca se había perdido a pesar de ser parte de imperios o países que la incluían. Ya en el siglo XIX, a través de personalidades como Jelaèiæ y Starèeviæ, y en el XX con Radiæ, la conciencia de la autodeterminación del pueblo croata era cada vez mayor, además de ser siempre “alentada” como defensa en contra de las políticas de “germanización”, “magiarización” o lo que podemos denominar “panservismo” (toda Yugoslavia para Serbia) que ante su acción represora siempre generaban una reacción nacionalista.

            Así llegamos al 10 de abril de 1941. En esta fecha los croatas, que venían esperando desde hacía años una oportunidad, aprovechan la ocasión para declarar el Estado Independiente Croata.

            Ese día, el general en retiro Slavko Kvaternik proclama en nombre del Dr. Ante Paveliæ, fundador del movimiento revolucionario Ustaša, el Estado Independiente Croata. Esta proclama se basa, entre otros, en los siguientes puntos:

a)      Los croatas son un pueblo de por sí y no es idéntico a ningún otro ni tampoco forma parte de ningún otro pueblo.

b)      El pueblo croata tiene un nombre histórico y autóctono. Bajo este nombre permaneció desde tiempos remotos y bajo él llegó hace 1400 años a su territorio actual.

c)      Cuando arribó a su actual patria se compenetró y le dio el nombre actual: Croacia. Este nombre no debe, ni puede ser sustituido por ningún otro.

d)      El pueblo croata tiene el derecho de restaurar el poder soberano en su propio Estado Croata, en todo ese territorio étnico e histórico, es decir reestablecer nuevamente al Estado Independiente de Croacia[78].

            Paveliæ, que hacía 12 años que se encontraba en el exilio italiano, llega a Croacia el 15 de abril en calidad de jefe del nuevo Estado. A partir de allí comienza una carrera en la cual poco se podrá disfrutar de esta independencia y mucho se tendrá que luchar para poder mantenerla.

            Este movimiento de autodeterminación le vale no sólo el enfrentamiento con los serbios, sino también con los supuestos aliados: Alemania e Italia. Si bien Alemania había allanado el camino para la proclama del Estado Croata, no estaba en su “Nuevo Orden” la desintegración de Yugoslavia. Por su lado, Italia y su “Imperio Romano” solo pretendía tomar posesión de la costa dálmata. Es decir, Hitler tenía planes para Croacia más adelante e Italia lo quería todo al instante. Por esto el Estado Croata no fue reconocido inmediatamente por ellos, sino que, mediante la diplomacia, fue aceptado un tiempo después.

            Cuando el movimiento Ustaša fue constituido, el Estado Alemán tenía buenas relaciones con Belgrado y si bien Italia les permitió permanecer en sus tierras cuando estos fueron condenados a muerte en Yugoslavia, sabían muy bien que los ustašas no iban a permitir sus ansias expansionistas. Pero entonces ¿por qué Croacia estuvo aliada al Eje durante la Segunda Guerra Mundial? En primer lugar, es muy fácil decir hoy a más de cincuenta años del fin de la guerra que era lo mejor o lo peor, es fácil reconocer al criminal y al bando vencedor, pero en aquel momento la coyuntura era sumamente delicada, los tiempos perentorios y los errores políticos o de Estado no se pagaban perdiendo una elección sino con la muerte. Pero así y todo hay tres causas de la alianza:

1)      Porque fue ocupada por los ejércitos de ambos y se mantuvo un acuerdo de no agresión y colaboración, mientras los poderosos ejércitos del Eje ocupaban Croacia y casi toda Europa.

2)      Porque si no cabía esta colaboración, la otra alternativa era plegarse a los partisanos comunistas de Tito, con los cuales no sólo había diferencias ideológicas y religiosas, sino, que en ellos no se encontraba el ideal de la Croacia independiente.

3)      Los serbios monárquicos (èetniks) que vivían en Croacia, comenzaron a atacarla ni bien se declaró el Estado Croata, entonces vemos que era necesaria la ayuda extranjera para combatirlos.

En esta sumatoria de causas tuvo que navegar Paveliæ, quien debió combatir a los partisanos que ante la invasión alemana e italiana, veían la oportunidad de generar las condiciones sociales necesarias para su revolución comunista. Los partisanos contaron con el apoyo incondicional de Gran Bretaña. Este apoyo británico por poco se inclina a ayudar decididamente a los èetniks,( los cuales desde la guerrilla no dudaban en matar croatas nacionalistas o partisanos y de apoyar un gobierno nazi y antisemita en Belgrado) pero Churchil tomó nota del rechazo de las distintas nacionalidades hacia ellos y finalmente se decidió por los partisanos.

En definitiva, a los croatas se les presentó una oportunidad histórica que más adelante describiré como fundamental a la hora de lograr la actual República de Croacia. También quisiera trazar un paralelismo con la historia americana y argentina, para poder explicar esta situación, ya que en su momento los patriotas argentinos y americanos también aprovecharon que España se encontraba debilitada por la invasión napoleónica para librarse de su yugo y así proclamar la independencia. Y para finalizar con esto, es necesario saber que durante toda la Segunda Guerra Mundial, las batallas entre croatas y serbios se llevaron a cabo siempre en Croacia.

Volviendo a la guerra, el Estado Independiente Croata quedó conformado mediante una suma de regiones históricas pero también perdiendo algunas. El Estado Croata abarcaba la actual Croacia y se sumaba toda Bosnia y Herzegovina, que aportó con sus soldados musulmanes a la causa croata. La división “Handžak” estaba compuesta por croatas musulmanes que al uniforme de combate croata le daban su toque con el “fez” en la cabeza en lugar de casco o gorra.

            También se agregaron varias regiones del este croata como Banat, Baèka, Srijem y Sandžak.

            Los territorios que perdió Croacia tuvieron no solo un factor negativo en lo territorial y poblacional sino también emocional. Croacia tuvo que ceder al apetito del Duce la costa dálmata. Estas ansias expansionistas italianas se vieron coronadas cuando el gobierno croata tuvo que aceptar el 15 de mayo de 1941 la pérdida de 5.400 km2 de territorio y 380.000 habitantes, lo que no solo generó el no poder acceder al mar Adriático, sino que además, miles de dálmatas se pasaron a las fuerzas partisanas para combatir primero al invasor italiano y luego a sus propios hermanos del Estado Croata.

            Aquí también se repitió la historia. Como vimos anteriormente[79], los croatas que en siglos anteriores combatían enfrentados por la cristiandad o por el Islam, ahora se luchaba entre nacionalistas y comunistas o entre ustašas y partisanos. Si bien los conscriptos formaban parte del ejercito del Estado, los “Domobrani”, que defendían al Estado Croata más allá de las ideologías, era común que en las familias croatas hubiera un tío ustaša y un sobrino partisano, o primos en cada bando o lo que es peor, incluso hermanos. Ningún hombre en edad de cargar un fusil, de 15 a 60 años, podía quedarse en su casa. Era reclutado por uno o por otro, o, a lo sumo, se le daba algunas horas para que se decidiera y se marchara a cualquier grupo, pero al frente de combate. En definitiva esta lucha desangró y dividió a los croatas, cada uno con su ideología, que a la luz de los años cada uno juzgará sus aciertos y errores, pero lo cierto es que se cobraron miles de vidas y, a mi modesto entender, recién hoy en día muchos se dan cuenta que el verdadero enemigo estaba al Este del Drina.

            La guerra arreciaba y el Estado Croata comenzaba a pagar el precio de haberse aliado a un país por su poder, ya que Alemania comenzó con sus exigencias, entre la que se encontraba la subordinación del ejército croata al alemán como también el envío de tropas al frente oriental.

            A fines de 1942 los alemanes son vencidos en El- Alamein (Egipto) y cercados en Stalingrado (Rusia). Comienza el retroceso de las fuerzas del Eje. En 1943 los aliados desembarcan en Italia, que luego capitula, y comienza a ser base de operaciones para las fuerzas partisanas. Esto repercute en el Estado Croata que empezó a sufrir la guerra desde el aire y vio como los ingleses abastecían de armamentos a los partisanos , que habían pasado de ser una tropa de irregulares , a convertirse en un ejército bien armado y preparado. También fue importante el aumento de sus tropas, principalmente de dálmatas por las cuestiones ya comentadas y de las unidades serbias que masivamente cambiaban de lado al ver al triunfador de la guerra.

            En febrero de 1943, los aliados se deciden, finalmente, por ayudar a los partisanos, ya que hasta entonces habían dosificado su ayuda entre ellos y los èetnik pro- monárquicos. La balanza se inclinó en su contra cuando se dieron cuenta de que los èetniks no tenían problema de aliarse con alemanes o aliados, siempre que tuviesen la oportunidad de combatir contra los croatas ustašas o partisanos.

            El 13 de julio del mismo año se declara en las zonas ocupadas por las fuerzas partisanas una República Democrática de Croacia, que se encontraba bajo el liderazgo de Andrija Hebrang, comunista croata que falleciera misteriosamente al finalizar la guerra, siendo sospechados sus camaradas de armas[80].

El fin de la guerra se acercaba. Las tropas croatas seguían retrocediendo hasta los alrededores de Zagreb. La guerrilla partisana continuaba avanzando. Lo que había comenzado como un sueño se desmoronaba a pedazos. Todos los croatas que creían y querían una Croacia libre de la monarquía serbia, se dieron cuenta que fue un error aliarse con el Eje. Los partisanos croatas que también habían luchado tanto contra la monarquía serbia como contra la ocupación alemana, ilusionados con una “nueva Yugoslavia”, más federal y representativa, ven que los serbios comienzan nuevamente a ubicarse en los puestos más importantes.

            Los croatas progresivamente habían retrocedido hasta Zagreb, donde esperaban poder ofrecer la resistencia final y generar la intervención de los Aliados Occidentales a favor del Estado Croata.

            El 30 de abril de ese año, en una última reunión el gobierno croata, decide abandonar Zagreb y retroceder hasta Austria.

            La avalancha final de los partisanos era evidente, por esto los croatas se reagrupan y en una interminable caravana comienzan su viaje a Austria, esperanzados de que los países occidentales, que ya comenzaban a tener fricciones con sus ocasionales aliados comunistas, les abrirían las puertas y los ayudarían en su causa.

            El ejército croata que todavía tenía una importante cantidad de hombres pensaba rendirse ante los ingleses que se encontraban en la frontera con Austria y ya que ellos eran signatarios de la Convención de Ginebra, los oficiales croatas suponían que los detendrían como prisioneros de guerra y en un futuro no muy lejano, los croatas se ofrecerían para seguir combatiendo a Tito o a los rusos que continuaban ocupando el Este europeo generando una creciente tensión en Occidente.

            El 1º de mayo partieron doscientos mil soldados croatas que flanqueaban a otros doscientos mil civiles. Esta retirada tenía como fin llegar el 7 de mayo a la frontera austríaca y allí negociar con los ingleses.

            Los soldados y las familias croatas partieron de Zagreb con la convicción de que volverían en quince días... quince días que se hicieron quince semanas, quince meses, quince años y para la gran mayoría toda la eternidad.

            Cuando los vencedores de la guerra escriben la historia en ella hay un capítulo que nunca incluyen, un capítulo casi desconocido, un capítulo del cual muchos desvían la mirada, sin darse cuenta que lo que pretendió ser el fin de los croatas, fue el doloroso punto de partida para volver a la patria. Este capítulo que pocos conocen se llama: La tragedia de Bleiburg.

            Bleiburg es un típico valle austriaco, al cual llegaron las columnas de croatas que buscaban un refugio para la pesadilla de la guerra.Detrás de ellos también llegaron eslovenos, alemanes que vivían en Croacia (Volkdeutsche) e incluso algunos serbios anticomunistas y cosacos rusos que desde los años ´20 vivían en Austria como refugiados de la Revolución Bolchevique del ’17. Los ingleses los esperaban para poder negociar la rendición y acordar el paso a las fuerzas de Occidente.

            El ministro del Estado Croata, Vranèiæ y el capitán naval Vrkljan tomaron la delantera para comenzar con las negociaciones. Grande fue su sorpresa cuando los detuvieron, manteniéndolos incomunicados hasta el 20 de mayo y enviándolos luego a un campo de prisioneros de guerra[81].

            Confiados en los resultados obtenidos por Vranèiæ y Vrkljan, un contingente de ciento treinta representantes del gobierno croata se presentaron ante el cuartel británico. Estos últimos les prometieron enviarlos a campos de detención en Italia. Lo que ellos no sabían es que serían deportados. Fueron subidos a un tren y devueltos a las manos de los partisanos que los fusilaron a todos.

            De repente todo se veía más claro, o mejor dicho, más oscuro. Un anticipo de lo que ocurriría en Bleiburg sucedió días antes, en Maribor (Eslovenia), donde cincuenta mil croatas caían en manos del III ejército partisano. Estos prisioneros fueron clasificados por categorías, para que luego los dirigentes comunistas pudieran disponer de ellos. La mayor parte de los soldados, heridos o no, fueron fusilados y sólo se salvaron los civiles, las mujeres y los niños que fueron devueltos a Croacia[82].

            Pero no sólo en Maribor había columnas de refugiados, también los hubo en Klagenfurt (Austria) y en Dravograd, Celje y Zidani Most (Eslovenia). Eran columnas compuestas por soldados que cubrían la retirada. Ellos no tuvieron mejor suerte que en Maribor.

            Es importante dejar en claro que las autoridades británicas se rehusaron a tener contacto con los representantes del gobierno Croata, salvo en Bleiburg. Y en Bleiburg exigieron la rendición incondicional.

            Esta rendición incondicional marcó el comienzo de la masacre. Los croatas, con pasmosa ingenuidad, entregaron sus armas al VIII ejército británico (al mando del teniente general Richard McCreery), subordinado al comando aliado para el Mediterráneo con sede en Caserta (Italia), a cuyo frente estaba el mariscal del campo Alexander[83].

            Esta rendición afectó también a los restos del ejercito que como ya vimos se encontraban por Austria y Eslovenia. Muchos se rindieron y cuando continuaron su camino hacia los campos de refugiados, fueron interceptados por los partisanos quienes comenzaron a barrer con el fuego de ametralladoras y a darle forma a su concienzuda liquidación de todo lo que representara el Estado Independiente Croata.

            Al informarse de los comienzos de las matanzas, muchos de los oficiales y representantes croatas que habían parlamentado con los ingleses se suicidaron, otros no entregaron las armas y volvieron a Croacia a seguir dando batalla en forma de guerrilla. Algunos de estas unidades se conocieron como los Križari o "Cruzados", que huyeron a las montañas y pelearon en esporádicas acciones hasta 1948 [84].

            Ante esta situación límite algunos se las ingeniaron para volver a los bosques y cruzar los Álpes llegando a Italia. Pero a la gran mayoría de los que se encontraban en Bleiburg, les esperaba lo peor.

            Acusados de “traidores”, por no haber luchado por Yugoslavia, las fosas comunes de Bleiburg, comenzaron a ser pobladas por los funcionarios gubernamentales. Desde autoridades de alto rango hasta los jefes de correo, todo militar con uniforme ustaša, (solo se salvaron algunos “Domobrani”), todo aquel relacionado con el movimiento Ustaša fue declarado culpable de “crímenes contra el pueblo” y eliminado en fosas comunes o en campos de detención.

Los civiles fueron presas de un burdo campeonato de “tiro al pichón”, ya que eran masacrados desde aviones o nichos de ametralladoras. Mientras tanto ingleses y norteamericanos miraban para otro lado. Europa se horrorizó con la masacre de “Katyn”, donde cinco mil oficiales polacos fueron muertos por las fuerzas de Stalin. Entonces ¿cómo podemos encuadrar o definir la matanza de más de doscientos mil croatas[85] (cifra mínima según los historiadores) en Bleiburg?

Otro de los acontecimientos trágicos de Bleiburg fueron las denominadas “Marchas de la Muerte”. Eran columnas de los que habían tenido la “suerte” de sobrevivir a los fusilamientos y las masacres en masa de Bleiburg. Columnas con varios miles de “fantasmas”.

Hombres que eran una sombra de lo que fueron, mujeres en cuya mirada quedaba claro que lo habían visto todo, con hambre, sed y con una tristeza sin parangón, volvían a Croacia, cruzando por Zagreb y dirigiéndose a campos de detención en Serbia o Montenegro.

Quien era débil y quedaba rezagado lo fusilaban. Quien era fuerte y resistía también. Todos los habitantes de Croacia tenían que verlos desfilar para que aprendieran la lección. Columnas de entre diez y veinte mil hombres, luego de recorrer setecientos kilómetros, quedaban reducidas a dos o tres mil y en algunos casos menos, cuando la distancia se extendía a mil kilómetros. El hambre y la sed causaban estragos. Morían los que no bebían agua y quienes la probaban luego de prolongadas jornadas sin beberla.

Todos eran exigidos al máximo de sus fuerzas, mientras los partisanos a caballo daban rienda suelta a su sadismo haciéndolos marchar cerca de vertientes cuando sabían de su sed.

Sobre Bleiburg hay miles de anécdotas que servirían para ilustrar esta tragedia, pero no es de mi interés seguir ahondando en el tema.

Quiero más bien referirme a la pregunta ¿que fue de los croatas cuando terminó la guerra?

 Todos sabemos que el ser humano es capaz de proezas increíbles en los momentos límites, y los croatas no fueron la excepción. Escapando de las balas de Bleiburg, cruzando montes, ríos, mares, como civiles, como refugiados, usando mil tretas y agudizando el ingenio hasta más no poder. Muchos ya se encontraban en Austria o Italia semanas antes del fin de la guerra, otros no se rindieron en Bleiburg y se internaron en los bosques para poder cruzar la frontera de contrabando y muchos trataron de quedarse en Croacia, hasta que las persecuciones de las fuerzas partisanas y el terror de estado impuesto por Tito al final de la guerra los empujó a emigrar de mil formas. La mayoría de ellos, los que pudieron escapar se desperdigaron por Europa en los campos de refugiados siendo el más importante el de “Campo Fermo” en Italia del cual hablaré en el siguiente capítulo.

Y llegamos al punto, que define el sentido a este capítulo; es decir, el proceso que podríamos ubicarlo, en su comienzo con el asesinato de Radiæ, o quizás antes, con la conformación del “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos”, que tuvo su desencadenante en el Estado Independiente Croata y su fin en Bleiburg, dio como resultado un gran número de croatas exiliados; a los cuales se los define como la “Inmigración Política”.

Todo aquel que no estaba a favor del nuevo régimen comunista impuesto en Croacia desde 1945, estaba en contra. Al gran número de croatas que lograron escapar al finalizar la guerra, se les iban sumando todos los que, en pequeños grupos, lograban cruzar la frontera porque ya habían visto una muestra de lo que sería para ellos la “Nueva Yugoslavia”.

La causa de expulsión de estos croata, queda claro, no era ni el hambre ni las magras cosechas, como tampoco asegurar el futuro económico de sus descendientes. La causa de expulsión era de corte “ideológico” o “político”. Por esto las características del inmigrante cambiaron. Ya no eran campesinos, obreros, albañiles, etc. Ya no eran personas que muy jóvenes emigraban, con la idea de que su fuerza de trabajo o la capacidad de su oficio le brindaría la oportunidad de obtener un trabajo y un porvenir venturoso que en su patria de origen no avizoraban.

La inmigración de la Segunda Pos Guerra, al ser de características ideológicas, tuvo un espectro mucho más amplio. En definitiva era toda una sociedad que emigraba. Entre ellos había abogados, médicos, ingenieros, profesores universitarios, maestros, artistas, comerciantes, escritores, poetas, pintores, sacerdotes (especialmente perseguidos por el nuevo régimen), políticos, militares y por supuesto, también campesinos, albañiles y gente común que ponían su vida en peligro si permanecían en Croacia.

Esta inmigración poseerá en conjunto un nivel intelectual mucho más elevado al de la inmigración de los años ’20. Además, el fin de la guerra que los obligó a exiliarse, los tomó a la mitad de sus vidas. Si en la “inmigración económica”, emigraban jóvenes en la “política”, emigraron abuelos, hijos y nietos, pero en general emigraron hombres maduros, la mayoría mayores de treinta años, siendo común los hombres y mujeres que llegaron a la Argentina con cuarenta años y tuvieron que rehacer sus vidas.

Según estudios[86], habrian aribado a la Argentina, algo menos de cinco mil croatas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

 Esta inmigración se caracteriza también por los hombres que siendo soldados o que no pudiendo volver a buscar sus familias porque sus pueblos estaban ocupados, lograron escapar y llegaron solos a una nueva patria. Allí tuvieron que trabajar, y luego con ayuda de instituciones como la Cruz Roja, pudieron informar a sus familias en primer lugar que estaban vivos y después pagarles el pasaje y así reencontrarse.

Esta inmigración se desperdigó por el mundo y lo sembró de instituciones croatas, ya sean culturales, deportivas, folklóricas, etc. Y esta inmigración es, por lo vivido, la que más disfruta la actual independencia de la República de Croacia.

In Memoriam

A mi padre muerto en la guerra y a todos los padres que dieron sus vidas por la libertad de Croacia.

 

Domovino, majko draga

sin se opet tebi vraċa

Nakom mnogo desertjeċa,

Iz tuðine nosi cvijeċe

Na grob oca, tvog junaka.

 

Neznam toèno gdje je pao

Boreæi se zate hrabro

Il u šumi, il u dolu,

Il u kojem kamen gorju

on je zate život dao.

 

Majka mi je uvenula

U tuðinu plaèeæ njega

Uvijek me je govorila:

“Ponosam mi sinko budi

ti si loza vitezova.

 

Sada kad se tebi vraæam

Duša mi se tugom puni,

Suza mi kroz lice pada

Pomisleæi na junake

Što su zate život dali.

 

Oèe mili, oèe dragi

Neæe više dušman proæi,

Na tvom grobu sin se kune,

“Nikad hrvat na hrvate

Neæe u rat više poæi”.

 

Pokoj vjeèni nek mu bude

Svijetlost vjeèna nek mu svijetli

Grob uz svoje hrabre borce

Blagoslovi, Ti mu Bože,

Hrvatskom ga ružom kiti.

Ante Sudar.

Córdoba -Argentina

 

Patria , madre amada,

Tu hijo de nuevo regresa

Después de muchas décadas pasadas

Del extranjero trae flores

A la tumba de su padre, tu héroe croata.

 

No sé dónde murió

Luchando por ti con valentía,

Si en el bosque o en el valle

O sobre alguna piedra en la montaña

Él por ti la vida ofrendaría.

 

Mi madre se marchitaba

En las lejanas tierras, por él lloraba,

Y siempre me lo recordaba:

“Sé orgulloso hijo mío

tu linaje es de heróica hidalguía”.

 

Ahora, cuando a ti regreso, patria mía,

El alma se me llena de tristeza,

Y una lágrima por el rostro se desliza

Pensando en los croatas

Que por ti la vida perderían

 

Padre adorado, padre amado,

El enemigo no triunfará más.

En tu tumba tu hijo jura,

“El croata al croata

no combatirá jamás”.

 

Que tenga el descanso eterno

Que la luz eterna lo ilumine;

Bendice, Dios, su tumba

Junto con sus valientes luchadores,

Y te ruego que con la rosa croata la adornes.

Traducción: Ante Sprljan

 

Campo Fermo

U EGZILU

Ali još prije

Negoli Vremenu uspije

Skupiti mi i skršiti

ramena, i zemlji ih nagnuti,

nadam se, moæi æu

èuti bar,

ako ne i viditi

narod svoj ponosam,

gospodarom svoga,

na svojoj zemlji

i moru bez premca.

 

EXILIO

 

Y sin embargo,

tengo la esperanza de que

Aún antes de que el tiempo

Logre abatir y encorvar

mis hombros,

y doblegarlos hacia la tierra,

yo podré,

por lo menos sentir,

si no ver,

a mi pueblo orgulloso,

dueño de lo suyo,

en su tierra

y en ese mar sin igual

 

Poesía Edo Bulat,

 Buenos Aires 1965.

Traducción Jasna Bulat

            La guerra había terminado. El verano del ’45 era testigo de los primeros intentos de reconstruir Europa. Los ganadores de la guerra, después de Yalta, se habían dividido el mundo en dos y los que hasta hace poco eran aliados, ahora se miraban con desconfianza. Por toda Europa se movilizaban miles de refugiados y desplazados a pie, en carro, en autos o en camiones. Algunos se marchaban, otros regresaban, otros simplemente transitaban. En estos ríos de hombres y mujeres buscando su destino, se encontraban los croatas. Los que habían logrado pasar la frontera antes o habían sobrevivido a Bleiburg se encontraban por toda Europa. La gran mayoría en Italia y Austria, aunque también los había en Alemania, Francia, Suiza y Bélgica.

            En la nueva República Socialista de Yugoslavia el terror de Estado comenzaba a hacer estragos. Los partisanos tenían el poder total sobre la vida y la muerte. Cualquier persona podía ser llevada a los “tribunales populares”, de los cuales se sabía de antemano la sentencia: cárcel, tortura y muerte para cualquier sospechoso. Pero las persecuciones y secuestros no se realizaban sólo dentro de los límites de Yugoslavia. El gobierno yugoslavo decidió exportar el terror de estado por toda Europa, donde había células de espías yugoslavos buscando y secuestrando a los croatas para matarlos o devolverlos a Yugoslavia y eliminarlos.

Luego de Bleiburg, algunos aliados Occidentales se habían apiadado de los croatas y, según el caso, no los entregaban a las huestes de Tito porque estaban seguros de su trágico final.

Cuando el propio comandante en jefe en la zona del Mediterráneo, el mariscal de campo Alexander, vio con sus propios ojos lo ocurrido en Austria, comenzó a cambiar su política con respecto a los refugiados croatas. En primer lugar se mostró más accesible a los argumentos de los refugiados que se encontraban internados en los campamentos para personas desplazadas (Displaced Persons). El 4 de junio, se impartió una nueva instrucción a los militares ingleses en Austria para el trato con los refugiados croatas. Estas nuevas normas apuntaban a no realizar repatriaciones compulsivas siguiendo los siguientes puntos:

1) Ningún yugoslavo será devuelto a Yugoslavia o entregado a las tropas yugoeslavas contra su voluntad.

2) Todo yugoslavo que luchó contra Tito será tratado como persona que se rindió y será enviado al campamento de Vitkring a disposición;

3) Todas esas personas serán consideradas como personas desplazadas y finalmente trasladadas a Italia.

Con esta nueva ley mejoró la situación de los refugiados que se encontraban bajo las tropas de ocupación angloamericanas que tenían que encarar el problema de alimentar y alojar a centenares de miles de fugitivos de toda Europa central y sudoriental. Por el momento las deportaciones se suspendían, pero sólo temporariamente[87].

De esta manera los ingleses comenzaron a resolver el tema croata enviándolos a Italia. Las autoridades británicas que se encontraban en Klagenfurt decidieron que los tres mil croatas que se hallaban en la ciudad vecina de Krumpendorf, fueran transportados por tren a Italia y alojados casi en su totalidad en el campamento de refugiados que luego se convertiría en el más importante para los croatas: Campo Fermo.

Campo Fermo está ubicado en la provincia italiana de Marche, en la costa Este, siendo las ciudades de Ancona, Macerata y Ascoli Piceno las más importantes de la región. El campo se encontraba en las afueras de la ciudad de Fermo que le daba el nombre. Esta ciudad había sido una antigua sede episcopal. La construcción de las casas era antigua y estaban rodeadas por una muralla. La mayoría llegó el 15 de agosto, día de la Asunción de la Virgen. Con el tiempo arribaron más croatas de toda Italia y Austria.

“Nos transportaron en camiones desde Austria hasta Italia. Desde allí en trenes de carga nos pasearon por casi toda Italia. Parecíamos ganado. Teníamos hambre, sed, los chicos se enfermaban. Los ancianos se morían. Una gran tristeza embargaba a todos. Cuando el tren se detenía en alguna estación, los soldados no permitían que la gente se nos acercara, parecíamos un tren cargado de leprosos. La suciedad y el hacinamiento hicieron que todos nos llenáramos de piojos. El hambre hacía estragos entre los niños. Sobrevivían únicamente los más sanos y fuertes”[88].

            El campo de refugiados que había sido destinado para los croatas antiguamente había sido una fábrica textil compuesta de dos pabellones para habitar y unas diez enormes naves para la maquinaria y los almacenes. En los pabellones para habitar vivían los británicos y allí tenían sus oficinas. Las naves se utilizarían para los refugiados. Cada barraca tenía una capacidad de entre trescientas y cuatrocientas personas. En muchas de las barracas faltaban trozos de techos. Las camas eran muy precarias y estaban equipadas con unas mantas y paja para que sirviera de colchón[89].

            Para cada barraca se debía elegir de entre los croatas un representante, que se denominaba “Starješina”. Este era responsable de la barraca ante los ingleses e, incluso, cobraba un sueldo.

“ Después de pasar por varias ciudades y regiones, finalmente llegamos a Campo Fermo, un verdadero campo de concentración. Eran una decena de enormes barrancas, rodeadas con muros altísimos que remataban en alambres de púa electrizado. Desde la estación de trenes de Fermo, nos cargaron en camiones fuertemente custodiados por soldados ingleses como si fuésemos criminales de guerra y nos llevaron a esa prisión que fue Campo Fermo. Había soldados ingleses por todas partes: en la entrada, en las garitas, sobre los muros. A las mujeres y a los niños nos ubicaron en un sector y a los hombres en otro, separados entre sí por alambres electrizados. Era mediodía cuando llegamos. Cada familia descargaba las pocas pertenencias y se agrupaba en algún lugar de esas enormes barracas. Como era época de verano no teníamos problemas para dormir en el suelo o sobre cualquier bolso o género”[90].

            A pesar de la primera impresión poco favorable, el marco natural en el que se encontraban el campo y la organización dentro del mismo fue haciendo tomar un cariz más agradable la vida en él .

“El lugar donde estaba ubicado Campo Fermo era bellísimo, rodeado de cerros y a lo lejos se veían los picos nevados de los Apeninos. Muy cerca de allí había un arroyo de aguas cristalinas. El primer día nos pelaron a todos los chicos y nos desinfectaron con un polvo que creo era el DDT. Esa primera noche fue muy triste. En la oscuridad de las barracas, las mujeres sollozaban pensando en su patria y en los seres queridos que quedaron allá lejos y a los que quizás nunca volverían a ver. Los niños lloraban de hambre. En el otro sector, los hombres, muchos de ellos veteranos de guerra, mascaban su bronca y su impotencia. Muchos maldecían el haberse entregado a los aliados en lugar de quedarse a luchar en las montañas y bosques de Croacia. Hubieran preferido mil veces morir con dignidad en los campos de batalla, que vivir en esta cueva de ratas”.

“Paulatinamente se fue organizando la gente en el campo. Los que eran doctores en medicina comenzaron a buscar un lugar para dedicarse, primero a la medicina preventiva para luego estudiar casos de distinta gravedad, como disentería, anemia, problemas respiratorios, etc. Los que eran maestros y maestras comenzaron a dar clases que consistían en enseñarnos cantos, poesías y todo ello de memoria, ya que no poseíamos libros ni cuadernos. Los primeros días, como el clima era cálido, nos reuníamos en un sector del patio y allí sentados en el suelo, aprendíamos a cantar y recitar versos en el idioma croata”[91].

            Como ya mencioné, la inmigración croata de la segunda pos guerra estaba compuesta por un amplio espectro social. Esta migración que incluía a profesionales y analfabetos, militares y amas de casa, viejos y jóvenes, ricos y pobres, etc. se convirtió en uno de los hechos más característicos de Fermo. Lo admirable de esta “pequeña sociedad” croata, fue, en primer lugar, que la tragedia borró todas las barreras sociales. En Campo Fermo poco importaba si se era noble o un cuidador de cabras; el dolor por lo sufrido y el trabajo para sobrevivir era el mismo. Además, quizás por ese instinto tan humano, tan maravillosamente humano, de construir sobre lo destruido y de lograr rescatar una flor en el fango, los croatas comenzaron a organizarse según sus habilidades. Los médicos armaron pequeños consultorios, los albañiles construían, las mujeres cosían y confeccionaban, etc. Pero no sólo se dedicaron a reconstruir cuerpos, casas o ropas, también se reconstruyeron almas. Se instaló una imprenta que publicaba una revista e ,incluso, algunos libros y las maestras organizaron improvisadas escuelas para los niños, desde la educación primaria hasta la secundaria. En lo cultural se realizaban obras de teatro y conciertos de pequeñas orquestas típicas croatas. La perla que surgió de Fermo fue un coro compuesto por casi doscientas voces que luego realizó conciertos por toda la zona, llegando incluso a cantar en el Vaticano y del cual surgió el coro “Jadran” que desde hace más de cincuenta años actúa en Buenos Aires llevando la música croata por toda la Argentina. Incluso se realizaron actividades deportivas ya que se practicaba atletismo, algo de natación y hasta se formó un equipo de fútbol “Nogometni Klub Croatia”que jugó y obtuvo importantes victorias contra los equipos de Ancona[92].

            Otro grupo de refugiados de Dalmacia y Herzegovina, se dedicaron a placeres más mundanos. Instalaron una fabrica de cigarrillos de nombre “Macedonia”, aunque este nombre no tenía ninguna alusión al pueblo macedonio. Estos cigarrillos se vendían por todo el centro de Italia, incluso en Roma. El tabaco se compraba en la misma Italia, luego un grupo lo cortaba muy finito, otro grupo lo ponía en los aparatos para armarlos, se le cortaba las puntas y se empaquetaba. Este recurso generó un dinero importante entre los croatas[93].

 “Lo que en un principio nos pareció un infierno y una fría cárcel, con el correr del tiempo, se fue convirtiendo en un hermoso hábitat de solidaridad y ayuda mutua. Cada uno de los habitantes de ese campo, trabajaba para el bienestar de todos. Las vallas sociales se derrumbaron como suele suceder en situaciones límites. Todos éramos iguales, no había ni ricos ni pobres. Todos estábamos en igualdad de condiciones. No había distinción entre profesionales ni analfabetos, todos contribuían de acuerdo a su capacidad”.

“Ya para la primera Navidad del año 1945 nos reunimos todos juntos a un gran árbol de Navidad para rogar por el descanso eterno de nuestros muertos por la patria y para darle gracias a Dios de encontrarnos vivos, después de cinco años de guerra. Los cánticos navideños eran la mejor plegaria en esa fría Navidad. Los copos de nieve caían suavemente. Era la Noche de Paz”[94].

            En 1946 la suerte vuelve a cambiar. Británicos y yugoslavos firman un acuerdo para detener y repatriar aquellos refugiados que figuraran en las listas de “colaboracionistas”, confeccionadas por las autoridades comunistas yugoslavas. Así, arbitrariamente y sin que los británicos comunicasen el porque de la detención, cientos de croatas fueron detenidos por encontrarse en las “listas negras”. Todos los repatriados fueron condenados y ejecutados.

            En Campo Fermo se suscitaron situaciones similares. Hubo casos de llegadas de camiones y tanques ingleses durante la noche, que se dirigieron al sector de los hombres. Allí los ataron de pies y manos, y como bolsas de papas los apilaron en un camión. Sólo se salvó uno porque logró mostrar un documento en el cual constaba que había sido exceptuado del servicio militar[95]. También ocurrió que los ingleses se llevaron, bajo cualquier pretexto, un grupo numeroso de hombres, mujeres y ancianos, a otras partes de Italia para luego demorarlos en otro campo de detención y allí apartaron a los que figuraban en sus listas.

            Con todo esto, los croatas se aferraron más que nunca a la fe. Fe que no sólo se manifestaba hacia el culto religioso, sino también hacia el creer en su propia verdad, en valores, en tradiciones, en el futuro, en la patria, pero principalmente en volver algún día. En medio del campamento se instaló una capilla y en el centro de ésta, Ante Turzan, quién luego emigraría a Córdoba, pintó el retrato de la Madre de Dios y bajo ella el escudo croata, junto a una inscripción que decía “Advocata Croatiae Fidelissima”. (Fidelísima abogada de los croatas). También se realizaban peregrinaciones a la Virgen de Loreto[96].

            Esta fe fue la principal impulsora para darle vida al campo. De las camas de paja se pasó a las de hierro y a las de madera. Se refaccionaron zapatos que llegaron del comando polaco en Ancona para los más desposeídos; con las cortinas de tela se hicieron las divisiones entre las camas y entre las familias. Además, se organizó la cocina para unos dos mil a dos mil quinientos comensales; se comenzaron a arreglar los pabellones, los talleres mecánicos y el servicio automotor.

            De todos estos ánimos para el futuro, los niños eran los privilegiados. A la instrucción escolar se les sumó la religiosa y hasta la formación de Boys Scauts.

“ En el verano del ’47, los maestros organizaron los grupos de Boy Scouts. El ejército inglés nos prestó las carpas y tiendas de campaña. Nos enseñaron el reglamento de los Scouts, cómo hacer los distintos nudos, cómo armar una carpa, cómo hacer una fogata. Durante ese verano las hijas del Mayor ingles a cargo del campo nos prometieron llevar al mar. Todos los chicos estábamos locos de alegría. Cada grupo comenzó a organizarse. Había tres grupos de Boy Scouts: Conejitos, Lobatos e Indios. Mi grupo era el de los Conejitos. Teníamos una disciplina casi militar. A mí me nombraron abanderado. Nuestras madres junto con otras mujeres, colaboraron en la confección de los uniformes y de las gorritas. A los uniformes los hacían con una tela que después la teñían de color caqui. Los pañuelos eran de otra tela, de color azul y el triángulo que formaban el pañuelo en la espalda les bordaban una flor de Lis de color amarillo, símbolo de los Boys Scouts. Las gorritas las confeccionaban según algunos moldes de cartón. Nuestro entusiasmo era tan grande que nos pasábamos horas ayudando a recortar los casquetes de las gorritas. Luego nuestras madres los unían cosiéndolos uno por uno”.

“Por fin llegó el día tan esperado. Los soldados ingleses nos trasportaron en camiones hasta las playas del mar Adriático, cerca de Porto San Giorgio. Eran unas playas estupendas de arena. Allí descargamos las carpas y demás implementos y comenzamos a buscar el mejor lugar para acampar. Éramos casi un centenar de chicos. Para el mediodía ya estaban todas las carpas armadas. Por la tarde nos dedicamos a explorar los alrededores del campamento y después todo el mundo al agua. Al atardecer nos hicieron formar frente a un mástil donde flameaba la bandera croata. El sol se ponía en el horizonte. Sólo se oía el rumor de las olas. Mientras dos compañeritos nuestros bajaban lentamente la bandera, el maestro Pedro, entonó el himno nacional croata “Lijepa naša Domovina” (Linda Patria Nuestra). Casi al unísono todos comenzamos a cantar sacudidos pro una energía invisible, posiblemente lo que nuestros mayores llaman patriotismo. Cien voces infantiles se elevaban desde las playas y se perdían en la inmensidad del mar Adriático. Del otro lado estaba Croacia. Nuestras voces eran palomas mensajeras que llevaban saludos a nuestros seres queridos: yo buscaba en mis recuerdos a papá que quedó luchando en los bosques y montañas por Croacia”[97].

            Fermo no se detenía. Todos trataban de vivir lo más normal posible mientras se debatían entre la angustia de otras posibles deportaciones y la esperanza de volver a ver algún ser querido o la llegada de dinero de algún pariente en América.

            Un médico cirujano realizaba más de cien operaciones, ingenieros mejoraban el campamento, construían una piscina, dirigían la entrega de madera y de otros materiales; se habilitaban escuelas de carpintería y de conducción de autos y camiones; los profesores continuaban con las escuelas, los abogados redactaban un estatuto para la organización y la reglamentación del campamento, la cual el comandante inglés dejó totalmente en manos de ellos. Se elegían el Presidente y la comisión directiva, como también preceptores, cocineros, choferes y cadetes. El comandante inglés recibía ayuda de empleados, secretarias y traductores croatas, tanto en las oficinas como en el hospital[98].

            En la capilla los sacerdotes forman cristianamente a los niños. Había un padre, tan grande (medía casi dos metros) como bueno al que llamaban “Ošini po prašini”, (viejo dicho croata que él siempre repetía) y fue quien realizó los bautismos de los primeros niños que empezaban a nacer en el campo, como también las primeras comuniones e, incluso, casamientos.

“Mi primera comunión la recibí en Campo Fermo. Las mujeres que enseñaban corte y confección, nos hicieron los trajecitos blancos, que confeccionaron de tela de lienzo que usábamos para hacer los divisorios en las barrancas. El cura párroco viajó a Roma y consiguió cuadros del Corazón de Jesús y al dorso escribió los datos de los comulgantes. Mi tío Mièo que estaba alojado en la barraca de los hombres me hizo el marco de mi diploma recordatorio, repujando y moldeando artísticamente pedacitos de lata. A mí me parecía un marco de oro puro. La iglesia estaba llena de gente y recibimos con devoción a Jesús Sacramentado”[99].

            Para 1947, Campo Fermo era conocido en toda la zona. Se organizaban entretenimientos y celebraciones religiosas a las cuales acudían personalidades de Fermo y de Roma. Oficiales de alto rango, el arzobispo de Fermo, el cardenal siciliano Ruffini, el intendente, curas, profesores, abogados y demás personalidades de la zona se convirtieron con el tiempo en benefactores de los croatas.

            En poco más de dos años, Campo Fermo se convirtió, según los italianos, en un "piccolo stato" (pequeño Estado). Pero el ánimo seguía inestable. En los días claros desde las montañas de Fermo se podían ver los picos nevados de los montes Velebit en Croacia, lo que hacía aflorar la nostalgia. Cada tanto llegaban nuevos refugiados croatas que contaban nuevos horrores de los que osaron quedarse en Croacia. Esto reabría las heridas y el sufrimiento.

            Poco a poco la idea de emigrar se hizo presente. La idea de volver a Croacia para combatir era una locura que muchos pagaron con sus vidas al intentarlo en pequeños grupos. Los croatas se daban cuenta que mientras permanecieran en Europa no estarían seguros y mirabanlos países de ultramar. Muchos hombres vieron a sus mujeres e hijos y crudamente analizaron la posibilidad de emigrar a nuevas tierras con sus idiomas e idiosincrasias tan distintas. Finalmente se decidierona gestionar los pasaportes.

            Si a alguno le quedaban dudas para emigrar, los agentes de Tito rondaban por toda Italia y comienzaban a acercarse a Campo Fermo. Los espías yugoslavos, para ganarse la consideración de los altos mandos, realizaban informes y reportes fantasiosos argumentando que Campo Fermo era una zona militar, donde croatas armados hasta los dientes conspiraban contra Yugoslavia[100].

            A fines de 1947 y principios de 1948, llegan a Fermo comisiones principalmente de Argentina, y luego de EE.UU., Canadá y Australia para ofrecerles la posibilidad de emigrar como refugiados. Argentina era uno de los destinos más apreciados, no solo porque su solo nombre implicaba (paro los que lo conocían) la idea de un país pujante y con grandes reservas de alimentos, sino que también muchos eligieron este destino porque había sido neutral en las dos guerras mundiales: “_Mis hijos no vivirán otra guerra”, repetían hombres y mujeres de Campo Fermo.

            Y así, poco a poco Campo Fermo se fue despoblando. Los croatas comenzaron a emigrar por todo el mundo, dejando atrás una Europa destruida, que les era hostil, para subirse a un barco y confiar a Dios la suerte de llegar a un buen destino.

            Campo Fermo, aún hoy conserva su mística. Fue lugar de situaciones de alto contenido emotivo. Allí se compusieron canciones que hablaban de los héroes, de la patria, la derrota y la nostalgia, que la inmigración croata trasmitió de boca en boca por todo el mundo.

            Miles de croatas vivieron o pasaron por Fermo. Este fue un pequeño respiro, si podemos llamar respiro el estar permanentemente amenazados por los espías de Tito, entre la guerra y el inicio de lo más difícil: comenzar una nueva vida, en una nueva tierra...

“De vez en cuando nos llegaban noticias de papá, que estaba en tal o cual parte. Lo único que deseábamos era volver a estar con él. Algunos nos hablaban de sus hazañas... otros decían que podía estar muerto, pero mamá siempre tenía la esperanza de volver a verlo algún día..”[101].

 

Cerro y Pueyrredón: dos barrios croatas.

Viniendo de Buenos Aires

Pasando pa’l Tucumán

Vide bailar esta jota

En el barrio “El Abrojal”.

Popular. Recopilación M. M. López

 

El Barrio Inglés

 

            Si realizamos un análisis histórico y geográfico de las zonas donde establecieron sus hogares los inmigrantes croatas dentro de la ciudad de Córdoba, nos encontraremos que son dos los barrios que han preferido para instalarse. No deja de ser interesante comprobar que de estos, uno fue poblado por inmigrantes que llegaron antes de la Segunda Guerra Mundial y el otro por los que llegaron después. Estos dos barrios son: El Barrio “Inglés” o Pueyrredón, (elegido por los “viejos inmigrantes”), y el Cerro de la Rosas y zonas aledañas( por los “nuevos inmigrantes”).

            El barrio “Inglés”[102] fue fundado y loteado por Arturo L. Hughes, un escocés (de ahí “barrio Inglés”) que trabajaba en el ferrocarril, entre fines de la primera década del siglo y los años ’20, cuando advirtió la necesidad de empleados y obreros de tener sus viviendas cerca de las vías del tren de la estación Central Córdoba.

            Estos terrenos pertenecían a la señora Aurelia López de Fernández, la cual fundó primero una sociedad y luego cedió la mayoría de las acciones a Hughes y a su hermano Federico, que llevaron a cabo el loteo.

            Desde 1913 Arturo Hughes figura en la Dirección General de Catastro de la Provincia, y como perito en la mensura comienza a dar forma al barrio. Lo atrayente del loteo era la posibilidad de comprarlos con un plan de cuotas relativamente accesibles para los bolsillos de los obreros. En la obra, los hermanos Hughes, demuestran que lo suyo no es sólo el dinero como lo señala el siguiente párrafo del diario “Los Principios” : “Con entusiasmo desbordante, contagiando a los obreros con los cuales iban trazando las calles. No iba a hacer obra de beneficencia. Estaba en su negocio, pero muchas veces, como su hermano, tuvieron ocasión de demostrar su espíritu altruista llegando hasta no ejecutar judicialmente a quienes eran sus deudores. Gente de magros salarios, la buena voluntad para cumplir con las cuotas establecidas, se estrellaban con la angustia de sus presupuestos familiares. Y allí entraba en juego la generosidad del loteador. Así se fue formando el barrio. Demoradamente”[103].

            Poco a poco, de los terrenos baldíos comienzan a surgir casas y los servicios de agua corriente y electricidad empiezan a ser una realidad; los tranvías 2 (por la avenida Patria) y 5 (por calle Bulnes) facilitan el traslado al centro de la ciudad y la principal arteria del barrio, la avenida Patria, crece a pasos agigantados alumbrada por columnas y lámparas traídas de Europa por el propio Hughes y adornada con palmeras en los canteros centrales.

Una de las características del barrio en esa época eran las barrancas que se encontraban especialmente en el centro de la avenida Patria, entre Buchardo y Charcas. Estas barrancas, que en un primer momento eran producto de la naturaleza, fueron favorecidas por las lluvias que las socavaban y los vecinos que extraían arena y granza para construir sus casas. Con el paso del tiempo se fueron rellenando nuevamente aunque aún hoy se encuentran en el límite con el llamado “Bajo Pueyrredon”.

            Otro de los emblemas del barrio y gran motor a la hora de poblarlo fue el ferrocarril. Los terrenos que se encontraban entre las calles Rincón a Oncativo y desde Esquiú hasta Jacinto Ríos comprendían el “final de línea” de los trenes cargueros. Allí terminaban sus recorridos los trenes de los ferrocarriles Belgrano y Mitre, cargados de mercaderías y productos de todo el país, que pronto eran distribuidos por la ciudad.

            En este predio se encontraban también depósitos de azúcar, alcohol, maderas, artesanías norteñas, etc; por esto se construyeron inmensos galpones y almacenes para poder, entre otras cosas, fraccionar vinos de la bodega estatal Giol.

            A la vera de los depósitos se alzaban enormes galpones donde cuadrillas de jornaleros realizaban trabajos de mantenimiento.

            Las instalaciones del ferrocarril estaban compuesta por: una oficina de carga, dos ramales de vía, galpones metálicos, un enorme depósito integrado por cinco naves y corrales para la descarga de vacunos de los vagones-jaula[104].

            De esta manera, la combinación de trabajo ( la estación de trenes y todos los talleres que la circundaban) y la posibilidad de acceder a un techo propio en cuotas, resultó una propuesta más que atractiva para los recién llegados croatas, pero también y aún en mayor medida para los inmigrantes armenios , polacos y ucranios los cuales actualmente tienen sus sedes sociales en dicho barrio, siendo especial el caso de los armenios, que con sus comercios, instituciones, colegios e iglesias han influido notablemente en su fisonomía.

            A mediados de los años ’20 el barrio había crecido considerablemente y ya contaba con un hospital como lo era el Tránsito Cáceres de Allende y colegios católicos como el Instituto Robles y el Colegio Sagrado Corazón. Fue en esta época de pioneros y tesón cuando comenzaron a llegar los croatas al barrio.

            Poco a poco llegaban inmigrantes desde las costas dálmatas, en su mayoría hombres, que buscaban su lugar en el mundo a los que, una vez afincados se les sumarían sus mujeres, hermanos u otros familiares que cruzarían el Atlántico tras ellos.

            Los primeros en llegar a este barrio fueron los hermanos Petar e Ivan Juriæ, venidos desde Split.

 Seguidamente llegaron más familias Juriæ, como así también la populosa familia Deliæ, con varios hermanos y primos.

            Luego sí, comienzan a arribar hombres solos o con sus mujeres. Se establecen las familias Vraniæ, Lizzul, Mihoceviæ, Loliæ, Èuljak, Kuran, Boban, Šubert, Sabanžija, Mišetiæ y Beuz.

            Durante la década del ’30 la comunidad croata se afianza y se calcula que venticinco familias habitaban el barrio Inglés. La cercanía entre ellos generó un importante red de contactos y solidaridad . Por ejemplo, era común pasar un domingo a la tarde en la casa de un paisano o de reunirse varios en una casa para escuchar la radio, artículo caro para los bolsillos de los recién llegados.

            Esta concentración , más la posibilidad de comprar un terreno, dio pie a que en septiembre de 1941 se adquirien los terrenos para la sede de la por entonces “Sociedad Croata de Socorros Mutuos”[105].

            El “barrio inglés” figuró como tal en la nomenclatura oficial hasta 1949, ya que con la llegada del peronismo al poder y la reforma de la Constitución del mismo año, Manuel Martín Federico de la bancada oficialista, propone el cambio del nombre de “barrio inglés” por el de Juan Martín de Pueyrredón, gobernador de Córdoba en el año 1810 y posteriormente Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Finalmente el Concejo Deliberante aprueba el 31 de agosto de 1950 la ordenanza número 3993 y así el “barrio inglés” será en adelante “barrio Pueyrredón”[106].

 

El Cerro de las Rosas

 

            A fines del siglo XIX la fisonomía de lo que es el actual barrio residencial “Cerro de las Rosas”, se dividía en dos; por un lado era el refugio de algunas familias adineradas de Córdoba que habían construido sus chalets o casas de verano para descansar y por otro lado era un fértil terreno para quinteros que abastecían a la ciudad con sus frutas y verduras.

            El nombre del barrio aún hoy origina muchas dudas, siendo la teoría más concreta la de que habría tomado el nombre del chalet “Las Rosas”, que pertenecía al gobernador de Córdoba de 1889 a 1890, Marcos N. Juárez[107].

            La buena ubicación de los terrenos, en el camino de salida hacia las sierras, fue un factor de importancia para el crecimiento del barrio, teniendo las autoridades de principios del Siglo XX un gran interés en la refacción del camino principal (la actual Rafael Núñez), afirmándolo mediante máquinas de rodillos, importadas en 1907.

            Fue en esta zona, a la que podemos describir como una elevación desde la cual se puede ver y constatar que la ciudad de Córdoba se encuentra en un pozo, colmada de árboles y amplios jardines, a la mitad entre el humo y el smog de la ciudad con el aire puro de las sierras, donde los croatas que llegaron después de la Segunda Guerra Mundial se afincan.

A partir de 1950, el área comenzó a poblarse de comercios, gran cantidad de negocios, de restaurantes, bares y discotecas e incluso se instaló el primer canal de televisión del interior del país (Canal 12[108]) , en los ’80 proliferaron numerosas galerías y en los ’90 surgieron una decena de bancos, forjando una identidad propia que la diferencia de los demás barrios de la ciudad.

 Hay que aclarar que el denominado “Cerro de las Rosas” más que un barrio, es una zona. Ésta suma a otros pequeños barrios periféricos que popularmente son tomados como parte del “Cerro”. Los barrios que rodean al Cerro de la Rosas son: “Alto Palermo”, “Cerro Chico”, “Tablada Park”, Parque Corema”, “Villa Centenario”, “San Marcelo”, “Villa Claret”, Alejandro Centeno”, “Arbolada” y “Villa Marta”. También podemos sumar a la parte del barrio de Villa Belgrano que rodea a la seccional 14 de policía.

            Los primeros inmigrantes croatas en arribar fueron los primos Tadija y Milan Bago, de la región de Herzegovina, que se asentaron en el barrio de Villa Belgrano. Otro oriundo de Herzegovina, Cvitan Lonèar, se afincó a una cuadra de la Rafael Núñez en pleno Cerro. A ellos se les sumó, proveniente de la ciudad de Karlovac, Josip Filipèiæ que tenía su casa sobre la misma avenida Núñez. Estos inmigrantes económicos fueron los primeros “adelantados”.

            Por supuesto, cuando se establecieron, el barrio era verdaderamente un descampado, más cercano a campo abierto que a barrio.

            Con el fin de la Segunda Guerra, llega a la zona la corriente inmigratoria más numerosa y que le dio su impronta de tal forma que fueron llamados habitualmente: “los croatas del Cerro”.

Así pues, a fines de los ’40, construye su casa Marko Èaviæ, patriarca de una numerosa familia. Junto con su mujer arribaron cuatro hijos. Sus dos hijos varones, uno con sus propios hijos, y sus dos hijas casadas una con Ante Adžiæ y otra con Nikola Mamiæ, quienes también ya eran padres. A este grupo familiar se le suma con el tiempo el hermano de Marko, Kuzma, quien a su vez trae a su mujer e hijos. Más tarde arribaría Šime, hijo mayor de Kuzma, llegaría con su mujer y tres hijos.

            A la familia Èaviæ aún le faltaba un pariente. Jole Èaviæ, primo de Marko y Kuzma, también se afincó junto a su mujer y dos hijos.

            Como vemos, de por sí, esta familia era numerosa. Luego cada uno de sus integrantes fue dejando el hogar paterno y formando su propia familia, pero siempre dentro del barrio.

            En los años ’50 también vivían en el barrio Tadija Èule, Križan, Joso y Stjepan Bešliæ, los cuales fueron acogidos por un tiempo por su coterráneo Tadija Bago.

            En esta década y en la siguiente se asentaron las familias Banduka, Èikliæ, Joviæ, Juratoviæ, Kovaè, Mandakoviæ, Miletiæ, Nakiæ, Ozvaèiæ, Perèeviæ, Pravidur, Radevenjiæ, Rendeli, Šprljan, Thon, Videc y el prof. Nola.

            Uno de los principales motivos para instalarse fue el precio accesible de los terrenos. En los años ’40 y ’50 esta tierras semi-pobladas era relativamente baratas para los bolsillos de los inmigrantes.

            Esta zona privilegiada de la ciudad se empezó a poblar realmente en los ’60. En esta década profesionales, comerciantes y personas de buen pasar económico comenzaron a elegir este lugar alejado para vivir. Esto supuso la construcción de casas por doquier. Aquí está otro de los motivos: trabajo. Como vimos, la mayoría de los inmigrantes eran albañiles y especialistas en la colocación de lajas y piedras. La construcción de decenas de chalets deparó una fuente de trabajo inacabable por un par de décadas.

Fue en el Cerro y en su zona de influencia, donde los croatas colaboraron para que tomara la forma de barrio, sea porque la habitaron, o sea porque le dieron un estilo arquitectónico a las casas por sus trabajos en piedras de los frentes y sus entradas[109].

            No es alocado decir que al concentrarse una gran cantidad de casas de este tipo en el oeste de la ciudad, se logró dar la sensación de que el barrio debía tener un determinado estilo de construcción. Simplemente se dio una conjunción de situaciones. El Cerro de las Rosas y zonas aledañas era un barrio nuevo en plena construcción, estaban de “moda” las casas con piedra y laja y había “maestros” albañiles para su colocación.

            Esta masiva radicación de inmigrantes generó una razonable presión a la hora de trasladar el Hogar Croata de la calle Lima al Cerro.

            Según mis propios cálculos, entre croatas y sus descendientes han vivido en el barrio más de 150 personas. Actualmente vivirán más de 100.

            Hoy, el Cerro de las Rosas es el barrio residencial por excelencia de la ciudad, pese a que por la zona oeste se encuentren en pleno auge los barrios cerrados o countries. El Cerro se ha convertido, además, en un gran centro comercial de todo el oeste de la ciudad y las casas se han ido revalorizando constantemente.

            Éste ya no es aquel barrio despoblado, con caminos de tierra, extensiones cultivables para chacareros y un solo tanque de agua para varias manzanas. Hoy es un barrio con todos los servicios (caros por cierto) y comodidades. Los primeros habitantes croatas ya han muerto, pero sus hijos y sus nietos no se han dispersado. Todos buscan quedarse por la zona, certificando la visión de futuro de sus antecesores.

 

UBICACIÓN BARRIAL DE LOS CROATAS DE CÓRDOBA

 

            Cerro y Pueyrredón fueron los principales barrios donde se asentaron los inmigrantes; sin embargo, hoy su distribución es más heterogénea en toda la ciudad.

            Para tener un panorama de la distribución geográfica de los croatas de Córdoba tomaré el siguiente parámetro.

            El Hogar Croata cuenta con un listado de todo aquel croata o descendiente que desee participar de sus actividades.

            A esta lista la comprendían en un primer momento, solo los accionistas del Hogar Croata[110]. Luego se fueron sumando adherentes, pero los anteriormente citados eran la gran mayoría.

            Como ya lo expliqué, durante los ’90 hubo una gran cantidad de personas que se volcaron masivamente a la institución o que, al menos, deseaban dejar sus datos para recibir las invitaciones de las actividades que realizara el Hogar.

            Por lo tanto esta lista quedó conformada con inmigrantes y sus descendientes, que eran o no accionistas, más un gran número de croatas que dejaron sus datos en la institución, incluso croatas de la Sociedad Croata de Socorros Mutuos[111].

            En definitiva la lista está constituida por 167 nombres. Estos representan a un integrante de una familia pudiendo estar ella compuesta por dos o más miembros.

Para delimitar la ubicación de estos, he tomando como parámetro al “Nomenclador Cartográfico del año 1992/93”.

Este catálogo, contiene información de todas las calles de Córdoba y sus barrios. A estos los dividen en zonas que engloban tres o cuatro barrios cada una, dando en un mapa la información antes mencionada.

El nomenclador divide la ciudad en mapas.

Tomando este parámetro, lo cotejé con las direcciones que figuran en el listado del Hogar Croata.

 Teniendo en cuenta la división de la ciudad que van del plano 1 al plano 51, he ubicado a los croatas que serán censados en dichos planos según su domicilio.

            Esta comparación tuvo como resultado lo siguiente:

Plano

Barrio Principal[112]

Registros[113]

Porcentajes

1

Centro

6

4.38

2

Cofico

3

2.19

3

Pueyrredon

8

5.84

4

General Paz

6

4.38

5

Nueva Cordoba

2

1.46

6

Parque Vélez Sársfield

2

1.46

7

Observatorio

1

0.73

8

Alto Alberdi

8

5.84

9

Alberdi

7

5.19

10

Villa Cabrera

3

2.19

11

Zumarán

1

0.73

12

Alta Córdoba

3

2.19

13

Ayacucho

3

2.19

14

Villa Azalais

1

0.73

15

Villa Corina

1

0.73

16

Yofre

2

1.46

17

San Vicente

3

2.19

18

Altamira

1

0.73

19

Colonia Lola

0

0

20

Empalme

1

0.73

21

José Ignacio Díaz

0

0

22

Maipú

5

3.65

23

Cerveceros

0

0

24

Jardín

1

0.73

25

Ipona

2

1.46

26

Las Flores

4

2.92

27

Comercial

0

0

28

Villa El Libertador

0

0

29

Los Naranjos

1

0.73

30

Ameghino

2

1.46

31

Los Plátanos

0

0

32

Villa Unión

0

0

33

Las Violetas

0

0

34

Los Robles Residencial

0

0

35

Quebrada de las Rosas

3

2.19

36

Las Palmas

3

2.19

37

Urca

4

2.92

38

Alto Verde

6

4.38

39

Cerro de las Rosas

31

22.63

40

Villa Belgrano

4

2.92

41

Argüello

0

0

42

Villa Cornú

0

0

43

Los Boulevares

3

2.19

44

Marqués de Sobremonte

3

2.19

45

Los Gigantes

0

0

46

Guinazú

3

2.19

47

San Lorenzo

0

0

48

Ituzaingó

0

0

49

Coronel Olmedo

0

0

50

Villa Rivera Indarte

0

0

51

Bajada de Piedra

0

0

 

Total

137

100

            De los resultados obtenidos vemos en primer lugar que 137, registros son de Córdoba, los 30 restantes son de ciudades aledañas. De estas hablaré al final del capítulo.

            De los 51 planos, sólo en 17 no hay croatas. Esto deja a las claras la notable distribución de estos, pudiendo afirmar que hay muy pocos barrios de la Ciudad que no cuente con alguien de origen croata.

            Algunos de los barrios sin ellos son: Dean Funes, San Lorenzo, Ferreyra, Los Sauces, Ituzaingó y Coronel Olmedo.

            Otro detalle que salta a primera vista es que en todos los planos hay un promedio de tres o cuatro familias croatas. En el correspondiente al Cerro de las Rosas y zona de influencia (Plano 39) hay 31. Es decir del total de la ciudad, el 27% del listado pertenece a este barrio, reafirmando su importancia en toda la ciudad[114].

            Los casos de personas que vivan en otras ciudades y que se encuentren en el listados son importantes, porque representan un 18% del total[115].

            Estas ciudades son: Alta Gracia, Carlos Paz, Cosquín, Deán Funes, La Falda, Monte Cristo, Mina Clavero, Río Ceballos, Río Primero, Río Segundo, Río Cuarto, Saldán, San Agustín, Unquillo, Villa Allende y Villa María.

 

 

Tabla 5

Tabla 6

 

 

El Hogar Croata de Córdoba

S Domom za Domovinu!

(Con el Hogar para la Patria).

Leyenda con la cual se rubricaban las actas del Hogar Croata de Córdoba

Introducción

            Para entender mejor a la corriente migratoria que finalmente daría vida al Hogar Croata de Córdoba es necesario ponerse unos segundos en su piel. La empatía en este momento es necesaria para poder comprender a una comunidad y en consecuencia a sus acciones.

¿Cómo?¿Cómo debe haber sido llegar a un suelo extraño, con gente extraña, con un idioma extraño y sintiéndose uno mismo, un ser de otro mundo? ¿Cómo debe haber sido embarcarse hacia la nada, hacia un lugar al que no se sabía indicar en un mapa?¿Cuál sería la primera impresión de esta nueva tierra?¿Era un paraíso o el infierno?

            Preguntas, preguntas, preguntas. Ante este breve cuestionario, las respuestas son simples: “Llegamos, conseguimos trabajo, luchamos, luchamos, luchamos..”.. Sé que esta respuesta se reduce a la mínima expresión de lo vivido.

            La segunda pos guerra mundial marcaba el comienzo de una nueva oleada de inmigrantes croatas por el mundo, el exilio era inevitable como ya lo analizamos.

            Habían llegado al puerto de Buenos Aires, luego de haber estado como refugiados por toda Europa. Llegaban desde Italia, Alemania, Austria, etc. Muchos habían estado en campos de detención aliados, otros, trabajaron sólo por la comida en países extranjeros y algunos encarcelados en la nueva Yugoslavia. Habían salido de Croacia con la promesa de emigrar solo quince días para poder reorganizarse y así dar una nueva batalla para defender su tierra. Bleiburg destrozó este sueño y convirtió a los croatas en parias. Desahuciados, derrotados, abatidos, sólo quedaba la opción de emigrar. Una tal Eva Perón, que era la mujer del Presidente de un país que se encontraba muy al Sur otorgó diez mil visas para que los croatas fueran a ayudar a construir un joven país.

            Argentina por aquel entonces era pan blanco y neutralidad en las guerras. ¡Qué más pedir! De a poco fueron llegando. Como árboles trasplantados de un día para el otro, tuvieron que echar mucha agua en sus raíces, y esta agua eran lágrimas. En general llegaron entre los años 1947-48. Eran en su mayoría hombres solos, algunos con la suerte de tener a un hermano y un primo con ellos. No sólo su patria, sus padres y hermanos quedaron lejos, también sus mujeres e hijos Los menos habían logrado emigrar con sus familias.

            La húmeda e inabarcable Buenos Aires resultó un primer paso en la nueva tierra. Luego, siguiendo la ruta de los trabajos que iban surgiendo, de la promesa de un mejor clima o de una ciudad no tan desmesuradamente grande, comenzaron a ser atraídos por Córdoba.

            Aquí, comenzaron a edificar una empresa con tres frentes.

            En primer lugar el personal. Había que integrarse a una nueva sociedad, aprender el idioma y conseguir trabajo. Una vez medianamente instalados, había que pensar en la familia que había quedado en Croacia. Reunir el dinero para que pudieran venir la mujer y los hijos. Esto llevó de cinco a diez años de trabajo duro.

            El segundo plano era el de organizarse con los otros emigrados. Comenzar a contactarse, a reunirse, a conocerse, a pensar la forma de crear una institución que los nucleara, en primer lugar para contenerlos y dar el cobijo que todo inmigrante necesita y que sólo alguien llegado desde su mismo terruño puede dárselo. Y en otro lugar, comenzar a contarle al mundo los porqués de esta emigración y su verdad a quienes quisieran escucharlos.

            Por último, el tercer paso era la interrelación con otras comunidades de croatas en el país y el mundo. Entre Córdoba y Buenos Aires los contactos fueron fluidos y una constante ida y vuelta. En menor medida se dio con croatas de Rosario, San Juan y Entre Ríos.

            En el ámbito mundial, las populosas comunidades croatas de EE.UU., Australia y Canadá, entre otras, llevaban junto a la Argentina el estandarte de los reclamos por una Croacia independiente y soberana.

            Ante este marco de situación, la inmigración de la segunda pos guerra, ayudada por varios croatas establecidos hace años en Córdoba, comenzó a generar la institución croata más importante del interior del país, que mantuvo a lo largo de varias décadas y cuatro generaciones la indoblegable utopía de creer en la resurrección de Croacia.

1º Período: 1947-1959

Tiempo de organizarse.

            De los primeros años hay poco material por escrito. Para remontarse a esta época es necesario el recurso del testimonio oral.

            Lo primero que se sabe es que varios hombres llegaron entre 1947 y 1950. Estos habían arribado de la mano de la aprobación de diez mil visas para croatas que extendiera la primera dama de la Nación Argentina, Eva Duarte de Perón, en su viaje por Europa en el verano de 1947. Los que llegaron entre el ’47 y el ’48 en general habían estado en los campos de detención aliados, principalmente en el de Fermo, Italia, aunque también los había de otros países, especialmente de Austria. De los que llegaron en el ’49 y el ’50, o habían deambulado por Europa trabajando por la comida o eran sobrevivientes de Bleiburg , o de las cárceles yugoslavas y que emigraron en cuanto pudieron.

            Como ya mencioné, en general eran hombres solos, ya que sus mujeres e hijos habían quedado en Croacia envueltos en la confusión de una retirada que pretendió ser ordenada y terminó en un caos. Muy pocos habían logrado emigrar con su familia. Esta situación se fue regularizando con el tiempo, pero hubo casos de hijos que se quedaron en Croacia y sus padres en Argentina, como también maridos y mujeres separados por el océano, y para que hablar de los inmigrantes croatas que no volvieron a ver nunca más a sus padres y hermanos.

            Los contactos entre paisanos se comenzaron a dar en los pequeños establecimientos y locales comerciales que los recién llegados alquilaban para emprender sus negocios. Bares y comercios eran puntos de encuentro que los aglutinaban. Muchos ya se conocían de Campo Fermo, del viaje en el barco, del hotel de los inmigrantes o de algún contacto en Buenos Aires con alguna incipiente organización croata de carácter cultural (como el Coro Jadran) o religiosa.

            Lo primero era lograr un consenso de lo que se quería alcanzar. Todos estaban de acuerdo en tener una sede que los representara y en la cual realizar actividades concernientes a ellos. A esta necesidad se agregaba la de representar una Nación que, de más esta decir, no solo no tenía embajada, sino que ni figuraba en las enciclopedias, los mapas, ni era reconocida como un país independiente para el mundo.

            A esos primeros contactos se les sumaron la asistencia de los ya establecidos desde los años ’20. Algunos eran ex integrantes de la Sociedad Croata de Socorros Mutuos. Ellos sentían más identificados con la nueva corriente les brindaron su ayuda[116]. En desacuerdo con el cambio ocurrido en 1948 (cambiar “Sociedad Croata de Socorros Mutuos” para denominarse “Sociedad Cultural Yugoslava”) viejos inmigrantes como: Milan Bago, Tadija Bago, Martín Èuljak, Josip Filipèiæ, Ivan Jukiæ, Toma Klariæ, Luka Kriliæ, Cvitan Lonèar, Nikola Mišetiæ, Ivan Veltruski y Marko Vrkiæ e incluso un inmigrante macedonio como Todor Antunoviæ.

            Cómo no podía ser de otra manera, las reuniones se realizaban en bares. Tanto en el bar “Pastorino” de Ljubo Èikliæ, como en el “Adria” de Pero Kovaè. Estos bares que se hallaban en las inmediaciones del Mercado Norte, eran el paso obligado de cada croata que se encontraba en el centro. Allí se debatía entre los recién llegados cuestiones para definir la institución que los representaría. Los temas a definir eran principalmente dos:

  1. Si la institución debía o no, tener una orientación política.
  2. Si tenía que depender de Buenos Aires o ser una entidad independiente.

            El problema a resolver o el consenso a lograr, era por cual vía ideológica y técnica se lo podía concebir.

Las reuniones continuaron hasta generarse un antagonismo entre “Pastorino” que bogaba por una institución cultural no-política y “Adria” que tenía una clara posición política defendiendo los preceptos del H.O.P. (Hrvatski Oslobodilaèki Pokret) “Movimiento Libertador Croata”[117].

Finalmente los hombres del “Adria” decidieron pasar de las palabras a los hechos concretos inspirados en lo generado por los croatas de Buenos Aires en el año de 1951. Para comprender la forma en la cual se concretó el Hogar Croata de Córdoba es necesario conocer como se estableció la institución madre en Buenos Aires.

Buenos Aires era en ese momento la ciudad del mundo con más inmigrantes croatas de la segunda posguerra superando a los de Córdoba por diez a uno y ellos fueron los que lograron asesorarse y encaminarse hacia la concreción de su objetivo: el Hogar Croata.

El primer paso fue la conformación de una personería jurídica. Esto era indispensable para ser reconocidos por el Estado argentino y de esta manera poder desarrollar las actividades sociales, culturales, deportivas o las que fuesen, en una institución que nucleara a la colectividad.

             Los datos que constan más abajo fueron tomados del poder especial otorgado a Miguel Sprijan (error al escribir el apellido Sprljan) por el Escribano Titular Ernesto García Díaz, de la Escribanía Nacional de Contratos Públicos del Registro Civil y Comercial Nº 21 el 22 de agosto de 1957. En este poder especial se detallan los pasos previos que dieron lugar a la concreción de la sociedad “El Hogar Croata”, Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y financiera y de la cual desglosé el orden cronológico de los hechos.

En la ciudad de Buenos Aires, el 25 de abril de 1951 se presentaron ante el Escribano autorizante veinte croatas de esta ciudad con el afán de constituir una sociedad anónima con un capital autorizado de quinientas acciones de mil pesos moneda nacional, representadas por quinientas acciones de mil pesos en cinco series de cien mil pesos moneda nacional, bajo la denominación “El Hogar Croata” y con el objeto que indicara el estatuto. En este acto se suscribió la primera serie de acciones, y se constituyó el primer Directorio. El mismo quedó conformado de esta manera:

En el estatuto se encontraba establecido en su artículo primero que se constituía la compañía “El Hogar Croata”, Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y Financiera con domicilio en la ciudad de Buenos Aires y establecía en un artículo, que posteriormente sería de vital importancia para la colectividad croata de Córdoba, la posibilidad de “establecer sucursales o agencias en el interior y exterior del país”.

            Otros artículos de importancia expresaban, como el artículo segundo, que “Su duración es de noventa años a contar desde la fecha de su inscripción en el Registro Público de Comercio”. Esto nos lleva a pensar lo que habrán sentido o especulado estos croatas con la posibilidad de que en el año 2041(cien años después de proclamado el Estado Independiente Croata) existiera o no una República Croata, si todavía perduraría Yugoslavia, si el mundo seguiría dividido entre “El Águila y el Oso”, Occidente y Oriente, o si, llegado el momento, Yugoslavia existiendo aún, reclamaría esta sociedad como propia...¿Cómo reaccionarían sus nietos o bisnietos ante esta posibilidad? ¿Se habría mantenido el sentimiento croata? O ¿el esfuerzo de ellos quedaría en el olvido?

            El Título Tercero, se enumeran los objetivos de la sociedad. Entre ellos figuran:

  1. Operaciones inmobiliarias mediante la construcción, compra venta, explotación y administración de inmuebles, tanto urbanos como rurales.
  2. Operaciones comerciales mediante la compraventa de bienes, mercaderías y materias primas elaboradas o a elaborarse.
  3. Operaciones financieras mediante aporte de capitales para negocios realizados o a realizarse, tomando o no dinero en préstamo, constitución, transferencia y administración de hipotecas, compra y venta de acciones, títulos y otros valores.

Como se ve estos son los objetivos de cualquier sociedad que tiene como fin el lucro mediante operaciones económicas, pero es claro que la intención de la conformación de esta sociedad tenía un cariz simplemente de pantalla; ya que las actividades reales de la sociedad eran sin fin de lucro, sean culturales, sociales o deportivas. Esta medida, si bien cumplió su misión de que la colectividad se desarrollara en tranquilidad, tuvo su lado negativo con los impuestos que se debían abonar por ser una sociedad anónima, notablemente más altos que los que debe abonar una sociedad sin fin de lucro.

Finalmente la constitución de la Sociedad Anónima fue autorizada para funcionar mediante el siguiente decreto:

“El Poder Ejecutivo Nacional, Buenos Aires, Veintidós de Octubre de 1951. Visto el expediente ... en el que solicita autorización para el funcionamiento de la Sociedad “El Hogar Croata” Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y financiera, y el dictamen favorable de la Inspección General de Justicia; atento a que en la constitución recurrente se han cumplido los requisitos que exige el articulo trescientos dieci ocho del Código de Comercio y a que su estatuto, con las modificaciones aconsejadas por la Inspección General y aceptadas por dicha sociedad, se ajusta a los preceptos legales y reglamentarios de vigor. El Presidente de la Nación decreta: Artículo Primero: Autorízase para funcionar como Sociedad Anónima ... a la sociedad “El Hogar Croata” Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y Financiera, constituida en esta capital el veinticinco de abril de mil novecientos cincuenta y uno.

Articulo Segundo: Publíquese, dése a la Dirección General del Registro Nacional y vuelva a la Inspección General de Justicia para su anotación. Repóngase las fojas. Perón. B. Gache Pirán. – Decreto número: Veinte mil novecientos cincuenta y seis-A

 

Luego de conocer lo actuado en Buenos Aires, en Córdoba, durante un festejo del 10 de abril el año de 1956 realizado en la Sociedad Polaca, que había prestado sus instalaciones, se decidió seguir el mismo camino como una sucursal de Buenos Aires aplicando el modelo que desde hacía cuatro años funcionaba allí.

            Ese día, este grupo emite la siguiente circular en idioma croata que tiene esta traducción:

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

“EL HOGAR CROATA” Cooperativa Limitada

Comisión fundadora para la construcción del “Hogar Croata”

A LOS CROATAS DE CÓRDOBA Y ALREDEDORES.

            Con la ocasión de la fiesta del 15º aniversario del ESTADO INDEPENDIENTE CROATA y por iniciativa del Domobran Croata de Córdoba, fue elegida la comisión fundadora para la construcción del Hogar Croata en esta ciudad, siendo constituida por los siguientes hermanos: Nikola Mišetiæ, Grgo Èaviæ , Miše Šprljan y el Prof. Zvonimir Fržop. El mismo día, durante los festejos se recaudaron en concepto de acciones $6.800, cuyo importe lo depositaron los siguientes hermanos de la cooperativa:

Nikola Mišetiæ

1000

Vlado Kovaè

100

Josip Rašiæ

1000

Stjepan Bešliæ

100

Nikola Mamiæ

1000

Ivan Maliæ

100

Mise Šprljan

1000

Šime Ivanov

100

Hnos Bešliæ

500

Ante Adžiæ

100

Josip Èaviæ

300

Ivan Jukiæ

100

Mirko Èaviæ

200

Luka Kriliæ

100

Tadija Èule

200

Toma Klariæ

100

Marko Èaviæ

200

 

Jakov Dunat

300

 

Petar Kovaè

100

 

A todos los antes mencionados se les reconoce la suma depositada como “Acción”, siendo esta reconocida como primera cuota de la “Acción” y se les entregará por ese motivo un recibo especial. En esta ocasión hacemos público que cada “Acción” vale $ 1000 y de que se puede pagar en cuotas mensuales de $100.

            El Hogar Croata se erige como una cooperativa y bajo control del Estado y de esa forma están asegurados tanto las acciones como las ganancias de cada miembro de la cooperativa y cada utilidad que le ofrecerá su aporte y a su Hogar Croata.

            La construcción del Hogar Croata en Córdoba es tan necesaria, que esto no debe ser puesto en duda. Cada agrupación con espíritu patriota lo primero que hizo fue construir un lugar propio de reunión. Por ese camino y siguiendo el ejemplo de los croatas de Buenos Aires y de todo el mundo hemos apuntado nosotros. Les rogamos que en ese camino sean Uds. nuestro apoyo y que estén con nosotros, porque se trata de nuestro común interés y de nuestra causa croata.

            Con este fin los visitará nuestro representante con autorización especial para la cobranza. Aquellos que lo deseen, pueden pagar su aporte por correo, por cheque bancario o personalmente con el Tesorero de la sociedad: Miguel Sprljan, Calle Tucumán 270, Córdoba. Los nombres de nuestros accionistas y depositantes serán regularmente notificados a través de la prensa croata.

            Los nombres de todos los depositantes para la PIEDRA FUNDAMENTAL de nuestro Hogar Croata serán esculpidos y guardados para la posteridad en una placa-recuerdo que se encontrará a la entrada de nuestro Hogar y el Hogar Croata les entregará personalmente un diploma de honor como fundadores del Hogar Croata de Córdoba. El plazo para le depósito para la PIEDRA FUNDAMENTAL es hasta el 31 de mayo de este año.

Comisión Fundadora.

Nikola Mišetiæ

Grgo Èaviæ

Miše Šprljan

Prof. Zvonimir Fržop

LÉALO Y PÁSELO A OTRO.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

            El mencionado modelo del Hogar Croata de Buenos Aires se basaba en dos puntos principales:

Los miembros estarían unidos bajo la corriente política H.O.P. (Movimiento Libertador Croata), que en Córdoba tenía una de las partes que lo componían, bajo el nombre de “Hrvatski Domobran”[119] (la traducción sería “ Defensores del Hogar Croata”) y que, a la vez, aquí se denominaría “Rama: Josip Predavec”. En la Argentina “Hrvatski Domobran” funcionaba desde 1931. Bajo esta consigna se daría forma a la construcción de una casa madre, a la que luego se le fueran agregando otras asociaciones, movimientos e instituciones croatas.

El otro punto es que el Hogar Croata de Córdoba tendría todas las características de una sociedad anónima con sus accionistas y sería a la vez una sucursal de la casa central en Buenos Aires. El porqué de esta decisión estaba motivado por el temor del reclamo de la Embajada Yugoslava, por no existir Croacia como nación independiente o de la conversión de una sede croata en yugoslava por la inclusión de nuevos socios. De esta manera el poder de los croatas se remitía a la posesión de las acciones; y si bien este método es un tanto complicado, por toda la burocracia y los gastos extras que conlleva en comparación de una “sociedad sin fin de lucro” o de “socorros mutuos”, daba la seguridad de que por medio de las acciones el control de la sede estaba asegurado.

Aquí entonces funcionaría el Hogar Croata, sucursal Córdoba que tenía su casa madre en Buenos Aires.

Luego de haber observado esta circular quisiera que nos detengamos un instante para poder analizar a los que fueron los fundadores del Hogar Croata de Córdoba. Para esto realicé un cuadro en el cual se pueden apreciar otros datos que serán interesantes a la hora de llegar a una conclusión.

 

Nombre

Edad

Profesión u oficio

Inmigración

Región

Nikola Mišetiæ

45

Dueño de bar

Viejo Inmigrante

Dalmacia

Josip Rašiæ

 [120]

Camionero

Nuevo Inmigrante

Herzegovina 

Nikola Mamiæ

39

Mecánico

Nuevo Inmigrante

Bosnia

Miše Šprljan

45

Comerciante

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Križan Bešliæ [121]

33

Albañil [122]

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Joso Bešliæ 3

30

Albañil

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Josip Èaviæ

47

Albañil

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Mirko Èaviæ

26

Comerciante

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Tadija Èule

32

Albañil

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Marko Èaviæ

58

Comerciante

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Jacob Dunat

34

Albañil

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Petar Kovaè

43

Dueño de bar

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Vlado Kovaè

33

Mecánico

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Stijepan Bešliæ

32

Albañil

Nuevo Inmigrante

Herzegovina

Ivan Maliæ

 2

Albañil 

Viejo Inmigrante

Herzegovina

Sime Ivanov[123]

 

 

 

 

Ante Adžiæ

44

Albañil

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Kuzma Èaviæ

50

Albañil

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

Ivan Jukiæ

49

Comerciante

Viejo Inmigrante

Herzegovina

Luka Kriliæ

54

Albañil

Viejo Inmigrante

Dalmacia

Toma Klariæ

60

Albañil

Viejo Inmigrante

Dalmacia

Grgo Chavich 

 34

Constructor

Nuevo Inmigrante

Dalmacia

 

            Es importante decir que en todos los rubros se ve una significativa heterogeneidad. De todos los anteriormente nombrados me referiré a cada uno en general, pero dejaré de lado a Josip Rašiæ, Ivan Maliæ, Šime Ivanov y Prof. Zvonimir Fržop, de los cuales tengo escasos datos; ya que los tres primeros eran inmigrantes de paso por Córdoba y el último sólo estuvo en nuestra ciudad por esa ocasión. De allí en más, sí tomaré al resto de los integrantes porque tuvieron una actuación destacada, tanto en la concreción del establecimiento como en su mantenimiento a lo largo de décadas.

            Observamos ante todo, dos grupos de hombres. Por un lado, jóvenes de entre 25 y 35 años y por otro, hombres maduros de entre 45 y 60. Esto da una idea no sólo del amplio espectro de edades que componía este, sino también del vigor y las ganas de hacer cosas de hombres mayores que, como ya lo mencioné, en muchos casos tenían que empezar su vida de nuevo con más de cuarenta años.

            El segundo dato es la profesión y el oficio. Si bien no figura entre los que colaboraron con dinero, el Profesor Zvonimir Fržop, era parte de la comisión. El profesor era el único intelectual. El resto de las personas que hicieron posible el Hogar Croata, eran obreros y comerciantes. Como lo he mencionado, el principal oficio de los croatas era la albañilería, con su especialización en la colocación de lajas y piedras. Cuando digo “albañil” estoy englobando tanto al que trabajaba en forma independiente en pequeñas obras, a los croatas que directamente formaban pequeñas cuadrillas de tres a cinco hombres que trabajaban en la ciudad y por toda la provincia, como también los que ya dirigían una pequeña empresa constructora desde su puesto de Maestro Mayor de Obra y tenía albañiles argentinos a su cargo[124].

            El resto de los integrantes era comerciantes, mecánicos o dueños de bar.

            En cuanto del tipo de inmigración, había también una notable conjunción de la emigración “económica” y “política”. De los primeros ya hablé de su importancia, pero es bueno mencionar que Mišetiæ, Jukiæ y Klariæ, en cierta forma “representantes” de la vieja inmigración, fueron reconocidos por su colaboración al asentamiento de la nueva en los años ’50 .

            Por supuesto la mayoría de la comisión estaba integrada por nuevos inmigrantes, que le imprimían su sello a una institución que pretendía trascender los meros actos sociales y culturales entre sus componentes, para ser un eslabón de la cadena que se estaba formando en varios países del mundo y que tenía como fin la vuelta a una Croacia Independiente.

            Por último en esta sociedad había integrantes de toda Croacia. Los dálmatas llegaban provenientes de Zadar a Makarska. Los provenientes de Herzegovina eran casi en su totalidad del pueblo de Posušje. También había un caso de Bosnia. Con esto se puede apreciar lo disperso y representativo de la Nación Croata en el grupo a nivel regional.

Si tuviéramos que trazar un perfil, del hombre fundador del Hogar Croata, diremos que:

  1. Tenía una firme convicción política.
  2. Era un hombre de trabajo, al que seguramente no le sobraba el dinero a menos de diez años de su arribo a la Argentina.
  3. Venía de la región de Dalmacia o de Herzegovina.
  4. Pertenecía de la inmigración de la segunda posguerra.
  5. Tenía alrededor de 40 años.

 A todos estos datos, obviamente con el ingreso de nuevos socios se fue conformando un espectro mucho más variado y representativo. No debemos olvidar que luego se sumaron las mujeres, los hijos, algunos recién llegados de Europa y otros ya nacidos en Argentina. Así como los albañiles o constructores eran mayoría, la inclusión de nuevos miembros fueron construyendo un amplio arco social. Esta amplitud se vio reflejada también en cuanto a las regiones por la inclusión de socios provenientes de los más diversos pueblos, ciudades y regiones.

Con respecto al dinero que figura en el volante, era el necesario para adquirir las acciones. Cada acción costaba $1000, para tener una idea, en abril de 1956 el diario “La Voz de Interior” costaba $0,50 y la suscripción anual a “Los Principios” $200.

En definitiva, este grupo de hombres dio el primer paso, ese que es el más difícil, hacia la concreción del objetivo propuesto. De allí en adelante la misión era conseguir más adeptos que participaran y adquirieran acciones para poder generar el capital necesario para comprar la sede.

Con el progreso y la organización de la colectividad en marcha, más el dinero reunido de las acciones, era la hora de acordar con Buenos Aires la inclusión de la sucursal Córdoba.

Volviendo al Poder Especial otorgado a Miguel Sprljan, se aprecia que luego de cuatros años de existencia, y según regía en el estatuto de la sociedad, se llevó a cabo un cambio de autoridades en la casa madre en Buenos Aires. De esta manera el 2 de mayo de 1956 se conformó la siguiente comisión:

La importancia de esta comisión fue que en el acta número 107 de la Sociedad, el 20 de mayo de 1957 y reunidos en sesión extraordinaria, los miembros del Directorio de “El Hogar Croata”, bajo la presidencia de José Markovic manifiestan que “ Dada la circunstancia de residir habitualmente en la Provincia de Córdoba de esta República, numerosos connacionales y accionistas de esta Sociedad, y ante el pedido que varios de ellos hubieran formulado, consideraba llegado el momento de instaurar en aquella provincia la filial o sucursal a que hace referencia y autoriza el artículo primero de sus estatutos sociales”.

            Seguidamente se agrega que los croatas de Córdoba ya habían suscripto un boleto de compraventa de un terreno en el barrio Cerro de las Rosas, el cual es detallado como “Suburbio Nor- oeste del Municipio de la ciudad de Córdoba...se designa con la letra “P” de la manzana veintinueve y mide veinte metros de frente al Nord Este, sobre la calle Rafael Núñez, veinticuatro metros con diez centímetros en su contrafrente al sud –Oeste ...veintisiete metros ochenta centímetros al Sur Este .... encerrando una superficie de seiscientos cincuenta y cuatro metros cuadrados ( 654 m2). Su adquisición demanda una erogación de cuarenta y nueve mil pesos moneda nacional ($ 49.000. ), suma que sería erogada por las mencionadas personas. La escrituración de acuerdo con lo estipulado en el mencionado boleto se haría a favor de “El Hogar Croata” Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y financiera”.

            A continuación se da paso al principal motivo, que es el poder especial que se otorga a Miguel Sprijan (Sprljan) debido a que “el señor Presidente que en razón de sus ocupaciones le sería imposible trasladarse a la provincia de Córdoba para la firma de la correspondiente escritura traslativa de dominio, circunstancia por la cual otorgaría poder a un solo y único efecto el señor Don Miguel Sprijan residente en esa provincia y miembro de la colectividad. Habiendo asentimiento general de parte de los directores presentes, se resuelve: autorizar al señor Presidente don José Markovic para que otorgue a Don Miguel Sprijan, comerciante, casado, de nacionalidad croata para que en su nombre y representación concurra a aceptar y firmar por ante el Escribano que se designe, la correspondiente escritura de adquisición del lote terreno que hace mención precedentemente. Inmediatamente se levantó la sesión siendo las veintiuna horas.- R. Gadza – Secretario.-José Markovic- Presidente”.

            La compra de este lote se constituiría en el primer paso hacia la conformación de un capital formado por la unión de los inmigrantes de Córdoba y este sería el hecho más importante; con él se llevó a cabo la organización y la concreción de un objetivo sumamente difícil: que hombres y mujeres de una colectividad que en su gran mayoría hacía diez años o menos que residían en el país, todavía aprendiendo el nuevo idioma y con una constante adaptación, hayan tenido la capacidad y el sacrifico de ahorrar, donar, organizar eventos, etc... y mil formas de reunir el dinero necesario para la compra de una casa, un hogar, es decir, un techo que cobijara a toda la comunidad para sus múltiples actividades; cuando la mayoría realizaban trabajos de menor categoría para lo que estaban capacitados (por la cuestión del idioma y de la adaptación ya referido) y sin un techo propio.

Digo que el hecho principal fue reunir el capital necesario para la compra de este terreno, porque en sí nunca se edificó nada en él, que por entonces era simplemente un baldío, con matorrales de más de un metro, que los croatas después de un día de trabajo como albañiles, lo cortaban por la tarde con guadañas y que hoy está en una de las avenidas más importantes de la ciudad siendo actualmente un conjunto de locales en la Avenida Rafael Núñez al 4700.

De la compra de este lote, solo se encuentra un recibo[126] del día 10 de mayo de 1956, en el cual el Escribano Miguel A. Gutiérrez declara haber recibido del Sr. Tesorero de la Sociedad “El Hogar Croata”, Don Miguel Sprljan, la cantidad de $ 490 moneda nacional de curso legal por sus servicios. Otro dato significativo es que figura el Dr. Juan Ricardo Laguinge como el dueño del lote.

            Para 1957, es decir, a un año de la circular antes descripta había treinta accionistas que sumaban un total de cuarenta y siete acciones. En esos primeros años, Miguel Sprljan era apoderado del Hogar Croata para poder llevar a cabo los trámites pertinentes a la sociedad.

            En 1959 se cierra una etapa. El fin de ésta se da por la venta del terreno en el Cerro de las Rosas. Se planteó que se quería tener un lugar ya edificado y cercano al centro de la ciudad que fuera equidistante para todos los croatas de la ciudad.

 

2º Período:1960-1967.

El Hogar de calle Lima.

Entre fines de 1959 y principios de 1960 se vende del terreno en el Cerro de las Rosas y se comienza la búsqueda de una casa para los croatas.

            Un par de datos curiosos de la venta del terreno fueron que éste fue adquirido en unos $ 9.000[127] y luego por la suba de la cotización de un barrio como el Cerro de las Rosas, que por entonces dejaba de ser una zona alejada para pasar a ser una barrio residencial lo que significó un notable incremento, ya que fue comprado por dos miembros de la colectividad (Marko Penaviæ y Ljubo Èikliæ) en $ 40.000. El otro dato es que sea por desinteligencia o por ignorancia no se escrituró el terreno al momento de comprarlo, por lo que se pudo escriturar, con buena fe de las partes mediante, al momento de venderlo.

Además del dinero adquirido por la venta del terreno en la Av. Núñez, y de las cenas o rifas que se realizaban, también se tuvo que recurrir a los aportes personales, que en una lista del 22 de agosto de 1959, figura “como dinero prestado para la compra del “DOM” (Hogar) de Córdoba”[128]. En dicha lista dieciocho croatas aportaban $ 1000 cada uno. Estos eran integrantes de las familias Èaviæ , Kovaè y Bešliæ, más Ante Adžiæ, Nikola Mamiæ, Víctor Štark, Milan Bago, Petar Paradžik, Miše Šprljan, Tomas Klariæ, Marko Penaviæ y Tadija Èule. Además se agregan dos agrupaciones croatas que aportaron $ 2000 cada una: Tamburaški Zbor[129] y Hrvatski Domobran.

El dinero reunido finalmente alcanzó para comprar una casa del barrio General Paz. El domicilio del Hogar Croata de Córdoba era: Lima 1314.

            Esta vieja casona, cumplía a medias los requisitos propuestos cuando se vendió el terreno. Porque si bien se encontraba más cerca del centro, no era el centro; y muchos croatas que vivían al oeste de la ciudad debían tomar dos colectivos para llegar. Por otro lado la construcción de la casa dejaba mucho que desear. Para varios “era más una casa vieja para demolerla, que para habitarla”.

            Una primera complicación fue que la casa es comprada con sus antiguos dueños en ella. Esta práctica, relativamente común en la época, llevaba a comprar una casa con los antiguos dueños , que seguirían viviendo en ella a modo de caseros. En este caso los anteriores dueños, o mejor dicho, los nuevos caseros, era los hermanos Ana y Juan Schaefer.

Finalmente se llega a la firma de un “pacto” por el inmueble, con singulares características.

Dicho “pacto” se realizó el 26 de enero de 1960, entre Miguel Sprljan, en su carácter de apoderado de la Sucursal Córdoba de “El Hogar Croata” Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial y Financiera y apoderado general de la misma entidad casa Matriz en Buenos Aires; y por la otra parte la señorita Ana Sofía Luisa Schaefer y el señor Juan Ernesto Francisco Schaefer.

En el convenio se especificaba que los hermanos Schaefer, propietarios en cuestión de la casa, cedían su locación a favor del Hogar Croata S.A. pero con las siguientes condiciones del artículo 3: Los croatas podían usar “el salón principal de la casa y la habitación situada con frente a la calle Lima, zaguán de por medio con dicho salón, teniendo derecho también a usar el hall, el baño y el patio principal para sus fiestas. Por esta renuncia de su parte de locación, o para mejor explicar, por ésta contraprestación, el Hogar Croata S.A. por medio de su Presidente y apoderado general Sr. Sprljan declara que constituye derecho de usufructo vitalicio, irrenunciable e instransferible por parte del Hogar Croata S.A. a favor de los hermanos Schaefer de mancomún e indistintamente por el resto de la propiedad, pudiendo disponer como lo dispone en la fecha de toda la parte de la propiedad no cedida expresamente y quedando liberados de todo pago de alquiler o pago o retribución de ninguna naturaleza”.

Así como los hermanos poseían el derecho al usufructo perpetuo, cesaban su condición de inquilinos, llegando a aceptar la jurisdicción de la justicia ordinaria de la ciudad de Córdoba por el caso de una interpelación judicial, dejando constancia de que el convenio se realizaba “ con la sinceridad y buena fe que deben emanar de una sociedad respetable como lo es el Hogar Croata S.A. y la simpleza y sencillez de los habitantes de la casa”.

En el articulo séptimo, también queda constancia de que en virtud del usufructo a favor de los hermanos Schaefer, en caso de cesar por cualquier motivo de habitar la propiedad, el Hogar Croata S.A. inmediatamente ipso – facto, adquiere el dominio, uso y goce de la totalidad del inmueble.

      La firma del convenio se realizó por triplicado y en él mismo se pueden apreciar la firma de los hermanos Schaefer, del presidente del Hogar Croata S.A. Miguel Sprljan y como testigos el síndico Marko Penaviæ, el tesorero Milan Bago y el secretario Mirko Chavich . También se encuentra un sello con la inscripción:

 

“EL HOGAR CROATA”

COOPERATIVA LIMITADA.

“HRVATSKI DOM”. Z.S.O.J.

(OSNIVACKI ODBOR).

TUCUMAN 270.CÓRDOBA[130]

Es importante aclarar que, como se verá en otro capítulo, la organización “Hrvatski Domobran” y su rama “Josip Predavec” siguió funcionando como una institución aparte, aunque la mayoría de sus socios lo eran del Hogar Croata y viceversa. También aclaro que cuando nombre al “Dom” (en croata “Hogar”) me estaré refiriendo al Hogar Croata de Córdoba (“Hrvatski Dom”, en croata).

En las elecciones que se llevaron a cabo el 30 de abril de 1960, se elige como Presidente a Felipe Simunoviæ. Ese año los accionistas pasan a 45 con 67 acciones en total y de estos sólo había uno (Stjepan Bešliæ) con cuatro acciones, dos con tres, quince con dos y venticinco con una. De los nuevos accionistas de 1960, hacen aparición nombres no solo de mujeres que hasta el momento no figuraban, sino de niños no mayores de 13 años (Adriana Chavich, Lela Kovaè, Adriana y Susana Kovaè, Ante Mamiæ y Ante Bešliæ ) que ya tenían su primera acción. Estos casos se fueron repitiendo a lo largo de la historia y reflejan esas ansias de pertenencia, de contención y de trasmitir a las nuevas generaciones un sentimiento.

            A partir de aquí comienza a nacer una nueva colectividad por la posibilidad del techo propio. Ya se comienzan a festejar los 10 de abril y otras fiestas croatas, sin tener que pedir prestado el salón a nadie. Para la primavera de 1961 se organiza un baile en el cual actuará el Tamburaški Zbor (conjunto de cuerdas típico) y en el cual se promete “Neæe faliti dobreg jela ni piæa”. (No faltará ni buena comida ni bebida).

            En 1961 es Presidente Miše Šprljan y en 1962 vuelve Simunoviæ. En este último año lo más significativo son los contactos con otras entidades croatas del mundo. La llegada de una carta del Dr. Stjepan Hefer[131] manifiesta la intención de unir a todos los movimientos del mundo. Para esto se llevaron a cabo elecciones de consejeros según las distintas zonas en las cuales se dividieron los países con inmigración croata en el mundo. De esta división surgieron los representantes que formaron el concejo del “Hrvatski Oslobodilaæki Pokret”[132]. Por Sudamérica se eligieron ventiseis de Buenos Aires, representando a la vez por el Hrvatski Domobran; para comisión principal de la Unión de los Croatas del Canadá con sede en Toronto doce consejeros, la comisión de la Unión de Asociaciones Croatas de Europa, con sede en Munich quince y falta las elecciones de la unión de asociaciones de Australia.

            A todo esto el Hogar Croata de Córdoba se suscribe con distintos diarios y revistas de Argentina y el mundo que abarcaran la problemática croata, porque “El hogar Croata necesita estar vinculado espiritual y culturalmente con los hermanos croatas en el exterior”[133]. Las publicaciones en cuestión son: “Hrvatska Gruda” (Buenos Aires), “Hrvatska” (Buenos Aires), “Nova Hrvatska” (Inglaterra), “Danica”. ( EE UU) y “Naša Nada” (EE.UU.).

            El año finaliza con el comienzo de una constante en los siguientes treinta años: El Hogar tiene deudas y se plantean muchas propuestas para recaudar fondos. También se plantea una inquietud. El socio Martín Èuljak propone que una calle de Córdoba se llame Croacia.

            En 1963 se acrecienta la cantidad de accionistas: 58 accionistas con 82 acciones en total. Se elige Presidente a Pero Kovaè y se realizan fiestas a lo largo del año organizadas no sólo por el Dom sino también por Hrvatski Domobran y el club de ajedrez “Croatia”[134]. En este año también se firma el decreto por el cual se le da el nombre de “Av. Croacia” a una calle del barrio Deán Funes. Este hecho fue posible gracias a las gestiones del socio Marko Kujundžiæ.

            Para 1964 el principal cambio es la posibilidad de tener acceso a las actas del Hogar Croata, que comenzaron a escribirse el 22 de enero de 1964, bajo la presidencia de Vlado Kovaè y con Branko Ozvaèiæ como Secretario. Este material, que consta de dos libros con 345 actas en idioma croata, será la columna vertebral de aquí en más, aunque también me apoyaré en material de cartas escritas o recibidas por secretaría.

            Antes de continuar con el relato, describiré brevemente las actas. Éstas abarcan desde 1964 a 1980 el primer libro y de 1980 a 1989 el segundo. Los dos libros están escritos en idioma croata y, en general, no tienen grandes diferencias a los de cualquier sociedad. En primer lugar se menciona la fecha, bajo qué presidencia y, en algunos casos el número de reunión del año. Luego se fija un orden del día para ser tratado. En estas actas a los presentes en la reunión se los menciona como “hermanos”[135].

            Como en toda colectividad y grupo humano hubo años de gran fervor en los cuales las reuniones eran semanales y otros en los cuales las actas redactadas eran muy pocas e, incluso, nulas. Si bien hubo Secretarios más subjetivos que otros, sólo traté de tomar hechos objetivos y puntuales, dejando de lado consideraciones de índole personal.

            Pero volviendo a 1964 el año comienza con dos actividades. En primer lugar, la organización de un pic-nic en el predio de EPEC en Villa Belgrano. La segunda fue la reparación del techo de la casa, (tema que los tuvo a mal traer mientras se la ocupó) por Marko Èaviæ y Petar Paradžik.

            Ese año y durante los próximos veinte se realizarán de tres a cuatro fiestas principales y otras dos secundarias. Las primeras eran el 10 de abril (día de la proclamación del Estado Independiente Croata), la fiesta de San Antonio (13 de junio) y San Nicolás (6 de diciembre). Las otras fiestas, que a veces se realizaban y otras no, eran la de los Héroes de Mayo (Fecha aniversario del atentado a Stjepan Radiæ) y el Día de la Primavera.

            En esos años hubo una pequeña comisión de la Iglesia (Crkveni Odbor) y su Presidente era el Prof. Zlatko Tanodi. Esta comisión se encargó de gestionar los permisos para las misas croatas y para la bendición de la casa. También se creo una comisión para organizar las fiestas mencionadas. Ese año estuvo compuesta por Ante Turzan, Mate Jurkoviæ, Branko Ozvaèiæ y Vlado Kovaè.

            La nota de los festejos del 10 de abril de ese año la dio la actuación del grupo musical croata de la ciudad de Buenos Aires “Ciciban”.

            En las elecciones anuales se elige a Pero Kovaè como Presidente al vencer vente votos a doce (uno en blanco) a Grgo Èaviæ. En esta reunión estuvieron presentes 33 accionistas.

Otro hecho que se repite cíclicamente en las actas: la juventud de la colectividad y su interés o no, en las actividades del Dom. Branko Ozvaèiæ pide una mayor atención a la juventud que no demuestra progresos. Manifiesta que hay que ayudarlos material y moralmente. Se pregona la creación de la Mala Škola[136] (Escuela para chicos) y la compra de una mesa de ping pong o buscar como atraerlos a las instalaciones. Finalmente el Dom aportará $ 2000 a la Hrvatska Kulturna Zajednica[137] (otro grupo croata que coexistía con el Hogar Croata y el Hrvatski Domobran), con ocasión de la educación de la juventud croata en la Mala Škola.

            En relación con las otras colectividades, la polaca agradece la ayuda de los croatas a una de sus fiestas patrias.

De los contactos con Buenos Aires se alude a la compra de varios libros de la obra titulada “La Tragedia de Bleiburg” realizado por Studia Croatica[138] que serían donados a las distintas autoridades de Córdoba como el obispo Angelelli, el gobernador y el intendente de la Ciudad. .

            Respecto a lo internacional 31 miembros del Hogar Croata donan fondos para pagar los gastos del juicio de unos croatas que en una manifestación atacaron la embajada yugoslava en Bad Godesberg en Alemania occidental. Este dinero reunido por todo el mundo tenía como fin que se pagara a grandes abogados de fama mundial, para defender a estas personas contra la dictadura yugoslava. Cuando lo recaudado no llegaba a lo mínimo necesario, en las actas se aclara que “no estamos en la inmigración para enriquecernos sino para que luchemos para que el pueblo croata de nuevo pueda presenciar el desfile del ejército croata en su tierra”.

            A solo cuatro años de permanencia en Lima 1314, ya se comienzan a oir voces de cambio de lugar. Kuzma Èaviæ es el primero que propone cambiar de lugar el Dom. Quiere “un lugar más cercano a todos los croatas y que sea construido atendiendo las reales necesidades de los croatas y sus asociaciones”.

            Aquí también se hace una mención del buffet. Este pequeño bar interno, que brindaba servicio a los asiduos concurrentes, funcionó tanto en el Hogar Croata de calle Lima, como en el del Cerro de las Rosas. El primer encargado de su administración que se menciona fue Mate Jurkoviæ.

            En el año de 1965 se hizo más notable el apadrinamiento del Hogar Croata de Buenos Aires que marcaba el rumbo y la metodología a seguir en cuestiones societarias. Para la reunión anual de ese año llegaron de Buenos Aires el Presidente Drago Žubriniæ y el Secretario Ante Kitiæ, para limar diferencias entre los croatas cordobeses. Entre otras cosas instaron a seguir trabajando unidos por la liberación de Croacia y explicaron lo que es una sociedad de acciones, despejando dudas de cuestiones legales que habían provocado enfrentamientos entre los accionistas. Para 1965 había 67 accionistas con 87 acciones. Se reportan como fallecidos los accionistas Marijan Lovrinèeviæ, Nikola Mišetiæ, Víctor Štark y Mate Zec.

            Inexplicablemente se produce un bache de un año y ocho meses sin actas. Por lo que hay que remitirse al material de secretaría para conocer lo ocurrido principalmente en 1966.

            Aquel año continuaron los aportes para la Mala Škola,provenientes fundamentalmente, de donaciones de socios y de una fiesta en conjunto entre el Dom, Hrvatski Domobran y la Mala Škola. Se agradece la colaboración del padre Andrija Oštriæ en la educación de los chicos. Se comenta que este tipo de acciones aglutinó aún más a los croatas.

            Nuevamente se debe arreglar el techo de la casa. En esta obra trabajaron los socios, lo que le reportó al Dom un ahorro de unos $20.000. Trabajaron en este emprendimiento Nikola Špehar, Ivan Bednjak, Križan y Sjepan Bešliæ, Ante Miletiæ, Šime y Nikola Èaviæ, Pero y Vlado Kovaè, Andrija Juratoviæ y Martín Èuljak.

            En diciembre de este año Šime Èaviæ propone que se vea un terreno en el Cerro de las Rosas para poder trasladar el Dom. Por entonces alrededor del 50 % de los accionistas vivían en el Cerro y zona de influencia.

            El 4 de junio de 1967 se vuelve a escribir un acta. Por estos años los principales componentes de la comisión directiva eran el Presidente Andrija Juratoviæ, el Secretario Ante Mikuliæ y el Tesorero Mirko Banduka. Entre ellos tres llevarán a cabo el cierre de esta segunda etapa: vender el Dom de calle Lima y comprar el terreno en el Cerro de las Rosas.

En esta primera acta en mucho tiempo se informa que el techo de la sede está en pésimas condiciones y, como no había fondos para repararlo, se propone venderlo y comprar un terreno en el barrio Cerro de las Rosas. Allí se realizaría un nuevo salón que respondiera a sus necesidades.

El Hogar Croata de calle Lima 1314 fue vendido el 12 de abril de 1967 en $2.800.000. Este importe fue pagado en cinco cuotas en los siguientes tres años.

Con este traslado comienza una nueva etapa: el asentamiento definitivo y la construcción del Hogar Croata de Córdoba en el Cerro de las Rosas.

 

3º Período: 1968-1989

El Dom del Cerro de las Rosas.

El 14 de junio de 1967 finalmente se compró el terreno en el cual se emplaza actualmente el Hogar Croata.

            En esta oportunidad representaron a la institución frente al escribano autorizante Julio César Martín Mezzano, titular del registro quinientos setenta y tres, Andrija Juratoviæ de 53 años de edad, Antonio Mikuliæ de 52 y Miro Banduka de 56.

            Por la otra parte se encontraba el doctor Pedro León Tinti, quien concurrió al acto en representación de la señora Buenaventura del Carmen Sánchez de Romero, que era la propietaria del terreno.

            La delegación croata compuesta por Juratoviæ, Mikuliæ y Banduka llegaban como representantes de “El Hogar Croata Sociedad Anónima, Inmobiliaria, Comercial, Financiera e Industrial”, con el testimonio de un poder especial que se les confirió en la escritura el 12 de mayo del mismo año, ante el Escribano de la ciudad de Buenos Aires, Don Miguel Fernando Punta, titular del registro quinientos once e inscripto en el Registro de Propiedades.

            Las características del lote adquirido eran las siguientes: “Dos lotes de terrenos con todas las mejoras en plantado, clavado y adherido al suelo que contiene, ubicados en Villa Centenario, Municipio de esta Capital, designados con los números TRECE Y CATORCE de la manzana DIECISIETE, compuesto unidos como se encuentran de veinte metros de frente por cincuenta metros de fondo ( O sea una superficie total de UN MIL METROS CUADRADOS) y limitan al sud-oeste, con el lote doce; al Nor-este, con el lote quince; al sud-este, con la calle pública y al nor-oeste con parte de los lotes cinco y veintiuno”.

            Esta descripción nos deja en claro dos cosas. Por un lado el importante terreno en el cual se encuentra emplazado el Hogar Croata, ya que su dimensión de mil metros cuadrados es más que elocuente. Así también el hecho de que el Hogar Croata figure ante el Estado como una S.A., el costo del terreno, como así también los futuros impuestos municipales y provinciales serían más que elevados.

            El precio final de la compra fue de seiscientos mil pesos nacionales de curso legal, suma que el Dr. Tinti declaró recibir de mano de los representantes de la compradora con anterioridad al acto y en su entera satisfacción, por lo cual otorgó el recibo y la carta total de pago en forma y en consecuencia, transfiere los derechos de la propiedad. De la misma no figuran inhibiciones ni gravámenes, como así también no se encuentran deudas de contribución territorial ya que fueron abonados los impuestos correspondientes al año en curso en el Banco de la Provincia de Córdoba, figurando como propiedad Nº 408.221, con una valuación fiscal de novecientos sesenta pesos moneda nacional.

            El terreno se encontraba en medio de baldíos, ya que esta era una zona semi-poblada, pero con mucho futuro. Como ya vimos el principal motivo del cambio era la posibilidad de que la gran cantidad de croatas que se habían establecido en la zona tuvieran un acceso más fácil a la sede. Se calcula que más del 50% de los accionistas vivían en las inmediaciones del Cerro de las Rosas y zonas aledañas.

            A partir de ese momento se tuvo que empezar de nuevo, porque el dinero de la venta de la casa sólo alcanzó para pagar el nuevo terreno, es decir, había que reunir dinero, tiempo y trabajo para edificar una sede de cero.

            La comisión se reunió el 1 de mayo en el lugar para comenzar a delinear los planos. Mientras los objetos del viejo Dom se trasladan al garaje de Ivo Perèeviæ, la comisión se reúne, según la ocasión, en las casas de Mladen Iveziæ, Mirko Banduka ó Grgo Èaviæ. En junio se cavan los cimientos según unos planos que generan una controversia porque no estaban debidamente aprobados. En julio los planos se presentan en el Concejo de Ingenieros, con la firma del Ingeniero Lombardiæ. Ese mismo mes se constituye una comisión pro- construcción formada por Marko Èaviæ, Mladen Iveziæ, Grgo Èaviæ y Miro Banduka. Los gastos de la edificación se solventarán con la venta de acciones y a la vez se les pagará con estas a quienes trabajen en la misma. Para septiembre ya se habían levantado las paredes hasta el techo.

En 1968 continúan las reuniones en las casa de los miembros de la comisión y sólo se realizan tres actas. En enero se efectua un baile en el Club Húngaro y un pic-nic en Villa Belgrano para recaudar fondos pro-construcción del Dom.

En los archivos de secretaría se encuentra una invitación al padre Lino Pedišiæ, guía espiritual de los Croatas en la Argentina, para la apertura y consagración del Dom. Esta inauguración se llevaría a cabo el 17 de agosto de 1968 y se invitó a Drago Žubriniæ y a Vjekoslav Vranèiæ de Buenos Aires.

Luego de un año sin actas se regulariza la situación. Ya las reuniones se llevan a cabo en la sede con dirección en Víctor Manuel 457.

Al l 0 de Enero de 1969 hay 118 accionistas con 253 acciones. Los que más poseen son Mladen Iveziæ y Joso Bešliæ con 7 cada uno. Secretaría informa en diciembre del ’69 que se han inscripto 46 nuevos accionistas lo que se le puede atribuir positivamente al cambio de sede.

En este año surgen dos nuevos problemas a tratar por varios años. El primero fue el terreno ubicado en la comuna de Anizacate, denominado “Costa Azul”, que fuera donado por el Sr. Ivan Puliæ. Este terreno en un principio fue recibido con gran entusiasmo ya que se proyectaba construir una colonia de vacaciones no solo para los croatas de Córdoba, sino también para los de Buenos Aires y del resto del país. Lo que pasó es que esta euforia se fue diluyendo con los años y terminó siendo una carga, que durante más de treinta años lo único que hizo fue acumular deudas municipales.

El otro tema es el comienzo de la emisión indiscriminada de acciones. Pareciera ser que los croatas, asimilaron un mal endémico de los gobiernos argentinos de la época, optaron por el modelo de “la maquinita de hacer dinero” creyendo solucionar problemas y sólo los aumentaban. Con las acciones emitidas para pagar horas de trabajo o para poder pagar los impuestos que comenzaban a acuciar las débiles arcas del Dom, se comenzó a generar un desbalance entre los que habían comprado sus acciones en 1957 a un costo altísimo y los que ahora las obtenían en cantidad a un peso devaluado.

Así y todo las actividades no se detuvieron. Hubo en febrero un pic- nic en el terreno de Costa Azul con éxito y se comienzan algunas mejoras el lugar. Para agosto se realiza otro pic -nic, amenizado por el conjunto de música croata de Buenos Aires “Ciciban”.

            En la sede se comienza la construcción de la cancha de bochas, uno de los deportes favoritos de los croatas.

            Andrija Juratoviæ cumple en 1970 su cuarto y último año como presidente. Este año sólo se realiza un acta en la cual se manifiesta el interés de los croatas de Buenos Aires en el terreno de Costa Azul. En el orden interno Mirko Banduka entrega la tesorería a María Bešliæ que fue la tesorera del Dom durante los siguientes 26 años.

            Vlado Pravidur y Križan Bešliæ se presentan representando dos listas en la elección anual de 1971. Las diferencias entre ellas fueron mínimas. Había familiares en las dos listas y por ejemplo, las dos tenían la misma tesorera (ella es la esposa de Bešliæ).

En esta ocasión se vota por acción y no por persona. Se presentan 31 accionistas con 186 acciones y vence Pravidur por 93 a 91 con dos votos en blanco.

El Hogar Croata aún continúa a medio construir, aunque el techo está terminado y las paredes revocadas.

La juventud desfila por el Día de Córdoba con trajes típicos y viaja a Mar Chiquita para la inauguración de una calle “Croacia”. Se emiten acciones para pagar el gas.

El evento del año es la llegada en diciembre, desde Croacia, del arzobispo Dr. Franjo Franiæ y el Dr. Stankoviæ, encargado de la pastoral del inmigrante croata.

En 1972 se vuelven a presentar dos candidatos en la reunión anual. En esta oportunidad fue elegido Vlado Kovaè. Este fue un año de intensa actividad en lo que a reuniones se refiere, ya que se realizaron treinta y dos.

            La nueva comisión determina que todos los jueves haya reunión y se vuelve a insistir con la emisión de acciones para pagar, entre otras cosas, el asfalto que fuera dispuesto por la municipalidad en todo el barrio.

            La juventud vuelve a ser protagonista. Šime Èaviæ comenzaría con las clases de Tamburica a los jóvenes, los cuales organizan disertaciones de intelectuales croatas, como así también la fiesta de San Antonio y de la Primavera, pagando con esto gastos de gas y luz. A la vez se desfila por las calles de Córdoba el 6 de julio.

            Se propone una rifa para reunir dinero para mejoras en el terreno de Costa Azul, llegándose a comprar varios números incluso desde Buenos Aires.

            El Hogar recibe 17 toneladas de piedra laja desde Olta, Provincia de La Rioja. Estas serán destinadas al camino de entrada y para las paredes como guarda. El frente de la sede se ve embellecido por una placa de piedra que fuera diseñada por Šime Èaviæ y realizada por Križan Bešliæ.

            En lo social, se organiza un campeonato de bochas y se coloca la piedra fundamental para construir el techo de la cancha de dicho deporte. También se organizan banquetes para Cvitan Lonèar quien regresa a Croacia luego de 44 años y otro por la partida de la familia Halupa a Canadá. Además Ante Mandakoviæ muestra diapositivas de su reciente viaje a su patria y se entrega un dinero para la viuda del socio Rafael Biliæ

            En 1973 vuelven a disminuir las actas. En la primera del año ’74 se realiza un detalle de lo realizado el año anterior.

            Los principales hechos fueron la organización por parte de la Juventud de Córdoba y su Presidente Tomislav Chavich, del Congreso de la Juventud Croata de la Argentina que se llevó a cabo en nuestra ciudad. Entre las actividades de dicho congreso, se realizó entre las calles General Paz y Deán Funes un acto académico y luego se celebró una solemne cena en el club Italiano contando con la presencia del ministro de Bienestar Social de la Provincia de Córdoba Dr. Lombardiæ.

            Otra actividad fue la llegada, el 17 de agosto, del Coro Jadran de la ciudad de Buenos Aires. Este coro, formado por cuarenta miembros, se alojó en las casas de familias croatas y actuó en el teatro Rivera Indarte con gran suceso.

            En lo edilicio, se instaló el gas natural y se terminó de pagar el asfalto. También se concluyeron con los trabajos de la colocación de las lajas en la entrada de la sede durante dos sábados por los “maestros” albañiles Jole Èaviæ, Kuzma Èaviæ, Nikola Èaviæ, Ante Adžiæ, Ivo Videc y Križan Bešliæ .

            Entre 1974 y 1980 figuran una gran cantidad de actas. En estos años se realizaron un promedio de treinta reuniones anuales, las cuales se efectuaban generalmente los viernes. Después de haber tratado los temas referentes a la colectividad se acababa con una cena, que era preparada por distintos miembros de la comisión, a la cual estaban invitados no solo la Comisión Directiva, sino también todo el que quisiera. Generalmente a estas cenas acudían entre veinte y treinta personas.

            Volviendo al año 1974, se organizaron fiestas, con mucha antelación, como la del 10 de abril, la de San Antonio y el Día de la Primavera, con variada programación.

            Por ejemplo para el 10 de abril se programó dividir la fiesta en dos partes. La primera, en el centro de la ciudad, allí se celebraría una Misa en la Catedral de Córdoba. Luego se realizaría una ofrenda floral en la plaza y se pronunciaria un discurso a cargo de Tomislav Chavich. Para este acto se invitó a las colectividades polaca, alemana, suiza y húngara.

            La segunda parte se desarrollaría con una cena en las instalaciones del Hogar Croata. Allí hablaría el Presidente Vlado Kovaè dando la bienvenida y seguidamente el Dr. Živkoviæ, daría el discurso principal. A continuación recitarían poemas Duško Ševerdija y Vesna Èaviæ. La cena sería amenizada por las támburas de la familia Ozvaèiæ y finalizaría con el Himno Nacional Croata. A esta cena concurrieron ciento quince personas.

            La construcción del edificio continúa. Grgo Èaviæ propone una habitación en el fondo de terreno para la biblioteca de la colectividad. Será construida por Marko Èaviæ y Nikola Radevenjiæ.

            Surgen y cooperan con el Hogar Croata, dos nuevas entidades: Cáritas Croata y la Sociedad Cultural Croata “Agustín Kosutiæ”.

            Visita nuestra ciudad nuevamente el Coro Jadran y el arzobispo de Rijeka monseñor Pavlišiæ.

            En lo internacional se reciben noticias de croatas presos políticos en Zadar, se comenta en el acta que “se espera que esto termine bien y que alcancemos a ver finalmente la resurrección croata”.

            En otro orden de cosas, llega una carta desde Buenos Aires invitando a participar en la creación del Fondo Para el “Hrvatsko Narodno Vijeæe”[139] (Consejo Nacional Croata) organismo a nivel mundial que buscará los medios para la liberación de Croacia.

            En la 17º reunión anual del Hogar se vuelve a reelegir a Vlado Kovaè y el informe de secretaría de Šime Èaviæ se destaca que “Esto es propiedad de todos nosotros y es para nosotros un deber que esta casa nuestra se cuide y se construya hasta que la entreguemos en las manos del representante diplomático del estado libre croata”

            En este año se afianzaron los lazos con el Hrvatsko Narodno Vijeæe (H.N.V).

            Finalmente, luego de muchos años, se reúne el dinero necesario para terminar la construcción de la sede. En agosto trabajan todo un fin de semana en distintos puntos de la misma, en la estufa, trabajaron Marko, Jure y Šime Èaviæ y la piedra la pusieron Jure y Nikola Èaviæ, Ivo Videc y Križan Bešliæ. El asador lo realizaron las manos de Jole Èaviæ y Ante Adžiæ. El bar del salón se protegió con madera, esta fue colocada por Kuzma Èaviæ. La viga del bar también fue recubierta por Kuzma Èaviæ, Marko Èaviæ y Ljubo Èikliæ. En estos trabajos además participaron Vlado Kovaè y Andrija Juratoviæ.

            En lo social se habla de comprar terreno para un panteón, pero luego de varias idas y venidas queda en la nada. Por otro lado Cáritas Croatas le envía una pensión a la viuda de Tadija Èule.

En 1976 el Hogar Croata, después de muchos años, sin deudas. Se realizan gastos de mantenimiento y de implementos para la vajilla; aunque se deja en claro, en la 19º reunión anual (año 1977), que “si no se alquilara el Dom para eventos y no se realizaran cenas todos los viernes no se podría mantener, porque el importe mensual (cuotas a los socios) no sería suficiente ni para sacar el polvo de las sillas”.

            En lo social, se intenta un acercamiento con varios “viejos inmigrantes” para que participen de las actividades. El Hogar Croata y el Hrvatski Domobran, organizan conjuntamente las fiestas del año. Un hijo de la colectividad, el Padre Estanislao Karliæ es nombrado canónigo.

            Además se pide volver a reunir a la juventud que durante el año volvió a dispersarse, sobre todo para los festejos de los cien años de la ley de inmigración. Para finalizar, Križan Bešliæ obsequia al Dom, un escudo Argentino esculpido en piedra blanca.

Las actividades culturales marcaron el año 1977. En su transcurso, en el Hogar Croata se dieron charlas. Expusieron el profesor Zlatko Tanodi, el profesor Mirko Eteroviæ, Ante Maršiæ, Vlado Pravidur, Vlado Govediæ, Mirko Živkoviæ y Duško Ševerdija.

Este año es elegido Presidente Šime Èaviæ quien al mando del Hogar Croata organiza las fiestas del año junto al Hrvatski Domobran y el Hrvatsko Narodno Vijeæe.

            La juventud se organiza. Vuelve a ensayar y a practicar bailes típicos. Para recaudar dinero para los trajes, organiza cenas viernes de por medio, con ello reúne los fondos necesarios. En agosto actúan en el teatro Rivera Indarte y en octubre en la “Fiesta de la Cerveza” en Villa General Belgrano. También están presentes con sus trajes típicos durante la consagración episcopal de monseñor Karliæ

En 1978 se prosiguió con la misma tónica del año anterior. Las fiestas trascurren con éxito. La juventud prosigue con los ensayos y las actividades. Hay una actuación en Capilla del Monte.

Desde Buenos Aires llega el profesor Daniel Crljen, que brinda una conferencia a sala llena.

En un gran esfuerzo, se logra (burocracia mediante) que la calle en la cual se encuentra el Hogar Croata se llame Zagreb. A la vez se consigue que otra calle del barrio se llame Dalmacia.

La programación de las fiestas para el año 1979 es organizada en conjunto por las comisiones del Hogar Croata, Hrvatski Domobran, Juventud Croata y Hrvatsko Narodno Vijeæe. También se realizaron pic- nics y bailes.

La juventud participa activamente de las reuniones de comisión y trabaja con gran suceso en el festival de La Falda. En este evento se vende comida típica. La encargada de su elaboración, como de muchos de los almuerzos y cenas brindados en el Hogar Croata durante más de cuarenta años, es la Sra. Marija Miletiæ.

Las charlas de este año las realizaron el profesor Tanodi y el profesor Kazimir Kataliniæ de Buenos Aires. Igualmente se reciben las visitas del Presidente del Hogar Croata de Buenos Aires el Ing. Ante Stilinoviæ, de Vjekoslav Vranèiæ por el Hrvatsko Narodno Vijeæe y de monseñor Karliæ, quien celebra una misa en la Catedral por la libertad de Croacia.

En lo edilicio prosigue el techado de la cancha de bochas y las actas destacan la colaboración de las mujeres.

            La nota del año la da el fallecimiento, con una semana de diferencia de los hermanos Marko y Kuzma Èaviæ, socios fundadores y activos participantes de todas las actividades del Hogar Croata. En el acta del 7 de septiembre queda constancia de un minuto de silencio por parte de la Comisión Directiva y Vlado Pravidur,su Secretario, escribe lo siguiente: “para quienes nos recomendaron que tengamos el amor a este hogar al que ellos amaron tanto. No hay un solo rincón del Hogar Croata que no refleje su actuación. Ellos nos miran y siguen el trabajo de este lugar que fue hecho para todos los croatas de Córdoba. Las paredes de este Dom lloran junto con nosotros porque nos dejaron para no volver nunca más. Su voz se escucha siempre en las mesas vacías y en el patio y en todos los rincones de esta obra que ellos construyeron con mucho amor hacia sus hermanos croatas, sus hijos y nietos; dando ejemplo de amor y unión a todos nosotros, que debemos seguir el mismo camino, dando ejemplo a aquellos que seguirán nuestras actividades actuales. Gloria a nuestros queridos muertos”.

            Con la llegada de 1980, y bajo la presidencia de Šime Èaviæ (que proseguirá un año más en el cargo) culmina un ciclo de siete años de reuniones casi semanales. Incluso la juventud decrece sus actividades, aunque está presente tanto en las fiestas de Villa General Belgrano como en La Falda. La cancha de bochas sigue siendo una prioridad y se compran 13.000 ladrillos para ella.

            Una sensible baja en las actividades comienza en 1981. Sólo una charla del profesor Mirko Eteroviæ y una exitosa fiesta de San Antonio se destacan en lo social y cultural.

            La construcción de la cancha de bochas prosigue y se compró un nuevo billar.

            La Guerra de Malvinas en 1982 no pasa inadvertida. Los integrantes del Hogar Croata reciben un certificado por donar dinero al “Fondo Patriótico” por la causa argentina.

            En lo cultural se vuelve a abrir la Mala Škola y se inician las tratativas para tener un programa en Radio Nacional Córdoba.

            De 1983 a 1985 hay poco para destacar. Las actas son escasas y en las pocas que hay sólo se mencionan problemas económicos. El dinero surge principalmente de una caja recaudadora que hay para los que juegan al billar. En lo cultural sólo se menciona en estos tres años la escuela de cerámica del profesor Ilija Juriæ con dieciseis alumnos a cargo.

            El año 1986 fue testigo de un leve aumento de las actividades. Luego de un comienzo incierto, donde no figura en las actas quién es el presidente. Esto genera una crítica desde los accionistas por la falta de reuniones.

            En un informe de secretaría se enumera lo ocurrido los últimos catorce meses. Se manifiesta que hubo sólo seis reuniones para ver el mantenimiento de la sede. Además se habla de las fiestas organizadas, de que finalmente se techó la cancha de bochas y que la situación económica es muy difícil.

            Tres días después se sabe, luego de 3 años, que el Presidente del Hogar Croata es Tomislav Chavich. Él es, hasta el día de hoy, el único Presidente no nacido en Croacia (obviamente sus padres sí lo son).

            La nueva comisión tiene como meta organizar la visita desde Croacia del cardenal Franjo Kuhariæ. La visita será para el 25 y 26 de octubre, y lo acompañará desde Buenos Aires monseñor Stankoviæ, el Padre Lino Pedišiæ y el Padre Joso Peraniæ.

            La cena de bienvenida se efectuará en el colegio Padre Claret. Para esta ocasión se comenta que todo fue de la mejor forma y que incluso estuvieron presentes croatas de la ciudad de San Juan.

            La visita del Papa Juan Pablo II a nuestra ciudad, marcó el año 1987.

            En lo económico se resuelve que ante las acuciantes deudas, todos los primeros domingos de mes, dos familias prepararán un almuerzo para la colectividad y así se recaudará el dinero necesario. Este método dio resultado y se mantuvo por varios años como una manera de generar recursos para el Dom.

            El Hogar Croata, Hrvatski Domobran, H.N.V., la juventud y la comisión de la Iglesia participan en la organización del 10 de abril de 1988.

            Durante la reunión anual se realiza un análisis de los dieciocho meses de gestión de la comisión. Se expone como exitoso el haber equilibrado económica y socialmente la sede. Se critica la falta de eventos culturales y la falta de la Mala Škola. En una autocrítica de toda la colectividad en las actas se expresan estas inquietudes: “¿Qué será de este Dom, dentro de cinco años, si no concurre la juventud? ¿De quien son nuestros chicos que no saben rezar con el idioma de sus abuelos?”

            En esta reunión se menciona que están presentes veinte accionistas, que representan 1082 de las 1922 acciones del Hogar Croata. Aquí se nota el notable incremento de la emisión de las mismas.

            La cancha de bochas se convierte en un local que es alquilado a un gimnasio. De aquí se obtendrá un alquiler, pero para eso hay que construir nuevos baños. Esta es la meta del año que finalmente se cumple. En algún momento se baraja la posibilidad de recibir permanentemente un sacerdote croata, lo que nunca ocurre.

            La reunión anual de 1989 contó con la presencia de catorce miembros y en ella se habló principalmente de los problemas económicos que acucian a la institución. Los múltiples problemas financieros llegaron a tal extremo que se pensó en alquilar toda la sede y perder este lugar de reunión. Para peor, la hiperinflación que somete a la Argentina, hace estragos; aunque no se quiere poner esto de excusa.

Con la presidencia de Tomislav Chavich se culmina el último año en este libro, con la confección de tres actas. Se termina así con veinticinco años de tradición con 345 actas en idioma croata. Sólo habrá una más en ese idioma, la del 7 de agosto de 1994, todas las demás estarán en idioma castellano.

4º Período: 1990-2001

Croacia independiente.

A partir de 1990 comienza una nueva era. En lo emocional este año fue muy intenso, porque todos preveían, ante la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética, el inevitable fin de Yugoslavia. Frente a estos acontecimientos, se vislumbraba la culminación de un camino que empezó hacía cuarenta y cinco años, cuando partieron por solo quince días al exilio.

            En el Hogar Croata se establece una nueva metodología. Del año 1990 a 1993 los acontecimientos serán registrados como actas en hojas escritas a máquina. Este método es implementado por el Secretario de esos años, Ante Sudar.

            Por esto, de los años ya mencionados hay actas y también circulares, escritas en castellano, en las cuales se comunica no solo de las actividades a desarrollar sino también informes de la guerra por la independencia que comenzaba en Croacia.

            En una de estas circulares se informa sobre tres puntos: Se comunica que el 22 de abril se realizaron elecciones democráticas en Croacia con el triunfo de la Unión Democrática Croata (Hrvatska Demokratska Zajednica), encabezada por el Dr. Franjo Tuðman, el partido tiene como objetivo principal la restauración del Estado soberano croata[140].

También se informa que en mayo se eligió una nueva comisión con Tomislav Chavich como Presidente. Por último se anuncia que prosiguen los almuerzos los primeros domingos de cada mes.

Un tema se presenta por primera vez y será una temática recurrente a lo largo de la década: la necesidad de separarse de la casa madre de Buenos Aires. Los motivos son la insostenible presión impositiva y el poder pasar a una sociedad sin fin de lucro o a otra menos onerosa. Este tema se repite cíclicamente hasta el día de hoy sin ningún resultado.

            Pero el tema del año es la visita del ministro para los Emigrantes del nuevo gobierno de la República de Croacia, Sr. Gojko Šušak. Se destaca que Croacia es uno de los pocos países que tiene un ministerio para sus emigrados, merced a la gran cantidad de ellos. El motivo de la visita es tanto conocer las inquietudes de los inmigrantes croatas en Sudamérica, como la posibilidad de facilitar su retorno.

            El programa previsto incluye un comité de bienvenida, una misa en el colegio Padre Claret, una posterior cena en el Hogar Croata y luego hará una exposición el ministro de los acontecimientos acaecidos en Croacia en los últimos meses. También se visitará la Universidad Nacional y el diario La Voz del Interior.

            A partir de 1991 a las fuentes citadas, se suma mi propia participación y mi observación participante en las actividades de esta institución.

            Las noticias internacionales tocan muy de cerca a quienes, a más de 10.000 kilómetros sufren por sus familiares y la patria toda. En las circulares se comentan los múltiples bombardeos por parte del ejército yugoslavo a decenas de ciudades croatas.

En otra circular se informa la noticia que se esperó tantos años. Textualmente se escribió: “con gran alegría hemos recibido la noticia de la Declaración de la Independencia de Croacia, acontecida el día 25 de junio del corriente año, declaración ésta que refleja la voluntad del pueblo croata, ya que en el plebiscito llevado a cabo para que los habitantes de Croacia eligieran el país en el cual deseaban vivir, el 94% de la población se manifestó por una Croacia independiente, libre y soberana”[141]. En virtud de estos acontecimientos se celebró una misa en la Catedral de Córdoba oficiada por el Padre Ilija Kozina, franciscano croata de la ciudad de Buenos Aires.

            En las cuestiones internas fue un año que movilizó a toda la colectividad motivada por la s noticias de los acontecimientos que llegaban de Europa. Se logró una estabilidad económica en la sede con el pago de todas las deudas, incluyendo los impuestos municipales y provinciales, e incluso con un pequeño superávit.

            En lo cultural se reabrieron las clases de idioma croata que contó con cuarenta alumnos en la primera. Además se comienza a gestar el principal trasmisor de la causa croata durante la década del ’90. A mediados de 1991 se crea, con los jóvenes de la colectividad, el conjunto de bailes folklóricos croatas “Kolo Velebit”. Este grupo de jóvenes, que logró mantenerse hasta la actualidad, pudo divulgar con sus participaciones en distintos festivales y actuaciones los porqués de la lucha croata, trayendo consigo a toda la colectividad e incluso atrayendo nuevos adherentes y descendientes de croatas a la colectividad. Este esfuerzo es reconocido en una circular que menciona “el entusiasmo demostrado por estos jóvenes supera todo elogio”[142].

            El debut de este conjunto folklórico se realizó en el gimnasio del colegio Padre Claret. Esta fue una fiesta multitudinaria que reunió a más de trescientas personas y que fue realizada bajo el lema “Conozcamos a Croacia”. Para esta actuación también estuvo presente el grupo folklórico “Proljeæe” del Centro Católico Croata “Sveti Nikola Taveliæ” de Buenos Aires.

            El año de 1992 estuvo plagado de actividades mientras los ecos de la guerra seguían resonando con mucha fuerza.

            El año comenzó en febrero con la participación, por primera vez, del Hogar Croata en el “Encuentro de Colectividades de Alta Gracia”. Ello fue posible por contar con un grupo de baile, requisito indispensable si se quiere intervenir con un stand de comidas típicas para vender a los miles de veraneantes de esta localidad serrana. De este festival, al cual se concurre ininterrumpidamente hasta la fecha, se pueden rescatar como mínimo dos cosas. La primera es que gracias a él las cuentas del Dom se equilibraron definitivamente e incluso posibilitaron ahorrar dinero suficiente para pagar ciertos emprendimientos y gozar de una relativa tranquilidad económica. La otra es que verdaderamente se podría escribir un libro de anécdotas de todos estos años.

 Lo cierto es que la participación en este festival absorbe una gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo; como así también ha transformado el período vacacional de todo aquel que participa. Pero el mes de esfuerzo que requiere el festival de Alta Gracia se ve compensado con la posibilidad de generar un recurso de dinero genuino para las, por varias décadas, castigadas arcas del Hogar Croata. Con el dinero obtenido de la venta de comidas típicas se compraron distintos elementos para la sede como: sillas, mesas, vajillas, heladera mostrador, cocina, equipo de audio y una estructura de metal que sirve de Stand.

            Este año se continuó con las clases de idioma a cargo de Catalina Rendeli y de baile dirigidas por Mira Èaviæ e Irene Chavich.

            Se celebra el primer aniversario de la Independencia Croata. En esta oportunidad se ofició, por la mañana, una misa en la iglesia de Santa Teresa y luego se depositó una ofrenda floral en el monumento al General San Martín. Por la noche se festejó con una cena en el colegio La Salle, contando con la presencia, nuevamente, de los conjuntos “Kolo Velebit” y “Proljeæe”.

            A las actuaciones en Alta Gracia y en el colegio La Salle, Kolo Velebit agregó presentaciones en distintas localidades de Córdoba y otras provincias como: Instituto Altlético Central Córdoba, Villa General Belgrano, Ceres (prov. de Santa Fe), Las Rosas, Oliva, La Carlota y el Predio Ferial Córdoba en el marco de la feria “Expo América”.

            Estas sucesivas actuaciones producen un hecho muy importante. Al lograr una mayor exposición, el Hogar Croata puede sumar nuevos adherentes. Estos son descendientes de inmigrantes croatas, en su mayoría venidos antes de la Segunda Guerra, que se vieron intrigados por sus orígenes cuando estalló la guerra en Croacia. Por este acercamiento se produjo una renovación de la gente que participa de las actividades, logrando, esta institución, erigirse como un verdadero representante de todos los croatas de la ciudad y de la provincia.

            Se reciben desde Croacia las ilustres visitas de la orquesta de cuerdas “Los solistas de Zagreb”, que actuaron en el pabellón amarillo del Predio Ferial Córdoba y visitaron la sede del Hogar Croata, y los cantantes Krunoslav Cigoj y Miriana Bajzec. Estos últimos viajaban por el mundo para recaudar fondos que administraba Cáritas Croata para los huérfanos de la guerra. Su actuación fue organizada en Córdoba por el Hogar Croata y se desarrolló en el pabellón Argentina de la ciudad universitaria. Para este evento se vendieron 528 entradas y todo lo recaudado fue donado.

            A esto se le sumó el envío de 35 cajas de ropa y dinero, que fue remitido a Croacia mediante Cáritas Croata.

            En los años 1993 y 1994 mermaron las actividades aunque se mantuvieron tanto el grupo de baile y sus actuaciones, como los almuerzos y el festival de Alta Gracia.

            En estos años se produjo un quiebre en las actividades diarias del Dom. Desde hacía más de veinte años, el Hogar Croata era cita obligada para que de 15 a 25 croatas se reunieran todos los días, luego de su jornada de trabajo, para disfrutar de un partido de ajedrez, cartas, billar, o simplemente tomar un café o una cerveza entre paisanos. Lamentablemente la muerte de algunos socios, como su mudanza a otras ciudades por razones económicas, atentaron contra esta costumbre. A partir de aquí sólo los sábados y eventuales domingos, se convirtieron en los días de reunión de la comunidad croata.

            En agosto de 1994 se redacta la anteriormente mencionada última acta del libro. En esta consta la elleción de se elige un nuevo Presidente que prosigue hasta nuestros días: Nikola Nakiæ. En la misma se trataron otros temas como la mención que el Hogar Croata tiene, gracias a lo trabajado en Alta Gracia, dinero en el banco que permitiría, llegado el caso, de subsistir dos años sin ingresos de dinero. El último punto es el cambio de Tesorero, luego de ventiseis años, pasando de María Bešliæ a Ante Mandakovi.

            De aquí en más las formalidades quedaron de lado. Ya prácticamente no hubo reuniones de comisión mensuales, ni se redactaron actas. Sólo a mediados del año 2001 se volvió a esta formalidad.

            En los años siguientes se continuó con las actividades anuales. Ya no se festejaba particularmente San Antonio o San Nicolás, pero sí había entre cinco y ocho almuerzos mensuales con su respectiva misa previa celebrada por sacerdotes franciscanos de Buenos Aires.

            Durante 1995, con motivo del “Día del Inmigrante”, se festeja en la explanada del Cabildo Histórico el 1º festival de las Naciones de Córdoba. Dicho festival fue organizado por una principiante Unión de Colectividades en Córdoba, que tenía como fin unir a todas las colectividades de inmigrantes residentes en la ciudad.

Del año 1996 se destacan principalmente las actuaciones del “Kolo Velebit”, representando a los croatas de Córdoba en festivales como el “Segundo Festival de las Naciones”, organizado por la Unión Juvenil de Colectividades de Córdoba (variante de los anteriores organizadores), actuación en la ciudad de Rafaela (provincia de Santa Fe) y participación en el Primer Festival Folklórico Croata de la República Argentina. En dicho evento actuaron conjuntos de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba y el Uruguay.

            Luego de sus incipientes comienzos, las colectividades de Córdoba se organizan y el 10 de junio de 1997 en la sede de la Sociedad Árabe-Musulmana, el Hogar Croata junto a otras diecisiete colectividades, rubrica su firma como socio fundador de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (U.C.I.C)[143].

            A partir de ese año, se recibe a menudo la visita del grupo musical “Zrinski” del Hogar Croata de San Justo (Buenos Aires) , que ameniza distintas cenas o almuerzos. Es importante decir que este conjunto típico croata está dirigido por Vlado Kovaè (h) un cordobés, hijo del varias veces Presidente Vlado Kovaè.

            En el año en que Croacia lograra el tercer puesto en el campeonato mundial de fútbol “Francia ‘98”, se volvió a destacar la actuación de la juventud. Viajó a Buenos Aires a participar del Segundo Festival Folklórico Croata de la República Argentina, que en esta oportunidad contó con la actuación del conjunto “Zagrebaèki Asambl” de la República de Croacia.

            La juventud también fue la columna vertebral de la comunidad que compitió en las “1º Olimpiadas Deportivas Recreativas de las Colectividades”. Este certamen organizado por la Municipalidad de Córdoba, contó con la presencia de todas las colectividades de la ciudad, siendo la croata una de las que llevó más participantes y simpatizantes. Estos juegos se desarrollaron en dos predios. El primero fue el Complejo Deportivo “General Paz” y el segundo el Estadio Olímpico Córdoba. En esta oportunidad se obtuvieron excelentes resultados como la medalla de oro en fútbol (la final y su consecuente vuelta olímpica se desarrolló en el mismísimo estadio mundialista), lanzamiento de bala y del juego recreativo Chin –chon. Medalla de plata en Básquet, bochas campestre, salto en largo y lanzamiento de bala y de bronce en salto en largo y lanzamiento de bala.

            En otro orden de cosas, la colectividad fue visitada por el Dr. Vice Vukojeviæ representante del Sabor Croata.

            El acto más importante de 1999 fue la firma, como parte de la U.C.I.C., de un convenio de cooperación y asistencia técnica con el INADI (Instituto Nacional contra la discriminación, la xenofobia y el racismo), que tiene como fin denunciar cualquier actitud discriminatoria.

            El Encuentro Eucarístico Nacional del año 2000, fue motivo de reunión entre los jóvenes de Córdoba y de Buenos Aires, quienes vinieron acompañados por el padre Joso Peraniæ. Este año también se compitió en las “2º Olimpiadas de las Colectividades” cosechando buenos resultados.

            El primer año del milenio y último que voy a comentar, fue remarcado por dos visitas ilustres. La primera fue un sueño que los jóvenes del “Kolo Velebit” añoraban desde hacia años: la visita de Alen Suskoviæ, integrante del conjunto folklórico profesional más importante de Croacia (conjunto “Lado”). Durante cinco días dictó un curso de baile, canciones y tradiciones. En esas jornadas, Suskoviæ logró perfeccionar pasos y corregir voces, pero principalmente mejoró y pulió lo que con esfuerzo se había aprendido en tantos años de representar al Hogar Croata y a Croacia.

            La otra visita fue del primer embajador de la República de Croacia que visitó nuestra Ciudad. Como se mencionara en este capítulo, el sueño de poder recibir a un representante de una Croacia independiente se hizo posible, gracias a la disertación que brindó el Sr. Embajador, Rikard Rossetti, titulada “Conozca los lugares turísticos de Croacia”. Esta charla se dio en el marco del ciclo de conferencias: miércoles culturales. “Costumbres y tradiciones del mundo”. Este evento fue organizado por la U.C.I.C. y se desarrolló en el Cabildo Histórico. Luego se sirvió una cena en el Hogar Croata, que contó con una notable concurrencia de gente.

            El año terminó el 24 de noviembre con una brillante fiesta. Los festejos eran con motivo de los diez años del Kolo Velebit y de aquel debut en el gimnasio del colegio Padre Claret. Aquí fueron invitados los 53 jóvenes que integran o integraron este conjunto folklórico que es hoy en día el principal motor de toda la colectividad.

Conclusiones.

            Así llegamos a nuestros días, muy distintos a aquellos de fines de la década del ’40, cuando esta institución empezó a gestarse. La gran mayoría de los fundadores ya murieron y los niños que aparecen en aquellas fotos color sepia, que registraban las primeras reuniones, son hombres y mujeres maduros e incluso hay entre ellos algunos abuelos.

            Han pasado generaciones. Los que ayer eran niños, que luego formaron parte de la juventud, hoy son padres de familia que disfrutan cuando sus hijos siguen su legado y el de sus propios padres.

            En la conclusión no me voy a extender en demasía. Creo que hubo temas que fueron preponderantes según la época y las circunstancia. También creo que esta institución tuvo sus objetivos claros y su valor es haberlos mantenido durante tantas décadas. Hoy el principal problema es buscar nuevas causas que motiven y den vida a una entidad que sufre lo mismo que todas las colectividades: mueren los fundadores, sus descendientes se dispersan, no se prosigue con las tradiciones, los jóvenes son difíciles de atraer, hay dificultades económicas, etc.

            Todos estos problemas y dificultades son propios, no sólo en las comunidades extranjeras, sino de todas las entidades sociales o deportivas sin fines de lucro.

            Sería redundar en palabras si comentara la importante contención que significó un techo bajo el cual sus integrantes se sentían un poco más cerca de su lejana patria.

Seguidamente realizaré un análisis de tres registros de grupos de personas que han participado activamente en la institución:

  1. Los Presidentes del Hogar Croata.
  2. Los accionistas del Hogar Croata.
  3. Los integrantes del conjunto folklórico croata “Kolo Velebit”.

Antes de pasar al análisis en cuestión quisiera terminar con una reflexión, tratando de rescatar la esencia misma de este “Hogar”. Ojalá, que en este siglo XXI que comienza, haya entre los hombres y mujeres del mundo la conciencia de un gran tema general, que tenga como fin el bien de todos. Que nos volvamos a perder en el “nosotros” de una meta en común de una sociedad, abandonando los mezquinos intereses personales y el egoísmo que se va acrecentando día a día. Que todavía tengamos tiempo para dedicárselo a cualquier entidad sin fines de lucro, con el único fin de fomentar nuestros espíritus y nuestra cultura. En definitiva, que creamos ámbitos sanos, culturales y espirituales para nosotros y para los que vendrán.

1. Presidentes del Hogar Croata

            El listado está integrado por los Presidentes del Hogar Croata de Córdoba desde que éste dispuso de una sede. Por lo tanto aquí sólo figuran los hombres que fueron Presidentes cuando existía la sede en la calle Lima 1314 y en la actual Martel de los Ríos 2563 y no a los que lo fueron en los primeros tiempos en que no se tenía techo propio. Esto obedece principalmente a la falta de documentos que registren, fehacientemente, su elección como máxima autoridad de los croatas.

1960

Felipe Simunoviæ

1961

Miše Šprljan

1962

Felipe Simunoviæ

1963

Vlado Kovaè

1964-1965

Pero Kovaè

1966

Vlado Pravidur

1967-1970

Andrija Juratoviæ

1971

Vlado Pravidur

1972-1976

Vlado Kovaè

1977-1978

Šime Èaviæ

1979

Vlado Kovaè

1980-1981

Sime Èaviæ

1982

Vlado Pravidur

1983-1986

Sime Èaviæ

1987-1993

Tomislav Chavich

1994-2001

Nikola Nakiæ

            De los Presidentes hay, como en todo lo referido al Hogar Croata, una tendencia, aunque también es rico en variantes.

            Por empezar, sabemos que la gran mayoría de los fundadores de la institución pertenecen a la inmigración política, pero Felipe Simunoviæ era un emigrante “económico” . Él había arribado a la Argentina siendo un niño, por lo que el idioma croata no lo dominaba con soltura. Sin dudas no fue elegido por ser un gran disertante en idioma croata, sino al contrario, porque hablaba bien el castellano, cualidad de la que carecían los recién llegados.

            Los demás Presidentes sí son de la segunda posguerra, aunque Sime Èaviæ llegó bien entrados los años ’50 y Nikola Nakiæ a principios de los ’70.

            Si vemos el tema de las regiones volvemos a observar una diversidad de casos. Simunoviæ, Šprljan, Èaviæ y Nakiæ son dálmatas. Pero y Vlado Kovaè, que son hermanos, provienen de Herzegovina. Pravidur, nació en Mostar, capital de Herzegovina, aunque su crianza y juventud se desarrolló en Zagreb. Finalmente Juratoviæ es bosnio y Chavich, que es el único nacido en Argentina, es cordobés.

            Todos ellos representan etapas de la colectividad y de la institución.

 Miše Šprljan fue apoderado del Hogar Croata durante los años ’50 cuando todo comenzaba a gestarse.

            Simunoviæ, lograba requerimientos para la colectividad, merced a sus conocimientos de la sociedad cordobesa, con la cual los demás no estaban bien familiarizados.

            Los hermanos Kovaè, fueron varias veces Presidentes, siendo pilares de la colectividad. Ofrecieron su trabajo, su tiempo y su pasión en distintas épocas, imprimiéndole su tesón y persistencia a los tiempos difíciles.

            Durante el traspaso del Hogar de calle Lima al del Cerro de las Rosas, fue fundamental la tarea de Juratoviæ, quien logró este paso con trasparencia y decisión, respaldado por toda la comunidad.

            La labor cultural caracterizó al también varias veces Presidente Vlado Pravidur. Las charlas de intelectuales croatas fueron una constante durante su presidencia.

            Sime Èaviæ basó sus años al frente de la institución en un apadrinamiento de la juventud del momento, como también un notable incentivo en los eventos culturales.

            La llegada de Tomislav Chavich se dio en un momento crítico en lo económico. Su capacidad de organización, sumado a ser una persona de menos de 40 años, supuso un notable empuje para la colectividad. Logró sanear la economía, impuso a la colectividad en grandes festivales ( algunos de ellos organizados por su iniciativa) y también incentivó la formación del “Kolo Velebit”. Durante su presidencia Croacia se declaró libre y con él a la cabeza, la colectividad tuvo una gran comunicación con la sociedad cordobesa y lideró la ayuda humanitaria en los momentos en que la guerra arreciaba.

            El actual Presidente Nikola Nakiæ fue el último croata que llegó a Córdoba. Él logra con la juventud croata (“Kolo Velebit”), participar en eventos junto a otras entidades logrando una mayor inserción de la colectividad en la sociedad cordobesa. En conjunto se consigue conservar y mantener las actividades de la institución en lo económico, social y cultural. Durante su presidencia se recibió por primera vez un embajador de la República de Croacia.

2. Listado de accionistas del Hogar Croata

Para analizar a los accionistas, recurriremos a un listado proporcionado por esta institución. Esta lista nos dará una mejor idea de las personas que han concurrido por más de cuarenta años al Hogar Croata. Debemos tener en claro que éste no es el listado total de los inmigrantes o descendientes que hayan participado, como tampoco se incluye a muchos que lo hacen hoy en día. Esto se da por los siguientes motivos:

  1. Las acciones generalmente eran compradas por el jefe de familia, aunque como se verá, también hay mujeres e hijos accionistas.
  2. Algunos croatas que concurrían irregularmente a la sede no poseían acciones.
  3. Hace más de veinte años que no se emiten acciones. Por esto, ni los nuevos integrantes de la colectividad, ni los descendientes de los que ya tenían pueden tener acceso a ellas.

Por lo tanto tenemos un listado de 136 nombres. Aquí se podrá apreciar los grupos familiares por la recurrencia de apellidos y dos ítems a analizar. El primero es la corriente migratoria a la cual pertenecen. La segunda es de que región de Croacia arribaron.

            Como he mencionado anteriormente, el Hogar Croata está identificado con una corriente migratoria: la de la segunda posguerra mundial. De aquí que 84 (61%) de sus integrantes pertenezcan a esta corriente migratoria. En definitiva ellos fueron los que le dieron el perfil a la institución y los fines a obtener.

            Pero la “vieja inmigración” también participó y colaboró. De los croatas que emigraron por cuestiones económicas, veinte (15 %) fueron accionistas y participaron en la institución.

            El tercer grupo en cuestión no arribó de Europa, porque son los descendientes de los accionistas. Ya comenté que muchos niños cordobeses, hijos de croatas, poseían acciones desde muy pequeños, como un regalo de sus padres para reafirmar su pertenencia e identidad a un grupo y a una institución. Ellos forman el segundo grupo más numeroso ya que son treinta (22%). A la vez de ellos sólo tres tienen padres pertenecientes a la inmigración “económica” y los restantes ventisiete descienden de la “inmigración política”[144].

            Con respecto a las regiones a las cuales pertenecían, formé grandes regiones según los parámetros descriptos[145]. Estas regiones actualmente se subdividen en 21 županijas o provincias, por lo que las regiones tienen un concepto amplio y abarcativo.

            El primer grupo regional es el dálmata. Desde las costas de Dalmacia arribaron 43 (32%) croatas. Los había desde Zadar hasta la perla del Adriático y ciudad patrimonio de la humanidad: Dubrovnik[146].

            El segundo grupo no provenía de Croacia, sino que eran los descendientes de croatas, que habían nacido en Argentina. Ellos suman treinta casos (22%).

            Desde Herzegovina proviene el tercer grupo, marcando la importancia y la pertenencia a una sola Nación Croata, desde allí provienen diecisiete (13%).

            Con similar cantidad los provenientes de la capital croata, Zagreb, y alrededores suman diez y desde Bosnia son nueve los accionistas.

            Con igual suma , siete, provienen desde las regiones de Lika y Eslavonia.

            También hay casos puntuales como los nacidos en Italia (cuatro) y Austria (dos). Estas personas nacieron en campos de refugiados o se hallaban de paso luego de partir de Croacia, hasta que tuvieron la visa para emigrar a la Argentina.

            Las regiones con menos inmigrantes son Istria con dos y Baèka con una. (esta región ha sido anexada a Serbia).

            Finalmente hay tres casos de los cuales no se tienen datos.

            Como podemos apreciar hay una verdadera variedad tanto en las corrientes, como en el origen regional de los accionistas del Hogar Croata, asimismo no hay que dejar de lado la participación de los descendientes nacidos en Argentina dentro de la institución.

3. Listado Integrantes del “Kolo Velebit”

            En este cuadro analizaré a todos los descendientes de croatas que participan o han participado en el conjunto folklórico “Kolo Velebit” en sus diez años de existencia (1991- 2001). Las categorías elegidas para el análisis las denomino “Inmigración” y “Generación”.

            La categoría “Inmigración” es según si sus antepasados arribaron a la Argentina, antes de la Segunda Guerra (caracterizado como “Vieja”) o después de ella (caracterizado como “Nueva”).

            La categoría “Generación”, es según tienen uno de sus padres croatas (Primera generación), o al menos uno de sus abuelos (Segunda generación) o bisabuelos (Tercera generación).

Nombre

Apellido

Inmigración

Generación

Pablo

Adžiæ

Nueva

Primera

Damián

Bazan Mamiæ

Nueva

Segunda

Tommy

Brodanoviæ

Nueva

Segunda

Victoria

Brodanoviæ

Nueva

Segunda

Gaston

Castro Kovaè

Nueva

Segunda

Ivana

Castro Kovaè

Nueva

Segunda

Valeria